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viernes, 22 de noviembre de 2019

Los Ángeles Obedecen La Voz De Su Palabra


Medita En
Mientras oraba, Gabriel, a quien había visto en la visión anterior, se me acercó con rapidez a la hora del sacrificio vespertino. Él me explicó: «Daniel, he venido hasta aquí para darte percepción y entendimiento. En cuanto comenzaste a orar, se dio una orden y ahora estoy aquí para decírtela, porque eres muy precioso para Dios…  (Daniel 9:21–23, NTV)
El Salmo 103:20 nos dice que los ángeles obedecen “la voz de Su palabra”.  ¿Quién le da voz a la Palabra de Dios?  Lo haces TÚ.  Cada vez que tú citas las Escrituras en voz alta, le estás dando voz a Su Palabra y los ángeles responderán.  Cuando tú dices: “Padre, te doy gracias porque hoy no me sucederá ningún mal y ninguna plaga o enfermedad se acercará a mi morada”, los ángeles escuchan la voz de la Palabra de Dios que se está hablando.  Los ángeles no pueden leerte la mente —¡así que habla Su Palabra!
Quiero animarte a estudiar la Palabra de Dios y a memorizar algunos versículos.  Y cuando te sientas abrumado por el temor, aprende a hablar la Palabra de Dios.  El poder de Dios permanece inactivo hasta que tú lo expresas.  Cuando lo haces, este se hace real y poderoso en tu situación, y va en contra de lo que sea que estás enfrentando.
Hebreos 1:14 dice que los ángeles de Dios son “todos ellos, espíritus ministradores, enviados para servir por causa de los que heredarán la salvación”.  Observa que no dice “servir a” sino “servir por causa de” aquellos que heredarán la salvación (esto se refiere a los hijos de Dios —tú y yo).  Esta es una distinción importante —“servir por causa de” significa que ellos están esperando nuestras instrucciones.  Es necesario que nosotros hablemos para activarlos.  Ellos están esperando que hablemos para responder a nuestras palabras; ellos no van a buscar automáticamente todas las necesidades que tenemos.
Tú activas a los ángeles cuando declaras: “Él te libra del lazo del cazador y de la pestilencia mortal”.  Pon en movimiento a tu ejército celestial, al proclamar: “Aunque caigan mil a tu lado y diez mil a tu diestra a ti no se acercará”.  Nuestro Señor Jesús Mismo demostró la importancia de hablar en voz alta la Palabra de Dios cuando en el desierto dijo tres veces: “Escrito está” y citó la Palabra de Dios.  ¡No sé tú, pero yo tengo la intención de hablar la Palabra de Dios!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 28 de agosto de 2019

El Amor Íntimo Del Padre


Medita En
“Y Yo seré para vosotros Padre, y vosotros seréis para Mí hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso”.  (2 Corintios 6:18)
No hace mucho tiempo, Lydia, una hermana de Sudáfrica, me escribió.  Creo que muchos de ustedes podrán identificarse con lo que ella compartió acerca de sus luchas para relacionarse con Dios como su Padre:
Estimado Pastor Prince:
Yo crecí con muy baja autoestima habiendo sido etiquetada como la niña problema de mi familia.  Fui un bebé no planificado y mis padres ya tenían una hija, así que realmente querían un niño.  Ellos se decepcionaron cuando resulté ser una niña e incluso consideraron entregarme a un miembro de la familia paterna que no tenía hijos.
Mi padre proviene de una familia muy fría y estricta, y tiene muy mal carácter, así que crecí, naturalmente, temerosa de él y a su alrededor siempre sentí como que estaba caminando sobre cáscaras de huevo.  Mi madre también creció en un hogar donde no había recibido amor.  Mis dos padres son perfeccionistas extremos, muy organizados y nos criaron con disciplina militar y sin compasión.
Por lo tanto, yo no podía relacionarme con Dios como Padre.  Pensaba que Dios era inaccesible y estaba sentado con un rayo listo para golpearme cuando yo no era lo suficientemente buena, cuando no oraba lo suficiente o cuando no era lo suficientemente obediente.  Tenía la impresión de que Dios solo estaba complacido conmigo cuando yo obedecía la ley, que yo nunca alcanzaba cumplir Sus expectativas y que siempre estaba bajo condenación.
Desde que encontré sus recursos de enseñanza, el velo en mi vida se ha roto.  Por primera vez, soy libre.  Ya no camino bajo la pesada carga de la condenación.  Aprendí que Dios nos amó primero, y que ahora yo puedo tener una relación de amor con mi Padre celestial y Jesús.
He experimentado victoria sobre el temor y el pecado que me había mantenido cautivo durante años —no tratando de ser obediente, sino simplemente aprendiendo que mis pecados ya han sido perdonados en la cruz.  Y no, ya no estoy pecando más.  En realidad estoy venciendo más y pecando menos, y tengo un corazón agradecido por lo que Cristo ha hecho en la cruz.
¿Sientes que tú nunca eres lo suficientemente bueno, que nunca has podido hacer lo suficiente y ser lo suficientemente obediente para que Dios te ame y te acepte?  ¿Sientes que siempre estás viviendo bajo condenación perpetua?  Quizás no puedas relacionarte con Dios como un Padre amoroso porque nunca has experimentado el amor de tu padre terrenal o porque tu propio padre te ha lastimado terriblemente.
Amigo, oro para que cuando comiences a meditar en el versículo de hoy, tú experimentes sobrenaturalmente el amor íntimo de tu Padre celestial de una manera profunda y personal, como nunca antes.  Oro por que esta experiencia te sane, renueve, restaure y transforme de una manera espectacular porque Su amor por usted es nada menos que espectacular.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 20 de diciembre de 2018

Cuando Dios Corrió


Pero el padre dijo a sus siervos: “Pronto; traed la mejor ropa y vestidlo, y poned un anillo en su mano y sandalias en los pies.”
Lucas 15:22
Si eres un creyente, probablemente estés familiarizado con la conmovedora historia del hijo pródigo que Jesús compartió.  ¿A quién crees que representa el padre de la historia?  Al Padre de Jesús en el cielo, por supuesto.  Jesús nos estaba dando una imagen de Su Padre, que también es nuestro Padre.
En la historia, al padre se le vio corriendo hacia su hijo que volvía a casa. (Lucas 15:20)  ¿Te das cuenta que Dios nunca fue descrito como estando en un apuro en la Biblia?  Él está siempre fresco y compuesto.  La única vez que Él es retratado como estando con prisa, es en esta historia.  Aunque impropio en la cultura judía, el padre levantó su túnica y corrió.  ¿Hacia dónde corría?  ¿Por qué estaba él tan apurado?
El padre tenía prisa porque había visto a su hijo, que estaba todavía bastante lejos de casa.  Él estaba corriendo hacia su hijo porque no podía esperar para abrazar y besar a su hijo de nuevo.
El padre tenía prisa por vestir a su hijo con el mejor vestido.  Mi amigo, nuestro Padre ha puesto el mejor vestido —el manto de justicia— sobre nosotros.  Al hacerlo, Él nos ha restituido como hijos del Dios Altísimo, una posición que habíamos perdido cuando Adán cayó.
El padre tenía prisa por poner un anillo en la mano de su hijo.  Al igual que la autoridad que se impone con sello del anillo del hijo de un hombre rico, nuestro Padre está dispuesto a volver a poner en nuestras manos la autoridad para invocar Su nombre, para que nosotros podamos caminar cada día con poder y autoridad.
El padre tenía prisa por poner sandalias en los pies de su hijo, para asegurarle que él seguía siendo su hijo —solo los siervos andaban descalzos.  Nuestro Padre quiere que nunca nos sintamos como sirvientes contratados.  Siempre estemos seguros de ser Sus hijos.
Amado, si el Padre parece tener prisa, ¡es sólo porque Él está apurado por asegurarte a ti, tu posición como Su precioso hijo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 11 de enero de 2017

Un Solo Gemido Puede Alcanzar El Trono De Dios

Y de la misma manera, también el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; porque no sabemos orar como debiéramos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.
Romanos 8:26

Una vez, cuando mi padre fue hospitalizado, recuerdo que fui manejando tan rápido como pude hacia el hospital, para verlo, porque su condición estaba deteriorándose rápidamente.  Yo iba llorando en el carro, en mi camino hacia allá.  No sabía qué orar.  Así que, solo lloraba y oraba en lenguas, gimiendo en mi espíritu.
Creo que en ese punto tan bajo, el Espíritu Santo me estaba ayudando en mis debilidades —“Porque no sabemos orar como debiéramos, pero el Espíritu Mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.”
Los eventos que pronto se desarrollaron en el hospital, me convencieron de que un solo gemido o suspiro, puede alcanzar el trono de nuestro Abba Padre.
Me las arreglé para llegar al hospital justo a tiempo para tomar la mano de mi padre antes de que fuera llevado a cirugía.  Los cirujanos salieron de la sala de operaciones poco tiempo después para informar a mi madre que ellos no necesitaron hacer nada después de haberlo abierto, porque descubrieron que la “cirugía” ya había sido hecha en él.
Sorprendida, mi madre les respondió: “Él nunca antes ha sido operado.  Yo soy su esposa.  Eso lo se bien.”  No convencidos, cuando mi padre estuvo consciente de nuevo los cirujanos le dijeron: “Nosotros abrimos su cuerpo y encontramos que la cirugía ya había sido hecha.  Quien quiera que lo haya hecho, hizo un trabajo perfecto.”
Igualmente sorprendido, mi padre les dijo: “Yo nunca antes he tenido una cirugía.”
“No, ¡si la tuvo!”  Insistieron los cirujanos.
Mientras mis padres y los doctores seguían discutiendo, me hallé a mi mismo pensando: “Dios mío, en camino hacia el hospital yo ni siquiera ore por un milagro.  Aún así, ¡un milagro acaba de suceder!”
Mi amigo, cuando nosotros, que somos hijos de Dios gemimos mientras oramos en el Espíritu, el Espíritu Santo intercede por nosotros con gemidos que son capaces de alcanzar el trono de nuestro Abba Padre, ¡y hacer que Él se mueva poderosamente a nuestro favor!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

¡Un solo gemido o suspiro puede alcanzar el trono de tu Abba Padre y hacer que Él se mueva poderosamente a tu favor!


viernes, 28 de octubre de 2016

Cuando Dios Corrió

Pero el padre dijo a sus siervos: “Pronto; traed la mejor ropa y vestidlo, y poned un anillo en su mano y sandalias en los pies.”
Lucas 15:22

Si eres un creyente, probablemente estés familiarizado con la conmovedora historia del hijo pródigo que Jesús compartió.  ¿A quién crees que representa el padre de la historia?  Al Padre de Jesús en el cielo, por supuesto.  Jesús nos estaba dando una imagen de Su Padre, que también es nuestro Padre.
En la historia, al padre se le vio corriendo hacia su hijo que volvía a casa. (Lucas 15:20)  ¿Te das cuenta que Dios nunca fue descrito como estando en un apuro en la Biblia?  Él está siempre fresco y compuesto.  La única vez que Él es retratado como estando con prisa, es en esta historia.  Aunque impropio en la cultura judía, el padre levantó su túnica y corrió.  ¿Hacia dónde corría?  ¿Por qué estaba él tan apurado?
El padre tenía prisa porque había visto a su hijo, que estaba todavía bastante lejos de casa.  Él estaba corriendo hacia su hijo porque no podía esperar para abrazar y besar a su hijo de nuevo.
El padre tenía prisa por vestir a su hijo con el mejor vestido.  Mi amigo, nuestro Padre ha puesto el mejor vestido —el manto de justicia— sobre nosotros.  Al hacerlo, Él nos ha restituido como hijos del Dios Altísimo, una posición que habíamos perdido cuando Adán cayó.
El padre tenía prisa por poner un anillo en la mano de su hijo.  Al igual que la autoridad que se impone con sello del anillo del hijo de un hombre rico, nuestro Padre está dispuesto a volver a poner en nuestras manos la autoridad para invocar Su nombre, para que nosotros podamos caminar cada día empoderados.
El padre tenía prisa por poner sandalias en los pies de su hijo, para asegurarle que él seguía siendo su hijo —solo los siervos andaban descalzos.  Nuestro Padre quiere que nunca nos sintamos como sirvientes contratados.  Siempre seguros de ser Sus hijos.
Amado, si el Padre parece tener prisa, ¡es sólo porque Él está apurado por asegurarte a ti, tu posición como Su precioso hijo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Si el padre parece tener prisa, ¡es sólo porque Él está apurado por asegurarte a ti, tu posición como Su precioso hijo!


viernes, 7 de octubre de 2016

Coherederos Con Cristo Jesús

El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios, y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si en verdad padecemos con El a fin de que también seamos glorificados con El.
Romanos 8:16-17

Siempre y cuando hayas nacido de nuevo, tú ya no eres un “esclavo,” sino un hijo del Dios Altísimo.  Y Dios no sólo te llama Su hijo.  Él también te llama “heredero” por medio de Cristo. (Gálatas 4:7)  De hecho, Romanos 8:17 dice que somos “coherederos con Cristo.”
Como coheredero con Cristo Jesús, tú heredas todo lo que Él es.  Tan precioso como es Jesús para el Padre, es cuan precioso eres tú para el Padre.  ¡La forma en que el Padre ama a Jesús, es la forma en que el Padre te ama!
¿Qué tan aceptado por Dios eres tú hoy?  Mira a Jesús.  ¡Así es cuan aceptado eres tú!  Cristo es la medida de tu aceptación.  ¿Qué tan favorecido por Dios eres tú?  Mira a Jesús, quien está sentado a la diestra del Padre.  ¡Tú disfrutas de ese mismo a favor hoy, porque todo lo que Cristo disfruta, es para que tú lo disfrutes también!
Como coheredero con Cristo Jesús, tú también heredas todo lo que Él ha obtenido del Padre.  Lo mucho que Jesús tiene, es lo mucho que tú tienes.  ¿Cuán próspero es quien hizo todas las cosas, y puso el oro, la plata y los diamantes en la tierra?  ¡Así eres tú también en este mundo!  (1a Juan 4:17).
Yo solía leer la Biblia para saber cómo ser un cristiano exitoso y victorioso.  Pero ahora, la leo para conocer más acerca de Jesús, porque sé que cuando lo encuentro a Él, encuentro cada una de mis bendiciones en Él. (Efesios 1:3;  2ª Pedro 1:3)
Mi amigo, todo lo que Jesús es en el cielo hoy, eres tú en este mundo.  Todo lo que le pertenece a Él, te pertenece a ti.  Por eso ten interés en conocerlo más, para verlo en toda Su gloria y belleza.  Y ya que Jesús es tan glorioso, te llevará toda una vida descubrir todo lo que Él ha hecho por ti y lo que tiene para ti.
Amado, tú eres heredero del Dios Altísimo.  Tú eres coheredero con Cristo Jesús.  ¡Así que, encuentra todas las bendiciones que tu rica herencia incluye, y empieza a caminar en ellas hoy!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Todo lo que Jesús es hoy en el cielo, eres tú en este mundo.


viernes, 30 de septiembre de 2016

La Vida Bajo El Nuevo Pacto

… Pondré Mis leyes en la mente de ellos, y las escribiré sobre sus corazones…
Hebreos 8:10

¿A qué leyes se refería Dios cuando dijo: “Pondré Mis leyes en la mente de ellos, y las escribiré sobre sus corazones”?  Desde luego, no se estaba refiriendo a los Diez Mandamientos, conocidos como las leyes del Antiguo Pacto, ya que dijo que Él encontró defectos en ese pacto y lo declaró obsoleto (Hebreos 8:7-9, 13).
Las leyes que Dios pone en nuestras mentes y escribe en nuestros corazones se refieren a la ley real del amor (Mateo 22:37-40), a la ley perfecta de la libertad (Santiago 1:25) y a la ley de la fe (Romanos 3:27).  Estas son las leyes del Nuevo Pacto.
Nosotros vivimos acorde a las leyes del Nuevo Pacto cuando somos conscientes de lo mucho que Dios nos ama.  Y cuanto más conscientes somos de Su amor por nosotros, más son llenos nuestros corazones de amor.  Cuando esto sucede, nosotros reaccionamos amando a Dios y a las personas a nuestro alrededor, de manera  sobrenatural y sin esfuerzo.  Y ese es Dios escribiendo en nuestros corazones la ley real del amor —“nosotros le amamos, porque Él nos amó primero” (1ª Juan 4:19).
En segundo lugar, cuando sabemos que somos aceptados perfectamente por Dios debido al sacrificio de Jesús, podemos tener el valor y la libertad como hijos de Dios para acercarnos con confianza a la presencia de nuestro Padre celestial.  Y en Su presencia, Él es poderoso para escribir nuevos deseos en nuestros corazones.  Nos descubrimos con ganas de hacer lo correcto en el momento correcto.  Y vivimos la vida victoriosamente desde nuestro interior.  Esta es la ley perfecta de la libertad operando en nuestras vidas.
En tercer lugar, cuando seguimos lo que Dios está escribiendo en nuestros corazones y poniendo en nuestras mentes, y mientras nuestra fe es activada, provocando que confiemos en Él y en Su amor por nosotros, Él lo llama obediencia a la ley de la fe.  Y cuando esto sucede, ¡lo que sea que creamos, vamos a recibirlo!
Mi amigo, ¡Dios ha hecho fácil —y vas a hallar que es emocionante— vivir la vida bajo el Nuevo Pacto!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Vivimos de acuerdo a las leyes del nuevo pacto al ser conscientes de lo mucho que Dios nos ama.


martes, 27 de septiembre de 2016

Dios Es Tu Abba, Tu Padre

Y porque sois hijos, Dios ha enviado el Espíritu de Su Hijo a nuestros corazones, clamando: ¡Abba! ¡Padre!
Gálatas 4:6

¿Te habías dado cuenta antes, que Dios nunca fue conocido como “Padre” hasta que Jesús vino a la tierra, y lo reveló como tal?  En Su oración a Su Padre, Jesús dijo: “Yo les he dado a conocer Tu nombre, y lo daré a conocer, para que el amor con que me amaste esté en ellos y Yo en ellos”. (Juan 17:26)  ¿A qué nombre se refiere Jesús?  Era el nombre  “Padre.”  Si había algo en el corazón de Jesús, eso era presentarnos a Dios como nuestro “Padre”.
En la Biblia, Jesús dijo: “Por tanto, no os preocupéis, diciendo: ‘¿Qué comeremos?’ o ‘¿qué beberemos?’ o ‘¿con qué nos vestiremos?’…  Porque vuestro Padre celestial sabe que necesitáis de todas estas cosas”. (Mateo 6:31-32)  Él también dijo: “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden?” (Mateo 7:11)
Jesús quiere que tú siempre tengas esta imagen de Dios en tu mente —Él es tu Abba, tu Padre.  ¿Por qué?  Porque Él quiere que tú sepas que no hay nada más importante o demasiado insignificante para el Padre cuando se trata de Sus hijos.
Imagina a un padre jugando con su hijo de cinco años de edad, cuando se fija en una astilla incrustada en el pulgar de su pequeño hijo.  El padre preocupado le pregunta: “¿Cuándo te paso esto?”
 “Hace unos días,” responde el niño.
“¿Por qué no le dijiste a Papá sobre esto?”
“Pensé que estabas demasiado ocupado, y no debería molestarte.”
Si tú fueras aquel padre, ¿no te rompería el corazón el escuchar a tu hijo decirte eso?
Una astilla en el dedo pulgar puede ser una cosa pequeña, pero no hay nada demasiado pequeño cuando se trata de tu hijo, porque si algo le afecta a él, te afecta a ti también.  Ahora, no importa la edad que tengas hoy, tú sigues siendo un hijo de Dios, así que, no pienses que tu problema es demasiado pequeño para Dios.  Si es importante para ti, es importante también para tu Padre.  Amado, ¡recuerda siempre que Él es tu Abba, tu Padre!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento del Día

Si algo es importante para ti, es también importante para tu Abba, tu Padre!


jueves, 19 de mayo de 2016

Comienza A Usar Tu Medida De Fe

… la medida de nuestra fe dada por Dios.
Romanos 12:3 (NTV)

Como hijos de Dios, nosotros nunca debemos decir: “Yo no tengo nada de fe.”  Decir esto es lo mismo que decir que Dios es un mentiroso porque Su Palabra nos habla sobre “la medida de nuestra fe dada por Dios.”
¿Por qué entonces la fe de algunos parece ser más fuerte que la de otros?
Bien, la fe es como los músculos.  Todos hemos nacido con una medida de músculos.  Pero algunos de nosotros desarrollamos nuestros músculos mejor que otros.  Los fisicoculturistas, por ejemplo, ejercitan sus músculos muy constantemente para hacerlos crecer grandes y fuertes.
De la misma manera, tu medida de fe crece cuando tú la alimentas y la utilizas.  Cada vez que tú escuchas o lees la Palabra de Dios, estás alimentando tu fe.  Cuando confiesas la Palabra de Dios y esperas que buenas cosas te sucedan, estás utilizando tu fe.  Y mientras más la uses, más crecerá.
Así que, utiliza tu fe.  Puedes comenzar con dolores de cabeza, por ejemplo.  Cuando tengas dolor de cabeza, en vez de ir corriendo hacia tus pastillas, utiliza tu fe.  Pídele a Dios sanidad, confía en Él y dale gracias por esa sanidad.
Ahora bien, no me mal entiendas, no hay nada de malo en tomar medicina.  Y si debes ir al doctor, tampoco te sientas condenado.  Solo comienza a utilizar tu fe en un nivel en el que te sientas cómodo haciéndolo.  Si necesitas ir al doctor, entonces ve con fe, orando: “Abba Padre, voy a ir al doctor.  Te pido a Ti en el nombre de Jesús que le des sabiduría al doctor, para darme un diagnóstico acertado.  Mi confianza no está en él, sino en Ti.”
Y cuando tomes tu medicina, no solo tragues las pastillas.  En fe, di: “Señor, santifica esta medicina,”  entonces tómala.  Esto es porque algunas medicinas tienen efectos secundarios negativos.  Así que, cuando tú le pides a Dios que la santifique, Él bendice esa medicina.  ¡Y lo que va a suceder en ti, haciéndose más grande y poseyendo tu cuerpo hasta que esté totalmente extendida, es salud divina!
Amado, te ha sido dada una medida de fe.  Comienza a usarla, creyendo que es esta medida de tu fe es la que hará que tú tomes del inagotable poder de un Dios fiel y amoroso.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Tu medida de fe crece cuando tú la alimentas y la utilizas.


jueves, 16 de julio de 2015

Un Solo Gemido Puede Alcanzar El Trono De Dios

Romanos 8:26
Y de la misma manera, también el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; porque no sabemos orar como debiéramos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.
Una vez, cuando mi padre fue hospitalizado, recuerdo que fui manejando tan rápido como pude hacia el hospital, para verlo, porque su condición estaba deteriorándose rápidamente.  Yo iba llorando en el carro, en mi camino hacia allá.  No sabía qué orar.  Así que, solo lloraba y oraba en lenguas, gimiendo en mi espíritu.
Creo que en ese punto tan bajo, el Espíritu Santo me estaba ayudando en mis debilidades —“Porque no sabemos orar como debiéramos, pero el Espíritu Mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.”
Los eventos que pronto se desarrollaron en el hospital, me convencieron de que un solo gemido o suspiro, puede alcanzar el trono de nuestro Abba Padre.
Me las arreglé para llegar al hospital justo a tiempo para tomar la mano de mi padre antes de que fuera llevado a cirugía.  Los cirujanos salieron de la sala de operaciones poco tiempo después para informar a mi madre que ellos no necesitaron hacer nada después de haberlo abierto, porque descubrieron que la “cirugía” ya había sido hecha en él.
Sorprendida, mi madre les respondió: “Él nunca antes ha sido operado.  Yo soy su esposa.  Debo saberlo bien.”  No convencidos, cuando mi padre estuvo consciente de nuevo los cirujanos le dijeron: “Nosotros abrimos su cuerpo y encontramos que la cirugía ya había sido hecha.  Quien quiera que lo haya hecho, hizo un trabajo perfecto.”
Igualmente sorprendido, mi padre les dijo: “Yo nunca antes he tenido una cirugía.”
“No, ¡si la tuviste!”  insistieron los cirujanos.
Mientras mis padres y los doctores seguían discutiendo, me hallé a mi mismo pensando: “Dios mío, en camino hacia el hospital yo ni siquiera ore por un milagro.  Aún así, ¡un milagro acaba de suceder!”
Mi amigo, cuando nosotros, que somos hijos de Dios gemimos mientras oramos en el Espíritu, el Espíritu Santo intercede por nosotros con gemidos que son capaces de alcanzar el trono de nuestro Abba Padre, ¡y hacer que Él se mueva poderosamente a nuestro favor!
Pensamiento Del Día

¡Un solo gemido o suspiro puede alcanzar el trono de tu Abba Padre y hacer que Él se mueva poderosamente a tu favor!