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miércoles, 28 de agosto de 2019

El Amor Íntimo Del Padre


Medita En
“Y Yo seré para vosotros Padre, y vosotros seréis para Mí hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso”.  (2 Corintios 6:18)
No hace mucho tiempo, Lydia, una hermana de Sudáfrica, me escribió.  Creo que muchos de ustedes podrán identificarse con lo que ella compartió acerca de sus luchas para relacionarse con Dios como su Padre:
Estimado Pastor Prince:
Yo crecí con muy baja autoestima habiendo sido etiquetada como la niña problema de mi familia.  Fui un bebé no planificado y mis padres ya tenían una hija, así que realmente querían un niño.  Ellos se decepcionaron cuando resulté ser una niña e incluso consideraron entregarme a un miembro de la familia paterna que no tenía hijos.
Mi padre proviene de una familia muy fría y estricta, y tiene muy mal carácter, así que crecí, naturalmente, temerosa de él y a su alrededor siempre sentí como que estaba caminando sobre cáscaras de huevo.  Mi madre también creció en un hogar donde no había recibido amor.  Mis dos padres son perfeccionistas extremos, muy organizados y nos criaron con disciplina militar y sin compasión.
Por lo tanto, yo no podía relacionarme con Dios como Padre.  Pensaba que Dios era inaccesible y estaba sentado con un rayo listo para golpearme cuando yo no era lo suficientemente buena, cuando no oraba lo suficiente o cuando no era lo suficientemente obediente.  Tenía la impresión de que Dios solo estaba complacido conmigo cuando yo obedecía la ley, que yo nunca alcanzaba cumplir Sus expectativas y que siempre estaba bajo condenación.
Desde que encontré sus recursos de enseñanza, el velo en mi vida se ha roto.  Por primera vez, soy libre.  Ya no camino bajo la pesada carga de la condenación.  Aprendí que Dios nos amó primero, y que ahora yo puedo tener una relación de amor con mi Padre celestial y Jesús.
He experimentado victoria sobre el temor y el pecado que me había mantenido cautivo durante años —no tratando de ser obediente, sino simplemente aprendiendo que mis pecados ya han sido perdonados en la cruz.  Y no, ya no estoy pecando más.  En realidad estoy venciendo más y pecando menos, y tengo un corazón agradecido por lo que Cristo ha hecho en la cruz.
¿Sientes que tú nunca eres lo suficientemente bueno, que nunca has podido hacer lo suficiente y ser lo suficientemente obediente para que Dios te ame y te acepte?  ¿Sientes que siempre estás viviendo bajo condenación perpetua?  Quizás no puedas relacionarte con Dios como un Padre amoroso porque nunca has experimentado el amor de tu padre terrenal o porque tu propio padre te ha lastimado terriblemente.
Amigo, oro para que cuando comiences a meditar en el versículo de hoy, tú experimentes sobrenaturalmente el amor íntimo de tu Padre celestial de una manera profunda y personal, como nunca antes.  Oro por que esta experiencia te sane, renueve, restaure y transforme de una manera espectacular porque Su amor por usted es nada menos que espectacular.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 20 de octubre de 2018

Dios Quiere Que Sus Hijos Estén Bien Y Alegres


Jesús le dijo: “… El que me ha visto a Mí, ha visto al Padre…”
Juan 14:9
Imagina el siguiente escenario: Un padre le dice a su pequeña hija: “Ven acá, pequeña.  Mamá dice que has estado jugando al borde de la carretera.  ¿Es eso cierto?”  “Sí, papá.  Lo siento.”  “¿Lo siento?  ¿Cuántas veces te he dicho que no juegues cerca de la carretera?  ¡Ven acá!  ¡Acuéstate en la carretera y estira tus piernas!”
El papá conduce su automóvil sobre las piernas de su hija.  Tú puedes escuchar el sonido de los huesos siendo triturados, ¡y a la pobre niña gritando de dolor!
“Ahora, querida, sabes que papá te ama.  Y papá hizo esto para enseñarte una lección, que jugar al borde de la carretera es peligroso.”
Probablemente estás sacudiendo la cabeza con horror en este momento, preguntándote: ¿Qué padre enfermo haría eso?  Sin embargo, hay muchos cristianos que creen que nuestro Padre celestial hace eso mismo.  Dicen que Él da a la gente las enfermedades, accidentes, terremotos y la muerte, para enseñarles lecciones.
Pero Jesús dijo: “El que me ha visto a Mí, ha visto al Padre.”  Jesús es la naturaleza de Dios en acción.  A lo largo de los Evangelios, vemos a Jesús o a Dios moviéndose para sanar a los enfermos.  Si Dios quiere que algunas personas estén enfermas, entonces debe haber al menos una ocasión en los Evangelios en donde se vea a Jesús diciendo: “Espera, tu cutis es demasiado hermoso, recibe lepra,” o “La ceguera es buena para ti.  Permanece ciego.”  ¡Pero no, ni una sola vez!  De hecho, Jesús “anduvo haciendo bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo”. (Hechos 10:38)  Ese es el corazón de Dios.
Como padre, si tu hijo está enfermo y con dolor, tu corazón sólo quiere que esté bien.  ¡Cuánto más nuestro Padre celestial!  Mi amigo, Dios no le da a tu hijo una enfermedad para enseñarle a alguno de ustedes una lección, o para glorificarse a Sí Mismo.  Pensar así es hablar desde una mentalidad deformada vinculada a la religión.  Y el cristianismo no es una religión.  Es una relación de “amor” con tu Padre celestial.
Amado, escucha a Dios hoy hablando esto a tu corazón: “Yo nunca te castigaré por tus pecados, porque estos han sido castigados en el cuerpo de Mi Hijo.  No te deseo mal.  No voy a quitarte a tu hijo, ni a darte un accidente de auto que te enseñe alguna lección.  ¡Mi corazón siempre quiere que Mis hijos estén bien y alegres!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince