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viernes, 27 de julio de 2018

Jesús Es Tu Aroma Agradable Para Dios


… Y el sacerdote lo ofrecerá todo, quemándolo sobre el altar; es holocausto, una ofrenda encendida de aroma agradable para el Señor.
Levítico 1:13
En los tiempos del Antiguo Testamento, cuando un holocausto era ofrecido, la cabeza del animal era cortada, su grasa era removida, y sus entrañas y patas eran lavadas.  Luego, todo era colocado sobre el altar y era quemado, y el sacrificio era aroma agradable para el Señor.
Todo esto habla sobre la muerte de Jesús, quien “se dio a Sí Mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios, como fragante aroma”. (Efesios 5:2)
La cabeza del animal sacrificado, habla de la mente de Cristo que fue ofrecida como una cubierta para nuestras mentes.  Esto significa que aunque nuestras mentes a menudo son nubladas con incredulidad, preocupaciones, insensatez, suciedad y razonamiento humano, Dios nos trata como si tuviéramos la mente de Cristo, sin pensamientos equivocados, ni desagradables, y a Él le agrada como un aroma fragante.
La grasa del animal habla de las riquezas de Cristo, lo mejor de Sí, porque Dios iguala la grasa de algo, con lo mejor de ese algo. (Génesis 45:18)  La grasa del holocausto, habla de Jesús dándonos Sus riquezas, lo mejor de Sí, como nuestra cobertura.  Así que Dios no nos ve en nuestra escasez, sino en las riquezas y excelencia de Jesús que suben a Él como aroma agradable.
Las entrañas o intestinos, hablan de la motivación, sentimientos, afectos y deseos de Jesús.  Nosotros a menudo nos sentimos temerosos, ansiosos, estresados o enojados (y esto afecta a nuestro estómago e intestinos).  Pero Dios solo ve los sentimientos y deseos de Jesús, que siempre son puros, hermosos y aceptables para Él —un aroma agradable.
Las patas se refieren al caminar perfecto de Jesús —Su poder para servir y obedecer al Padre— imputado a nuestro caminar débil e inestable.  Y el hecho de que son lavadas, nos muestra que aún nuestro torcido caminar puede ser limpiado.
Amado, Dios no ve tu mente insensata, tu naturaleza débil, tus sentimientos inadecuados, ni tu errado caminar.  En cambio, Él te ve en la perfección de Su Hijo, quien se dio a Sí Mismo por ti, como un sacrificio de aroma agradable para Dios.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 26 de abril de 2018

Dios Nunca Te Dará La Espalda


… El mismo ha dicho: “Nunca te dejare ni te desamparare”.
1 Juan 4:10
Por seis horas completas, el Hijo de Dios estuvo suspendido entre el cielo y la tierra.  Y al peso de Su sufrimiento en la cruz, Él clamó desde la oscuridad profunda: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Mateo 27:45-46)
Por primera vez, Jesús se dirige a Su Padre como “Dios.”  El Padre había abandonado al Hijo.  Como Juez del universo, Dios tuvo que darle la espalda a Su Hijo, quien estaba cargando la inmundicia de los pecados del mundo, porque Sus ojos son demasiado limpios para mirar el mal. (Habacuc 1:13)
Si el Padre no le hubiera dado la espalda a Su Hijo, Él tendría que darte la espalda a ti ahora cuando tú clamas a Él en el momento de tu necesidad.  ¡Pero debido a que Jesús tomó tu lugar, ahora, tú puedes tomar Su lugar y encontrar siempre el rostro de Dios sonriendo!
Justo ahora, el rostro de Dios está sonriendo para ti.  Su rostro está brillando sobre ti.  Yo puedo pararme delante de ti y declarar: “El Señor haga resplandecer Su rostro sobre ti”. (Números 6:25-26)  Y esto es porque Jesús pagó el precio para que Dios nunca te deje ni te abandone. (Hebreos 13:5)
Como Juez, Dios le dio la espalda a Su Hijo.  Pero como Padre, Él lloró.  Su corazón se rompió porque Cristo nunca fue más complaciente para Él, como cuando estaba en la cruz.  El sufrimiento de Cristo fue un aroma fragante para el Padre. (Efesios 5:2)
¿Recuerdas lo que Jesús dijo?  “Por eso el Padre Me ama, porque Yo doy Mi vida para tomarla de nuevo.” (Juan 10:17)  Si eres padre, amas a cada uno de tus hijos de igual manera.  Pero cuando uno de ellos hace algo especial para ti, por amor, eso toca tu corazón y solo quieres correr hacia él y abrazarlo.
Eso fue lo que pasó en la cruz, excepto que el Padre no pudo abrazar a Su Hijo.  En vez de eso, Él tuvo que darle la espalda a Su Hijo porque nuestros pecados tenían que ser castigados en el cuerpo de Su Hijo. 
Amado, cuando tú clames hoy al Padre por ayuda, debes saber que Él te escucha y ciertamente va a ayudarte.  ¡Debido a Jesús, Él nunca va a darte la espalda a ti!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 12 de julio de 2016

La Cabeza Y El Cuerpo Son Uno

El es también la cabeza del cuerpo que es la iglesia;
y El es el principio, el primogénito de entre los muertos,
a fin de que El tenga en todo la primacía.
Colosenses 1:18

La Palabra de Dios dice que Cristo es la cabeza y nosotros, la iglesia somos Su cuerpo.  Así que, Cristo y la iglesia son uno.  ¡Cristo y tú son uno!  No podríamos decir que Dios ve a Cristo, la cabeza, perfecto, pero a Su cuerpo, lo ve imperfecto.  O que Cristo es aceptado, pero Su cuerpo, es no aceptado.  ¡La medida de la aceptación de Jesús ante Dios es la medida de tu aceptación ante Dios!
Así que no tiene sentido decir que la cabeza está bien, pero el cuerpo está enfermo, que la cabeza es rica, pero el cuerpo tiene escasez, o que la cabeza descansa, pero el cuerpo está lleno de estrés.  Mi amigo, lo que Jesús es delante de Dios, tú, Su cuerpo, también lo eres.  ¡Como Él es, así eres tú en este mundo!  (1a Juan 4:17) 
Hoy, Dios quiere que tú recuperes que Cristo sea tu cabeza.  Comienza a creer que todas Sus perfecciones, y el deleite y gozo que Él brinda al corazón del Padre, Él los ha puesto a tu cuenta.  Y vas a comenzar a darte cuenta de que Jesús es un dulce aroma fragante para el Padre, ¡y tú también lo eres!
Mientras más comiences a ver que tú eres uno con Cristo, más vas a darte cuenta de que cualquier cosa que necesites en este momento, Él lo está concediendo para ti.  Si tú tienes enfermedad en tu cuerpo, Cristo, tu cabeza, imparte Su salud y sanidad para ti.  Si te falta sabiduría, Cristo tu cabeza, libremente imparte Su sabiduría para ti.  Si tú tienes alguna escasez, Cristo tu cabeza, te da de Sus abundantes riquezas.
Amado, ten esta rica revelación de que Cristo y tú son uno.  Tú nunca vas a poder ser separado de Cristo, tu cabeza, de quien viene toda la provisión para tu cuerpo —todo el poder, la sabiduría, la provisión, y la salud.  Así que, declara: “¡Como Él es, así soy yo en este mundo!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

¡La medida de la aceptación de Jesús ante Dios, es la medida de tu aceptación ante Dios!


sábado, 26 de marzo de 2016

Dios Nunca Te Dará La Espalda

… El mismo ha dicho: “Nunca te dejare ni te desamparare”.
1ª Juan 4:10

Por seis horas completas, el Hijo de Dios estuvo suspendido entre el cielo y la tierra.  Y al peso de Su sufrimiento en la cruz, Él clamó desde la oscuridad profunda: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Mateo 27:45-46)
Por primera vez, Jesús se dirige a Su Padre como “Dios.”  El Padre había abandonado al Hijo.  Como Juez del Universo, Dios tuvo que darle la espalda a Su Hijo, quien estaba cargando la inmundicia de los pecados del mundo, porque Sus ojos son demasiado limpios para mirar el mal (Habacuc 1:13).
Si el Padre no le hubiera dado la espalda a Su Hijo, Él tendría que darte la espalda a ti ahora cuando tú clamas a Él en el momento de tu necesidad.  ¡Pero debido a que Jesús tomó tu lugar, ahora, tú puedes tomar Su lugar y encontrar siempre el rostro de Dios sonriendo!
Justo ahora, el rostro de Dios está sonriendo para ti.  Su rostro está brillando sobre ti.  Yo puedo pararme delante de ti y declarar: “El Señor haga resplandecer Su rostro sobre ti” (Números 6:25-26).  Y esto es porque Jesús pagó el precio para que Dios nunca te deje ni te abandone (Hebreos 13:5).
Como Juez, Dios le dio la espalda a Su Hijo.  Pero como Padre, Él lloró.  Su corazón se rompió porque Cristo nunca fue más complaciente para Él, como cuando estaba en la cruz.  El sufrimiento de Cristo fue un aroma fragante para el Padre (Efesios 5:2).
¿Recuerdas lo que Jesús dijo?  “Por eso el Padre Me ama, porque Yo doy Mi vida para tomarla de nuevo.” (Juan 10:17)  Si eres padre, amas a cada uno de tus hijos de igual manera.  Pero cuando uno de ellos hace algo especial para ti, por amor, eso toca tu corazón y solo quieres correr hacia él y abrazarlo.
Eso fue lo que pasó en la cruz, excepto que el Padre no pudo abrazar a Su Hijo.  En vez de eso, Él tuvo que darle la espalda a Su Hijo porque nuestros pecados tenían que ser castigados en el cuerpo de Su Hijo. 
Amado, cuando tú clames hoy al Padre por ayuda, debes saber que Él te escucha y ciertamente va a ayudarte.  ¡Debido a Jesús, Él nunca va a darte la espalda a ti!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

¡Debido a que Jesús tomó tu lugar en la cruz, el rostro de Dios está siempre sonriendo para ti!