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miércoles, 20 de noviembre de 2019

Toca El Cuerno Del Carnero


Medita En
Entonces Jesús, cuando hubo tomado el vinagre, dijo: “¡Consumado es!” E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.  (Juan 19:30)
Veo a una nueva generación del pueblo de Dios emergiendo a medida que la revolución de la gracia se extiende por el mundo.  La verdad es que solo la gracia que se encuentra en la persona de Jesucristo, puede llevarnos a la tierra prometida.  Moisés, que representa la ley, está muerto. (Ver Jos. 1:2)  Y solo Josué (en hebreo Yehowshua), un tipo de Cristo, puede llevarnos a la tierra prometida.  No es posible que podamos entrar a ella basados en el pacto mosaico que está obsoleto.  No podemos heredarla en base a nuestros esfuerzos para ser justificados, guardando perfectamente los Diez Mandamientos.  Podemos heredarla solo a través de la fe en la gracia de nuestro Señor Jesús.  No es por nuestras obras que heredamos las promesas de Dios, sino por la obra perfecta y terminada de Cristo.
¿Cómo fue que se derrumbó el muro de Jericó que se interponía entre el pueblo de Dios y la tierra prometida?  ¿Acaso el pueblo de Dios tuvo que usar su propia fuerza para derribar el muro?  ¿Tuvo que luchar el pueblo de Dios contra un ejército?  No, solo con el sonido de los cuernos de los carneros y con un gran grito, Dios hizo que el muro se derrumbara.  El cuerno del carnero es una bella imagen de la muerte de nuestro Señor Jesús.  El carnero tuvo que morir para que se obtuviera el cuerno.  El sonido del cuerno del carnero es, por lo tanto, una proclamación de la muerte y la obra terminada de nuestro Señor.  En la cruz, cuando Jesús hubo pagado por todos nuestros pecados con Su sangre, Él proclamó: “¡Consumado es!”
Es la sangre derramada de Jesús la que nos saca del cautiverio y nos lleva a la tierra prometida.  Lo que las diez plagas de Moisés no pudieron hacer, lo hizo la sangre de Jesús.  Fue la sangre de Cristo, tipificada por la sangre de los corderos aplicada a los dinteles y los postes de las puertas de las casas hebreas, lo que hizo que Faraón, un tipo de Satanás, finalmente liberara al pueblo de Dios.  Dios lanzó Su carta de triunfo —¡la sangre de Su Hijo!  Así que, fue Su Hijo, el verdadero Cordero de Dios, quien los sacó de Egipto, y fue también Su Hijo quien los llevó a la tierra prometida.  ¡Todo se trata de Cristo y solamente Cristo!
¿Por qué los milagros de Moisés no pudieron liberar al pueblo de Dios?  Porque eran milagros de juicio.  El juicio y la condenación no te liberarán, solo el amor y la gracia de nuestro Señor Jesús, que derramó por ti Su sangre en el Calvario, puede hacerlo.  Amigo, ¿estás escuchando hoy acerca de los juicios de la ley o estás escuchando que el cuerno del carnero es tocado?  Uno condena y trae la muerte, el otro libera y da vida.  Uno hace que permanezcas en la esclavitud del pecado y que vivas una vida de derrota, el otro te empodera para hacerte libre y reinar en la vida.  ¡Hoy, asegúrate de que estás escuchando el verdadero evangelio que hace que las ataduras y las adicciones se desmoronen y caigan como lo hicieron los muros de Jericó!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 20 de agosto de 2019

Jesús Es Tu Solución


Medita En
Mientras caminaba, Jesús vio a un hombre que era ciego de nacimiento. —Rabí, ¿por qué nació ciego este hombre? —le preguntaron Sus discípulos—. ¿Fue por sus propios pecados o por los de sus padres? —No fue por sus pecados ni tampoco por los de sus padres —contestó Jesús—. Nació ciego para que todos vieran el poder de Dios en él. Debemos llevar a cabo cuanto antes las tareas que nos encargó el que nos envió. Pronto viene la noche cuando nadie puede trabajar, pero mientras estoy aquí en el mundo, Yo Soy la luz del mundo. Luego escupió en el suelo, hizo lodo con la saliva y lo untó en los ojos del ciego. Le dijo: «Ve a lavarte en el estanque de Siloé» (Siloé significa «enviado»). Entonces el hombre fue, se lavó ¡y regresó viendo!  (Juan 9:1–7, NTV)
Me encanta cómo nuestro Señor Jesús es un Dios tan amoroso y práctico.  Cuando hay un problema, Él va directo a la solución.
Antes de que Jesús interviniera para sanar al hombre que había nacido ciego, la atención de Sus discípulos fue capturada respecto a descubrir el pecado de quién había hecho ciego al hombre.  ¡Jesús, por otro lado, solo estaba interesado en usar Su poder para darle al pobre hombre la vista!
De la misma manera en que Jesús no fue distraído por el “juego de la culpa”, es la manera en la que Él quiere que tú lo hagas.  Así que no preguntes qué pecado o de quién es el que causó tu enfermedad.  Olvídate de lo que deberías o no deberías haber hecho, o por qué sucedió.  En cambio, ocúpate de tu solución —¡Jesucristo, quien por medio de la cruz eliminó todos los pecados de tu vida, y quien quiere hacer un milagro en tu cuerpo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 16 de agosto de 2019

No Hay Un Lugar Más Seguro En El Universo


Medita En
Pero María estaba fuera, llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó y miró dentro del sepulcro; y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies.  (Juan 20:11–12)
¿Sabes lo que vio María al mirar la tumba?  Ella vio la sustancia del arca del pacto.  Tal como nosotros vimos que había dos querubines o ángeles en el propiciatorio, había dos ángeles sentados donde Jesús había estado tendido —uno en la cabeza y el otro a los pies.  Era una tumba vacía donde nuestro Salvador había sido enterrado después de haber pagado con Su propia sangre, el precio total por nuestros pecados.  ¡Hoy, esa tumba permanece vacía porque todos nuestros pecados están perdonados y nuestro Señor ha resucitado!  Nuestra esperanza, confianza y la seguridad de nuestra salvación se encuentran en las manos perforadas de nuestro Salvador resucitado.  El propiciatorio es una imagen del trono de la gracia. (Ver Heb. 4:16)  Es allí donde nosotros queremos estar —ante el trono de la gracia, bajo la cubierta protectora de Sus plumas y Sus alas.
Quiero animarte con este reporte de alabanza que recibimos de Verónica, que vive en la ciudad de Nueva York.
Hace unas noches, mi esposo, Casey, y yo estuvimos atrapados en un embotellamiento durante cinco horas.  Así que pusimos en el reproductor del auto un sermón del pastor Joseph Prince titulado El Lugar Secreto En Donde Encuentras Protección Y Larga Vida.  Más tarde, descubrimos que un accidente fatal había tenido lugar solo cinco segundos antes de que nosotros quedáramos atascados.  Cinco segundos.  ¡El Señor nos había protegido del accidente!
Hoy, Casey fue nuevamente protegido milagrosamente.  Parece que un conductor sufrió un ataque al corazón mientras conducía y se desmayó.  Esto condujo a una colisión en cadena y todos los autos adelante y detrás de Casey fueron golpeados.  Y los conductores fueron llevados al hospital.
A pesar de todo esto, el auto de Casey estaba completamente intacto.  Todo sucedió tan rápido que él no tuvo tiempo de reaccionar.  Fue el Señor quien lo protegió una vez más porque esa misma mañana, Casey estaba leyendo un devocional del Pastor Prince basado en referencias bíblicas del Salmo 91... “Con Sus plumas te cubre, y bajo Sus alas hallas refugio…”
Verdaderamente, no hay un lugar más seguro en el universo que bajo el refugio protector de las alas de nuestro Salvador.  Qué bendita confianza podemos tener hoy, sabiendo que incluso si la destrucción se desata a nuestro alrededor, siempre hay refugio y consuelo en el Señor, nuestra constante paz, protección y provisión.
¡Yo estoy completamente de acuerdo con Verónica en que no hay un lugar más seguro en el universo que bajo Sus alas, y me alegro de que la protección del Señor que ha estado sobre ella y su esposo Casey, también está para nosotros hoy!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 30 de septiembre de 2018

Poder Del Cuerpo De Jesús Al Tuyo


“… Tomad, comed; esto es Mi cuerpo.”
Mateo 26:26
¿Puedes imaginar enfermo al Señor, con un resfriado o fiebre mientras andaba en la tierra?  ¡No, nuestro Señor Jesús nunca estuvo enfermo!  Él era vigoroso, lleno de vida y lleno de salud.  Cuando le dijo a Sus discípulos: “Tomad, comed; esto es Mi cuerpo,” ellos pudieron visualizar prácticamente lo que eso significaba porque habían vivido y caminado con ese Hombre.  Habían visto personas sin manos o pies que fueron sanados cuando tocaron Su cuerpo.  (Mateo 15:30-31)
¡Aún Sus ropas estaban impregnadas con Su salud!  Una mujer que tenía un flujo de sangre durante 12 años —ningún doctor la había podido sanar— fue sanada inmediatamente cuando tocó el borde de Su manto.  Y si el borde de Su manto estaba impregnado con Su salud, vitalidad, energía y resplandor divino, ¡cuánto más Su cuerpo!
Sabes, unos de los versículos más alentadores de los Evangelios, son estos: “… Y todos los que lo tocaban quedaban curados,” (Marcos 6:56)  “… porque de Él salía un poder que a todos sanaba.” (Lucas 6:19)  ¡Amo estos versículos!  ¡Ese es nuestro Jesús!
La Biblia dice que ellos ponían a los enfermos en las plazas, y Jesús caminando alrededor, los tocaba y los sanaba.  Ahora, ves a las estrellas de cine hacer esto: Ellos corren de aquí para allá,  le dan la mano a sus seguidores, sin embargo nadie es sanado.  Pero a donde sea que Jesús iba, a quien quiera que Él tocara, lo sanaba.  Imagina esto: Una impresión de las personas.  Aquellos en frente de Jesús están tendidos, pero aquellos detrás de Él a quienes Él había tocado, están saltando de gozo y siguiéndole.  ¡Así es como Jesús sanaba a los enfermos!
Así que, esa noche, cuando Él dijo: “Tomad, comed; esto es Mi cuerpo”, mientras Él partía el pan y lo daba a Sus discípulos para que lo comieran, ellos sabían lo que esto significaba.  Ellos probablemente pensaban: “¡Vamos a ingerir Su salud en nuestros cuerpos!  ¡Aleluya!”
Eso es lo que tú debes creer cuando tomas la Santa Cena.  No se trata solo de un ritual o acto simbólico.  ¡No, debes creer que Él es el verdadero pan del cielo, que tomó tu cáncer, diabetes y enfermedad del corazón, para que tú puedas tener Su salud sobrenatural!  ¡Y cuando tú comes de Su cuerpo que es partido, con esta revelación, vas a tener vida en abundancia y la salud del Señor!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 10 de mayo de 2018

Discerniendo El Cuerpo Del Señor


Y después de dar gracias, lo partió y dijo: “Esto es Mi cuerpo que es partido para vosotros; haced esto en memoria de Mí.”
1 Corintios 11:24
¿Alguna vez has visto de cerca el Matzá, el pan que los judíos comen durante su cena de Pascua?  Este pan, que es sin levadura, es traspasado por hileras de pequeños hoyitos que forman rayas.  También es ligeramente quemado.  Muchas iglesias hoy en día utilizan este pan cuando toman la Santa Cena.
¿Sabes por qué el pan es traspasado, marcado con rayas y quemado?
Mi amigo, el pan que tú sostienes en tus manos cuando participas de la Cena del Señor, representa al cuerpo de nuestro Señor Jesucristo cuando Él llevó nuestros pecados y nuestras enfermedades en la cruz.
Así como el pan, Él fue traspasado en Su frente por la corona de espinas, y en Sus manos y pies, por los clavos.  Él fue también traspasado en Su costado por la lanza de un soldado.  El profeta Isaías dijo: “Él fue traspasado por nuestras rebeliones…” (Isaías 53:5, NVI)
Así como el pan, Él fue herido en Su espalda, hasta que Su carne estaba toda desgarrada y ensangrentada, y Sus huesos estaban expuestos, para que hoy, tú puedas decir: “¡Por Sus heridas yo he sido sanado!” (Isaías 53:5)
¿Y qué pasa con las marcas de quemadura del pan?  El fuego completo de la ira de Dios cayó sobre Jesús, quemando nuestros pecados hasta convertirlos en cenizas, y al mismo tiempo, liberando la fragancia de la ofrenda de Jesús.  ¡Hoy, nuestros pecados y maldades, no son sino cenizas, y nuestro Padre celestial ya no se recuerda de ellos! (Hebreos 8:12)
Así que, la próxima vez que participes del pan, durante la Santa Cena, recuerda que Jesús fue traspasado por tus pecados y herido por tu sanidad.  ¡Él llevó el fuego del juicio de Dios, para que tú nunca vuelvas a ser juzgado por tus pecados!  ¡Él también llevó tus enfermedades y cargó tus dolores para que tú puedas caminar en salud divina!
Cuando tú comprendes estas preciosas verdades sobre el cuerpo del Señor, tú estás participando de la Santa Cena de una manera digna.  Y no vas a ser débil, ni enfermizo, ni vas a morir antes de tu tiempo. (1 Corintios 27-30)  No, ¡tú vas a ser fuerte y saludable, y vas a vivir una vida larga!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 15 de diciembre de 2017

Toma La Comunión Con Frecuencia

Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que Él venga.
 1 Corintios 11:26
La Santa Cena es un momento importante que tenemos para recordar a nuestro Señor Jesús y lo que Él ha consumado por nosotros con Su sacrificio. (1 Corintios 11:24-25)  Él fue azotado para que nosotros podamos ser sanados.  En la cruz, Él no sólo tomó nuestros pecados, sino también nuestras enfermedades y nuestros dolores. (Isaías 53:4-5)  Su sangre fue derramada para que nosotros pudiéramos ser perdonados de todo pecado. (Mateo 26:28)
Dios quiere que recordemos lo que Jesús hizo, “con frecuencia.”  Su Palabra dice: “Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que Él venga.”  Los creyentes de la iglesia primitiva tenía también la costumbre de participar juntos de la Santa Cena, “partiendo el pan en las casas.” (Hechos 2:46)
Así que, toma la Santa Cena con frecuencia.  Si tienes una enfermedad grave o de larga duración, te animo a tomarla diariamente.  Esta te da la oportunidad de proclamar la muerte del Señor y recordar Su obra terminada, todos los días.  De hecho, sé de gente que es tan radical que toman la Santa Cena tres veces al día.  ¿Y sabes qué?  ¡Ellos obtienen resultados radicales!
Amado, no te rindas ahora.  Sigue tomando la Santa Cena en fe.  ¡Te estás haciendo más fuerte y más saludable cada vez que la tomas!
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


jueves, 12 de enero de 2017

Compasión Con Acción

Al verla, el Señor tuvo compasión de ella, y le dijo: “No llores”.
Lucas 7:13

Mi amigo, no existe una prueba, dificultad o reto que estemos enfrentando hoy, con la cual nuestro Señor Jesús no pueda identificarse.  En el momento en que experimentamos una prueba, justo allí y en ese instante, debido a que Él “fue tentado en todo como nosotros” (Hebreos 4:15), Él también la siente y es capaz de simpatizar con nuestras debilidades.
La compasión de Jesús por ti es la misma compasión que Él sintió por la viuda de Naín cuando vio el cuerpo muerto de su único hijo siendo sacado por la puerta de la ciudad para ser enterrado. (Lucas 7:11-15)  Debe haber sido terrible para ella experimentar la muerte de su único hijo, después de haber experimentado ya la muerte de su esposo.  ¡Qué idea tan horrible ser dejado totalmente solo en el mundo, sin ningún medio de sustento!  Cuando Jesús la vio, fue movido a compasión y le dijo: “No llores.”
Ahora, algunos líderes religiosos pudieron también haber sido movidos a acercarse a ella, pero solo para decirle: “Mira hermana, algo está muy mal.  Tu esposo murió.  Ahora, tu único hijo ha muerto.  Tú debes descubrir ¿qué es lo que está mal?  Será mejor que le preguntes a Dios ¿qué pecado has cometido?  Y arrepiéntete.  O quizá hay una maldición sobre tu vida que necesita ser rota.”
¿No es hermoso cómo Jesús no le extendió más confusión, ni condenación a ella?  Él solo le extendió Su compasión, diciéndole: “No llores.”  Este mismo Jesús también va a venir a ti cuando te sientas muy angustiado, para decirte: “No llores.”
Y la simpatía de Jesús no termina con un “¡Oh, pobre de ti!  Me siento muy apenado por lo que te ha sucedido.”  No, Su simpatía lo mueve a darte el milagro que tú necesitas en tu vida.  ¡Es por eso que Él trajo de vuelta a la vida al hijo de la viuda!
Amado, descansa en la verdad de que Él, que hoy está sentado a la diestra del Padre, entiende por lo que estás pasando y simpatiza con tus debilidades.  ¡La compasión de Jesús hacia ti, hace que Él sople aliento de vida a tu situación muerta, y la cambie para tu bien!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

¡Jesús, quien entiende por lo que estás pasando, también soplará aliento de vida a tu situación muerta!


lunes, 8 de agosto de 2016

Poder Del Cuerpo De Jesús Al Tuyo

“… Tomad, comed; esto es Mi cuerpo.”
Mateo 26:26

Puedes imaginar enfermo al Señor, con un resfriado o fiebre mientras andaba en la tierra?  ¡No, nuestro Señor Jesús nunca estuvo enfermo!  Él era vigoroso, lleno de vida y lleno de salud.  Cuando le dijo a Sus discípulos: “Tomad, comed; esto es Mi cuerpo,” ellos pudieron visualizar prácticamente lo que eso significaba porque habían vivido y caminado con ese Hombre.  Habían visto personas sin manos o pies que fueron sanados cuando tocaron Su cuerpo.  (Mateo 15:30-31)
¡Aún Sus ropas estaban impregnadas con Su salud!  Una mujer que tenía un flujo de sangre durante 12 años —ningún doctor la había podido sanar— fue sanada inmediatamente cuando tocó el borde de Su manto.  Y si el borde de Su manto estaba impregnado con Su salud, vitalidad, energía y resplandor divino, ¡cuánto más Su cuerpo!
Sabes, unos de los versículos más alentadores de los Evangelios, son estos: “… Y todos los que lo tocaban quedaban curados,” (Marcos 6:56)  “… porque de Él salía un poder que a todos sanaba.” (Lucas 6:19)  ¡Amo estos versículos!  ¡Ese es nuestro Jesús!
La Biblia dice que ellos ponían a los enfermos en las plazas, y Jesús caminando alrededor, los tocaba y los sanaba.  Ahora, ves a las estrellas de cine hacer esto: Ellos corren de aquí para allá,  le dan la mano a sus fans, sin embargo nadie es sanado.  Pero a donde sea que Jesús iba, a quien quiera que Él tocara, lo sanaba.  Imagina esto: Una impresión de las personas.  Aquellos en frente de Jesús están tendidos, pero aquellos detrás de Él a quienes Él había tocado, están saltando de gozo y siguiéndole.  ¡Así es como Jesús sanaba a los enfermos!
Así que, esa noche, cuando Él dijo: “Tomad, comed; esto es Mi cuerpo”, mientras Él partía el pan y lo daba a Sus discípulos para que lo comieran, ellos sabían lo que esto significaba.  Ellos probablemente pensaban: “¡Vamos a ingerir Su salud en nuestros cuerpos!  ¡Aleluya!”
Eso es lo que tú debes creer cuando participas de la Comunión de la Santa Cena.  No se trata solo de un ritual o acto simbólico.  ¡No, debes creer que Él es el verdadero pan del cielo, que tomó tu cáncer, diabetes y enfermedad del corazón, para que tú puedas tener Su salud sobrenatural!  ¡Y cuando tú comes de Su cuerpo que es partido, con esta revelación, vas a tener vida en abundancia y la salud del Señor!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

¡Cree que Jesús es el verdadero pan del cielo que tomó tu cáncer, diabetes y enfermedad del corazón, para que tú puedas tener su salud sobrenatural!


viernes, 17 de julio de 2015

Compasión Con Acción

Lucas 7:13
Al verla, el Señor tuvo compasión de ella, y le dijo: “No llores”.
Mi amigo, no existe una prueba, dificultad o reto que estemos enfrentando hoy, con la cual nuestro Señor Jesús no pueda identificarse.  En el momento en que experimentamos una prueba, justo allí y en ese instante, debido a que Él “fue tentado en todo como nosotros” (Hebreos 4:15), Él también la siente y es capaz de simpatizar con nuestras debilidades.
La compasión de Jesús por ti es la misma compasión que Él sintió por la viuda de Naín cuando vio el cuerpo muerto de su único hijo siendo sacado por la puerta de la ciudad para ser enterrado (Lucas 7:11-15).  Debe haber sido terrible para ella experimentar la muerte de su único hijo, después de haber experimentado ya la muerte de su esposo.  ¡Qué idea tan horrible ser dejado totalmente solo en el mundo, sin ningún medio de sustento!  Cuando Jesús la vio, fue movido a compasión y le dijo: “No llores.”
Ahora, algunos líderes religiosos podrían también haber sido movidos para acercarse a ella, pero solo para decirle: “Mira hermana, algo está muy mal.  Tu esposo murió.  Ahora, tu único hijo ha muerto.  Tú debes descubrir qué es lo que está mal.  Será mejor que le preguntes a Dios ¿qué pecado has cometido?  Y arrepiéntete.  O quizá hay una maldición sobre tu vida que necesita ser rota.”
¿No es hermoso cómo Jesús no le extendió más confusión, ni condenación a ella?  Él solo le extendió Su compasión, diciéndole: “No llores.”  Este mismo Jesús también va a venir a ti cuando te sientas muy angustiado, para decirte: “No llores.”
Y la simpatía de Jesús no termina con un “¡Oh, pobre de ti!  Me siento muy apenado por lo que te ha sucedido.”  No, Su simpatía lo mueve a darte el milagro que tú necesitas en tu vida.  ¡Es por eso que Él trajo de vuelta a la vida al hijo de la viuda!
Amado, descansa en la verdad de que Él, que hoy está sentado a la diestra del Padre, entiende por lo que estás pasando y simpatiza con tus debilidades.  ¡La compasión de Jesús hacia ti, hace que Él sople aliento de vida a tu situación muerta, y la cambie para tu bien!
Pensamiento Del Día

¡Jesús, quien entiende por lo que estás pasando, también soplará aliento de vida a tu situación muerta!