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jueves, 9 de julio de 2020

Tus Palabras Tienen Poder


Inspiración de Gracia
Ya que la palabra del rey tiene poder…  (Eclesiastés 8:4, RVA)
En tiempos bíblicos, la palabra de un rey tenía un poder tremendo.  Lo que él decretaba, iba a suceder.  Sería hecho.  Por ejemplo, si él decía: “Aumenta los impuestos,” los impuestos serían aumentados.
¿Sabías que somos reyes?  La Biblia nos dice que Jesús nos lavó de nuestros pecados con Su sangre y nos hizo reyes. (Ver Apocalipsis 1:5–6)  Y como reyes en Cristo, nuestras palabras también tienen poder.
Cuando ponemos nuestras manos sobre una persona enferma y decimos: “Se sanado,” la persona es sanada.  Cuando imponemos las manos sobre nuestros hijos y decimos: “Sean bendecidos,” nuestros hijos son bendecidos.  ¡Hay poder en nuestras palabras porque son las palabras de reyes!
Cuando yo era un joven cristiano, durante mi adolescencia quise practicar lo que había aprendido acerca del poder de mis palabras.  Había una planta en particular cerca de mi casa y cada vez que yo pasaba por allí, le decía: “¡Maldita seas en el nombre de Jesús!”
Pasaron muchos días.  ¡Y nunca olvidaré el día en que noté que las hojas de la planta se habían vuelto color marrón!  Es posible que tú quieras probar esto en casa con tus plantas en macetas, ¡pero en lugar de maldecirlas, bendícelas!
Dado que nuestras palabras tienen poder, ¿te imaginas el daño que causamos cuando le decimos a nuestros seres queridos cosas como: “Tú siempre eres tan descuidado,” “no sirves para nada” o “eres tan estúpido”?  ¡Los estamos maldiciendo!
El diablo es feliz cuando tú usas el poder de tus palabras contra ti mismo y contra tus seres queridos.  Él quiere verte derrotado.  Así que, en lugar de decir: “Yo siempre estoy corto de dinero,” di: “El Señor es mi pastor; tengo todo lo que necesito.” (Salmos 23:1, NTV)  En lugar de decir: “Yo soy tan inútil.  No puedo hacer nada,” comienza a decir: “Yo todo lo puedo hacer por medio de Cristo, quien me da las fuerzas." (Filipenses 4:14, NTV)
Amado, recuerda que, como rey, lo que tú dices va a suceder, porque la palabra del rey tiene poder.  ¡Así que, aprende a decir lo que Dios dice acerca de ti en Su Palabra y observa cómo Sus promesas se cumplen en tu vida!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 3 de mayo de 2020

Jesús Tiene La Última Palabra


Inspiración de Gracia
“Yo Soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin” –dice el Señor Dios…  (Apocalipsis 1:8)
El médico te acaba de decir que tienes una enfermedad incurable.  Las radiografías y los análisis de sangre lo confirman.  Tus peores temores se hicieron realidad y sientes que tu futuro ha sido marcado.
Amigo, el informe médico no es definitivo.  Jesús te declara: “Yo Soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin.” (Apocalipsis 1:8)  Él tiene la primera palabra y la última palabra en tu situación.  ¡Los expertos y los informes médicos no!
Alfa y Omega son la primera y última letras del alfabeto griego.  Pero Jesús no hablaba griego.  Él hablaba arameo o hebreo.  Así que, Él debía haber dicho: “Yo Soy el Aleph y el Tav”.  Aleph y tav son la primera y última letras del alfabeto hebreo.  De manera que lo que Jesús nos declara es esto: “Yo tengo la primera palabra en tu situación.  ¡Y Yo tengo la última palabra en tu situación!”
Cada letra hebrea tiene una imagen que le corresponde.  Curiosamente, aleph está asociada con un buey y tav, con una cruz.  Juntos, ambos crean una hermosa imagen de lo que Jesús hizo por nosotros —Él es el “animal” del sacrificio en la cruz.  Fue por nosotros que Él sufrió, sangró y murió.
Cuando Jesús colgó en la cruz, Él tomó nuestras enfermedades y cargó nuestras dolencias. (Ver Mateo 8:17)  Es por eso que tu enfermedad no tiene la última palabra en tu vida.  La tiene Jesús, porque Él tomó tu enfermedad sobre Su cuerpo y pagó por tu sanidad con Su sangre.
Cuando Jesús colgó en la cruz, Él tomó nuestra maldición. (Ver Gálatas 3:13)  Se suponía que nosotros fuéramos maldecidos por nuestros pecados, pero Él tomó nuestro lugar y la maldición cayó sobre Él.  ¡Hoy, nosotros tomamos Su lugar y Sus bendiciones caen sobre nosotros!
Entonces, ¿por qué conformarte con la maldición de la enfermedad o incluso la pobreza cuando Jesús pagó el precio por tu sanidad y provisión?  La enfermedad y la pobreza no tienen la última palabra en tu vida.  ¡La tiene Jesús porque Él te redimió de toda maldición!
Amado, cuando el hombre dice que es imposible, Jesús dice que es posible.  ¡El Alfa y la Omega, el Principio y el Fin, tiene la última palabra en tu situación!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 18 de marzo de 2020

Bendito Donde Quiera Que Estés


Inspiración de Gracia
Bendito serás en la ciudad, y bendito serás en el campo.  (Deuteronomio 28:3)
Es posible que hayas oído hablar de personas que piensan que para tener mejor “suerte”, tienen que mudarse a una nueva casa, trabajar para una determinada empresa o incluso migrar a otro país.
La verdad es que no es el lugar lo que te da las bendiciones, es si la bendición de Dios está en ti.  Y en tu caso, hijo de Dios, tú ya eres bendecido con toda bendición espiritual en Cristo Jesús. (Ver Efesios 1:3)  Él ha pagado tus bendiciones con Su sangre.  ¡Así que la bendición no está en la tierra sino en el hombre!
Fue en la ciudad de Jerusalén donde Jesús fue azotado, maldecido y escupido.  Y fue fuera de la ciudad en el monte Calvario, donde Él fue traspasado y crucificado.  ¡Es por eso que tú eres bendecido tanto en la ciudad como fuera, en el campo!  De hecho, tú eres bendecido independientemente de tu ubicación.
Quizás trabajas en una empresa no cristiana y a tu jefe no le caes bien.  De hecho, él a veces te maltrata.  Pero Dios aún puede bendecirte a pesar de tu jefe.  Tú recibes bendición porque crees en Dios para ello.  No tiene nada que ver con tu jefe o la empresa.
¿Por qué entonces no te parece estar viendo las bendiciones?
Amigo, si tú no ves las bendiciones, verifica lo que has estado creyendo y diciendo.  Algunas personas se quejan y culpan de su falta de bendiciones a todos y todo a su alrededor —a sus padres, raza, género, medio ambiente y gobierno.  Amado, quiero que creas y confieses que eres bendecido por la obra terminada de Jesús en la cruz, no porque eres de cierta raza o trabajas en cierto lugar.
No importa en dónde trabajas o vives, de qué color es tu piel o lo qué haces para ganarse la vida.  Si Dios te bendice, ¡tú eres bendecido!  Y todo es debido a Jesús.  Así que dite a ti mismo: “¡Yo soy bendecido donde quiera que esté —bendecido en la ciudad y bendecido en el campo!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 16 de enero de 2020

Se Contado Entre Los Indevorables


Inspiración de Gracia
Sed de espíritu sobrio, estad alerta. Vuestro adversario, el diablo, anda al acecho como león rugiente, buscando a quien devorar.  (1 Pedro 5:8)
El diablo no puede simplemente caminar hacia ti y robarte tu salud, tu paz o tu familia.  Él no puede simplemente venir a tu vida para imponer enfermedades y destrucción.
Si el diablo logra hacer eso, entonces él no tiene que andar al acecho “buscando a quién devorar".  ¡Él solo tiene que caminar directamente hacia cualquiera que quiera devorar y devorarlo!  Pero como la Biblia dice que él anda al acecho buscando a quien devorar, la verdad es que hay personas a las que él no puede devorar.
Verás, el diablo anda al acecho como un león rugiente tratando con sus rugidos de despertar el temor en las personas.  Pero las personas indevorables son aquellas que se rehúsan a ser intimidadas por sus rugidos porque saben que el verdadero León de Judá, Jesucristo (ver Apocalipsis 5:5), ya ha venido y dejó sin poder al que tenía el poder de la muerte. (Ver Hebreos 2:14)  Ellos saben que el diablo no puede simplemente hacerles nada porque el León de Judá vive en ellos, y saben que Él es más grande que el diablo que está en el mundo. (Ver 1 Juan 4:4)
Amigo, el León de Judá está en ti.  Él te ha dado derechos, privilegios, autoridad y poder.  Él te redimió con Su sangre.  Por lo tanto, todo lo relacionado a ti y tu vida está redimido por Su sangre.  Entonces, si tú estás temeroso de perder tu trabajo, cubre tu trabajo con la sangre de Jesús.  Si estás preocupado por la seguridad de tus hijos en estos días de ataques terroristas, implora la sangre de Jesús sobre ellos.  Si recibiste un reporte médico adverso, declara la sangre sobre ti mismo.
Cualquier cosa que hayas cubierto con la sangre de Jesús, Dios declara: “¡Protegido! ¡Redimido!”  Y el diablo huye cuando ve la sangre.  Y cuando él huye, se lleva consigo enfermedades, dolores, sufrimientos, destrucción y pérdidas.
Una vez que el diablo sabe que tú conoces quién eres en Cristo y lo que tienes en Él, sus días de intimidarte han terminado, ¡y tú eres contado entre los indevorables!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 27 de noviembre de 2019

Presentando Al Dios Real


Medita En
Y cuando bajó del monte, grandes multitudes le seguían. Y he aquí, se le acercó un leproso y se postró ante Él, diciendo: “Señor, si quieres, puedes limpiarme”. Y extendiendo Jesús la mano, lo tocó, diciendo: “Quiero; sé limpio”. Y al instante quedó limpio de su lepra.  (Mateo 8:1–3)
Hay mucha equivocación en lo que se cree hoy sobre quién es Jesús.  Te pido que deseches cada idea, concepto e imagen que puedas tener de un Jesús “religioso”.  Permíteme presentarte al verdadero Jesús, porque es aquí donde todo comienza.  No estoy hablando del Jesús religioso del que quizás hayas oído hablar mientras crecías, sino del Jesús verdadero que caminaba por las polvorientas calles de Jerusalén y sobre las furiosas aguas de Galilea.
Él era en quien los enfermos, los pobres, los pecadores, los deprimidos y los marginados instintivamente se apoyaban y con quien se sentían cómodos.  Él era Dios en la carne y Él manifestaba el amor tangible de Dios.  En Su presencia, aquellos que eran imperfectos no sentían miedo de Él, ni se sentían juzgados o condenados de parte Suya.  A aquellos que lo buscaron por sanidad, restauración y provisión —sin importar su pasado o trasfondo— Él siempre les extendió un corazón amoroso y compasivo, los sostuvo y suplió su necesidad.
Al contrario de lo que mucha gente piensa, no necesitas ser “religioso” para tener acceso a Dios y a Su ayuda.  De hecho, cuanto menos “religioso” seas, mejor.  El verdadero Jesús no vino a traer una nueva religión.  Él no vino a ser servido y atendido.  No, Él vino a servir, y servir fue lo que hizo.
El verdadero Jesús creó el universo con una sola orden y orquestó los caminos de cada planeta para que ninguno chocara.  Él tenía todo el derecho de exigir el servicio de aquellos que Él creó, sin embargo Él les brindó Su servicio.  Él se inclinó y con Sus propias manos lavó la mugre y la suciedad de los pies de Sus discípulos.  Esas mismas manos serían luego perforadas con unos gruesos clavos en la cruz, y Él con Su propia sangre nos lavaría de la mugre y la suciedad de todos nuestros pecados, llevándolos sobre Su propio cuerpo.  ¡Qué lejano al Dios de condenación, juicio y culpa que muchos han representado que Él es!
Este es el verdadero Jesús —totalmente diferente a lo que a muchos de nosotros se nos ha enseñado acerca de Dios.  Él quiere y es poderoso para satisfacer tus necesidades hoy, y amarte a plenitud.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 20 de noviembre de 2019

Toca El Cuerno Del Carnero


Medita En
Entonces Jesús, cuando hubo tomado el vinagre, dijo: “¡Consumado es!” E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.  (Juan 19:30)
Veo a una nueva generación del pueblo de Dios emergiendo a medida que la revolución de la gracia se extiende por el mundo.  La verdad es que solo la gracia que se encuentra en la persona de Jesucristo, puede llevarnos a la tierra prometida.  Moisés, que representa la ley, está muerto. (Ver Jos. 1:2)  Y solo Josué (en hebreo Yehowshua), un tipo de Cristo, puede llevarnos a la tierra prometida.  No es posible que podamos entrar a ella basados en el pacto mosaico que está obsoleto.  No podemos heredarla en base a nuestros esfuerzos para ser justificados, guardando perfectamente los Diez Mandamientos.  Podemos heredarla solo a través de la fe en la gracia de nuestro Señor Jesús.  No es por nuestras obras que heredamos las promesas de Dios, sino por la obra perfecta y terminada de Cristo.
¿Cómo fue que se derrumbó el muro de Jericó que se interponía entre el pueblo de Dios y la tierra prometida?  ¿Acaso el pueblo de Dios tuvo que usar su propia fuerza para derribar el muro?  ¿Tuvo que luchar el pueblo de Dios contra un ejército?  No, solo con el sonido de los cuernos de los carneros y con un gran grito, Dios hizo que el muro se derrumbara.  El cuerno del carnero es una bella imagen de la muerte de nuestro Señor Jesús.  El carnero tuvo que morir para que se obtuviera el cuerno.  El sonido del cuerno del carnero es, por lo tanto, una proclamación de la muerte y la obra terminada de nuestro Señor.  En la cruz, cuando Jesús hubo pagado por todos nuestros pecados con Su sangre, Él proclamó: “¡Consumado es!”
Es la sangre derramada de Jesús la que nos saca del cautiverio y nos lleva a la tierra prometida.  Lo que las diez plagas de Moisés no pudieron hacer, lo hizo la sangre de Jesús.  Fue la sangre de Cristo, tipificada por la sangre de los corderos aplicada a los dinteles y los postes de las puertas de las casas hebreas, lo que hizo que Faraón, un tipo de Satanás, finalmente liberara al pueblo de Dios.  Dios lanzó Su carta de triunfo —¡la sangre de Su Hijo!  Así que, fue Su Hijo, el verdadero Cordero de Dios, quien los sacó de Egipto, y fue también Su Hijo quien los llevó a la tierra prometida.  ¡Todo se trata de Cristo y solamente Cristo!
¿Por qué los milagros de Moisés no pudieron liberar al pueblo de Dios?  Porque eran milagros de juicio.  El juicio y la condenación no te liberarán, solo el amor y la gracia de nuestro Señor Jesús, que derramó por ti Su sangre en el Calvario, puede hacerlo.  Amigo, ¿estás escuchando hoy acerca de los juicios de la ley o estás escuchando que el cuerno del carnero es tocado?  Uno condena y trae la muerte, el otro libera y da vida.  Uno hace que permanezcas en la esclavitud del pecado y que vivas una vida de derrota, el otro te empodera para hacerte libre y reinar en la vida.  ¡Hoy, asegúrate de que estás escuchando el verdadero evangelio que hace que las ataduras y las adicciones se desmoronen y caigan como lo hicieron los muros de Jericó!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 10 de noviembre de 2018

Tú Tienes Una Herencia De Doble Porción


Y vosotros seréis llamados sacerdotes del SEÑOR… Comeréis las riquezas de las naciones, y en su gloria os jactaréis.  En vez de vuestra vergüenza tendréis doble porción… Poseerán el doble en su tierra y tendrán alegría eterna.
Isaías 61:6-7
A nosotros nos llamarán “sacerdotes del Señor” porque Jesús nos ha limpiado con Su sangre y nos ha hecho reyes y sacerdotes para Dios. (Apocalipsis 1:5-6)  Y como sacerdotes del Señor, Dios nos dice: “Se alimentarán de las riquezas de las naciones, y se jactarán de los tesoros de ellas.”  Y “en su tierra recibirán doble herencia.”
Esta promesa se hizo realidad para un miembro de nuestra iglesia que recibió su doble porción mientras trabajaba para una de las principales empresas estadounidenses en Singapur.  En poco tiempo, él recibió dos incrementos a su salario.  Y en tan sólo dos años, él recibió inesperadamente la promoción a un cargo de alto nivel dentro de la empresa.  Esto fue inesperado, porque la norma para calificar para una promoción de este tipo en la empresa era de cuatro años.
Él también recibió un premio en acciones privilegiadas valuadas en una suma de cinco cifras, valor que a juzgar por las condiciones del mercado que prevalecían en ese momento, seguramente se duplicaría.  Él reconoció que sin duda era el favor de Dios, porque los ganadores del premio anteriormente eran un número muy pequeño entre el personal de ejecutivos de alto nivel, que habían hecho contribuciones significativas a la empresa.  Y sólo un aún más pequeño porcentaje de sus empleados alrededor del mundo, había recibido este prestigioso premio.  En la oficina de Singapur, Él era apenas la segunda persona en recibirlo, además de su jefe.
Este miembro de la iglesia literalmente heredó una doble porción porque puso su confianza en el Señor y en Su Palabra.
Amado, cree en Dios cuando Él dice que Su pueblo recibirá una doble porción.  Esta doble porción incluye bendiciones de favor, fertilidad, éxito y salud.  De hecho, ¡las personas a tu alrededor te verán a ti y a tus descendientes, y reconocerán que son un pueblo que el Señor ha bendecido!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 21 de julio de 2018

Jesús Tiene La Última Palabra


Yo soy el Alfa y la Omega —dice el Señor Dios— el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.
Apocalipsis 1:8
El doctor te acaba de decir que tienes una enfermedad incurable.  Los exámenes de Rayos X y de sangre, lo confirman.  Tus peores temores se han hecho realidad y sientes como que tu futuro ha sido marcado.
Mi amigo, el diagnóstico del doctor no es el fin.  Jesús declara para ti: “Yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin.” (Apocalipsis 1:8)  Él tiene la primera palabra, así como tiene la última palabra en tu situación.  ¡Ni los expertos, ni los reportes médicos la tienen!
Alfa y Omega, son las primera y última letras del alfabeto griego.  Pero Jesús no hablaba griego.  Él hablaba arameo o hebreo.  Así que, Él hubiera dicho: “Yo soy el Aleph y el Tav”.  Aleph y Tav son la primera y última letras del alfabeto hebreo.  Así que, lo que Jesús está declarando para nosotros es esto: “¡Yo tengo la primera palabra en tu situación!  ¡Y también tengo la última palabra en tu situación!”
Cada letra hebrea tiene una imagen correspondiente.  Interesantemente, Aleph está asociada con un buey, y Tav con una cruz.  Juntas, ambas hacen una hermosa figura sobre lo que Jesús hizo por nosotros —Él es el “animal” sacrificial en la cruz.  Fue por nosotros que Él sufrió, se desangró y murió.
Cuando Jesús colgaba de la cruz, Él tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias. (Mateo 8:17)  Es por eso que tus enfermedades no tienen la última palabra en tu vida.  Jesús la tiene, porque Él llevó tus enfermedades sobre Su cuerpo y pagó por tu sanidad con Su sangre.
Cuando Jesús colgaba de la cruz, Él tomó nuestra maldición. (Gálatas 3:13)  Nosotros estábamos supuestos a ser malditos a causa de nuestros pecados, pero Él tomó nuestro lugar y la maldición cayó sobre Él.  Hoy, nosotros tomamos Su lugar y Sus bendiciones cayeron sobre nosotros.
Entonces, ¿por qué conformarte con la maldición de tu enfermedad, o incluso pobreza, cuando el precio por tu sanidad y tu provisión ya fueron pagados por Jesús?  La enfermedad y la pobreza no tienen la última palabra en tu vida.  ¡Jesús la tiene porque Él te redimió de toda maldición!
Amado, cuando el hombre dice que algo es imposible, Jesús dice que es posible.  ¡El Alfa y la Omega, Él que es el Principio y el Fin, tiene la última palabra en tu situación!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 20 de julio de 2018

Dios No Recuerda Lo Malo Que Fuiste


Pues tendré misericordia de sus iniquidades, y nunca más me acordaré de sus pecados.
Hebreos 8:12
Quizá has escuchado a personas decir de otros: “Ah, sí hubieras visto a mi esposo durante los primeros años de nuestro matrimonio.  Tenía un temperamento tan explosivo, que yo solía buscar refugio en la casa de mi madre.”
 “Nadie se habría imaginado que ella tuviera un pasado tan promiscuo.”
“Cuando era un muchacho, él siempre mentía entre dientes, sin siquiera pestañear.”
Los hombres te miran y recuerdan cómo eras en el pasado.  Pero cuando Dios te mira a través del nuevo pacto, Él declara: “Yo tendré misericordia de tus iniquidades, y nunca más me acordaré de tus pecados”.
Él asegura esto claramente en Su Palabra, como para afirmarnos: “Cuando vengas a Mí, no pienses que Yo estoy pensando en tus pecados.  No pienses que cada vez que te veo, Yo me acuerdo de tus pecados.  Yo no solo no estoy llevando un registro, sino que tampoco estoy siendo consciente de tus faltas y defectos.  ¡Te estoy diciendo que Yo nunca más me acordaré de tus pecados, para siempre!”
Dios puede decir que Él nunca más se acordará de todos tus pecados porque hubo un tiempo en el que Él se acordó y castigó cada uno de ellos —en el cuerpo de Su Hijo en la cruz.  Él castigó cada uno de ellos hasta que Jesús clamó: “¡Consumado es!” (Juan 19:30)  Es por eso que hoy, Dios puede decir en justicia: “Nunca más me acordaré de tus pecados.”
Todos nosotros sabemos que de cuando en cuando pecamos.  Pero la buena noticia es que todos nuestros pecados ya fueron tratados en la cruz.  Fueron lavados con la sangre de Cristo.  Ahora, cuando nos acercamos a la presencia de Dios, Él nos ve sin nuestros pecados.  Así que, amado, no te olvides de tus faltas del pasado, pero “cree que Dios no se acordará de tus pecados nunca más,  ¡y sé la persona justa que ya eres en Cristo!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 20 de diciembre de 2017

¡El Shalom De Jesús Es Tuyo!

… el SEÑOR bendecirá a Su pueblo con paz [shalom].
Salmos 29:11
La palabra hebrea shalom, que se traduce generalmente como “paz” en el Antiguo Testamento, es una palabra muy rica.  Esta no sólo significa “paz en la mente.”  También significa salud, buen éxito, seguridad y bienestar personal completo.
Ahora, ¿sabías que la raíz de la palabra shalom es shalam?  Shalam significa hacer bien, pagar o dar recompensa.  Así que, amigo, la razón por la que puedes caminar en el shalom de Dios hoy, es que Jesús por medio de la cruz ha pagado para que sea tuyo.  Salud, provisión, seguridad, y una mente afinada y perspicaz son tuyos para que hagas uso de ellos, ¡porque Jesús ha comprado para ti shalom, con Su sangre!
Amado, te animo a meditar sobre esto.  Agradece a Dios por el perfecto sacrificio de Su Hijo, diciendo: “Padre, recibo el shalom que Jesús murió para darme –paz en la mente, plenitud, provisión y salud en cada célula, cada órgano, cada sistema de mi cuerpo, ¡y para cada área de mi vida!”  ¡Amén!  ¡Ahora, prepárate para caminar en ello hoy! 
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


viernes, 9 de diciembre de 2016

Tienes A Un Pariente Redentor Fuerte

Pero su Redentor es fuerte, el Señor de los Ejércitos es Su nombre; defenderá su causa con energía…
Jeremías 50:34

Rut, una joven viuda, pobre y sin hijos del Antiguo Testamento, yacía a los pies de Booz, su potencial pariente redentor. (Rut 3:7)  Como un pariente rico y políticamente cercano a ella, Booz tenía el poder para redimirla de su difícil situación.
Rut simplemente estaba obedeciendo a Noemí, su suegra, que le había dicho que fuera a dormir a los pies de Booz.  En la costumbre judía de aquella época, se trataba de una postura que decía: “Por favor, redímeme porque tú eres un pariente cercano.”  Fíjate en la respuesta de Booz a Rut: “Ahora hija mía, no temas. Haré por ti todo lo que me pidas…” (Rut 3:11)
Amado, Booz es una figura de Jesús, que es nuestro pariente redentor.  Él es nuestro pariente, habiendo nacido en este mundo como uno de nosotros.  Y es nuestro Redentor, porque Él nos redimió a un gran precio cuando Él derramó Su sangre por nosotros en la cruz.
Como tu Redentor, no sólo es el deseo de Jesús, sino que Él también tiene el poder para restaurar para ti todo lo que has perdido.  Es por eso que tú puedes ir a Él y decir: “Me equivoqué y ahora mi familia está sufriendo.  Mis finanzas están disminuyendo rápidamente.  Pero yo vengo a Ti, mi pariente redentor...”  Y encontrarás que Él te redimirá porque tu Redentor es fuerte.  El Señor de los ejércitos es Su nombre.  ¡Él abogará por tu causa, haciendo que recibas sólo bendiciones de sabiduría, liberación, restauración, provisión y libertad para salir de tu situación!
Al igual que Rut se acostó a los pies de Booz, los pies de Jesús son el lugar de la redención y las bendiciones.  Tanto Jairo el jefe de la sinagoga (Marcos 5:22) y la mujer siro-fenicia (Marcos 7:25-26), cayeron a los pies de Jesús.  Y allí, a Sus pies recibieron sanidad para sus hijas.
Cuando tomas tu lugar a los pies de Jesús, buscándolo a Él por ayuda, espera recibir Sus bendiciones.  No hay nada que temer sabiendo que como Booz hizo por Rut, ¡Jesús, tu Booz celestial, va a hacer por ti todo lo que tú le hayas pedido!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Como tu Redentor, no sólo es la voluntad de Jesús, sino que Él también tiene el poder para restaurarte todo lo que has perdido.


sábado, 16 de abril de 2016

Bendecido En Donde Quiera Que Estés

Bendito serás en la ciudad, y bendito serás en el campo.
Deuteronomio 28:3

Puede que hayas escuchado a personas que piensan que para tener mejor “suerte,” tienen que cambiarse a una nueva casa, trabajar para cierta compañía o incluso migrar a otro país.
La verdad es que no es el lugar el que te trae las bendiciones, sino el hecho de que la bendición de Dios está contigo.  Y en tu caso, hijo de Dios, tu ya eres bendecido con toda bendición espiritual en Cristo Jesús (Efesios 1:3).  Él ha pagado por tus bendiciones con Su sangre.  Así que, ¡la bendición no está en el lugar, sino en el hombre!
Fue en la ciudad de Jerusalén que Jesús fue azotado, maldecido y escupido.  Y fue fuera de la ciudad, en el monte Calvario, que Él fue traspasado y crucificado.  ¡Es por eso que tú eres bendecido en la ciudad y fuera de ella, en el campo!  De hecho, tú eres bendecido a pesar de tu ubicación.
Quizá trabajes en una compañía no-cristiana y no le agrades mucho a tu jefe.  De hecho, puede que ocasionalmente él te trate mal.  Pero Dios todavía puede bendecirte a pesar de tu jefe.  Tú eres bendecido porque crees en Dios por ello.  No tiene nada que ver con tu jefe o la compañía. 
¿Por qué entonces te parece no ver las bendiciones?
Mi amigo, si tú no ves las bendiciones, revisa lo que has estado creyendo y diciendo.  Algunas personas se quejan y culpan a todos y a todo a su alrededor por su carencia de bendiciones —a sus padres, su raza, su género, su medio ambiente y su gobierno.  Amado, yo quiero que tú creas y confieses que eres bendecido debido a la obra terminada de Jesús en la cruz, no porque seas de cierta raza o trabajes en cierto lugar.
No importa en dónde tú trabajes o vivas, de qué color es tu piel, o lo que haces para vivir.  ¡Si Dios te bendice, tú eres bendecido!  Y todo es debido a Jesús.  Así que, declara para ti mismo: “¡Yo soy bendecido en donde sea que esté —soy bendecido en la ciudad, y bendecido en el campo!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

¡La bendición de Dios no está en el lugar, sino en el hombre!


miércoles, 23 de septiembre de 2015

Tú Tienes Una Herencia De Doble Porción

Isaías 61:6-7
Pero a ustedes los llamarán «sacerdotes del Señor»... Se alimentarán de las riquezas de las naciones, y se jactarán de los tesoros de ellas. En vez de su vergüenza, Mi pueblo recibirá doble porción… y así en su tierra recibirá doble herencia…
Ustedes son llamados “sacerdotes del Señor” porque Jesús les ha limpiado con Su sangre y les ha hecho reyes y sacerdotes para Dios (Apocalipsis 1:5-6).  Y como sacerdotes del Señor, Dios les dice: “Se alimentarán de las riquezas de las naciones, y se jactarán de los tesoros de ellas.”  Y “en su tierra recibirán doble herencia.”
Esta promesa se hizo realidad para un miembro de nuestra iglesia que recibió su doble porción, mientras trabajaba para una de las principales empresas estadounidenses en Singapur.  En poco tiempo, él recibió dos incrementos a su salario.  Y en tan sólo dos años, él recibió inesperadamente la promoción a un cargo de alto nivel dentro de la empresa.  Esto fue inesperado, porque la norma para calificar para una promoción de este tipo en la empresa era de cuatro años.
Él también recibió un premio en acciones privilegiadas valuadas en una suma de cinco cifras, valor que a juzgar por las condiciones del mercado que prevalecían en ese momento, seguramente se duplicaría.  Él reconoció que sin duda era el favor de Dios, porque los ganadores del premio anteriormente eran un número muy pequeño entre el personal de ejecutivos de alto nivel, que habían hecho contribuciones significativas a la empresa.  Y sólo un aún más pequeño porcentaje de sus empleados alrededor del mundo, había recibido este prestigioso premio.  En la oficina de Singapur,  Él era apenas la segunda persona en recibirlo, además de su jefe.
Este miembro de la iglesia literalmente heredó una doble porción porque puso su confianza en el Señor y en Su Palabra.
Amado, cree en Dios cuando Él dice que Su pueblo recibirá una doble porción.  Esta doble porción incluye bendiciones de favor, fecundidad, éxito y salud.  De hecho, ¡las personas a tu alrededor te verán a ti y a tus descendientes, y reconocerán que son un pueblo que el Señor ha bendecido!
Pensamiento Del Día

Como sacerdotes del Señor, ustedes tienen una herencia de doble porción.