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miércoles, 27 de noviembre de 2019

Presentando Al Dios Real


Medita En
Y cuando bajó del monte, grandes multitudes le seguían. Y he aquí, se le acercó un leproso y se postró ante Él, diciendo: “Señor, si quieres, puedes limpiarme”. Y extendiendo Jesús la mano, lo tocó, diciendo: “Quiero; sé limpio”. Y al instante quedó limpio de su lepra.  (Mateo 8:1–3)
Hay mucha equivocación en lo que se cree hoy sobre quién es Jesús.  Te pido que deseches cada idea, concepto e imagen que puedas tener de un Jesús “religioso”.  Permíteme presentarte al verdadero Jesús, porque es aquí donde todo comienza.  No estoy hablando del Jesús religioso del que quizás hayas oído hablar mientras crecías, sino del Jesús verdadero que caminaba por las polvorientas calles de Jerusalén y sobre las furiosas aguas de Galilea.
Él era en quien los enfermos, los pobres, los pecadores, los deprimidos y los marginados instintivamente se apoyaban y con quien se sentían cómodos.  Él era Dios en la carne y Él manifestaba el amor tangible de Dios.  En Su presencia, aquellos que eran imperfectos no sentían miedo de Él, ni se sentían juzgados o condenados de parte Suya.  A aquellos que lo buscaron por sanidad, restauración y provisión —sin importar su pasado o trasfondo— Él siempre les extendió un corazón amoroso y compasivo, los sostuvo y suplió su necesidad.
Al contrario de lo que mucha gente piensa, no necesitas ser “religioso” para tener acceso a Dios y a Su ayuda.  De hecho, cuanto menos “religioso” seas, mejor.  El verdadero Jesús no vino a traer una nueva religión.  Él no vino a ser servido y atendido.  No, Él vino a servir, y servir fue lo que hizo.
El verdadero Jesús creó el universo con una sola orden y orquestó los caminos de cada planeta para que ninguno chocara.  Él tenía todo el derecho de exigir el servicio de aquellos que Él creó, sin embargo Él les brindó Su servicio.  Él se inclinó y con Sus propias manos lavó la mugre y la suciedad de los pies de Sus discípulos.  Esas mismas manos serían luego perforadas con unos gruesos clavos en la cruz, y Él con Su propia sangre nos lavaría de la mugre y la suciedad de todos nuestros pecados, llevándolos sobre Su propio cuerpo.  ¡Qué lejano al Dios de condenación, juicio y culpa que muchos han representado que Él es!
Este es el verdadero Jesús —totalmente diferente a lo que a muchos de nosotros se nos ha enseñado acerca de Dios.  Él quiere y es poderoso para satisfacer tus necesidades hoy, y amarte a plenitud.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 14 de enero de 2018

La Voz Del Consolador

Pero el Consolador, el Espíritu Santo…
Juan 14:26

¿Alguna vez has equivocado las voces de autocrítica con la voz de Dios?
Mi amigo, ¡quiero que sepas en este momento que la voz de crítica, juicio y condenación no es la voz de Dios!  Dios no es un criticón que vive en ti por Su Espíritu para acusarte y fastidiarte durante todo el día por tus imperfecciones.  No, Él está en ti para animarte, fortalecerte, amarte y señalarte todas las cosas correctas que tú haces porque estás en Cristo Jesús, quien es, todo Él codiciable.  ¡Como Jesús es, así eres tú en este mundo! (1 Juan 4:17)
Aquel que te condena y te hace sentir sucio e indigno del amor y las bendiciones de Dios es el diablo, el acusador de nuestros hermanos. (Apocalipsis 12:10)  Pero la voz cálida y amistosa en el interior, que te levanta y te anima cuando estás desanimado y abatido, es la voz del Espíritu Santo.  Es por eso que Jesús lo describió como el “Consolador,” el “Ayudador.” (Juan 14:26)  Él está en ti para consolarte, animarte y recordarte que tú aún posees la justicia de Dios en Cristo.  ¡Él está ahí para levantarte y ayudarte!
Así que, amado, aprende a escuchar la cálida y amistosa voz del Espíritu Santo, tu ayudador.  ¡Deja que Él te anime, te fortalezca y te empodere para reinar sobre todas tus debilidades! 
Viendo a través de los ojos de la fe, 
Joseph Prince


jueves, 11 de diciembre de 2014

La Voz Del Consolador

Medita En

Pero el Consolador, el Espíritu Santo…
Juan 14:26
¿Alguna vez has equivocado las voces de autocrítica con la voz de Dios?
Mi amigo, ¡quiero que sepas en este momento que la voz de crítica, juicio y condenación no es la voz de Dios!  Dios no es un criticón que vive en ti por Su Espíritu para acusarte y fastidiarte durante todo el día por tus imperfecciones.  No, Él está en ti para animarte, fortalecerte, amarte y señalarte todas las cosas correctas que tú haces porque estás en Cristo Jesús, quien es, todo Él codiciable.  ¡Como Jesús es, así eres tú en este mundo! (1 Juan 4:17).
Aquel que te condena y te hace sentir sucio e indigno del amor y las bendiciones de Dios es el diablo, el acusador de nuestros hermanos (Apocalipsis 12:10).  Pero la voz cálida y amistosa en el interior, que te levanta y te anima cuando estás desanimado y abatido, es la voz del Espíritu Santo.  Es por eso que Jesús lo describió como el “Consolador,” el “Ayudador” (Juan 14:26).  Él está en ti para consolarte, animarte y recordarte que tú aún posees la justicia de Dios en Cristo.  ¡Él está ahí para levantarte y ayudarte!
Así que, amado, aprende a escuchar la cálida y amistosa voz del Espíritu Santo, tu ayudador.  ¡Deja que Él te anime, te fortalezca y te empodere para reinar sobre todas tus debilidades! 
Bendiciones,

Joseph Prince


miércoles, 11 de diciembre de 2013

La Voz Del Consolador

Medite En

Pero el Consolador, el Espíritu Santo…
Juan 14:26


¿Alguna vez has confundido las voces de autocrítica con la voz de Dios señalando tus debilidades?

Mi amigo, quiero que ahora mismo sepas que esa voz de crítica, juicio y condenación no es la voz de Dios!  Dios no es un criticón que vive en ti por Su Espíritu para señalar y fastidiarte todo el día por tus imperfecciones.  No, Él está en ti para animarte, fortalecerte, amarte y señalarte todas las cosas en ti que son correctas, porque estás en Cristo Jesús, el todo codiciable.  Así como Jesús es, eres tú en este mundo (1ª Juan 4:17)!

El que condena y te hace sentir sucio e indigno del amor y las bendiciones de Dios, es el diablo, el acusador de nuestros hermanos (Apocalipsis 12:10).  Pero la voz interior cálida y amable, que te levanta y te aclama cuando estás desanimado y abatido es la del Espíritu Santo.  Es por eso que Jesús lo describió a Él como el “Consolador” o “Ayudador” (Juan 14:26).  Él está en ti para consolarte, animarte, y recordarte que todavía eres la justicia de Dios en Cristo.  ¡Él está ahí para levantarte y ayudarte!

Así que, amado, aprende a escuchar la voz cálida y amable del Espíritu Santo, tu ayudador.  Permítele animarte, fortalecerte y empoderarte para reinar sobre todas tus debilidades!

Bendiciones,
Joseph Prince


1ª Juan 4:17  “En esto se perfecciona el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio, pues como Él es, así somos también nosotros en este mundo.”

Apocalipsis 12:10  “Y oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder y el reino de nuestro Dios y la autoridad de su Cristo, porque el acusador de nuestros hermanos, el que los acusa delante de nuestro Dios día y noche, ha sido arrojado.”