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sábado, 15 de febrero de 2020

Todo Lo Que Sale De Ti Es Bendito


Inspiración de Gracia
Bendito el fruto de tu vientre…  (Deuteronomio 28:4)
La Biblia registra que la saliva de Jesús sanó a un ciego (ver Marcos 8:23–25), que la sombra de Pedro sanó a los enfermos (ver Hechos 5:15), y que los pañuelos o delantales del cuerpo de Pablo expulsaron enfermedades y malos espíritus (ver Hechos 19:11-12).  Esto quiere decir que lo que sale de nuestros cuerpos puede ser tan bendecido que trae bendiciones y milagros para otros.
De hecho, Dios dijo: “Bendito el fruto de tu vientre…”  Y no se estaba refiriendo solo a tus hijos o Él simplemente habría dicho: “Benditos serán tus hijos.”  No, Dios quiso decir que todo lo que proceda de tu cuerpo será bendito.  ¡Todo lo que sea de y desde tu cuerpo será de la mejor calidad!
Esto incluye tu salud.  Así que, incluso si tu médico ha dicho que tienes una afección médica particular en tu cuerpo, solo cree que Dios llama a tu salud, que es el fruto de tu cuerpo, bendita.  ¡Y espera caminar continuamente en salud divina!
Dios llama a tu capacidad de pensar, que es el fruto de tu cuerpo, bendita también.  Tú vas a impresionar a tus maestros y compañeros de escuela con tu destreza mental, o a tus superiores y colegas de trabajo con tus ideas y soluciones innovadoras.  ¡Tus facultades mentales serán de la calidad de la excelencia!
Si estás casado, disfrutarás de un matrimonio verdaderamente bendecido y una vida sexual satisfactoria con tu cónyuge.  Una canción secular que lamenta: “No puedo obtener ninguna satisfacción...” nunca será verdad para ti porque Dios llama a tu relación matrimonial (tanto emocional como física), que es el fruto de tu cuerpo, ¡bendita!
Si eres padre, Dios llama a tus hijos, que son el fruto de tu cuerpo, benditos.  Esto significa que ellos son especiales y que tienen cualidades excepcionales.  Así que, el niño que tú estás criando no es solo un niño.  Tú tienes a un campeón en tus manos.  ¡Él crecerá para ser un general en el reino de Dios!
Amado, debido a que Jesús ha pagado el precio —Su cuerpo fue golpeado, azotado y traspasado por ti, todas estas bendiciones son tuyas.  ¡Bendito el fruto de tu vientre!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 29 de abril de 2019

Todos Los Que Vinieron A Jesús Fueron Sanados


Medita En
Y toda la multitud procuraba tocarle, porque de Él salía un poder que a todos sanaba.  (Lucas 6:19)
¿Sabías que cuando Jesús caminó en la tierra, más de dos tercios de Su ministerio tuvieron que ver con sanar a los enfermos?  Él anduvo sanando a los enfermos y todos los que vinieron a Él fueron sanados.  La Biblia registra que “toda la multitud procuraba tocarle, porque de Él salía un poder que a todos sanaba”.
Desearía que alguien en Hollywood produjera esa escena de Lucas 6:19.  Imagina a los enfermos, los cojos y los ciegos viniendo hacia Jesús.  Y cada vez que uno de ellos Lo toca, ¡BAM!  ¡Su virtud sanadora es poderosamente liberada y la persona es sanada y llena de alegría!  ¡Esta es una imagen poderosa para que tengas en tu mente cada vez que estás creyendo que Dios va a sanarte!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 26 de abril de 2019

Toma Tiempo Para Escuchar


Medita En
Y todas estas bendiciones vendrán sobre ti y te alcanzarán, si obedeces al Señor tu Dios.  (Deuteronomio 28:2)
Hoy, a pesar de lo que estés enfrentando en tu vida, toma tiempo para escuchar a Jesús.  Si estás preocupado por los síntomas en tu cuerpo, sigue escuchando y escuchando acerca de cómo nuestro Señor Jesús amó sanar y aún continúa sanando hoy.  Escucha cómo Él soportó los crueles latigazos romanos por ti, para que por medio de Sus heridas, tú seas sanado. (Ver Isaías 53:5)  Escucha cómo Él anduvo haciendo el bien y sanó a todos los oprimidos pro el diablo (en su cuerpo, mente y emociones). (Ver Hechos 10:38, Mateo 9:35)  Escucha cómo cuando Él vio a la multitud esperando Su toque sanador, fue movido a compasión —Él no los veía como personas con peticiones imposibles, sino como ovejas sin pastor. (Ver Mateo 9:36)  Y escucha cómo Él es el mismo ayer, hoy y para siempre. (Ver Hebreos 13:8)  ¡La fe inyectará tu espíritu y Su sanidad y salud divinas inundarán cada célula, órgano y sistema de tu cuerpo!
Amado, si estás ansioso por las necesidades y demandas del mañana, sigue escuchando cómo Dios está de tu lado y no en tu contra.  Escucha cómo Él te ha dado gratuitamente todas las cosas a través de Cristo (ver Romanos 8:31–32), de modo que todo lo que tú necesitas hacer es recibir libremente todas Sus bendiciones, incluyendo el favor, la sabiduría, la sanidad y la provisión que necesitas para cualquier problema que puedas estar enfrentando.  Escucha al Hijo recordarte de tu amoroso Padre celestial, quien conoce todas tus necesidades y promete que cuidará de ti, al tú entregarle tus cargas a Él y simplemente buscar primero Su regalo de justicia. (Ver Mateo 6:31–33)  Mi querido amigo, a medida que tú escuches y te establezcas en Su gracia hacia ti, toda preocupación y ansiedad se evaporarán como la niebla al salir el sol de la mañana, y vas a ver Su fresca provisión de favor para cada nueva necesidad.
Y si has experimentado el golpe de la traición, si ha sido lastimado por las palabras de personas cercanas a ti, o si tú simplemente te sientes desanimado, escucha las palabras de afirmación del Señor.  Escúchalo a Él decirte: “Nunca te dejaré ni te desampararé”.  Deja que estas palabras restauren tu corazón, traigan estabilidad a tus emociones y te den la fe para decir con confianza: “El Señor es el que me ayuda; no temeré. ¿Qué podrá hacerme el hombre?” (Hebreos 13:5–6)
Mi amigo, para realmente crecer en la gracia y ver su fruto manifestarse en nuestras vidas, necesitamos seguir escuchando al Hijo y Sus palabras de gracia, porque es muy fácil volver a ser conscientes de la ley y las necesidades, en lugar de ser conscientes de la gracia y la provisión.  Escucha a Jesús hoy.  ¡Escucha Sus palabras de gracia!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 23 de julio de 2018

Aliméntate De Jesús Y Vive


Como el Padre que vive Me envió, y Yo vivo por el Padre, asimismo el que Me come, él también vivirá por Mí.
Juan 6:57
Hace algún tiempo visité al amigo de un miembro de la iglesia, quien tenía cáncer y quería ser sanado.  Él era todo oídos, tomando y absorbiendo todo lo que yo compartía con él.  Hoy, él alaba con nosotros en nuestra iglesia y está completamente sano del cáncer.
Recuerdo también haber visitado el hogar de otro hombre por invitación de los miembros de su familia.  Él también estaba sufriendo de cáncer.  Cuando entré a su casa, el hombre tenía encendida su televisión.  Yo comencé a compartirle a Cristo, pero él no estaba interesado del todo en lo que yo estaba diciendo.  Él continuó viendo su programa de televisión.  Yo sabía que su sanidad era una causa perdida porque la fe para sanidad viene por escuchar la Palabra de Dios, no por ver televisión, leer el periódico o escuchar tu música favorita.
No me mal entiendas.  No estoy en contra de esas cosas, pero estas cosas no van a sanarte.  Cuando tú estás enfermo, lo que quieres es que la sanidad de Dios fluya en tu cuerpo.  ¿Y cómo sucede esto?
Una de las principales maneras en las que esto sucede es cuando tú lees tu Biblia y absorbes todo acerca de Jesús.  Antes de que te des cuenta, Su sanidad divina fluye en tu cuerpo, echando fuera todo síntoma de dolor, enfermedad y mal estar.  Aún tu desánimo se desvanece sin esfuerzo alguno.  Te hallas a ti mismo animado y fresco, tus tinieblas le están dando paso a la luz.  Verás, no hay manera de que tú estés alimentándote de Jesús al leer Su Palabra, y permanezcas igual.  Él dijo: “Las palabras que Yo os he hablado son espíritu y son vida”. (Juan 6:63)
Mi amigo, Dios quiere que Jesús sea tu alimento.  Nos alimentamos de Cristo al verle revelado en la Palabra, al verle y meditar en lo que el Espíritu Santo nos revela sobre Su belleza, Su gloria, y Su obra terminada en el Calvario.  Es así como nosotros disfrutamos de Jesús.  Es como tener una buena comida.  Y cuando tú haces eso, Jesús Mismo promete que, “¡El que Me come, él también vivirá por Mí!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 23 de julio de 2017

Se Libre De Preocupación Y Disfruta De Salud Divina

¿Y quién de vosotros, por ansioso que esté, puede añadir un codo a su estatura?
Mateo 6:27


Yo nunca supe cuánto amor y atención podía darle a un pequeño bebé hasta que tuve a Jessica.  Cuando mi hija nació, yo la amaba tanto que me preocupaba muchísimo por ella.
Cada vez que ella se enfermaba, yo me preocupaba.  Mientras más preocupado estaba yo por su salud, ella más se enfermaba.  Si se recuperaba de un ataque viral, pocas semanas más tarde ella sufría otro ataque viral.  Si no era un ataque viral, era cualquier otra dolencia física.  Y mientras más era atacada su salud, más me preocupaba yo.
Entonces, Dios comenzó a hablarme.  Él dijo: “Tu excesiva preocupación por tu hija está deteniendo la provisión de Mi salud y sanidad para ella.  Pon a tu hija en Mis manos y despreocúpate, ¡entonces la salud y la sanidad fluirán!”  Yo hice lo que Dios me dijo que hiciera y Jessica empezó a enfermarse con menos frecuencia, y su salud se fue haciendo cada vez más fuerte.
Experimenté lo mismo en relación a mi propia salud.  Hubo un periodo en mi vida en el que iba bastante seguido al médico.  El diablo me había dado algunos falsos malestares en mi estómago y mientras más preocupado estaba por estos malestares, peor se ponían.  Esto continuó hasta que los exámenes revelaron que no había nada de malo en mi estómago, ni en mis intestinos.  Fue entonces que me di cuenta que ¡había estado jugando el juego del diablo!
Hoy tú puedes cambiarle las cartas al enemigo.  Cuando sientas dolor, di: “Jesús, Tú llevaste todo mi dolor y mi enfermedad en Tu propio cuerpo.  Yo he sido sanado por las llagas que sufriste Tú por mí.  ¡Aleluya!”  Amado, mientras más medites y hables la verdad sobre como la sanidad y la salud ya son tuyas debido a la obra terminada de Jesús, más vas a permitir que la sanidad divina, la salud y la plenitud de Dios, fluyan en tu cuerpo!
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


martes, 31 de mayo de 2016

Aliméntate De Jesús Y Vive

Como el Padre que vive Me envió, y Yo vivo por el Padre, asimismo el que Me come, él también vivirá por Mí.
Juan 6:57

Hace algún tiempo visité al amigo de un miembro de la iglesia, quien tenía cáncer y quería ser sanado.  Él era todo oídos, tomando y absorbiendo todo lo que yo compartía con él.  Hoy, él alaba con nosotros en nuestra iglesia y está completamente sano del cáncer.
Recuerdo también haber visitado el hogar de otro hombre por invitación de los miembros de su familia.  Él también estaba sufriendo de cáncer.  Cuando entré a su casa, el hombre tenía encendida su televisión.  Yo comencé a compartirle a Cristo, pero él no estaba interesado del todo en lo que yo estaba diciendo.  Él continuó viendo su programa de televisión.  Yo sabía que su sanidad era una causa perdida porque la fe para sanidad viene por escuchar la Palabra de Dios, no por ver televisión, leer el periódico o escuchar tu música favorita.
No me mal entiendas.  No estoy en contra de esas cosas, pero estas cosas no van a sanarte.  Cuando tú estás enfermo, lo que quieres es que la sanidad de Dios fluya en tu cuerpo.  ¿Y cómo sucede eso?
Una de las principales maneras en las que esto sucede es cuando tú lees tu Biblia y absorbes todo acerca de Jesús.  Antes de que te des cuenta, Su sanidad divina fluye en tu cuerpo, echando fuera todo síntoma de dolor, enfermedad y mal estar.  Aún tu desánimo se desvanece sin esfuerzo alguno.  Te hallas a ti mismo animado y fresco, tus tinieblas le están dando paso a la luz.  Verás, no hay manera de que tú estés alimentándote de Jesús al leer Su Palabra, y permanezcas igual.  Él dijo: “Las palabras que Yo os he hablado son espíritu y son vida” (Juan 6:63).
Mi amigo, Dios quiere que Jesús sea tu alimento.  Nos alimentamos de Cristo al verle revelado en la Palabra, al verle y meditar en lo que el Espíritu Santo nos revela sobre Su belleza, Su gloria, y Su obra terminada en el Calvario.  Así es como nosotros disfrutamos de Jesús.  Es como tener una buena comida.  Y cuando tú haces eso, Jesús Mismo promete que, “¡El que Me come, él también vivirá por Mi!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

No hay manera de que tú te alimentes de Jesús al leer y escuchar Su Palabra, y permanezcas igual.


martes, 5 de mayo de 2015

Aliméntate De Jesús Y Vive

Juan 6:57
Como el Padre que vive me envió, y Yo vivo por el Padre, así mismo el que Me come, él también vivirá por Mi.
Hace algún tiempo visité al amigo de un miembro de la iglesia, quien tenía cáncer y quería ser sanado.  Él era todo oídos, tomando y absorbiendo todo lo que yo compartía con él.  Hoy, él alaba con nosotros en nuestra iglesia y está completamente sano del cáncer.
Recuerdo también haber visitado el hogar de otro hombre por invitación de los miembros de su familia.  Él también estaba sufriendo de cáncer.  Cuando entré a su casa, el hombre tenía encendida su televisión.  Yo comencé a compartirle a Cristo, pero él no estaba interesado del todo en lo que yo estaba diciendo.  Él continuó viendo su programa de televisión.  Yo sabía que su sanidad era una causa perdida porque la fe para sanidad viene por escuchar la Palabra de Dios, no por ver televisión, leer el periódico o escuchar tu música favorita.
No me mal entiendas.  No estoy en contra de esas cosas, pero estas cosas no van a sanarte.  Cuando tú estás enfermo, lo que quieres es que la sanidad de Dios fluya en tu cuerpo.  ¿Y cómo sucede eso?
Una de las principales maneras en las que esto sucede es cuando tú lees tu Biblia y absorbes todo acerca de Jesús.  Antes de que te des cuenta, Su sanidad divina fluye en tu cuerpo, echando fuera todo síntoma de dolor, enfermedad y mal estar.  Aún tu desánimo se desvanece sin esfuerzo alguno.  Te hallas a ti mismo animado y fresco, tus tinieblas le están dando paso a la luz.  Verás, no hay manera de que tú estés alimentándote de Jesús al leer Su Palabra, y permanezcas igual.  Él dijo: “Las palabras que Yo os he hablado son espíritu y son vida” (Juan 6:63).
Mi amigo, Dios quiere que Jesús sea tu alimento.  Nos alimentamos de Cristo al verle revelado en la Palabra, al verle y meditar en lo que el Espíritu Santo nos revela sobre Su belleza, Su gloria, y Su obra terminada en el Calvario.  Así es como nosotros disfrutamos de Jesús.  Es como tener una buena comida.  Y cuando tú haces eso, Jesús Mismo promete que, “¡El que Me come, él también vivirá por Mi!”
Pensamiento Del Día

No hay manera de que tú te alimentes de Jesús al leer y escuchar Su Palabra, y permanezcas igual.


martes, 24 de junio de 2014

Se Libre De Preocupación Y Disfruta De Salud Divina

Medita En
¿Y quién de vosotros, por ansioso que esté, añadir un codo a su estatura?
Mateo 6:27

Yo nunca supe cuánto amor y atención podía darle a un pequeño bebé hasta que tuve a Jessica.  Cuando mi hija nació, yo la amaba tanto que me preocupaba muchísimo por ella.
Cada vez que ella se enfermaba, yo me preocupaba.  Mientras más preocupado estaba yo por su salud, ella más se enfermaba.  Si se recuperaba de un ataque viral, pocas semanas más tarde, ella tendría otro ataque viral.  Si no fuera un ataque viral, sería cualquier otra dolencia física.  Y mientras más era atacada su salud, yo me preocupaba más.
Entonces, Dios comenzó a hablarme.  Él dijo: “Tu excesiva preocupación por tu hija está deteniendo la provisión de Mi salud y sanidad para ella.  Pon a tu hija en Mis manos y despreocúpate, ¡entonces la salud y la sanidad fluirán!”  Yo hice lo que Dios me dijo que hiciera y Jessica empezó a enfermarse con menos frecuencia, y su salud se fue haciendo cada vez más fuerte.
Experimenté lo mismo en relación a mi propia salud.  Hubo un periodo en mi vida en el que iba bastante seguido al médico.  El diablo me había dado algunos falsos malestares en mi estómago y mientras más preocupado estaba por estos malestares, peor se ponían.  Esto continuó hasta que los exámenes revelaron que no había nada de malo en mi estómago, ni en mis intestinos.  Fue entonces que me di cuenta que ¡había estado jugando el juego del diablo!
Hoy tú puedes cambiarle las cartas al enemigo.  Cuando sientas dolor, di: “Jesús, Tú llevaste todo mi dolor y mi enfermedad en Tu propio cuerpo.  Yo he sido sanado por las llagas que sufriste Tú por mi.  ¡Aleluya!”  Amado, mientras más medites y hables la verdad sobre como la sanidad y la salud ya son tuyas debido a la obra terminada de Jesús, más vas a permitir que la sanidad divina, la salud y la plenitud de Dios, fluyan en tu cuerpo!
Bendiciones,

Joseph Prince


lunes, 24 de junio de 2013

No Se Preocupe Y Disfrute Salud Divina

Medite En

¿Y quién de vosotros, por ansioso que esté, puede añadir un codo a su estatura?
Mateo 6:27


Yo nunca supe cuánto amor y atención podía darle a un bebé hasta que tuve Jessica.  Cuando mi hija nació, yo la amaba tanto que me volví demasiado preocupado por ella.
Cada vez que ella se enfermó, yo me preocupé.  Cuanto más preocupado yo estuviera por su salud, ella más se enfermaba.  Cuando se recuperaba del ataque de un virus, pocas semanas después, ella sufriría otro ataque de un virus.  Si no fuera un ataque viral, sería cualquier otra dolencia física.  Y cuanto más era atacada su salud, más preocupado me hacía.
Luego, Dios comenzó a hablarme.  Él dijo: “Tu misma preocupación por tu hija está deteniendo la provisión de Mi salud y sanidad para ella.  Deja a tu hija en Mis manos y se libre de preocupaciones, así, la salud y la sanidad fluirán!”  Hice lo que Dios me dijo que hiciera y Jessica comenzó a enfermarse con menos frecuencia y se  fue haciendo más fuerte en su salud.
He experimentado esto mismo con respecto a mi propia salud.  Hubo un tiempo en mi vida cuando iba a los médicos a menudo.  El diablo me había dado algunos síntomas falsos en el estómago y cuanto más preocupado estaba por los síntomas, peores parecían ser.  Esto continuó hasta que los exámenes médicos revelaron que no había nada malo en mi estómago  y mis intestinos.  Fue entonces cuando me di cuenta de que yo había estado jugando el juego del diablo!
Hoy en día, usted puede voltearle el juego al enemigo.  Cada vez que sienta dolor, diga: “Jesús, Tú llevaste todo mi dolor y enfermedad en tu propio cuerpo.  Yo he sido sanado por las llagas que Tú llevaste por mí.  ¡Aleluya!”  Amado, cuanto más medite en ello y declare la verdad sobre cómo la sanidad y la salud son suyas por la obra consumada de Jesús, tanto más le permitirá a la sanidad divina, salud y plenitud de Dios, fluir en su cuerpo!

Bendiciones,
Joseph Prince