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viernes, 23 de agosto de 2019

Busca Primero La Justicia De Jesús


Medita En

Por tanto, no os preocupéis, diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿qué beberemos?” o “¿con qué nos vestiremos?” Porque los gentiles buscan ansiosamente todas estas cosas; que vuestro Padre celestial sabe que necesitáis de todas estas cosas. Pero buscad primero Su reino y Su justicia y todas estas cosas os serán añadidas.  (Mateo 6:31–33)
Te animo a hacer tiempo cada día para tomar la revelación de tu justicia en Cristo muy profundo en tu espíritu.  Medita en ella y declárala todos los días.  Esto pondrá valentía en tu corazón y traerá una paz inquebrantable a tu alma.  Energizará tu fe cuando ores y te dará una expectativa confiada para recibir cosas buenas de tu Padre celestial.
Creo que es por eso que nuestro Padre celestial, al conocer las cosas que necesitamos a diario, nos dice que no nos preocupemos por ellas.  ¿Qué se supone que debemos hacer entonces?  Primero debemos buscar “Su justicia [de Jesús]” —la justicia que Él nos ha dado— y todas las cosas que necesitamos nos serán añadidas.
Amado, cuando sabes que tu posición correcta con Dios siempre lo pone de tu lado, cada temor se derretirá como la mantequilla en un día caluroso.  Porque si Dios está por ti, ¿quién o qué puede prevalecer exitosamente contra ti? (Ver Rom. 8:31)
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 16 de julio de 2019

Haz La Sola Cosa Que Es Necesaria


Medita En
Respondiendo el Señor, le dijo: “Marta, Marta, tú estás preocupada y molesta por tantas cosas; pero una sola cosa es necesaria, y María ha escogido la parte buena, la cual no le será quitada.”  (Lucas 10:41–42)
¿Es práctico estar ocupado con Jesús?  ¿Te ayuda?  ¿Pone comida sobre tu mesa?  ¿Hace prosperar tus finanzas?  ¿Hace que tu cuerpo físico esté saludable?  Echemos un vistazo a lo que esto hizo por María.  Puedes encontrar la historia de María y su hermana, Marta, en Lucas 10:38–42.
María estaba sentada a los pies de Jesús cuando el Señor llegó a visitarles.  Marta, la hermana mayor, estaba ocupada trabajando en la cocina, asegurándose de que hubiera suficiente comida y bebida para los invitados.  ¿A quién estaba Marta ocupada sirviendo?  A Jesús.  Y mientras Marta entraba y salía frenéticamente de la cocina, María estaba sentada a los pies de Jesús, contemplando Su belleza, contemplando Su gloria y aferrándose a cada palabra que procedía de Sus labios.  Mientras María descansaba y tomaba del agua viva de Jesús, Marta estaba inquieta, desesperada y estresada por estar sirviendo a Jesús.  Una hermana estaba enfocada en servir, mientras que la otra estaba enfocada en recibir.
Mira lo que pasó después de un rato.  El estrés de Marta por estar sirviendo finalmente la hizo estallar de frustración: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje servir sola?  Dile, pues, que me ayude”. (Lucas 10:40)  En un momento de enojo, ella culpó a dos personas: al Señor Jesús y a su hermana María.  Ahora, escucha atentamente la respuesta de Jesús y podría ser que te descubras a ti mismo en la descripción de Marta que hace el Señor: “Marta, Marta, tú estás preocupada y molesta por tantas cosas; pero una sola cosa es necesaria, y María ha escogido la parte buena, la cual no le será quitada”.
¿Cuál es la “sola cosa” que es necesaria?  ¿Es ocuparte en servir al Señor?  ¿Es preocuparte por muchas cosas?  No, la sola cosa que es necesaria es que te sientes a los pies de Jesús y mantengas tus ojos, tus oídos y tu corazón en Él.  Una hermana vio a Jesús en lo natural, necesitando de su servicio.  La otra hermana lo vio como Dios, velado en la carne con una plenitud de la cual ella podía tomar.  ¿Cuál de las hermanas crees que elogió a Jesús y lo hizo sentir como el Dios que Él es?  María.  Marta obviamente olvidó que este Dios-Hombre multiplicaba los panes y los peces para alimentar a la multitud.  ¡Él no vino para ser alimentado sino para alimentar!
Ahora, ¿es práctico simplemente estar ocupado con Jesús?  Absolutamente.  Encontramos que más tarde, en el Evangelio de Juan, María tomó una libra de perfume de nardo puro que costaba mucho, ungió los pies de Jesús y se los secó con los cabellos, para prepararlo para Su sepultura. (Juan 12:3–8)  En la mañana de la resurrección, algunas mujeres llegaron con ungüentos para ungir el cuerpo de Jesús, pero ya era demasiado tarde.  Ellas estaban haciendo lo correcto, pero en el momento equivocado.  El Señor ya había resucitado.  Pero María hizo lo correcto en el momento correcto.  Esto nos muestra que cuando hacemos la sola cosa que es necesaria, terminaremos haciendo lo correcto en el momento correcto, ¡y Dios hará que todo lo que toquemos sea increíblemente bendecido!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 5 de mayo de 2015

Aliméntate De Jesús Y Vive

Juan 6:57
Como el Padre que vive me envió, y Yo vivo por el Padre, así mismo el que Me come, él también vivirá por Mi.
Hace algún tiempo visité al amigo de un miembro de la iglesia, quien tenía cáncer y quería ser sanado.  Él era todo oídos, tomando y absorbiendo todo lo que yo compartía con él.  Hoy, él alaba con nosotros en nuestra iglesia y está completamente sano del cáncer.
Recuerdo también haber visitado el hogar de otro hombre por invitación de los miembros de su familia.  Él también estaba sufriendo de cáncer.  Cuando entré a su casa, el hombre tenía encendida su televisión.  Yo comencé a compartirle a Cristo, pero él no estaba interesado del todo en lo que yo estaba diciendo.  Él continuó viendo su programa de televisión.  Yo sabía que su sanidad era una causa perdida porque la fe para sanidad viene por escuchar la Palabra de Dios, no por ver televisión, leer el periódico o escuchar tu música favorita.
No me mal entiendas.  No estoy en contra de esas cosas, pero estas cosas no van a sanarte.  Cuando tú estás enfermo, lo que quieres es que la sanidad de Dios fluya en tu cuerpo.  ¿Y cómo sucede eso?
Una de las principales maneras en las que esto sucede es cuando tú lees tu Biblia y absorbes todo acerca de Jesús.  Antes de que te des cuenta, Su sanidad divina fluye en tu cuerpo, echando fuera todo síntoma de dolor, enfermedad y mal estar.  Aún tu desánimo se desvanece sin esfuerzo alguno.  Te hallas a ti mismo animado y fresco, tus tinieblas le están dando paso a la luz.  Verás, no hay manera de que tú estés alimentándote de Jesús al leer Su Palabra, y permanezcas igual.  Él dijo: “Las palabras que Yo os he hablado son espíritu y son vida” (Juan 6:63).
Mi amigo, Dios quiere que Jesús sea tu alimento.  Nos alimentamos de Cristo al verle revelado en la Palabra, al verle y meditar en lo que el Espíritu Santo nos revela sobre Su belleza, Su gloria, y Su obra terminada en el Calvario.  Así es como nosotros disfrutamos de Jesús.  Es como tener una buena comida.  Y cuando tú haces eso, Jesús Mismo promete que, “¡El que Me come, él también vivirá por Mi!”
Pensamiento Del Día

No hay manera de que tú te alimentes de Jesús al leer y escuchar Su Palabra, y permanezcas igual.