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sábado, 8 de agosto de 2020

Dios Está Contigo

 Inspiración de Gracia

Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a Su propósito.  (Romanos 8:28)

¿Te sientes incomprendido y abandonado por las personas que amas?  ¿Has sido falsamente acusado y despojado de todo, sin que quedara un solo centavo a tu nombre?  Quizás hoy sientas que has tocado fondo y te preguntes si podrás volver a levantarte.

José, que fue vendido por sus hermanos como esclavo (ver Génesis 37:28), pasó por todas estas experiencias y emociones.  Aún así, él estaba consciente de que Dios estaba con él en cada paso del camino.  Aunque su vida era un “desastre,” él no creía que fuera un accidente.  Aunque las cosas que le estaban sucediendo no eran buenas, él creía que Dios estaba haciendo que todas las cosas cooperaran, es decir, que trabajaran juntas para su bien.  Y de hecho fue así —José finalmente llegó a ocupar la posición más poderosa en Egipto, solo superado por el Faraón. (Ver Génesis 41:40)

Probablemente, esta conciencia de que Dios estaba con él fue la razón por la que él perdonó a sus hermanos cuando volvió a encontrarse con ellos más adelante en su vida.  José les dijo: “Ahora pues, no os entristezcáis ni os pese el haberme vendido aquí; pues para preservar vidas me envió Dios delante de vosotros.” (Génesis 45: 5).

Así que, como José, sea lo que sea que estés enfrentando ahora, sé consciente de que Dios está contigo.  Se consciente de Jesús.  Aunque pueda que ahora no tengas nada o no tengas mucho en lo natural, ¡la verdad es que lo tienes todo cuando tienes a Jesús!

El mismo Jesús que andaba bendiciendo a las personas con 12 cestas llenas de sobras, una carga de peces que rompía las redes y hundía el barco, y que nunca empobreció a nadie, te dará poder para triunfar en la vida.  El mismo Jesús que andaba haciendo el bien hará que el bien explote en tu vida.  El mismo Jesús que andaba sanando a los enfermos y nunca enfermó a nadie, te mantendrá con salud divina y te protegerá de cualquier daño.

Amado debido a que “Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos” (Hebreos 13:8), así como Él estuvo con José, Él está contigo ahora mismo.  Y Él te dará el poder para que vivas una buena vida —¡la vida abundante en la que vas a ver las promesas de Dios manifestarse!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

sábado, 29 de junio de 2019

Dios Puede Y Quiere

Medita En
Y he aquí, se le acercó un leproso y se postró ante Él, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. Y extendiendo Jesús la mano, lo tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante quedó limpio de su lepra.  (Mateo 8:2–3)
Probablemente todos los cristianos creen que Dios tiene el poder para bendecir, sanar, proteger, prosperar y hacer que alguien tenga éxito.  Sin embargo, sabemos que no todos los cristianos creen que Dios quiere hacer todo eso por ellos.  Mateo 8:1–3 registra la historia de un leproso que acercó a Jesús porque quería ser sano.  Él dijo: “Señor, si quieres, puedes limpiarme”.  El leproso no dudaba del poder de Jesús para sanarlo, pero no estaba seguro de si Jesús quería sanarlo a él, que era un leproso que había sido excluido por todos.  En otras palabras, él creía en la omnipotencia de Dios, pero no estaba seguro de si el corazón de Dios tenía amor y favor inmerecido para él.  Estoy seguro de que conoces creyentes que son así.  Ellos pueden creer en el poder de Dios, pero no están seguros del corazón de Dios hacia ellos.  Saben que Dios puede, pero no están seguros de si Él quiere
Amigo, ¡no seas como ese leproso que malinterpretó completamente a Jesús!  Veamos cómo le respondió Jesús.  Esto es importante porque sería la misma respuesta que Jesús te daría si te acercaras a Él hoy.
Mateo 8: 3 registra que “Extendiendo Jesús la mano, lo tocó, diciendo: Quiero, sé limpio.”  ¿Puedes ver cuán personal es el ministerio de Jesús?  Él no tocó a cada persona que sanó.  Algunas veces, Él simplemente habló y los enfermos fueron sanados.  Pero en este caso, Jesús extendió Su mano y tocó al leproso con ternura.  Yo creo que Jesús hizo esto para sanarlo, no solo de su lepra, sino también de las cicatrices emocionales que él había recibido durante años de rechazo.
La lepra era una enfermedad altamente contagiosa y la ley prohibía que los leprosos entraran en contacto con el pueblo.  Esto significa que durante años, este leproso había sido rechazado por todos los que vieron su condición, incluso los miembros de su propia familia.  Él probablemente apestaba a carne en descomposición y a abandono, y su apariencia debe haber sido repulsiva.
Pero sin inmutarse, Jesús lo tocó, dándole el primer toque humano que tuvo desde que contrajo la enfermedad. La Biblia nos dice que de inmediato, su lepra fue limpiada y el hombre recibió su sanidad.
Jesús es el mismo ayer, hoy y siempre. (Hebreos 13:8)  Cualquiera que sea el rompimiento de esa situación por el que estás creyendo en Él, Él te dice: “QUIERO”.  Ya no dudes de Su corazón que late de amor por ti.  ¡Deja de estar ocupado en descalificarte a ti mismo y déjate absorber completamente por Su amor y gracia (favor inmerecido) hacia ti!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 26 de abril de 2019

Toma Tiempo Para Escuchar


Medita En
Y todas estas bendiciones vendrán sobre ti y te alcanzarán, si obedeces al Señor tu Dios.  (Deuteronomio 28:2)
Hoy, a pesar de lo que estés enfrentando en tu vida, toma tiempo para escuchar a Jesús.  Si estás preocupado por los síntomas en tu cuerpo, sigue escuchando y escuchando acerca de cómo nuestro Señor Jesús amó sanar y aún continúa sanando hoy.  Escucha cómo Él soportó los crueles latigazos romanos por ti, para que por medio de Sus heridas, tú seas sanado. (Ver Isaías 53:5)  Escucha cómo Él anduvo haciendo el bien y sanó a todos los oprimidos pro el diablo (en su cuerpo, mente y emociones). (Ver Hechos 10:38, Mateo 9:35)  Escucha cómo cuando Él vio a la multitud esperando Su toque sanador, fue movido a compasión —Él no los veía como personas con peticiones imposibles, sino como ovejas sin pastor. (Ver Mateo 9:36)  Y escucha cómo Él es el mismo ayer, hoy y para siempre. (Ver Hebreos 13:8)  ¡La fe inyectará tu espíritu y Su sanidad y salud divinas inundarán cada célula, órgano y sistema de tu cuerpo!
Amado, si estás ansioso por las necesidades y demandas del mañana, sigue escuchando cómo Dios está de tu lado y no en tu contra.  Escucha cómo Él te ha dado gratuitamente todas las cosas a través de Cristo (ver Romanos 8:31–32), de modo que todo lo que tú necesitas hacer es recibir libremente todas Sus bendiciones, incluyendo el favor, la sabiduría, la sanidad y la provisión que necesitas para cualquier problema que puedas estar enfrentando.  Escucha al Hijo recordarte de tu amoroso Padre celestial, quien conoce todas tus necesidades y promete que cuidará de ti, al tú entregarle tus cargas a Él y simplemente buscar primero Su regalo de justicia. (Ver Mateo 6:31–33)  Mi querido amigo, a medida que tú escuches y te establezcas en Su gracia hacia ti, toda preocupación y ansiedad se evaporarán como la niebla al salir el sol de la mañana, y vas a ver Su fresca provisión de favor para cada nueva necesidad.
Y si has experimentado el golpe de la traición, si ha sido lastimado por las palabras de personas cercanas a ti, o si tú simplemente te sientes desanimado, escucha las palabras de afirmación del Señor.  Escúchalo a Él decirte: “Nunca te dejaré ni te desampararé”.  Deja que estas palabras restauren tu corazón, traigan estabilidad a tus emociones y te den la fe para decir con confianza: “El Señor es el que me ayuda; no temeré. ¿Qué podrá hacerme el hombre?” (Hebreos 13:5–6)
Mi amigo, para realmente crecer en la gracia y ver su fruto manifestarse en nuestras vidas, necesitamos seguir escuchando al Hijo y Sus palabras de gracia, porque es muy fácil volver a ser conscientes de la ley y las necesidades, en lugar de ser conscientes de la gracia y la provisión.  Escucha a Jesús hoy.  ¡Escucha Sus palabras de gracia!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 18 de abril de 2019

Él Sigue Siendo El Mismo


Medita En
Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos.  (Hebreos 13:8)
Jesús priorizó la sanidad divina durante Su ministerio en la tierra.  La Biblia nos dice que Él “anduvo haciendo bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo; porque Dios estaba con Él”. (Ver Hechos 10:38)  De hecho, todos y cada uno de los que acudieron a Él para ser sanados —así fuera para sus hijos, sirvientes, amigos o para ellos mismos— recibieron su sanación.  Ni uno solo de los que vinieron a Él, se fue sin recibir sanidad de Él.
Y Jesús, que “es el mismo ayer y hoy y por los siglos”, hará lo mismo por ti hoy.  Su corazón está latiendo con compasión por ti.  ¡Él nunca perderá ninguna oportunidad para hacerte el bien —de sanarte de tu cuerpo que falla, tus cicatrices emocionales y tu espíritu cansado — y bendecirte!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 27 de noviembre de 2018

¡Declárate Limpio!


Y extendiendo Jesús la mano, lo tocó, diciendo: “Quiero; sé limpio.”  Y al instante quedó limpio de su lepra.
Mateo 8:3
Muchos de nosotros estamos familiarizados con la sanidad del leproso en Mateo 8.  Es un hermoso relato de la voluntad de Dios de tocar y sanar a los enfermos, sin importar lo impuros que puedan estar.  Cuando dudemos de la voluntad de Dios para sanarnos, debemos escuchar las palabras de Jesús de nuevo: “Quiero; sé limpio.”  ¡Él es el mismo ayer, hoy y para siempre!
Ya que la Biblia es clara acerca de la voluntad de Dios de sanar, ¿por qué todavía tenemos problemas con nuestra salud?  ¿Por qué todavía experimentamos síntomas en nuestros cuerpos?
Creo que la respuesta se encuentra en lo que Jesús le dijo al leproso que hiciera después.  Él le dijo que fuera y se presentara ante el sacerdote. (Mateo 8:4)  Esta era la ley en ese tiempo para los leprosos que eran sanados. (Levítico 14:2-3)  Y él debía escuchar que el sacerdote declarara la palabra “limpio” sobre él. (Levítico 14: 7)
Verás, como creyentes, cuando nosotros recibimos a Jesús, Su sangre nos limpia de pecado y de enfermedad. (Isaías 53:4-5)  Pero seguimos escuchando a la gente declarar pecado, enfermedad, pobreza y muerte sobre nosotros.  Seguimos escuchando a la gente decirnos que somos impuros, indignos, pobres, débiles y que es natural que nos hagamos viejos y enfermizos, y muramos.
¡Dios está esperando por un sacerdocio que se levante y declare a Su pueblo limpio!
“Pero Pastor Prince, ¿en dónde puedo encontrar a estos sacerdotes?”
¿Quiénes son los sacerdotes hoy?  ¡Tú y yo!  De hecho, tenemos más autoridad para declarar cosas buenas, que los sacerdotes levitas del Antiguo Testamento.  Ellos eran solamente sacerdotes.  ¡Pero nosotros somos sacerdotes reales por la sangre de Jesús! (Apocalipsis 1:5-6)  En dónde hay palabra de rey, hay poder. (Eclesiastés 8:4)  Y por la palabra de un sacerdote, se resolverá toda disputa y toda ofensa. (Deuteronomio 21:5)
Amado, Dios te ha limpiado, ¡así que declárate limpio!  En este momento, pon tu mano sobre tu corazón y declara cosas buenas sobre ti mismo.  Di: “¡Yo me declaro a mí mismo limpio, justo, sano, completo y con provisión abundante, por la sangre de Jesús!”  ¡Por tus palabras como sacerdote real, toda ofensa contra ti deberá ser resuelta!
Viendo a través de los ojos de la fe,                      
Joseph Prince

lunes, 5 de noviembre de 2018

De Tal Padre, Tal Hijo


El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios.
Romanos 8:16
Todo produce según su especie.  Los perros dan a luz cachorros, los gatos dan a luz gatitos y los tigres dan a luz cachorros de tigre.  De la misma manera, cuando tú naces de nuevo, tú naces de Dios.  Tú eres hijo del Dios Altísimo.  Él es tu Padre y Él no te ve en la carne.  Él te ve en el Espíritu.  Y Su Espíritu da testimonio a tu espíritu de que tú eres Su hijo.
Así que, cuando el diablo viene y te dice: “Bueno, tu padre murió de cáncer, su padre murió de cáncer y tú vas a morir de cáncer también, al igual que tu padre,” sólo debes saber en tu corazón que tú eres como tu Padre —¡tu Padre que está en los cielos!  Y consciente de esta verdad, declara: “¡Yo soy  hijo del Dios Altísimo, y Él no tiene cáncer, así que, yo tampoco!”
Mi amigo, cuando tú has nacido de Dios, has nacido para ganar.  ¡Ya que tu Papá Dios es un ganador, tú también eres un ganador!  En las mañanas, cuando te levantes, di: “¡Yo soy un ganador, porque Dios es un ganador!”
Cuando dices que no puedes darte el lujo de comprar algo que necesitas, has olvidado a cual familia perteneces ahora.  Tú has nacido de nuevo en una familia muy rica —¡tu Padre es dueño de todo animal del bosque y del ganado sobre mil colinas! (Salmo 50:10)  Tú tienes un Papá Dios en el cielo que es muy capaz de proveer para todas sus necesidades. (Filipenses 4:19)  Aunque hay áreas de escasez en tu vida ahora, no te preocupes.  Sólo pídele a Dios que provea para ti, porque tu Padre celestial te ama y quiere proveer para tus necesidades.
Cuando alguien hable contigo acerca de un problema y pregunte: “¿Qué vamos a hacer al respecto?”  Tú responde: “No te preocupes.  Hablémosle a Papá Dios al respecto.  Eso no es un problema para Él, así que no será un problema para nosotros.”
Amado, aun cuando todo a tu alrededor se esté hundiendo, tu Papá Dios es todavía el mismo Padre celestial que mantuvo el mundo de Noé a flote, a sus seres queridos sanos y a salvo, y sus posesiones intactas.  ¡Tu mundo no volverá a hundirse porque tú eres el amado hijo de Dios!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 28 de agosto de 2018

El Latir del Corazón Del Hijo Por Ti


Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.
3 Juan 1:2 (RVR60)
Digamos que tú ahora estás en tus noventas.  Alguien viene y te pregunta: “Señor, usted ha sido cristiano desde hace mucho tiempo.  Ha visto mucho y ha hecho mucho con Dios de su lado.  Ha hecho todo tipo de oraciones también.  Así que, ¿qué pondría usted como prioridad máxima cuando ora por las personas?”
Yo creo que al apóstol Juan se le hizo una pregunta similar y su respuesta fue: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.”  Cuando el apóstol Juan escribió su tercera carta, él ya era un hombre mayor y probablemente el único de los primeros 12 discípulos que todavía estaba vivo.  Había pasado mucho tiempo desde que caminó por última vez junto a su amado Señor, y desde que fue testigo de Su crucifixión, resurrección y ascensión.
El apóstol Juan también se había recostado sobre el pecho del Señor en la noche de la Última Cena.  Y yo creo que ahí sobre el pecho del Señor, él debe haber sentido el latir del corazón del Hijo de Dios —ese latir amoroso y compasivo que le hacía ir “haciendo el bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo”. (Hechos 10:38)  De hecho,  dos tercios del ministerio de Jesús en la tierra, tuvo que ver con sanar a los enfermos.
Y ahora, cerca del final de su vida y después de todo lo que había oído, visto y experimentado, el apóstol Juan prioriza, sobre todas las cosas, la salud y la prosperidad integral.  Él dijo: “yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.”  Él conocía el latir del corazón del Señor.  Él sabía que el Señor quería y siempre va a querer esto para Su pueblo.
Jesús priorizó la salud divina durante Su ministerio en la tierra.  Y Jesús, quien es “el mismo ayer, hoy y para siempre” (Hebreos 13:8), hará lo mismo para ti hoy.  Su corazón sigue latiendo por ti.  ¡Él nunca va a perder una oportunidad para hacerte el bien, para sanar tu corazón roto, tus heridas emocionales y tu espíritu abatido, y para bendecirte!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 23 de agosto de 2018

Jesús Sigue Siendo Jehová Rapha


… Yo, el Señor, Soy tu sanador.
Éxodo 15:26
¿Sabías que el primer nombre compuesto que el Señor le reveló a los israelitas después de que salieron de Egipto fue Jehová Rapha, el Señor tu sanador?  Fue como si les estuviera diciendo, que mientras ellos comenzaban su nueva vida con Él, Él ya los había sanado de todas las enfermedades y dolores que sufrieron cuando estuvieron cautivos en Egipto.  De hecho, cuando Él los sacó de Egipto, “no hubo en sus tribus enfermo.” (Salmos 105:27, RVR60)
Hoy, así como los israelitas fueron liberados de su cautividad en Egipto y de la esclavitud de Faraón, tú también has sido liberado de la cautividad del pecado y la enfermedad, y de la esclavitud del diablo, por la sangre del Cordero.  Y el Señor, quien es el mismo ayer, hoy y para siempre, continua diciéndote: “Yo, el Señor, Soy tu sanador.”
Una miembro de la iglesia, que estaba experimentando dolor en su vientre durante varios meses, vio a Jesús como su sanador incluso cuando fue al médico, quien le realizó un estudio de ultrasonido en el vientre.  Cuando éste le dijo que tenía dos tumores grandes y varios quistes de sangre en su vientre, ella continuó viendo a Jesús como su sanador.  El doctor había examinado su sangre para saber si los tumores eran cancerígenos.
Tres días después, ella vio al doctor nuevamente, quien le dijo que los tumores no eran cancerígenos.  Y no solo eso, sino un segundo estudio de ultrasonido mostro además que todos los quistes y uno de los tumores, ¡habían desaparecido completamente!  El otro tumor también se había encogido.  A pesar de que ella había tomado medicamentos, el doctor le dijo que basado en el tamaño original del tumor, debían haber pasado meses para que se redujera tanto.  Él le comentó que esta había sido la sanidad más rápida que él había visto.
Amado, si el doctor te ha dado un diagnóstico médico malo en cuanto a tu salud, no te desesperes.  Mira a Jesús y espera la sanidad para tu cuerpo.  Él es el mismo ayer, hoy y para siempre.  Él sigue siendo Jehová Rapha —¡el Señor tu sanador!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 31 de agosto de 2017

El Corazón De Jesús Revelado

“El Espíritu del Señor está sobre Mí, por cuanto Me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor.”
Lucas 4:18-19
Cuando Jesús estaba en una sinagoga en Nazaret, Él habló sobre como Dios envió a Elías, a la viuda de Sarepta, y a Eliseo, a Naamán el Sirio.  Si lees estas dos historias en el Antiguo Testamento, te darás cuenta de que una es un milagro de provisión y abundancia (la última porción de aceite de la viuda fue multiplicado), mientras que el otro es un milagro de sanidad (Naamán fue limpio de lepra).
Así que, aún en el Antiguo Testamento, vemos que el deseo de Dios es proveer abundantemente y sanar a las personas.  No es Su voluntad que ninguno sufra de escasez, ni que perezca por alguna enfermedad.  En el Nuevo Testamento, cuando Jesús encontró escasez, Él proveyó grandes capturas de peces y multiplicó los peces y los panes.  Cuando los enfermos vinieron a Él, Él siempre los sanó.
Jesús es el mismo ayer, hoy y siempre.  Graba en tu corazón y en tu mente, que Él quiere que estés sano y tengas provisión.  Toma tiempo para leer todos los milagros de provisión y sanidad en los Evangelios y conoce de esta manera los deseos del corazón de Jesús para ti hoy.
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


sábado, 6 de mayo de 2017

Dios Es Un Dios Práctico

Por tanto, no os preocupéis, diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿qué beberemos?” o “¿con qué nos vestiremos?”  Porque los gentiles buscan ansiosamente todas estas cosas; que vuestro Padre celestial sabe que necesitáis de todas estas cosas.
Mateo 6:31-32


Nuestro Dios es un Dios práctico, que está interesado en proveer para nuestras necesidades prácticas diarias.  Basta con echar un vistazo a Jesús a través de los cuatro evangelios.
A aquellos que tenían hambre, Él les proveyó comida al multiplicar los panes y los peces.  A los pescadores que trabajaron toda la noche sin pescar nada, Él les dio una carga de peces superior a una barca.  Jesús no paró allí –cualquiera que se encontraba con Él, recibía de Él lo que le hacía falta.  Él sanó a los de corazón roto y les dio vista a los ciegos.  Los enfermos que vinieron a Él fueron todos sanados.  ¡Aún los muertos recibieron Su vida, que los resucitó!
Mi amigo, ¡Jesús es el mismo, ayer, hoy y por siempre!  Él aún está proveyendo.  Así que, cualquier cosa que tú necesites hoy, sea sabiduría, gracia, sanidad o fortaleza divina, ven a Él.  Él es un Dios práctico que está interesado en cada área de tu vida, ¡y está más que deseoso de proveer para tu necesidad!
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


sábado, 15 de abril de 2017

¡Jesús Quiere!

Y he aquí vino un leproso y se postró ante Él, diciendo: “Señor, si quieres, puedes limpiarme.”  Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: “Quiero; sé limpio.” Y al instante su lepra desapareció.
Mateo 8:2-3


Tú crees que Dios puede.  Pero ¿crees que Él quiere?
El leproso que vino a Jesús para que lo sanara dijo: “Señor, si quieres, puedes limpiarme.”  El leproso no dudaba de la habilidad de Jesús para sanarlo, pero no estaba seguro de si Jesús quería sanarlo a él.  En otras palabras, él creía en la omnipotencia de Dios, pero no estaba seguro de si el corazón de Dios tenía amor y favor inmerecido para él.
Mi amigo, no seas como ese leproso que malinterpretó completamente a Jesús.  Mateo 8:3  registra que “Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: ‘Quiero; sé limpio.’”  Jesús estaba más que dispuesto.  De hecho, ¿puedes ver cuán personal es el ministerio de Jesús?  Jesús extendió la mano y tocó al leproso con ternura.  Yo creo que Jesús hizo esto para sanarlo no solo de su lepra, sino también de las heridas emocionales que él tenía tras años de rechazo.
Jesús es el mismo ayer, hoy y por siempre. (Hebreos 13:8)  Cualquiera que sea la liberación por la que estás creyéndole a Él, Él te dice: “YO QUIERO.”  No dudes más del amor que Su corazón tiene para ti.  ¡Deja de estar ocupado en descalificarte y se completamente absorbido por Su amor y gracia para ti!
Viendo a través de los ojos de la fe,   
Joseph Prince


martes, 10 de mayo de 2016

Dios Aún Hace Milagros

Jesús le dijo: ¿No te dije que si crees, verás la gloria de Dios?
Juan 11:40

Dios, quien partió el Mar Rojo, hizo llover maná del cielo, hizo que las murallas de Jericó cayeran, cerró la boca de los leones, sanó a los enfermos, levantó de la muerte y calmó el mar, aún hace milagros hoy.
Sin embargo, algunos cristianos dudan de que Dios quiera hacer un milagro para ellos hoy.  Ellos creen que cuando Jesús caminó en la tierra sucedieron milagros, pero piensan que el tiempo de milagros acabó.  Y hablan sobre cómo todo será perfecto un día, en el dulce porvenir.  Pero Dios quiere que nosotros sepamos que hoy, Él todavía es el Dios de milagros.
Marta era como una de esos cristianos.  Ella se preguntaba si Jesús podría hacer un milagro cuando su hermano Lázaro murió.  Al tiempo en el que Jesús llegó al escenario, Lázaro había estado muerto durante cuatro días.  Así que, ella pensó que Jesús estaba cuatro días tarde.  Es por eso que dijo: “Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.” (Juan 11:21)  E incluso cuando Jesús dijo que Lázaro resucitaría, ella le dijo: “Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día final.” (Juan 11:24)
Marta creía que Jesús podía hacer milagros en el pasado y que lo haría en el futuro, pero ella no creía que Él podía darle un milagro a ella, en el momento en que ella lo  estaba necesitando.  Verás, Marta era alguien que vivía deseando que el pasado pudiera ser cambiado y creyendo que el futuro debería ser mejor.  Pero ella no creía que el “Yo Soy” estaba ahí para satisfacer su necesidad presente.
Hoy, Dios está en el lugar de tu necesidad.  ¿Qué milagro necesitas de Él?  Cree que Él es aún el mismo Dios hacedor de milagros, hoy.  Cree que tú verás la gloria de Dios.  ¡Cree y vas a ver tu milagro!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

¡El “Yo Soy” está aquí para satisfacer tus necesidades actuales!


jueves, 17 de diciembre de 2015

¿Conoces Al Jesús De La Biblia?

Juan 14:7
“Si Me hubierais conocido, también hubierais conocido a Mi Padre; desde ahora le conocéis y le habéis visto.”
Alguien me dijo una vez que sólo porque le has pedido algo a Dios, no significa que Él te lo dará.  Citando 1ª Juan 5:14-15, él dijo que primero tenemos que pedir de acuerdo a Su voluntad antes de que Él oiga y nos de lo que le pedimos.
Por supuesto, nosotros nos pedimos por cosas que están en contra de la voluntad de Dios o de Su Palabra.  Pero lo que normalmente está implícito en la declaración anterior es que nosotros no siempre sabemos cuál es la voluntad de Dios para nosotros —“lo que será, será.”  Pero, ¿no dijo Jesús: “El que Me ha visto, ha visto al Padre”? (Juan 14:9).  Esto significa que si tú quieres saber lo que es la voluntad, la mente, el corazón o la actitud del Padre hacia ti y tu familia, basta con ver a Jesús en los relatos de los Evangelios.
Así que, si tu hijo está enfermo, ¿es la voluntad de Dios sanarlo?  Bueno, mira a Jesús y fíjate cómo Él ministró a los niños que estaban enfermos —la hija de la mujer siro-fenicia que tenía un espíritu inmundo (Marcos 7:24-30), la hija de Jairo, que estaba muerta (Marcos 5:22-24, 35-43), y el hijo único de la viuda de Naín que había muerto y estaba a punto de ser enterrado (Lucas 7:12-15).  Jesús echó fuera al espíritu inmundo.  Él los resucitó de los muertos.   ¡Él sanaba a todos!
Amado, no digas: “Nunca podremos conocer la voluntad de Dios.  A veces Él sana, a veces no.  Él puede bendecirnos, pero Él también puede llevarse nuestras bendiciones.”  El Jesús de la Biblia nunca hizo que alguien enfermara.  Él nunca hizo que alguien empobreciera.  Él hizo que lo poco se convirtiera en mucho con 12 canastas llenas de sobras (Mateo 14:20).  Él dio a los pescadores una carga de pesca que rompía las redes y hundía el barco (Lucas 5:6-7).
Mi amigo, al Jesús de la Biblia le encanta sanar, liberar, prosperar y salvar a las personas.  Este Jesús es el mismo ayer, hoy y para siempre (Hebreos 13:8).  Y Él te dice hoy: “Si Me hubierais conocido, también hubierais conocido a Mi Padre; desde ahora le conocéis y le habéis visto.”  Así que, tú puedes saber la voluntad de Dios para ti.  Tú puedes ver lo que Él hará por ti cuando conozcas al Jesús de la Biblia y las cosas que Él hizo.
Pensamiento Del Día

Para saber la voluntad, la mente y el corazón del Padre hacia ti y tu familia, basta con ver a Jesús en los relatos de los Evangelios.


viernes, 5 de junio de 2015

Jesús Sigue Siendo Jehová Rapha

Éxodo 15:26
… Yo, el Señor, Soy tu sanador.
¿Sabías que el primer nombre compuesto que el Señor le reveló a los israelitas después de que salieron de Egipto fue Jehová Rapha, el Señor tu sanador?  Fue como si les estuviera diciendo, mientras ellos comenzaban su nueva vida con Él, que Él ya los había sanado de todas las enfermedades y dolores que sufrieron cuando estuvieron cautivos en Egipto.  De hecho, cuando Él los sacó de Egipto, “no hubo en sus tribus enfermo” (Salmos 105:27, RVR60).
Hoy, así como los israelitas fueron liberados de su cautividad en Egipto, y de la esclavitud de Faraón, tú también has sido liberado de la cautividad del pecado y la enfermedad, y de la esclavitud del diablo, por la sangre del Cordero.  Y el Señor, quien es el mismo ayer, hoy y para siempre, continua diciéndote: “Yo, el Señor, Soy tu sanador.”
Una miembro de la iglesia, que estaba experimentando dolor en su vientre durante varios meses, vio a Jesús como su sanador incluso cuando fue al médico, quien le realizó un estudio de ultrasonido en el vientre.  Cuando éste le dijo que tenía dos tumores grandes y varios quistes de sangre en su vientre, ella continuó viendo a Jesús como su sanador.  El doctor había examinado su sangre para saber si los tumores eran cancerígenos.
Tres días después, ella vio al doctor nuevamente, quien le dijo que los tumores no eran cancerígenos.  Y no solo eso, sino un segundo estudio de ultrasonido mostró además que todos los quistes y uno de los tumores, ¡habían desaparecido completamente!  El otro tumor también se había encogido.  A pesar de que ella había tomado medicamentos, el doctor le dijo que basado en el tamaño original del tumor, debían haber pasado meses para que se redujera tanto.  Él le comentó que esta había sido la sanidad más rápida que él había visto.
Amado, si el doctor te ha dado un reporte médico malo en cuanto a tu salud, no te desesperes.  Mira a Jesús y espera la sanidad para tu cuerpo.  Él es el mismo ayer, hoy y para siempre.  Él sigue siendo Jehová Rapha —¡el Señor tu sanador!
Pensamiento Del Día

Mira a Jesús y espera la sanidad para tu cuerpo.  ¡Él sigue siendo el Señor tu sanador!


miércoles, 9 de abril de 2014

Dios Es Un Dios Práctico

Medita En

Por tanto, no os preocupéis, diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿qué beberemos?” o “¿con qué nos vestiremos?”  Porque los gentiles buscan ansiosamente todas estas cosas; que vuestro Padre celestial sabe que necesitáis de todas estas cosas.
Mateo 6:31-32


Nuestro Dios es un Dios práctico, que está interesado en proveer para nuestras necesidades prácticas diarias.  Basta con echar un vistazo a Jesús a través de los cuatro evangelios.
A aquellos que tenían hambre, Él les proveyó comida al multiplicar los panes y los peces.  A los pescadores que trabajaron toda la noche sin pescar nada, Él les dio una carga de peces mayor a una barca.  Jesús no paró allí –cualquiera que se encontraba con Él, recibía de Él lo que le hacía falta.  Él sanó a los de corazón roto y les dio vista a los ciegos.  Los enfermos que vinieron a Él fueron todos sanados.  ¡Aún los muertos recibieron Su vida de resurrección!
Mi amigo, ¡Jesús es el mismo, ayer, hoy y por siempre!  Él aún está proveyendo.  Así que cualquier cosa que tú necesites hoy, sea sabiduría, gracia, sanidad o fortaleza divina, ve a Él.  Él es un Dios práctico que está interesado en cada área de tu vida, ¡y está más que deseoso de proveer para tu necesidad!
Bendiciones,

Joseph Prince