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jueves, 2 de mayo de 2019

La Voluntad Perfecta De Dios Es Que Seas Sanado


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Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.  (3 Juan 1:2)
No busques más allá de 3 Juan 1:2 para una oración que refleje el corazón de Dios.  ¡Así es como te das cuenta que Él te quiere sano, saludable y nunca enfermo, de la misma manera que Él quiere que tu alma prospere!
No te dejes ir por las experiencias humanas para saber si Dios quiere que Su pueblo sea sanado hoy.  Si dijeras: “Bueno, conozco cristianos que están enfermos”, yo te puedo hablar de muchos otros a los que Dios ha sanado.  No hemos sido llamados a basar nuestra fe en las experiencias humanas.  Somos llamados a creer la Palabra de Dios.
Amado, nunca pongas tus ojos en las personas y sus experiencias, ni siquiera en las buenas.  La base de tu fe siempre debe ser la Palabra de Dios.  ¡Cree que Dios aún sana hoy porque Su Palabra lo dice!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 28 de agosto de 2018

El Latir del Corazón Del Hijo Por Ti


Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.
3 Juan 1:2 (RVR60)
Digamos que tú ahora estás en tus noventas.  Alguien viene y te pregunta: “Señor, usted ha sido cristiano desde hace mucho tiempo.  Ha visto mucho y ha hecho mucho con Dios de su lado.  Ha hecho todo tipo de oraciones también.  Así que, ¿qué pondría usted como prioridad máxima cuando ora por las personas?”
Yo creo que al apóstol Juan se le hizo una pregunta similar y su respuesta fue: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.”  Cuando el apóstol Juan escribió su tercera carta, él ya era un hombre mayor y probablemente el único de los primeros 12 discípulos que todavía estaba vivo.  Había pasado mucho tiempo desde que caminó por última vez junto a su amado Señor, y desde que fue testigo de Su crucifixión, resurrección y ascensión.
El apóstol Juan también se había recostado sobre el pecho del Señor en la noche de la Última Cena.  Y yo creo que ahí sobre el pecho del Señor, él debe haber sentido el latir del corazón del Hijo de Dios —ese latir amoroso y compasivo que le hacía ir “haciendo el bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo”. (Hechos 10:38)  De hecho,  dos tercios del ministerio de Jesús en la tierra, tuvo que ver con sanar a los enfermos.
Y ahora, cerca del final de su vida y después de todo lo que había oído, visto y experimentado, el apóstol Juan prioriza, sobre todas las cosas, la salud y la prosperidad integral.  Él dijo: “yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.”  Él conocía el latir del corazón del Señor.  Él sabía que el Señor quería y siempre va a querer esto para Su pueblo.
Jesús priorizó la salud divina durante Su ministerio en la tierra.  Y Jesús, quien es “el mismo ayer, hoy y para siempre” (Hebreos 13:8), hará lo mismo para ti hoy.  Su corazón sigue latiendo por ti.  ¡Él nunca va a perder una oportunidad para hacerte el bien, para sanar tu corazón roto, tus heridas emocionales y tu espíritu abatido, y para bendecirte!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 28 de agosto de 2016

Dios Quiere Que Sus Hijos Estén Bien Y Alegres

Jesús le dijo: “… El que me ha visto a Mí, ha visto al Padre…”
Juan 14:9

Imagina el siguiente escenario: Un padre le dice a su pequeña hija: “Ven acá, pequeña.  Mamá dice que has estado jugando al borde de la carretera.  ¿Es eso cierto?”  “Sí, papá.  Lo siento.” “¿Lo siento?  ¿Cuántas veces te he dicho que no juegues cerca de la carretera?  ¡Ven acá!  ¡Acuéstate en la carretera y estira tus piernas!”
El papá conduce su automóvil sobre las piernas de su hija.  Tú puedes escuchar el sonido de los huesos siendo triturados, ¡y a la pobre niña gritando de dolor!
“Ahora, querida, sabes que papá te ama.  Y papá hizo esto para enseñarte una lección, que jugar al borde de la carretera es peligroso.”
Probablemente estás sacudiendo la cabeza con horror en este momento, preguntándote: ¿Qué padre enfermo haría eso?  Sin embargo, hay muchos cristianos que creen que nuestro Padre celestial hace eso mismo.  Dicen que Él da a la gente las enfermedades, accidentes, terremotos y la muerte, para enseñarles lecciones.
Pero Jesús dijo: “El que me ha visto a Mí, ha visto al Padre.”  Jesús es la naturaleza de Dios en acción.  A lo largo de los Evangelios, vemos a Jesús o Dios moviéndose para sanar a los enfermos.  Si Dios quiere que algunas personas estén enfermas, entonces debe haber al menos una ocasión en los Evangelios en donde se vea a Jesús diciendo: “Espera, tu cutis es demasiado hermoso, recibe lepra,” o “La ceguera es buena para ti.  Permanece ciego.”  ¡Pero no, ni una sola vez!  De hecho, Jesús “anduvo haciendo bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo” (Hechos 10:38).  Ese es el corazón de Dios.
Como padre, si tu hijo está enfermo y con dolor, tu corazón sólo quiere que esté bien.  ¡Cuánto más nuestro Padre celestial!  Mi amigo, Dios no le da a tu hijo una enfermedad para enseñarle a alguno de ustedes una lección, o para glorificarse a Sí Mismo.  Pensar así es hablar desde una mentalidad deformada vinculada a la religión.  Y el cristianismo no es una religión.  Es una relación de “amor” con tu Padre celestial.
Amado, escucha a Dios hoy hablando esto a tu corazón: “Yo nunca te castigaré por tus pecados, porque estos han sido castigados en el cuerpo de Mi Hijo.  No te deseo mal.  No voy a quitarte a tu hijo, ni a darte un accidente de auto que te enseñe alguna lección.  ¡Mi corazón siempre quiere que Mis hijos estén bien y alegres!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento del Día

Si Dios quiere que algunas personas estén enfermas, entonces debe haber al menos una ocasión en los Evangelios en donde Jesús dio enfermedad o se negó a sanar a alguien.