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martes, 2 de julio de 2019

Conquistado Por La Gracia De Dios


Medita En
Porque el pecado no tendrá dominio sobre vosotros, pues no estáis bajo la ley sino bajo la gracia.  (Romanos 6:14)
Amado, es vital que recibas el regalo de no condenación porque esto es lo que te dará el poder para vencer tus debilidades, hábitos destructivos y adicciones.  Si crees que Dios te condena por tus faltas, ¿correrías a Él en busca de ayuda?
Mira cómo Jesús le dio a un pecador el poder de no pecar más.  Él defendió a la mujer que había sido atrapada en adulterio.  Con ternura la miró a los ojos y le preguntó: “Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te ha condenado?”  Y ella dijo: “Ninguno, Señor.”  Y Jesús le dijo: “Yo tampoco te condeno. Vete; desde ahora no peques más.” (Juan 8:10–11)
Verás, los Diez Mandamientos, en su total santidad prístina, no pueden hacerte santo y no pueden poner fin al pecado.  El poder para detener al pecado de destruir tu vida viene de recibir el regalo de ninguna condenación de parte de Jesús.  Tu Salvador, que ha cumplido la ley en tu nombre, te dice: “¿Dónde están los que te condenan?  TAMPOCO YO TE CONDENO.  Ahora, vete y no peques más”.  ¡Esto es gracia!  ¡Este es Su favor inmerecido!  La ley dice que Dios no te condenará solo si tú dejas de pecar.  Sin embargo, la Gracia dice: “Yo tomé tu condenación en la cruz. Ahora, ve y no peques más”.
Romanos 6:14 dice que “el pecado no tendrá dominio sobre vosotros, pues no estáis bajo la ley sino bajo la gracia [favor inmerecido]”.  Si tú aún estás luchando con el pecado, es hora de dejar de depender de la ley.  Ríndete ante Su favor inmerecido tal como lo hizo el apóstol Pablo.  ¡Cuando tú comprendes que Cristo te ha hecho justo no por tus obras y que te ha perfeccionado por Su favor inmerecido, eso te da la capacidad de vencer toda tentación, hábito y adicción pecaminosa en tu vida!
Justo ahora, cuando te acercas a tu Salvador Jesús, Dios te ve perfecto en Él.  Él no te condena por tus errores pasados, presentes e incluso futuros porque todos los errores que tú vas a cometer en esta vida, ya fueron clavados en la cruz.  ¡Ahora tú eres libre para no pecar más, experimentando la victoria y el éxito sobre cada pecado y atadura en tu vida!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 22 de octubre de 2018

Perdón Total Y Completo


En Él tenemos redención mediante Su sangre, el perdón de nuestros pecados según las riquezas de Su gracia.
Efesios 1:7
Las personas me han dicho: “Pastor Prince, se me enseñó que solo mis pecados pasados —desde el día en que nací hasta el día en que me convertí en cristiano— han sido perdonados, y que mis pecados futuros no son perdonados hasta que yo los confiese y busque el perdón.”
Mi amigo, cuando Jesús murió en la cruz, ¿cuántos de tus pecados fueron pecados futuros?
A menos que tú tengas más de 2,000 años de edad, ¡todos tus pecados fueron pecados futuros en ese momento!  Jesús los tomó todos sobre Sí Mismo, los clavó en la cruz y declaró: “¡Consumado es!”  Así que, si a ti no se te ha perdonado por todo, entonces no se te ha perdonado en absoluto.
“¿Quieres decir que Jesús también murió por el pecado que acabo de cometer recientemente?”
¡Sí!
“¿Y también por los pecados que voy a cometer?”
¡Sí!  Es por eso que Él dijo: “¡Consumado es!”
Pero muchos de nosotros somos inconsistentes en lo que creemos.  Una parte de nosotros dice: “Dios me ha perdonado de todos mis pecados.”  Pero otra parte dice: “Sí, pero yo todavía debo confesar mis pecados para ser perdonado por ellos.”  ¿Acaso piensas así?
Amado, tú no eres perdonado debido a tu trabajo de confesión.  Tu confesión no puede lavarte de tus pecados.  Tú eres perdonado por la sangre de Jesús derramada por ti.  ¡Solamente Su sangre te limpia!
No puedes creer que has sido perdonado por tus pecados pasados, presentes y futuros, y aún así pensar que hay algo que tú necesitas hacer para que el perdón sea completo.  Si fuera así, entonces esto se convertiría en tu trabajo también, y no solo de Jesús.
¿Existe algún lugar para la confesión de pecados?  Mi amigo, aunque tú acabes de pecar, siempre puedes acercarte a Dios y decírselo sin sentirte condenado, porque tú sabes que ya tienes el perdón y que Jesús fue condenado en tu lugar.  Pero no confieses tus pecados a Dios con el fin de ser perdonado.  ¡Tú ya cuentas con el perdón total y completo por medio de la sangre de Jesús!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince