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viernes, 14 de junio de 2019

El Buen Pastor

Medita En
Cuidará de Su rebaño como un pastor; en Sus brazos, junto a Su pecho, llevará a los corderos, y guiará con suavidad a las ovejas recién paridas.  (Isaías 40:11, RVC)
Quiero mostrarles que no hay detalles insignificantes en la Biblia, descubriendo verdades ocultas escondidas en los nombres de las seis ciudades de refugio que se encuentran en Josué 20.  Lee este pasaje conmigo y veamos lo que el Señor tiene para nosotros: “Y ellos separaron a Cedes en Galilea, en la región montañosa de Neftalí, y a Siquem en la región montañosa de Efraín, y a Quiriat-arba, es decir, Hebrón, en la región montañosa de Judá. Y más allá del Jordán, al oriente de Jericó, designaron a Beser en el desierto, en la llanura de la tribu de Rubén, a Ramot en Galaad, de la tribu de Gad, y a Golán en Basán, de la tribu de Manasés.”  (Josué 20:7–8)
Déjame darte el significado de los nombres en orden de aparición.  Cedes significa lugar santo o santuario.  En las ciudades de refugio, las personas buscaban asilo en los santuarios.  Luego tenemos a Siquem, que significa hombro.  Siquem, por cierto, es donde está el pozo de Jacob.  Nuestro Señor Jesús se encontró con la mujer en el pozo en Siquem.  José fue enterrado en Siquem y su tumba todavía está allí.  A continuación, tenemos a Quiriat-arba, que es Hebrón.  Hebrón significa amistad o compañerismo, y es el lugar donde Abraham y Sara fueron enterrados.  Luego, en el lado este del río Jordán, tenemos a Beser, que significa fortaleza, seguido de Ramot, que significa altura o levantado.  Terminamos con Golán, que significa regocijarse o gozo.
Ahora, pongamos estos nombres juntos para ver el mensaje para nosotros: Podemos encontrar un santuario (Cedes) en los fuertes hombros del Señor (Siquem), que Él ofrece en compañerismo (Hebrón).  Él es nuestra fortaleza (Beser) y Él nos levanta (Ramot) por encima de todos nuestros problemas con gran regocijo (Golán).
¡Aleluya, toda la alabanza y la gloria sean al Nombre que es sobre todo nombre!  Los nombres de estas ciudades dibujan una impresionante imagen de nuestro Señor Jesús, acercándose hacia donde nosotros estamos, y ofreciéndonos Sus fuertes hombros cuando estamos atemorizados y cansados.  ¡Qué hermosa imagen del Buen Pastor rescatando a Sus ovejas perdidas!
Amado, cuando hemos fallado y estamos completamente agotados por las batallas de la vida, Él nos ofrece Sus hombros en compañerismo.  Él es nuestro santuario.  Él es nuestro lugar santo, en donde estamos apartados del mundo.  Cuando respondemos a Su deseo de compañerismo y nos subimos a Sus fuertes hombros, Él nos levanta.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 23 de octubre de 2018

La Gracia De Dios Es Inmerecida


De Cristo os habéis separado, vosotros que procuráis ser justificados por la ley; de la gracia habéis caído.
Gálatas 5:4
¿Qué es la gracia de Dios?  En pocas palabras, la gracia de Dios es la bendición, la sanidad y la liberación que Dios te da a causa de Jesús.  La gracia de Dios es Su favor inmerecido, que no hemos ganado y del cual no somos dignos, pero que está dirigido a nosotros, simplemente por la obra terminada de Jesús en la cruz.
Dado que la gracia de Dios se basa en la obra de Jesús y no en nuestras obras, la única manera de que caigamos de esta gracia es creyendo que podemos ganarla, tener el mérito por ella y merecerla por medio de nuestra obediencia y nuestras buenas obras.  Por ejemplo, caemos de la gracia cuando decimos: “Dios tiene que responder a mi oración porque he orado durante bastante tiempo”.  También caemos de la gracia cuando pensamos que porque estamos sirviendo en la iglesia o porque hemos acabado con un mal hábito, Dios está complacido con nosotros y ahora tiene que bendecirnos.
Cuando pensamos que nuestros esfuerzos y nuestra obediencia hacen que recibamos las bendiciones de Dios, nos hacemos como los fariseos.  Ellos creían que el guardar la ley los justificaba y les aseguraba que Dios los bendijera. 
Pero ésta es la verdad cuando nosotros pensamos como ellos: “de Cristo os habéis separado, vosotros que procuráis ser justificados por la ley; de la gracia habéis caído.”  Esto significa que estamos separados de Cristo, que es nuestro Salvador, Redentor, Sanador y Proveedor.  ¡Cristo se convierte en alguien sin efecto para nosotros!
Mi amigo, seguramente quieres que Cristo sea alguien con efecto para ti.  Las personas para quienes Cristo es alguien con efecto en ellos, reciben de Él el milagro que necesitan.  Cuando Él es alguien con efecto para ellos, Él es su sanador y ellos son sanados.  Él es su sabiduría y ellos son sabios delante de los hombres.  Él es su buen éxito y ellos experimentan buen éxito en todo lo que hacen.
Amado, para que Cristo sea siempre alguien con efecto para ti y para no anular nunca la gracia de Dios que opera en tu vida, ¡sólo recuerda y cree que es a causa de Cristo y Su obra terminada —Su sangre, Sus llagas, Su muerte, Su obediencia— que tú eres justificado, sanado y bendecido!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 17 de octubre de 2017

No Es De Los Ligeros La Carrera

Porque ellos (el pueblo de Dios) no se apoderaron de la tierra por su espada, ni su brazo los libró; sino Tu diestra, y Tu brazo, y la luz de Tu rostro, porque Te complaciste en ellos.
Salmos 44:3

El mundo nos dice que aquellos con ciertas cualidades, talentos y experiencia obtienen los trabajos, las promociones y los salarios altos.
Mi amigo, a pesar de que tú vives en este mundo, como hijo amado de Dios, no debes estar limitado por el mundo.  Tú tienes el favor de Dios –¡Su gracia inmerecida y no ganada!  Eclesiastés 9:11 nos dice, “Ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes…”  Esto significa que aún si tú no eres el más inteligente, ni el más fuerte, ni el que tiene mayor conocimiento, ni el de mejor apariencia en lo natural, Dios puede darte grandes triunfos cuando tú dependes de Su gracia.   Es Su diestra, Su brazo y Su favor los que proveen para ti, los que pelean por ti, te defienden y te otorgan la promoción.
Así que, en vez de meditar en tu “falta de cualidades,” hazte consciente del favor del Dios en ti.  Sonríe y di: “El favor de Dios está sobre mí a causa de Jesús.  ¡Yo anticipo que buenas cosas me sucederán hoy!”  Amado, se consciente de Su favor.  Créelo.  Confiésalo.  ¡Y vas a experimentarlo!
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


jueves, 6 de octubre de 2016

Jesús Es Tu Habilitación A Las Bendiciones De Dios

Y todas estas bendiciones vendrán sobre ti y te alcanzarán…
Deuteronomio 28:2

A Dios le encanta bendecirte.  Él incluso ha declarado que “las bendiciones vendrán sobre ti y te alcanzarán.”  Esto significa que tú no puedes correr lo suficientemente rápido para escapar de ellas.  Que cuando cruzas en una esquina, hay una bendición esperándote.  Y cuando cruzas en otra esquina, ¡corres directo hacia otra bendición!
Ahora, puedes pensar que tú no calificas para las bendiciones de Dios, por el versículo anterior a este, que dice que estas bendiciones se cumplirán sólo si obedeces diligentemente la voz de Dios y guardas todos Sus mandamientos.  Tú sabes que no importa cuánto te esfuerces, simplemente no se puede cumplir con todos los mandamientos de Dios.  De hecho, la Biblia dice que si fallamos en cumplir un solo mandamiento, fallamos en cumplirlos todos. (Santiago 2:10)
Mi amigo, tengo buenas noticias para ti: Jesús es el que nos hace merecedores de cada una de las bendiciones, porque Él ha cumplido todos los mandamientos de Dios.  Cuando Él murió por nosotros en la cruz, Él no sólo cumplió todos los mandamientos de Dios, Él también nos redimió de la maldición de la ley. (Gálatas 3:13)  Nota que Él no nos redimió de las bendiciones de la ley, ¡así que las bendiciones todavía son nuestras hoy!
Mientras lees la lista de bendiciones en Deuteronomio 28, comenzando con “Bendito serás tú en la ciudad... en el campo... el fruto de tu vientre... tu cesta... cuando entras... cuando sales...” (Deuteronomio 28:3-13), yo creo que Jesús te está diciendo: “¿Te gustan las bendiciones?  ¡Entonces tómalas por fe!”
Puede que digas: “Pero yo no las merezco.”  Sí, tú no las mereces, pero aún así las recibes a causa de Jesús.  ¡Esta es gracia de Dios!  La ley dice: “Tú debes merecer las bendiciones.”  Pero la ley ya no está aquí.  La gracia está aquí.  Así que, toma las bendiciones por gracia por medio de la fe.  Créele a Dios por las bendiciones.
Hoy, ya no es más una pregunta cuánto o cuán bien has guardado los mandamientos de Dios.  Lo que es una pregunta es ¿cuánto puedes creerle a Dios por Sus bendiciones?  Todas las promesas de Dios en Cristo son “Sí,”  ¡y ya que tú estás en Cristo, tú puedes decir “Amén” a Sus bendiciones! (2ª Corintios 1:20)
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Jesús es quien nos hace merecedores de cada bendición, porque Él ha cumplido todos los mandamientos de Dios.


miércoles, 31 de agosto de 2016

La Gracia De Dios Es Inmerecida

De Cristo os habéis separado, vosotros que procuráis
ser justificados por la ley; de la gracia habéis caído.
Gálatas 5:4

¿Qué es la gracia de Dios?  En pocas palabras, la gracia de Dios es la bendición, la sanidad y la liberación que Dios te da a causa de Jesús.  La gracia de Dios es Su favor inmerecido, que no hemos ganado y del cual no somos dignos, pero que está dirigido a nosotros, simplemente por la obra terminada de Jesús en la cruz.
Dado que la gracia de Dios se basa en la obra de Jesús y no en nuestras obras, la única manera de que caigamos de esta gracia es creyendo que podemos ganarla, tener el mérito de ella y merecerla por medio de nuestra obediencia y nuestras buenas obras. Por ejemplo, caemos de la gracia cuando decimos: “Dios tiene que responder a mi oración porque he orado durante bastante tiempo”.  También caemos de la gracia cuando pensamos que porque estamos sirviendo en la iglesia o porque hemos acabado con un mal hábito, Dios está complacido con nosotros y ahora tiene que bendecirnos.
Cuando pensamos que nuestros esfuerzos y nuestra obediencia hacen que recibamos las bendiciones de Dios, nos hacemos como los fariseos.  Ellos creían que el guardar la ley los justificaba y les aseguraba que Dios los bendijera. 
Pero ésta es la verdad cuando nosotros pensamos como ellos: “de Cristo os habéis separado, vosotros que procuráis ser justificados por la ley; de la gracia habéis caído.”  Esto significa que estamos separados de Cristo, que es nuestro Salvador, Redentor, Sanador y Proveedor.  ¡Cristo se convierte en alguien sin efecto para nosotros!
Mi amigo, seguramente quieres que Cristo sea alguien con efecto para ti.  Las personas para quienes Cristo es alguien con efecto en ellos, reciben de Él el milagro que necesitan.  Cuando Él es alguien con efecto para ellos, Él es su sanador y ellos son sanados.  Él es su sabiduría y ellos son sabios delante de los hombres.  Él es su buen éxito y ellos experimentan buen éxito en todo lo que hacen.
Amado, para que Cristo sea siempre alguien con efecto para ti y para no anular nunca la gracia de Dios que opera en tu vida, ¡sólo recuerda y cree que es a causa de Cristo y Su obra terminada —Su sangre, Sus llagas, Su muerte, Su obediencia— que tú eres justificado, sanado y bendecido!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento del Día

La única manera de que caigamos de la gracia de Dios, es creyendo que podemos ganarla, tener el mérito de ella y merecerla por medio de nuestra obediencia y buenas obras.