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lunes, 30 de marzo de 2020

Recibe Por Gracia A Través De La Fe


Inspiración de Gracia
Aquel, pues, que os suministra el Espíritu y hace milagros entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley o por el oír con fe?  (Gálatas 3:5)
Imagina que estás en un servicio de sanidades.  Un alcohólico entra en la iglesia apestoso a alcohol.  Se sienta detrás de la pianista, una agradable anciana que ha estado sirviendo en la iglesia durante 50 años.  Ambos están sufriendo de artritis reumatoide.  El poder sanador de Dios está presente.  En un instante, el alcohólico, que nunca antes había estado en la iglesia, es sanado.  La pianista no.
La mayoría de las personas, al escuchar historias como esta, se enfadan y se confunden.  Pueden preguntar: “¿No debería Dios sanar a esta agradable anciana que le ha estado sirviendo a Él fielmente durante todos estos años y no a ese borracho depravado?”  Verás, muchas personas todavía creen que Dios sana solo a los que lo merecen.
Pero no es así como Dios opera.  Dios mira la fe, no las obras.  Su poder se manifiesta en aquellos que confían en Su bondad en vez de su buen comportamiento.  Así que, si volvemos al ejemplo anterior, Dios quiere sanar tanto al alcohólico como a la agradable pianista anciana.  Todo lo que ellos necesitan hacer es recibir por gracia o por el favor inmerecido del Señor, a través de la fe.
Lo ves, no podemos ganar las bendiciones de Dios.  Las recibimos al creer en el amor y la gracia de Dios hacia nosotros.  Si recibimos la bendición más grande —la salvación— simplemente creyendo que Jesús lo hizo todo por nosotros y no la conseguimos trabajando por ella, ¿qué nos hace pensar que podemos obtener las otras bendiciones menores por nuestras obras?
Entonces, si mi hija Jessica se enferma, yo no voy al Padre y le digo: “Padre, sana a mi hija porque yo soy el Pastor Joseph Prince y le predico sobre sanidad a la gente.”  No, yo voy a Él por la sangre de Jesús y le digo: “Padre, te agradezco que hace 2,000 años, Jesús llevó la enfermedad de Jessica en Su cuerpo.  Sobre esta base solamente y por Tu gracia, yo la declaro sanada en el nombre de Jesús.”
¡Cuando tú simplemente crees que recibes tus bendiciones en base a la obra terminada de Jesús y solo por Su gracia, entonces recibirás tus bendiciones!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 23 de octubre de 2018

La Gracia De Dios Es Inmerecida


De Cristo os habéis separado, vosotros que procuráis ser justificados por la ley; de la gracia habéis caído.
Gálatas 5:4
¿Qué es la gracia de Dios?  En pocas palabras, la gracia de Dios es la bendición, la sanidad y la liberación que Dios te da a causa de Jesús.  La gracia de Dios es Su favor inmerecido, que no hemos ganado y del cual no somos dignos, pero que está dirigido a nosotros, simplemente por la obra terminada de Jesús en la cruz.
Dado que la gracia de Dios se basa en la obra de Jesús y no en nuestras obras, la única manera de que caigamos de esta gracia es creyendo que podemos ganarla, tener el mérito por ella y merecerla por medio de nuestra obediencia y nuestras buenas obras.  Por ejemplo, caemos de la gracia cuando decimos: “Dios tiene que responder a mi oración porque he orado durante bastante tiempo”.  También caemos de la gracia cuando pensamos que porque estamos sirviendo en la iglesia o porque hemos acabado con un mal hábito, Dios está complacido con nosotros y ahora tiene que bendecirnos.
Cuando pensamos que nuestros esfuerzos y nuestra obediencia hacen que recibamos las bendiciones de Dios, nos hacemos como los fariseos.  Ellos creían que el guardar la ley los justificaba y les aseguraba que Dios los bendijera. 
Pero ésta es la verdad cuando nosotros pensamos como ellos: “de Cristo os habéis separado, vosotros que procuráis ser justificados por la ley; de la gracia habéis caído.”  Esto significa que estamos separados de Cristo, que es nuestro Salvador, Redentor, Sanador y Proveedor.  ¡Cristo se convierte en alguien sin efecto para nosotros!
Mi amigo, seguramente quieres que Cristo sea alguien con efecto para ti.  Las personas para quienes Cristo es alguien con efecto en ellos, reciben de Él el milagro que necesitan.  Cuando Él es alguien con efecto para ellos, Él es su sanador y ellos son sanados.  Él es su sabiduría y ellos son sabios delante de los hombres.  Él es su buen éxito y ellos experimentan buen éxito en todo lo que hacen.
Amado, para que Cristo sea siempre alguien con efecto para ti y para no anular nunca la gracia de Dios que opera en tu vida, ¡sólo recuerda y cree que es a causa de Cristo y Su obra terminada —Su sangre, Sus llagas, Su muerte, Su obediencia— que tú eres justificado, sanado y bendecido!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince