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domingo, 7 de diciembre de 2014

‘¡Papi!’

Medita En

… habéis recibido un espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos: “¡Abba, Padre!”
 Romanos 8:15
El Señor me dijo una vez que el caminar en Sus bendiciones era una cuestión del espíritu –andar en el espíritu de condición de hijo (por adopción).  Y amado, así es como el espíritu de condición de hijo opera –al nosotros volvernos a Dios y clamar: “¡Abba, Papi!”  Como niños pequeños.
Hoy, quiero animarte a clamar a Dios con una mayor sensación de intimidad.  Llámalo Papi, Papá o Abba y simplemente habla con Él desde tu corazón.
Cuando las cosas se pongan difíciles, ve a algún lugar tranquilo y habla con Él.  Di: “Papi, quiero hablarte sobre este problema que estoy enfrentando en el trabajo.”  Si padeces una enfermedad en tu cuerpo y necesitas sanidad, acércate a tu Padre y dile: “Papi, papi, necesito escuchar Tus palabras de vida y Tus promesas de sanidad para mi condición.”  Déjame decirte que, ¡Él de seguro hablará contigo!
Cuando te sientas tan abrumado que no sepas qué orar, simplemente clama a tu Papá Dios –“¡Papi Dios! ¡Papi Dios!”  Esto omite los rituales legalistas y te lleva directamente a los brazos de tu Padre celestial.  Mientras más clamamos: “Papi Dios,” más vamos a comenzar a sentir el amor de nuestro Padre y Sus brazos fuertes y reconfortantes.  Ya no tendremos que luchar por tener fe.  La fe simplemente empezará a brotar en nuestro corazón, junto con una confianza serena de que Papá Dios va a neutralizar los ataques del enemigo, y va a hacer que todo funcione para nuestro bien.
Amado, no tengas miedo de ejercitar el Espíritu de condición de hijo.  ¡Clama a tu Papá Dios como un pequeño niño, y experimenta Su abrazo, protección, liberación y provisión este día! 
Bendiciones,

Joseph Prince


domingo, 29 de diciembre de 2013

¡Tú Estarás Encima Y No Debajo!



Medite En

Aquel día, cuando llegó la noche, les dijo: “Pasemos al otro lado.”
Marcos 4:35

Jesús estaba en el barco con Sus discípulos y ellos fueros cautivos de una gran tormenta.  El agua estaba entrando al barco y los discípulos, temiendo ser hundidos, clamaron a Jesús, “Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos?”  (Marcos 4:38).

El Señor se levantó inmediatamente de Su siesta y reprendió a la tormenta –“¡Calla, enmudece!”– y hubo gran calma.  Luego, Él volviéndose a Sus discípulos les dijo: “¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?” (Marcos 4:39-40).

Ahora, por qué cree usted que Jesús cuestionó a Sus discípulos acerca de su ausencia de fe?  Yo creo que fue porque ellos no creyeron lo que Jesús les había dicho más temprano:  “Pasemos al otro lado.”

Mi amigo, Jesús, por medio de Su obra consumada, te ha dado la victoria sobre todas las cosas.  Aún si tú estás enfrentando olas gigantes de adversidad este día, Su Palabra promete que pasarás al otro lado victoriosamente.  Y cuando Jesús te dice que estás yendo hacia el otro lado con Él, tú estás pasando por encima!  ¡No vas a hundirte!  Cualquiera que sea la situación en la que te encuentras ahora, pon tu confianza en Jesús, quien siempre está contigo, y te lleva seguro hacia “el otro lado” –hacia tu libertad!

Bendiciones,
Joseph Prince


Marcos 4:38-40  “38 Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos? 39 Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza. 40 Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?”