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martes, 10 de septiembre de 2019

Paz En Medio De La Tormenta


Medita En
El que habita al abrigo del Altísimo morará a la sombra del Omnipotente… Con Sus plumas te cubre, y bajo Sus alas hallas refugio; escudo y baluarte es Su fidelidad.  (Salmos 91:1, 4)
Recuerdo haber leído sobre un concurso de arte en el que el tema dado era “paz”.  El artista que más efectivamente representara la paz en su obra de arte ganaría el concurso.  Los artistas colocaron sus pinturas, lienzos y pinceles, y comenzaron a crear sus obras maestras.  Cuando llegó el momento de juzgar las obras de arte, los jueces quedaron impresionados por las diversas escenas de tranquilidad ilustradas por los artistas.  Había una pieza majestuosa que capturaba el brillo de la puesta de sol sobre la exuberante vegetación, una que representaba un paisaje sereno de colinas que eran iluminadas por la luz de la luna y otra pieza evocadora que mostraba a un hombre solitario caminando tranquilamente por un rústico campo de arroz.
Luego, los jueces se encontraron con una pieza peculiar que parecía casi horrible y quizás incluso fea para algunos.  Era la antítesis misma de cualquier otra pieza que los jueces habían visto.  Era una cacofonía salvaje de colores violentos y la agresión con la que el artista había azotado su pincel contra el lienzo era obvia.  Representaba una furiosa tormenta en donde las olas del mar se levantaban, alcanzando alturas amenazantes y se estrellaban contra los bordes escarpados de un acantilado, con fuerza atronadora.  Había relámpagos que zigzagueban en el ennegrecido cielo y las ramas del único árbol que estaba posado sobre el acantilado fueron echadas a un lado por la fuerza del viento.  Ahora, ¿cómo podría esta imagen ser el epítome de la paz?
Sin embargo, los jueces, por unanimidad, otorgaron el premio del primer lugar al artista que pintó la furiosa tormenta.  Si bien los resultados parecían terribles inicialmente, la decisión de los jueces se hacía evidente de inmediato una vez que le echabas un vistazo más de cerca al lienzo ganador.  Escondida en una grieta del acantilado había una familia de águilas, acomodadas en su nido.  La madre águila tenía de frente los vientos tempestuosos, pero sus polluelos eran ajenos a la tormenta y se habían quedado dormidos bajo el refugio de sus alas.
¡Ahora, ese es el tipo de paz que Jesús nos da a ti y a mí!  Él nos da paz, seguridad, cobertura y protección, incluso en medio de una tormenta.  El salmista describe esto maravillosamente: “El que habita al abrigo del Altísimo morará a la sombra del Omnipotente... Con Sus plumas te cubre, y bajo Sus alas hallas refugio”.
No hay lugar más seguro que bajo el refugio protector de las alas de tu Salvador.  No importa qué circunstancias puedan estar levantándose con furia a tu alrededor.  Tú puedes clamar al Señor por Su favor inmerecido, como lo hizo David en el Salmo 57:1 —“Ten piedad de mí, oh dios, ten piedad de mí, porque en ti se refugia mi alma; en la sombra de Tus alas me ampararé hasta que la destrucción pase”.  La Nueva Biblia Americana Estándar dice: “Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí, porque mi alma se refugia en Ti; y a la sombra de Tus alas me refugiaré hasta que la destrucción pase”.  Qué bendita confianza podemos tener hoy, sabiendo que incluso si la destrucción se desata a nuestro alrededor, nosotros podemos refugiarnos en el Señor.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 27 de agosto de 2018

Jesús Cumplió Todas Las Demandas De Dios En Tu Lugar


Entonces degollará el novillo delante del Señor; y los sacerdotes hijos de Aarón ofrecerán la sangre y la rociarán por todos los lados sobre el altar que está a la entrada de la tienda de reunión.
Levítico 1:5
Cuando los hijos de Israel estaban en el desierto, Dios los instruyó para que construyeran un tabernáculo, como el lugar de encuentro entre Él y ellos.  Cerca de la puerta del tabernáculo había un altar.  Este representa la demanda que Dios hace sobre la justicia del hombre.  Por esta razón, la ofrenda tenía que ser degollada, su sangre rociada por todos los lados sobre altar y su cuerpo quemado en el altar, antes de que uno fuera contado como digno de entrar en la presencia de Dios.
El rociar la sangre del novillo o del macho cabrío por todos los lados sobre el altar, significaba que los israelitas estaban bajo la cobertura de la sangre de ese animal.  Aun cuando ellos cometieran pecado, sus pecados estaban cubiertos por la sangre, hasta el próximo sacrificio.
Esa sangre representaba la sangre Jesús derramada por nosotros en la cruz.  Aunque, Su sangre vale mucho más que la sangre de los novillos y machos cabríos, ¡porque Su sangre es efectiva para siempre!  De hecho, Su sangre ha cumplido cada una de las demandas de Dios sobre el hombre, al punto que Dios está completamente satisfecho, que ahora Él disfruta el sabor del descanso en lo que Su Hijo ha hecho.
Tú también puedes descansar sabiendo que Dios está completamente satisfecho contigo a causa del sacrificio perfecto de Cristo.  Incluso si caes en pecado, tú puedes volver a la sangre de Jesús.  Tus pecados no están simplemente cubiertos por Su sangre, en la manera en que la sangre de los novillos y machos cabríos cubrían los pecados.  No, ¡Tus pecados han sido lavados por Su sangre!  (Apocalipsis 1:5)  De hecho, ¡Dios nunca más se acordará de tus pecados e iniquidades!  (Hebreos 8:12; 10:17)
Jesús fue tu ofrenda perfecta, colocada en el altar del sacrificio.  Por una sola ofrenda de Sí Mismo, “El ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados”. (Hebreos 10:14)  ¡Jesús no solo te ha santificado o hecho santo, Él te ha hecho perfecto para siempre!  Hoy, tú puedes entrar confiadamente a la presencia de Dios, porque Él te ve de la misma manera en que Él ve a Jesús.  ¡Él te ve perfecto para siempre porque tú estás en Cristo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 30 de abril de 2018

Cubierto, Protegido, Liberado


El Señor iba delante de ellos, de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarlos, a fin de que anduvieran de día y de noche.
Éxodo 13:21
Cuando los hijos de Israel anduvieron errantes en el desierto, Dios los guió yendo delante de ellos en una columna de nube durante el día y una columna de fuego durante la noche.
Durante el día, Dios extendía la columna de nube como una cobertura sobre Su pueblo en el desierto, para prevenir que el sol abrasador los hiriera y los debilitara.  El pueblo estaba cubierto por Su sombra y se mantenían frescos.  Hoy, tú también estás bajo Su cobertura.  Él no va a permitir que tú seas derribado (Salmo 121:3-8), ni que seas oprimido por el “calor” del día. (Isaías 54:14)
Durante la noche, cuando el desierto se volvía oscuro y frío, Dios le daba a Su pueblo la columna de fuego para iluminar su camino, y para mantenerlos cálidos y seguros.  Hoy,  mientras tú caminas con Dios, no serás abrumado por los lugares fríos y oscuros de la vida, porque la Palabra de Dios dice: “Porque todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día.  No somos de la noche ni de las tinieblas”. (1 Tesalonicenses 5:5)  Y no temerás el terror de la noche, ni la pestilencia que anda en tinieblas, porque Dios te librará de ellas. (Salmos 91:5-6)
Como los hijos de Israel, quienes solamente necesitaban dirigir su mirada hacia arriba y poner sus ojos en la columna de nube y la columna de fuego, todo lo que tú necesitas hacer hoy es dirigir tu mirada hacia arriba y poner tus ojos en Jesús.  Cuando necesites Su dirección en una situación, busca a Jesús quien tiene para ti palabras de vida eterna. (Juan 6:68)  Cuando veas síntomas de enfermedad en tu cuerpo, busca a Jesús quien llevó todas nuestras enfermedades y nuestras dolencias. (Mateo 8:17)
Cuando los hijos de Israel fueron mordidos por serpientes en el desierto, Dios le dijo a Moisés que hiciera una serpiente de bronce y la colocara en un poste —una figura de Cristo siendo juzgado en la cruz. (Juan 3:14)  Aquellos que pusieron su mirada en la serpiente de bronce en vez de ponerla en sus heridas, fueron sanados. (Números 21:9)  ¡Aquel que pone su mirada en Jesús vive!
Amado, pon tu mirada en Jesús.  ¡Él es tu cobertura, tu protección y tu liberación!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 15 de agosto de 2017

Paz En Medio De La Tormenta

El que habita al abrigo del Altísimo morará a la sombra del Omnipotente… Con Sus plumas te cubrirá, y debajo de Sus alas estarás seguro...
Salmos 91:1, 4


Cualquiera que sea la estación de tu vida en la que te encuentras, cualesquiera que sean las circunstancias que te rodean, el Señor tiene el poder para darte paz, seguridad, cobertura y protección.  Tú no tienes que temer, aún en medio de la tormenta.  El salmista describe esto de una manera hermosa:  “El que habita al abrigo del Altísimo morará a la sombra del Omnipotente… Con Sus plumas te cubrirá, y debajo de Sus alas estarás seguro...”
No hay lugar más seguro en el Universo, que bajo el refugio protector de las alas de tu Salvador.  No importa qué clase de circunstancias puedan estar haciendo estragos a tu alrededor.  Tú puedes pedirle al Señor Su favor inmerecido, Su protección y Su paz que sobrepasa todo entendimiento.
Qué bendita seguridad puedes tener tú este día sabiendo que aún si la destrucción hace estragos alrededor de ti, siempre hay refugio y cuidado en el Señor –¡tu paz, tu protección y tu provisión inagotables!
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


jueves, 31 de marzo de 2016

Cubierto, Protegido, Liberado

El Señor iba delante de ellos, de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarlos, a fin de que anduvieran de día y de noche.
Éxodo 13:21

Cuando los hijos de Israel anduvieron errantes en el desierto, Dios los guió yendo delante de ellos en una columna de nube durante el día y una columna de fuego durante la noche.
Durante el día, Dios extendía la columna de nube como una cobertura sobre Su pueblo en el desierto, para prevenir que el sol abrasador los hiriera y los debilitara.  El pueblo estaba cubierto por Su sombra y se mantenían frescos.  Hoy, tú también estás bajo Su cobertura.  Él no va a permitir que tú seas derribado (Salmo 121:3-8), ni que seas oprimido por el “calor” del día (Isaías 54:14).
Durante la noche, cuando el desierto se volvía oscuro y frío, Dios le daba a Su pueblo la columna de fuego para iluminar su camino, y para mantenerlos cálidos y seguros.  Hoy,  mientras tú caminas con Dios, no serás abrumado por los lugares fríos y oscuros de la vida, porque la Palabra de Dios dice: “Porque todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día.  No somos de la noche ni de las tinieblas” (1ª Tesalonicenses 5:5).  Y no temerás el terror de la noche, ni la pestilencia que anda en tinieblas, porque Dios te librará de ellas (Salmo 91:5-6).
Como los hijos de Israel, quienes solamente necesitaban dirigir su mirada hacia arriba y poner sus ojos en la columna de nube y la columna de fuego, todo lo que tú necesitas hacer hoy es dirigir tu mirada hacia arriba y poner tus ojos en Jesús.  Cuando necesites Su dirección en una situación, busca a Jesús quien tiene para ti palabras de vida eterna (Juan 6:68).  Cuando veas síntomas de enfermedad en tu cuerpo, busca a Jesús quien llevó todas nuestras enfermedades y nuestras dolencias (Mateo 8:17).
Cuando los hijos de Israel fueron mordidos por serpientes en el desierto, Dios le dijo a Moisés que hiciera una serpiente de bronce y la colocara en un poste —una figura de Cristo siendo juzgado en la cruz (Juan 3:14).  Aquellos que pusieron su mirada en la serpiente de bronce en vez de ponerla en sus heridas, fueron sanados (Números 21:9).  ¡Aquel que pone su mirada en Jesús vive!
Amado, pon tu mirada en Jesús.  ¡Él es tu cobertura, tu protección y tu liberación!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Todo lo que tú necesitas hacer hoy es dirigir tu mirada hacia arriba y poner tus ojos en Jesús —tu cobertura, tu protección y tu liberación!


martes, 9 de junio de 2015

Jesús Cumplió Todas Las Demandas De Dios En Tu Lugar

Levítico 1:5
Entonces degollará el novillo delante del Señor; y los sacerdotes hijos de Aarón ofrecerán la sangre y la rociarán por todos los lados sobre el altar que está a la entrada de la tienda de reunión.
Cuando los hijos de Israel estaban en el desierto, Dios los instruyó para que construyeran un tabernáculo, como el lugar de encuentro entre Él y ellos.  Cerca de la puerta del tabernáculo había un altar.  Este representa la demanda que Dios hace sobre la justicia del hombre.  Por esta razón, la ofrenda tenía que ser degollada, su sangre rociada por todos los lados sobre altar, y su cuerpo quemado en el altar, antes de que uno fuera contado como digno de entrar en la presencia de Dios.
El rociar la sangre del novillo o del macho cabrío por todos los lados sobre el altar, significaba que los israelitas estaban bajo la cobertura de la sangre de ese animal.  Aún cuando ellos cometieran pecado, sus pecados estaban cubiertos por la sangre, hasta el próximo sacrificio.
La sangre representaba la sangre Jesús derramada por nosotros en la cruz.  Aunque, Su sangre vale mucho más que la sangre de los novillos y machos cabríos, porque Su sangre es efectiva para siempre!  De hecho, Su sangre ha cumplido cada una de las demandas de Dios sobre el hombre, al punto que Dios está completamente satisfecho que ahora Él disfruta el sabor del descanso en lo que Su Hijo ha hecho.
Tú también puedes descansar sabiendo que Dios está completamente satisfecho contigo a causa del sacrificio perfecto de Cristo.  Incluso si tu caes en pecado, tú puedes regresar a la sangre de Jesús.  Tus pecados no están simplemente cubiertos por Su sangre, en la manera en que la sangre de los novillos y machos cabríos cubrían los pecados.  No, ¡Tus pecados han sido lavados por Su sangre! (Apocalipsis 1:5).  De hecho, ¡Dios nunca más se acordará de tus pecados e iniquidades! (Hebreos 8:12; 10:17).
Jesús fue tu ofrenda perfecta, colocada en el altar del sacrificio.  Por una sola ofrenda de Sí Mismo, “El ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados” (Hebreos 10:14).  ¡Jesús no solo te ha santificado o hecho santo, Él te ha hecho perfecto para siempre!  Hoy, tú puedes entrar confiadamente a la presencia de Dios, porque Él te ve de la misma manera en que Él ve a Jesús.  ¡Él te ve perfecto para siempre porque tú estás en Cristo!
Pensamiento Del Día

¡Jesús no solo te ha santificado o hecho santo, Él te ha hecho perfecto para siempre!


viernes, 18 de julio de 2014

Paz En Medio De La Tormenta

Medita En

El que habita al abrigo del Altísimo morará a la sombra del Omnipotente… Con Sus plumas te cubrirá, y debajo de Sus alas estarás seguro...
Salmo 91:1, 4


Cualquiera que sea la estación de tu vida en la que te encuentras, cualesquiera que sean las circunstancias que te rodean, el Señor tiene el poder para darte paz, seguridad, cobertura y protección.  Tú no tienes que temer, aún en medio de la tormenta.  El salmista describe esto de una manera hermosa:  “El que habita al abrigo del Altísimo morará a la sombra del Omnipotente… Con Sus plumas te cubrirá, y debajo de Sus alas estarás seguro...”
No hay lugar más seguro en el Universo, que bajo el refugio protector de las alas de tu Salvador.  No importa qué clase de circunstancias puedan estar haciendo estragos a tu alrededor.  Tú puedes pedirle al Señor Su favor inmerecido, Su protección y Su paz que sobrepasa todo entendimiento.
Qué bendita seguridad puedes tener tú este día, sabiendo que aún si la destrucción hace estragos alrededor de ti, siempre hay refugio y cuidado en el Señor –tu paz, tu protección y tu provisión inagotables!
Bendiciones,

Joseph Prince