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jueves, 25 de enero de 2018

Salud Por Medio De Su Obra Redentora

… El castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por Sus llagas fuimos nosotros curados.
Isaías 53:5

Te animo a meditar y visualizar la obra redentora de Cristo cada día.  De hecho, es especialmente cuando te encuentras enfermo, que necesitas enfocarte en el hecho de que Jesús fue azotado por tu sanidad.  Cuando estés experimentando síntomas físicos de molestia o dolor en tu cuerpo, mira a Jesús tomando todos los azotes en Su espalda, para tu sanidad.  Mira Su espalda lacerada y destrozada como pago por tu plenitud, y cada una de Sus llagas será sanación para ti.
Amado, en vez de meditar en los síntomas y lo grave de tu enfermedad, medita sobre lo que el Hijo de Dios ha hecho por ti.  Di: “Gracias, Jesús.  Por Tus llagas, yo estoy sano.”  Todo en el cielo respalda la obra del Hijo de Dios.  Y el Espíritu Santo, que es el Espíritu de verdad dentro de ti, será testigo de la verdad de la Palabra de Dios al dar vida a tu cuerpo.  ¡Aleluya! 
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


viernes, 14 de agosto de 2015

Poder Del Cuerpo De Jesús Al Tuyo

“… Tomad, comed; esto es Mi cuerpo.”
Mateo 26:26
Puedes imaginar enfermo al Señor, con un resfriado o fiebre mientras andaba en la tierra?  ¡No, nuestro Señor Jesús nunca estuvo enfermo!  Él era vigoroso, lleno de vida y lleno de salud.  Cuando le dijo a Sus discípulos: “Tomad, comed; esto es Mi cuerpo,” ellos pudieron visualizar prácticamente lo que eso significaba porque habían vivido y caminado con ese Hombre.  Habían visto personas sin manos o pies que fueron sanados cuando tocaron Su cuerpo.  (Mateo 15:30-31)
¡Aún Sus ropas estaban impregnadas con Su salud!  Una mujer que tenía un flujo de sangre durante 12 años —ningún doctor la había podido sanar— fue sanada inmediatamente cuando tocó el borde de Su manto.  Y si el borde de Su manto estaba impregnado con Su salud, vitalidad, energía y resplandor divino, ¡cuánto más Su cuerpo!
Sabes, unos de los versículos más alentadores de los Evangelios, son estos: “… Y todos los que lo tocaban quedaban curados,” (Marcos 6:56)  “… porque de Él salía un poder que a todos sanaba.” (Lucas 6:19)  ¡Amo estos versículos!  ¡Ese es nuestro Jesús!
La Biblia dice que ellos ponían a los enfermos en las plazas, y Jesús caminando alrededor, los tocaba y los sanaba.  Ahora, ves a las estrellas de cine hacer esto: Ellos corren de aquí para allá,  le dan la mano a sus fans, sin embargo nadie es sanado.  Pero a donde sea que Jesús iba, a quien quiera que Él tocara, lo sanaba.  Imagina esto: Una impresión de las personas.  Aquellos en frente de Jesús están tendidos, pero aquellos detrás de Él a quienes Él había tocado, están saltando de gozo y siguiéndole.  ¡Así es como Jesús sanaba a los enfermos!
Así que, esa noche, cuando Él dijo: “Tomad, comed; esto es Mi cuerpo”, mientras Él partía el pan y lo daba a Sus discípulos para que lo comieran, ellos sabían lo que esto significaba.  Ellos probablemente pensaban: “¡Vamos a ingerir Su salud en nuestros cuerpos!  ¡Aleluya!”
Eso es lo que tú debes creer cuando participas de la Comunión de la Santa Cena.  No se trata solo de un ritual o acto simbólico.  ¡No, debes creer que Él es el verdadero pan del cielo, que tomó tu cáncer, diabetes y enfermedad del corazón, para que tú puedas tener Su salud sobrenatural!  ¡Y cuando tú comes de Su cuerpo que es partido, con esta revelación, vas a tener vida en abundancia y la salud del Señor!

Pensamiento Del Día

¡Cree que Jesús es el verdadero pan del cielo que tomó tu cáncer, diabetes y enfermedad del corazón, para que tú puedas tener su salud sobrenatural!


sábado, 27 de diciembre de 2014

Salud Por Medio De Su Obra Redentora

Medita En

… El castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por Sus llagas fuimos nosotros curados.
Isaías 53:5
Te animo a meditar y visualizar la obra redentora de Cristo cada día.  De hecho, es especialmente cuando te encuentras enfermo, que necesitas enfocarte en el hecho de que Jesús fue azotado por tu sanidad.  Cuando estés experimentando síntomas físicos de molestia o dolor en tu cuerpo, mira a Jesús tomando todos los azotes en Su espalda, para tu sanidad.  Mira Su espalda lacerada y destrozada como pago por tu plenitud, y cada una de Sus llagas será sanación para ti.
Amado, en vez de meditar en los síntomas y lo grave de tu enfermedad, medita sobre lo que el Hijo de Dios ha hecho por ti.  Di: “Gracias, Jesús.  Por Tus llagas, yo estoy sano.”  Todo en el cielo respalda la obra del Hijo de Dios.  Y el Espíritu Santo, que es el Espíritu de verdad dentro de ti, será testigo de la verdad de la Palabra de Dios al dar vida a tu cuerpo.  ¡Aleluya! 
Bendiciones,

Joseph Prince


viernes, 27 de diciembre de 2013

Salud Por Medio De Su Obra Redentora



Medite En

… El castigo, por nuestra paz, cayó sobre El, y por Sus heridas hemos sido sanados.
Isaías 53:5


Te animo a meditar y visualizar la obra redentora de Cristo, todos los días.  De hecho, es especialmente cuando tú estás enfermo que necesitas enfocarte en el hecho de que Jesús fue azotado por tu sanidad.  Cuando tú estás experimentando síntomas molestos o dolorosos en tu cuerpo, mira a Jesús recibiendo todos los azotes en Su espalda por tu sanidad.  Mira Su espalda siendo lacerada y molida como pago por tu plenitud, y cada herida será sanidad para ti. 

Amado, en vez de estar meditando en los síntomas y en lo malo de tu condición, medita en lo que el Hijo de Dios ha hecho por ti.  Dile: “Gracias, Jesús. Por tus heridas, yo he sido sanado.”  Todo el cielo se pone de pie ante la obra del Hijo de Dios.  Y el Espíritu Santo, que es el Espíritu de verdad dentro ti,  dará testimonio de la verdad del Hijo de Dios, dándole vida a tu cuerpo.  ¡Aleluya!

Bendiciones,
Joseph Prince


jueves, 27 de diciembre de 2012

Salud Por Medio De Su Obra Redentora



Medite En

… El castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por Sus llagas fuimos nosotros curados.
Isaías 53:5


Le animo a meditar y visualizar la obra redentora de Cristo cada día. De hecho, es especialmente cuando usted se encuentra enfermo, que necesita enfocarse en el hecho de que Jesús fue azotado por su sanidad. Cuando esté experimentando síntomas físicos de molestia o dolor en su cuerpo, vea a Jesús tomando todos los azotes en Su espalda, para su sanidad. Vea Su espalda lacerada y destrozada como pago por su plenitud, y cada una de Sus llagas será curación para usted.
Amado, en lugar de meditar en los síntomas y lo grave de su enfermedad, medite sobre lo que el Hijo de Dios ha hecho por usted. Diga: “Gracias, Jesús. Por Tus llagas, yo estoy curado.” Todo en el cielo respalda la obra del Hijo de Dios. Y el Espíritu Santo, que es el Espíritu de verdad dentro de usted, será testigo de la verdad de la Palabra de Dios al dar vida a su cuerpo. ¡Aleluya! 

Bendiciones,
Joseph Prince