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jueves, 30 de julio de 2020

El Señor, Tu Refugio, Te Librará


Inspiración de Gracia
Porque Él te libra del lazo del cazador y de la pestilencia mortal.  (Salmos 91:3)
Hoy, nosotros escuchamos sobre nuevas cepas de virus de las que no se conocía hace una generación.  El mundo aún está buscando curas para ellos y muchas personas viven con el temor de ser atacados por estos virus.
Pero como creyentes, nosotros no somos del mundo, aunque sí estamos en el mundo. (Ver Juan 17:15-16)  Así que, nuestra protección no es del mundo, sino del Señor.  Y cuando decimos del Señor: “Refugio mío y fortaleza mía, mi Dios, en quien confío.” (Salmos 91:2), entonces lo que sigue no es “tal vez,” sino ciertamente “Él te libra del lazo del cazador y de la pestilencia mortal.”
Una pareja en nuestra iglesia puede testificar que ciertamente el Señor libró y protegió a sus dos hijos pequeños durante un brote de Enfermedad de Manos, Pies y Boca (EMPB), que cobró algunas vidas en Singapur no hace mucho tiempo.
Cuando su hija de cuatro años comenzó a vomitar y a tener fiebre, la madre la llevó al médico de la familia, quien encontró que tenía úlceras en la boca y pequeños puntos rojos en sus manos y pies —síntomas de la EMPB.  Naturalmente, el médico le recetó medicamentos.
Sin embargo, en casa, la niña continuó vomitando durante todo el día, expulsando todo, incluido el medicamento.  La fiebre persistió.  Al no poder hacer nada por su hija, los padres oraron, proclamando a Jesús como su sanador y tomaron la Santa Cena varias veces con sus dos hijos.
Esa noche, la fiebre de su hija cesó y los vómitos disminuyeron.  Ellos continuaron haciendo del Señor su refugio y fortaleza.  En dos días, su hija fue completamente liberada de la enfermedad.  Y todo este tiempo, su hijo de seis años estuvo completamente protegido de esa enfermedad infecciosa.
Amado, tú no debes temer a las enfermedades mortales que pueden haber cobrado la vida de otros.  No debes temer que tú o tus hijos puedan convertirse en víctimas de estos súper bichos.  ¡Cuando el Señor es tu refugio y fortaleza, Él ciertamente te librará a ti y a tu familia del lazo del cazador, como la gripe aviar, y de todas las pestilencias peligrosas!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 10 de febrero de 2019

Secretos De Protección En Los Nombres De Dios

Medita En
Será también el Señor baluarte para el oprimido, baluarte en tiempos de angustia.  En ti pondrán su confianza los que conocen Tu nombre, porque Tú, oh Señor, no abandonas a los que Te buscan.  (Salmos 9:9–10)
Cada uno de los nombres de Dios tiene un atributo divino, y entender y creer que Él es cada atributo, hará que ese atributo fluya hacia nuestras vidas.  El primer nombre de Dios mencionado en el Salmo 91 es “Altísimo” (Elyon), que significa que Él es el Dios Más Alto y no hay nadie más alto que Él.  Él es el creador del cielo y de la tierra. (Ver Gen. 14:19)  El versículo continúa refiriéndose a Dios como el “Todopoderoso”.  En hebreo, es Shaddai —el Dios que te bendice con más que suficiente, más de lo que tú puedes contener.  El hombre tiene limitaciones, pero nosotros tenemos un Dios que es ilimitado abundantemente.
Ahora, el segundo verso del Salmo 91 contiene otros dos nombres de Dios.  ¡Esto es tan poderoso!  Cuando el salmista declara: “Diré yo al Señor”, se refiere a Jehová o Yahweh, el Dios que guarda el pacto.  Este el nombre más sagrado del Señor, el nombre que los escribas judíos tratan con gran reverencia.
¿Sabías que el nombre de Jesús en hebreo, Yeshua, en realidad significa "Yahweh salva"?  No es “Yahweh juzga”.  El nombre Jesús significa “Yahweh SALVA”.  Si estás arruinado, Yahweh salva.  Si estás enfermo, Yahweh salva.  Si tienes enemigos que vienen contra ti, Yahweh salva.  Cualquiera que sea la salvación que tú necesitas, Jesús es la respuesta, porque Su nombre significa “Yahweh salva”.  ¡Aleluya!
En el versículo 2, el salmista continúa diciendo: “Mi Dios, en quien confío”.  Aquí la palabra “Dios” se refiere a Elohim, el Dios de poder, el Creador.  El Dios que creó los cielos y la tierra. (Ver Gén. 1:1)  ¡Ese es nuestro Dios!  Él es en quien depositamos nuestra confianza.
En solo dos versículos, encontramos cuatro nombres de Dios mencionados.  Saber, creer y decir que Él es todo esto para nosotros, nos protege en nuestras situaciones diarias.  Él librará y rescatará a los que conocen Su nombre.  ¡Aleluya!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 31 de julio de 2017

Mira Hacia Arriba Por Tu Provisión

… El Señor es mi roca, mi amparo, mi libertador; es mi Dios, el peñasco en que me refugio.  Es mi escudo, el poder que me salva, ¡mi más alto escondite! Él es mi protector y mi Salvador…
2o Samuel 22:2-3, NVI

Cuando los israelitas eran esclavos en Egipto, ellos dependían del Río Nilo, un recurso natural, para su provisión de agua.  Dependían de sus propias manos para acarrear el agua desde el Nilo y no tenían que buscar a Dios por Su provisión.  Esta es una imagen del esfuerzo propio de los hombres. 
Por el contrario, en la tierra prometida de Canaán que Dios había preparado para Su amado pueblo, no había Río Nilo del cual depender.  Así que ellos tuvieron que dirigir su mirada hacia arriba y depender totalmente del Señor para que la bendición de la lluvia cayera en su tierra.
Amado, incluso si hoy estás trabajando diligentemente en tu profesión, ¿en dónde está tu confianza?  ¿Está en tu esfuerzo propio por proveer para ti mismo, o estás dependiendo del Señor para que te bendiga, te de un aumento y te promueva?  Es tiempo de mirar hacia arriba, especialmente en estos tiempos de agitación económica, cuando los “Nilo” del mundo se están secando.  ¡Mira hacia arriba, busca a Jesús por tu provisión!
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


lunes, 5 de septiembre de 2016

Declara La Palabra De Dios Sobre Tu Situación

Diré yo al Señor: “Refugio mío y fortaleza mía, mi Dios, en quien confío.”
Salmos 91:2

Cuando una gran tormenta se levantó mientras Jesús y Sus discípulos estaban en un barco en el mar de Galilea, Él no dijo a Sus discípulos: “La tormenta está aquí para enseñarnos valor.”  En cambio, Él tomó autoridad sobre la tormenta y dijo: “¡Calla, enmudece!”  Y hubo una calma perfecta. (Marcos 4:39)
Cuando conoció a la viuda de Naín cuyo hijo único había muerto, y en otra ocasión, a las dos hermanas cuyo hermano Lázaro había muerto, Él no les dijo: “Dios quería llevárselo a casa.”  No, Él habló al hijo muerto: “Joven, a ti te digo: ¡Levántate!” (Lucas 7:14).  Y de pie frente a la tumba de Lázaro, El dijo: “¡Lázaro, ven fuera!” (Juan 11:43) Y ambos hombres volvieron a la vida.
¿Qué has estado diciendo acerca de tu situación?
Cuando sientas el dolor en tu cuerpo, no digas del Señor: “Dios quiere que esté enfermo para enseñarme a confiar más en Él.”  En cambio, di: “Señor Jesús, te doy gracias porque por Tus heridas yo fui sanado”. (1ª Pedro 2:24)
Y mientras luchas por llegar a fin de mes, no digas del Señor: “El Señor me mantiene pobre para que permanezca humilde.”  En cambio, di: “El Señor es mi pastor; nada me falta”. (Salmos 23:1)
Estamos viviendo en los últimos días, hay ataques terroristas y virus mortales que están al acecho a nuestro alrededor, y el mundo tiene miedo.  Pero nosotros no vamos a hablar palabras negativas, ni vamos tener miedo como la gente del mundo.  En cambio, vamos a hablar la Palabra de Dios y vamos a reinar sobre estas cosas.  Al igual que el salmista, diremos del Señor: “Refugio mío y fortaleza mía, mi Dios, en quien confío”.
Así que, averigua lo que la Palabra de Dios dice acerca de tu situación, créelo y decláralo.  Y ya que la Palabra de Dios no puede regresar a Él vacía (Isaías 55:11), ¡tú verás que lo que crees y has confesado, sucederá!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Declara la Palabra de Dios y reina sobre las cosas a las que los pueblos del mundo temen.


martes, 3 de mayo de 2016

Jesús –Rey Y Señor Sobre Las Tormentas

Pero enseguida Jesús les habló, diciendo: “Tened ánimo, Soy Yo; no temáis.”
Mateo 14:27

¿Estás pasando por un momento oscuro o difícil en tu vida?  Tal vez la tormenta recién se levantó con fuerza, y tú estás temblando de miedo.  Sientes que ahora, a partir de cualquier momento, tú deberás cavar profundo o ir hacia abajo, porque no puedes enfrentarte a esta tormenta.
Anímate por que Jesús mira eso por lo que tú estás pasando y Él siempre viene a donde tú estás, en tu hora más oscura.  Él hizo eso por Sus discípulos, una noche de tormenta en el Mar de Galilea.  Jesús vino, caminando sobre las aguas tormentosas, caminando sobre el problema que amenazaba con aplastarlos.  ¡Él es sin duda alguna, Rey y Señor sobre las tormentas!
Cuando tus ojos están en Cristo, aún si las tormentas rugen y los vientos soplan, tú sabrás que estás por encima de tus problemas y circunstancias.  Cuando las personas te pregunten, ¿cómo te está yendo ante las circunstancias?  Diles: “Yo no estoy bajo las circunstancias.  ¡Yo estoy por encima de ellas porque mi Dios está por encima de todo!”
No tengas miedo.  Él va a venir a ti caminando sobre las aguas tormentosas.  Escucha Su confortante voz decirte: “¡Ten ánimo, Soy Yo; no temas!”
Y mientras contemplas a Jesús, vas a volverte como Él.  Vas a hallarte a ti mismo, haciendo cosas que no sabías que podías hacer.  Vas a ser como Pedro, que caminó sobre el agua.  Esto sucede cuando tú estás ocupado con la persona de Jesús, con Sus recursos, Su amor, Su sabiduría, Sus habilidades, Su poder y Su majestad. 
Mi amigo, aún durante los momentos en los que tú apartas tus ojos de Jesús, Él nunca quita Sus ojos de ti.  Y cuando tú clamas a Él, Él inmediatamente extenderá Su mano para sostenerte.  Tú no vas a hundirte.
Van a haber momentos en los que no serás capaz de encontrar tu camino de regreso.  Entonces Jesús sostendrá tu mano y te llevará de regreso al barco.  Y como Pedro, ¡vas a darte cuenta que con tu mano en la Suya, la tormenta va a llegar a su fin!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Mientras contemplas a Jesús, vas a hallarte a ti mismo haciendo cosas que no sabías que podías hacer.


viernes, 11 de septiembre de 2015

Guardado En Todos Tus Caminos Por Los Ángeles De Dios

Salmos 91:11-12
Pues El dará órdenes a Sus ángeles acerca de ti, para que te guarden en todos tus caminos.  En sus manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra.  Diré yo al Señor: “Refugio mío y fortaleza mía, mi Dios, en quien confío.”
Estás a punto de dar un paso en la carretera cuando algo te tira hacia atrás justo a tiempo para evitar ser atropellado por un automóvil que viene a toda velocidad.  Te quedas en shock.  Cuando vuelves a tus sentidos, te preguntas: “¿Podría ser que un ángel me salvó de un accidente mortal?”
Yo creo que los ángeles caminan con nosotros.  El versículo nos dice que Dios ha ordenado a Sus ángeles acerca de nosotros, para que nos guarden en todos nuestros caminos.  Y en sus manos nos llevarán, de modo que ni siquiera una piedra nos pueda hacer tropezar.
Pero puede que no sepamos esto cuando nos encontramos con un ángel (Hebreos 13:2).  Este fue probablemente el caso de una pareja de nuestra iglesia que fue a pasar sus  vacaciones a un resort de playa en la Isla de Penang, cuando un tsunami golpeó a eso de las  12:30 PM, el 26 de diciembre de 2004.
Era un poco más de las 11 AM cuando la esposa de repente tuvo un antojo de comida que solo se conseguía en la zona continental.  La pareja decidió salir antes del hotel, para poder llegar a la zona continental a tiempo para el almuerzo.  Mientras cargaban su equipaje en su coche a la entrada del hotel, un hombre impaciente le hacía señas para que se dieran prisa y se movieran.
Molestos por su impaciencia, ellos rápidamente cargaron sus cosas y se marcharon.  En el momento en que entraron a la zona continental, se enteraron de que un tsunami había golpeado la isla de Penang en la misma playa en donde ellos habían estado hacía poco tiempo.  Mientras agradecían a Dios por su milagroso escape, cayeron en la cuenta de que el hombre impaciente podría haber sido un ángel enviado por Dios para apresurarlos a retirarse!
Dios nos dice que tenemos la compañía de miríadas de ángeles (Hebreos 12:22).  Y Él ha ordenado a ellos hacerse cargo de nosotros para protegernos de accidentes, desastres naturales, atentados terroristas y otros peligros.  Así que, no temas por estas cosas y termines encerrado en tu casa.  ¡Ve por esas vacaciones!   ¡Ve a esa cita de almuerzo!  Cree que Dios te ama, y agradécele a Él por Sus ángeles que caminan contigo y velan por ti.
Pensamiento del Día


¡No temas a lo que el mundo teme, porque Dios te ama, y ​​Sus ángeles caminan contigo y cuidan de ti!


jueves, 10 de septiembre de 2015

Declara La Palabra De Dios Sobre Tu Situación

Salmos 91:2
Diré yo al Señor: “Refugio mío y fortaleza mía, mi Dios, en quien confío.”
Cuando una gran tormenta se levantó mientras Jesús y Sus discípulos estaban en un barco en el mar de Galilea, Él no dijo a Sus discípulos: “La tormenta está aquí para enseñarnos valor.”  En cambio, Él tomó autoridad sobre la tormenta y dijo: “¡Calla, enmudece!”  Y hubo una calma perfecta (Marcos 4:39).
Cuando conoció a la viuda de Naín cuyo único hijo había muerto, y en otra ocasión, a las dos hermanas cuyo hermano Lázaro había muerto, Él no les dijo: “Dios quería que llevárselo a casa.”  No, Él habló al hijo muerto: “Joven, a ti te digo: ¡Levántate!” (Lucas 7:14).  Y de pie frente a la tumba de Lázaro, El dijo: “¡Lázaro, ven fuera!” (Juan 11:43) Y ambos hombres volvieron a la vida.
¿Qué has estado diciendo acerca de su situación?
Cuando sientas el dolor en tu cuerpo, no digas del Señor: “Dios quiere esté enfermo para enseñarme a confiar más en Él.”  En cambio, di: “Señor Jesús, te doy gracias porque por Tus heridas yo fui sanado” (1ª Pedro 2:24).
Y mientras luchas por llegar a fin de mes, no digas del Señor: “El Señor me mantiene pobre para mantenerme humilde.”  En cambio, di: “El Señor es mi pastor; nada me falta” (Salmos 23:1).
Estamos viviendo en los últimos días, en los que hay ataques terroristas y virus mortales que están al acecho a nuestro alrededor, y el mundo tiene miedo.  Pero nosotros no vamos a hablar palabras negativas, ni vamos tener miedo como la gente del mundo.  En cambio, vamos a hablar la Palabra de Dios y vamos a reinar sobre estas cosas.  Al igual que el salmista, diremos del Señor: “Refugio mío y fortaleza mía, mi Dios, en quien confío.”
Así que, averigua lo que la Palabra de Dios dice acerca de tu situación, créelo y decláralo.  Y ya que la Palabra de Dios no puede regresar a Él vacía (Isaías 55:11), tú verás lo que crees y lo que has confesado, sucederá!
Pensamiento Del Día


Declara la Palabra de Dios y reina sobre las cosas a las que los pueblos del mundo tienen miedo.