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sábado, 20 de junio de 2020

La Razón Por La Que Los Creyentes Están Enfermos


Inspiración de Gracia
Porque el que come y bebe sin discernir correctamente el cuerpo del Señor, come y bebe juicio para sí. Por esta razón hay muchos débiles y enfermos entre vosotros, y muchos duermen. (1 Corintios 11:29-30)
¿Alguna vez te has preguntado por qué algunos cristianos están débiles y enfermos y unos incluso mueren jóvenes?  Yo agradezco a Dios porque el Espíritu Santo nos da la razón por la que esto sucede y también la solución.  En 1 Corintios 11:29–30, Él nos dice claramente que la razón por la que algunos cristianos están débiles y enfermos, y unos incluso mueren prematuramente, es que ellos no disciernen el cuerpo del Señor cuando participan de la Santa Cena.
Muchos creyentes no entienden que el pan perforado, rayado y ligeramente quemado, que representa el cuerpo del Señor, es para su salud y sanidad.  Y cuando participan sin discernir esta verdad, participan de una manera indigna.  Lo contrario es verdadero: Si ellos disciernen apropiadamente el cuerpo del Señor, entonces ellos serán fuertes y saludables, y vivirán mucho tiempo.
Desafortunadamente, la iglesia a través de los años ha malinterpretado esta enseñanza y ha enseñado que si tienes pecado en tu vida, tú eres indigno y no puedes participar de la Santa Cena, ¡para que no te debilites y enfermes, e incluso mueras!  Hemos convertido una bendición en una maldición.  Debido a esto, muchos cristianos tienen miedo de acercarse a la mesa del Señor y, por lo tanto, se les ha robado el poder sanador de la Santa Cena.
Amigo, ¡no existe tal cosa como una persona digna!  A lo mejor de nosotros todavía le hace falta, por lo tanto, fallamos.  Así que, personas indignas son las únicas personas que participan de la Santa Cena.  Pero debido a que Jesús murió por las personas indignas, Él calificó a aquellos de nosotros que lo tomamos a Él como nuestra justicia, para que participemos de todos los beneficios que Él murió para darnos.
De manera que, no es cuestión de si tú eres digno o indigno de participar, sino de cómo lo haces.  Acércate a la mesa del Señor con confianza y participa de la Santa Cena porque Jesús te ha calificado con Su preciosa sangre.  No la trates como un ritual, sino libera tu fe hacia la salud y sanidad, mientras disciernes que el cuerpo de Jesús fue partido para que el tuyo pueda estar sano y completo hoy.  Cuando tú participas así, estás participando de una manera digna, ¡y no serás débil ni enfermizo, ni morirás prematuramente!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 1 de septiembre de 2016

No Pongas Tu Fe En Las Dietas Y El Ejercicio

Es mejor refugiarse en el Señor que confiar en el hombre.
Salmos 118:8

Mucha gente piensa que la forma de estar saludable es vigilando lo que comen.  Por ejemplo, muchas personas dicen que la dieta Mediterránea es muy saludable.  Estoy de acuerdo, de manera general.  Pero ¿sabías que las personas a las que Jesús sanó también llevaban una dieta Mediterránea?  Ellos no comían carne de cerdo, ni camarones, por ejemplo, porque eran judíos y estas cosas no son kosher para ellos.
Sé que quieres caminar en salud divina.  Pero Dios no quiere que tu enfoque esté en la comida —qué comer, qué no comer— ni en hacer ejercicio —cómo ejercitarte, cuándo ejercitarte.  Estos son medios naturales en los que la gente del mundo confía.  Es mejor confiar en el Señor y en Su obra terminada, que poner nuestra confianza en los últimos planes de alimentación y regímenes de ejercicio hechos por los hombres.
En la cruz, Jesús tomó tus enfermedades y llevó tus dolores, y por Sus heridas fuiste sanado (Isaías 53:4-5).  La Biblia incluso nos dice cómo escapar de la enfermedad y la muerte prematura —al discernir el cuerpo del Señor cuando participamos de la Cena del Señor (1a Corintios 11:29-30).  Pero en vez de centrarnos en estas verdades, muchos de nosotros preferimos centrarnos en la dieta y el ejercicio.
Ahora, yo no estoy en contra de alimentarse bien o hacer ejercicio.  Yo mismo me ejercito y cuido lo que como.  Por ejemplo, no me gusta comer alimentos grasosos porque me hacen sentir incómodo.  Y cuando tengo que predicar, hago lo que puedo para no comer alimentos que me hacen eructar.
Pero yo como generalmente cosas saludables no porque confíe en la dieta para estar sano.  Yo no me ejercito porque confíe en el ejercicio para estar sano.  No, yo confío en la obra terminada de Cristo para estar sano.  Yo como bien, porque me gusta sentirme bien y hago ejercicio porque disfruto el ímpetu, el sudor.
Dios quiere que tú seas libre cuando se trata de comer y hacer ejercicio.  No hagas leyes para comer y hacer ejercicio, y luego confíes en estas leyes para que te den salud “divina”.  Confía en la obra terminada de Cristo.  Discierne Su cuerpo cuando participas de la Comunión de la Santa Cena.  ¡Y simplemente disfruta de tu comida y tu jornada de ejercicios!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Es mejor confiar en el Señor y en Su obra terminada, que poner nuestra confianza en los últimos planes de alimentación y regímenes de ejercicio hechos por los hombres.