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jueves, 16 de julio de 2020

Un Simple Gemido Alcanzará El Trono De Dios


Inspiración de Gracia
De la misma manera, también el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad. No sabemos orar como debiéramos, pero el Espíritu Mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.  (Romanos 8:26)
Una vez, cuando mi padre fue hospitalizado, recuerdo haber conducido lo más rápido que pude al hospital, para verlo, porque su condición se estaba deteriorando rápidamente.  Yo solo sollozaba en mi auto camino a allá.  No sabía qué orar.  Así que solo lloraba y oraba en lenguas, gimiendo en mi espíritu.
Creo que en mi punto más bajo, el Espíritu Santo me estaba ayudando en mis debilidades —“No sabemos orar como debiéramos, pero el Espíritu Mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.”
Los acontecimientos que pronto se desarrollaron en el hospital me convencieron de que un simple gemido o suspiro alcanzará el trono de nuestro Abba Padre.
Logré llegar al hospital justo a tiempo para estrechar la mano de mi padre antes de que lo llevaran a cirugía.  Los cirujanos salieron del quirófano un tiempo después para informarle a mi madre que ellos no necesitaron hacer nada después de haber abierto a mi padre, porque descubrieron que la “cirugía” ya había sido hecha.
Sorprendida, mi madre respondió: “Él nunca ha sido operado.  Yo soy su esposa.  Yo lo sabría.”  No convencidos, los cirujanos le dijeron a mi padre cuando él recuperó la conciencia: “Te abrimos y descubrimos que la cirugía ya se había realizado.  Quien lo hizo, hizo un trabajo perfecto.”
Igualmente sorprendido, mi papá les dijo: “Nunca se me ha practicado una cirugía.”
“¡No, sí te la hicieron!” insistieron los cirujanos.
Mientras mis padres y los médicos continuaban discutiendo, yo de pronto pensé: “Mi Dios, yo ni siquiera oré por un milagro de camino al hospital.  ¡Sin embargo, acaba de suceder un milagro!”
Amigo, cuando nosotros, que somos hijos de Dios, gemimos mientras oramos en el Espíritu, ¡el Espíritu Santo intercede por nosotros con gemidos que alcanzan el trono de nuestro Abba Padre y harán que Él se mueva poderosamente a favor nuestro!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 26 de diciembre de 2016

¡No Lo Sudes, Descansa!

Entonces Noemí dijo: Espera, hija mía, hasta que sepas cómo se resolverá el asunto; porque el hombre no descansará hasta que lo haya arreglado hoy.
Rut 3:18

Dios no quiere que tú “sudes.”  Y el término sudar aquí no se refiere a la transpiración de tu cuerpo, sino a tu autonomía o esfuerzo propio.  Dios no quiere que tú creas que si tú no haces nada, no va a suceder nada.  Esto puede ser cierto para alguien que no tiene a Dios en su vida, pero no es cierto para ti, porque tú tienes a Dios.  Y cuando él está en la imagen, ¡el factor Dios lo cambia todo!
Cuando tú estás descansando en Dios, Él trabaja por ti.  De hecho, cuando Él trabaja, tú terminas con más.  Él es el único que te está proveyendo.  No se trata de ti intentando proveer para ti mismo.
Esto fue lo que pasó con Rut en el Antiguo Testamento.  Después de trabajar en los campos de cebada desde la mañana hasta la noche, ella fue capaz de recoger un efa de cebada (Rut 2:17), lo que equivale a la ración de 10 días de cebada.  Ciertamente, esta cantidad fue una bendición para ella.
Pero cuando ella descansó a los pies de Booz, su pariente redentor, y no trabajó, ¡recibió seis efas de cebada (Rut 3:15), que era el equivalente a la ración de 60 días!  Cuando Rut buscó su propia bendición, obtuvo sólo un efa.  Pero cuando buscó a la persona que da la bendición, recibió mucho más.
Las bendiciones de Rut no terminaron allí.  Mientras Rut descansó y se quedó quieta como su suegra Noemí le había instruido, Booz, que era el dueño del campo de cebada, se fue a trabajar, iniciando acciones, ejecutándolas y hablando a favor de Rut.  Justo en medio de todo, Rut se quedó quieta y descansó.  Con el tiempo, Booz, el hombre del campo de cebada, desposó a Rut. (Rut 4)  Eso significaba no más riqueza medida de seis efas, ¡sino la riqueza de la producción completa del campo de cebada!
Booz es una imagen de Jesús, nuestro divino pariente redentor.  Cuando nosotros descansamos en el Señor, Él no va a descansar.  Él va a trabajar a favor nuestro.  ¿Entonces qué hacemos nosotros mientras?  Solamente confiamos en Él y disfrutamos de Su amor por nosotros.
Amado, dejar de luchar y quédate en reposo.  Si la salvación, la obra más grande, llega a nosotros por medio de descansar en la obra terminada de Jesús, ¿cuánto más lo harán todas las otras bendiciones?
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Si la salvación, la obra más grande, llega a nuestras vidas simplemente porque descansamos en la obra terminada de Jesús, ¿cuánto más lo harán todas las otras bendiciones?


sábado, 26 de diciembre de 2015

¡No Lo Sudes, Descansa!

Rut 3:18
Entonces Noemí dijo: Espera, hija mía, hasta que sepas cómo se resolverá el asunto; porque el hombre no descansará hasta que lo haya arreglado hoy.
Dios no quiere que tú “sudes.”  Y el término sudar aquí no se refiere a la transpiración de tu cuerpo, sino a tu autonomía o esfuerzo propio.  Dios no quiere que tú creas que si tú no haces nada, no va a suceder nada.  Esto puede ser cierto para alguien que no tiene a Dios en su vida, pero no es cierto para ti, porque tú tienes a Dios.  Y cuando él está en la imagen, ¡el factor Dios lo cambia todo!
Cuando tú estás descansando en Dios, Él trabaja por ti.  De hecho, cuando Él trabaja, tú terminas con más.  Él es el único que te está proveyendo.  No se trata de ti intentando proveer para ti mismo.
Esto fue lo que pasó con Rut en el Antiguo Testamento.  Después de trabajar en los campos de cebada desde la mañana hasta la noche, ella fue capaz de recoger un efa de cebada (Rut 2:17), lo que equivale a la ración de 10 días de cebada.  Ciertamente, esta cantidad fue una bendición para ella.
Pero cuando ella descansó a los pies de Booz, su pariente redentor, y no trabajó, ¡recibió seis efas de cebada (Rut 3:15), que era el equivalente a la ración de 60 días!  Cuando Rut buscó su propia bendición, obtuvo sólo un efa.  Pero cuando buscó a la persona que da la bendición, recibió mucho más.
Las bendiciones de Rut no terminaron allí.  Mientras Rut descansó y se quedó quieta como su suegra Noemí le había instruido, Booz, que era el dueño del campo de cebada, se fue a trabajar, iniciando acciones, ejecutándolas y hablando a favor de Rut.  Justo en medio de todo, Rut se quedó quieta y descansó.  Con el tiempo, Booz, el hombre del campo de cebada, desposó a Rut (Rut 4).  Eso significaba no más riqueza medida de seis efas, ¡sino la riqueza de la producción completa del campo de cebada!
Booz es una imagen de Jesús, nuestro divino pariente redentor.  Cuando nosotros descansamos en el Señor, Él no va a descansar.  Él va a trabajar a favor nuestro.  ¿Entonces qué hacemos nosotros mientras?  Solamente confiamos en Él y disfrutamos de Su amor por nosotros.
Amado, dejar de luchar y quédate en reposo.  Si la salvación, la obra más grande, llega a nosotros por medio de descansar en la obra terminada de Jesús, ¿cuánto más lo harán todas las otras bendiciones?
Pensamiento Del Día

Si la salvación, la obra más grande, llega a nuestras vidas simplemente porque nosotros descansamos en la obra terminada de Jesús, ¿cuánto más lo harán todas las otras bendiciones?


lunes, 7 de octubre de 2013

Cuando Usted Descansa, Dios Trabaja



Medite En

Entonces Noemí dijo: “Espera, hija mía [Rut], hasta que sepas cómo se resolverá el asunto; porque el hombre [Booz] no descansará hasta que lo haya arreglado hoy.
Rut 3:18


Booz quería redimir a Rut de todos sus problemas financieros y casarse con ella.  Sin embargo, según la costumbre de la época, él podía hacerlo sólo después de que un pariente cercano a Rut renunciara a su derecho de redimir a Rut.  Así que, Booz fue a la puerta de Belén para resolver el asunto con su pariente.
Cuando la suegra de Rut, Noemí, oyó lo que había sucedido, le dijo a Rut que esperara quieta y no se preocupara, porque Booz no descansaría hasta haber resuelto con éxito el asunto referente a Ruth ese mismo día.  Ahora, ya que a Booz es una imagen de Jesús, nuestro pariente Redentor, la verdad aquí es que cuando nosotros “esperamos quietos” y no nos preocupamos, Jesús se pone a trabajar a favor nuestro!
Amado, ¿qué problema de provisión está enfrentando usted hoy?  ¿Acaso un síntoma preocupante en su cuerpo?  ¿Tal vez miedo a perder su trabajo?  Encomiende el asunto a su Booz celestial, Jesús, y descanse en Su capacidad, Su voluntad y Su favor.  Cuando usted descanse en Él, Él no descansará hasta haber resuelto con éxito ese asunto para usted!

Bendiciones,
Joseph Prince