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martes, 14 de enero de 2020

Jesús Llevó Tus Enfermedades


Inspiración de Gracia
Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores…  (Isaías 53:4)
Imagina la terrible enfermedad de la lepra comiéndose a un hombre en vida.  El pobre leproso en Mateo 8:2 no pudo soportar más su sufrimiento, así que salió a campo abierto buscando a Jesús.  Él necesitaba saber si Jesús quería sanarlo.  Cuando vio a Jesús, cayó a Sus pies y dijo: “Señor, si quieres, puedes limpiarme”. (Mateo 8:2)  El Hijo de Dios miró al pobre hombre marginado, con amor en Sus ojos, extendió Su mano, lo tocó y dijo: “Quiero; sé limpio”. (Mateo 8:3)
¿Quizás tú estás sufriendo alguna enfermedad y te preguntas si Dios quiere sanarte?  Tú no estás seguro de si Él quiere hacerlo porque así como has visto a las personas sanar, también has visto a las personas no sanar.  Amigo, no mires a las experiencias de las personas.  ¡Mira a la cruz!  ¡Tan seguro como Jesús llevó y quitó de ti tus pecados, Él también llevó y quitó de ti tus enfermedades!
Hoy quiero darte un fundamento sólido hoy para creer esta verdad.  En Isaías 53, el capítulo sobre la crucifixión de nuestro Señor, dice en el versículo cuatro: “Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores”.  Ahora, aprendamos un poco de hebreo.  Las palabras “enfermedades” y “dolores” aquí, significan literalmente “enfermedades” y “dolores” en el texto hebreo original.  Así que Isaías se estaba refiriendo a sanidad física.
Una vez, yo le pedí a un amigo judío que leyera este versículo en su Biblia hebrea y que me dijera qué significa.  Él me dijo que su Biblia dice claramente que Jesús llevó nuestras enfermedades y cargó con nuestros dolores.
Si eso no es suficiente, mira Mateo 8:16–17: “... le trajeron muchos endemoniados; y expulsó a los espíritus con Su palabra, y sanó a todos los que estaban enfermos, para que se cumpliera lo que fue dicho por medio del profeta Isaías, cuando dijo: ‘Él Mismo tomó nuestras flaquezas y llevó nuestras enfermedades´“.  Mateo cita a Isaías 53:4, diciendo que Jesús tomó nuestras “enfermedades” y cargó nuestros “dolores”.  El contexto aquí se refiere a sanidad física.
Amigo, si solo crees esta verdad, tus días de enfermedad habrán terminado.  Tú vas a caminar con mayor salud porque Aquel que ciertamente llevó tus enfermedades y cargó tus dolores te dice: “¡Quiero; sé limpio!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 11 de marzo de 2018

Jesús Llevó Tus Enfermedades


Ciertamente El llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores...
Isaías 53:4
Imagina la terrible enfermedad de la lepra comiéndose a un hombre en vida.  El pobre leproso de Mateo 8:2 ya no podía soportar su sufrimiento, así que salió a la luz pública buscando a Jesús.  Él necesitaba saber si Jesús estaba dispuesto a sanarlo.  Y cuando vio a Jesús, cayó a Sus pies y dijo: “Señor, si quieres, puedes limpiarme”. (Mateo 8:2)  El Hijo de Dios miró a este hombre marginado con Sus ojos llenos de amor, le extendió Su mano, lo tocó y dijo: “Quiero, se limpio”. (Mateo 8:3)
Puede ser que estés sufriendo alguna enfermedad y te preguntes ¿si Dios quiere sanarte?  No estás seguro si Él quiere hacerlo porque así como has visto a personas ser sanadas, también has visto a personas no serlo.  Mi amigo, no te fijes en la experiencia de otras personas.  ¡Mira a la cruz!  ¡Tan cierto como que Jesús llevó nuestros pecados, también cargó nuestros dolores!
Quiero darte hoy un fundamento sólido para que creer en esta verdad.  En Isaías 53, el capítulo sobre la crucifixión de nuestro Señor, se menciona en el verso cuatro: “Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores”.  Así que, desde el texto hebreo original Isaías se estaba refiriendo a sanidad física.
Una vez le pedí a un amigo judío que me leyera este verso en su Biblia Hebrea y me dijera ¿qué significaba?  Él me dijo que su Biblia decía claramente que Jesús había llevado nuestras enfermedades y cargado nuestros dolores. 
Si esto no es suficiente, mira Mateo 8:16-17: “… Trajeron a Él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos;  para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: ‘Él mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.’”  Mateo cita Isaías 53:4, diciendo que Jesús tomó nuestras “enfermedades” y cargó nuestros “dolores”.  Aquí el contexto también se refiere a sanidad física.
Mi amigo, si tan solo crees esta verdad, tus días de enfermedad habrán terminado.  Tú caminarás en mayor sanidad porque Aquel que ciertamente llevó tus enfermedades y cargó tus dolores, te dice: “¡Quiero, se limpio!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph  Prince

martes, 9 de febrero de 2016

Jesús Llevó Tus Enfermedades

Ciertamente El llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores...
Isaías 53:4

Imagina la terrible enfermedad de la lepra comiéndose a un hombre en vida.  El pobre leproso de Mateo 8:2 ya no podía soportar su sufrimiento, así que salió a la luz pública buscando a Jesús.  Él necesitaba saber si Jesús estaba dispuesto a sanarlo.  Y cuando vio a Jesús, cayó a Sus pies y dijo: “Señor, si quieres, puedes limpiarme” (Mateo 8:2).  El Hijo de Dios miró a este hombre marginado con Sus ojos llenos de amor, le extendió Su mano, lo tocó y dijo: “Quiero, se limpio” (Mateo 8:3).
Puede ser que estés sufriendo alguna enfermedad y preguntándote ¿si Dios quiere sanarte?  No estás seguro si Él quiere hacerlo porque así como has visto a personas ser sanadas, también has visto a personas no serlo.  Mi amigo, no te fijes en la experiencia de otras personas.  ¡Mira a la cruz!  ¡Tan cierto como que Jesús llevó nuestros pecados, también cargó nuestros dolores!
Quiero darte hoy un fundamento sólido para que creer en esta verdad.  En Isaías 53, el capítulo sobre la crucifixión de nuestro Señor, se menciona en el verso cuatro: “Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores”.  Así que, desde el texto hebreo original Isaías se estaba refiriendo a sanidad física.
Una vez le pedí a un amigo judío que me leyera este verso en su Biblia Hebrea y me dijera ¿qué significaba?  Él me dijo que su Biblia decía claramente que Jesús había llevado nuestras enfermedades y cargado nuestros dolores. 
Si esto no es suficiente, mira Mateo 8:16-17: “… Trajeron a Él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos;  para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: ‘Él mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.’”  Mateo cita Isaías 53:4, diciendo que Jesús tomó nuestras “enfermedades” y cargó nuestros “dolores”.  Aquí el contexto también se refiere a sanidad física.
Mi amigo, si tan solo crees esta verdad, tus días de enfermedad habrán terminado.  Tú caminarás en mayor sanidad porque Aquel que ciertamente llevó tus enfermedades y cargó tus dolores, te dice: “¡Quiero, se limpio!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph  Prince

Pensamiento Del Día


¡Tan cierto como que Jesús apartó de ti tus pecados, Él también apartó de ti tus enfermedades!


jueves, 21 de mayo de 2015

¿Qué Es Más Fácil Decir?

Colosenses 2:13
Y cuando estabais muertos en vuestros delitos y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con El, habiéndonos perdonado todos los delitos.
Déjame hacerte una pregunta que Jesús le hizo a los fariseos: “¿Qué es más fácil, decir [al paralítico]: ‘Tus pecados te son perdonados,’ o decir: ‘Levántate y anda’?  (Lucas 5:23).
En el contexto de ministrar a un paralítico, decir: “Tus pecados te son perdonados”, es probablemente más fácil.  ¿Por qué?  Porque tú no necesitas una manifestación evidente para probar que sus pecados son perdonados.  Sin embargo, cuando le dices: “Levántate y anda’, él tiene que levantarse y caminar, ¡o te hará quedar como un tonto!  Así que eso hace que decir ‘Tus pecados te son perdonados” sea más fácil que decir ‘Levántate y anda’.
La verdad es que, lo que parece más difícil para el hombre en lo natural, no lo es para Dios.  Con Dios, la sanidad física es claramente “más fácil”, que el perdón de pecados.  Esto último es el “más difícil” y más grande milagro, porque requirió que Dios enviara a Su amado Hijo para llevar sobre Él todos nuestros pecados y derramar Su sangre en la cruz.
Sin embargo, cuando nos toca enfrentar que uno de nuestros seres queridos está siendo atacado por el cáncer, o somos aplastados por montañas de deudas luego de estar sin trabajo durante un largo tiempo, nos resulta difícil creer y decir que Dios ya nos ha dado el rompimiento que necesitábamos, más que creer y decir que nuestros pecados son perdonados.  Decir que nuestros pecados son perdonados parece más fácil que decir que Dios ya nos ha dado el milagro de sanidad física, el rompimiento financiero sobrenatural o el favor divino para nuestra próxima entrevista de trabajo.
Pero ya que Dios ha hecho el “más difícil” y más grande milagro de “haber perdonado todas tus transgresiones”, ¡no hay nada que Él no vaya a hacer por ti!  (Romanos 8:32).  De hecho, si piensas que hay algo que Dios está reteniendo de ti, ¡estás dando a entender que ese algo, es más grande que el perdón de pecados que Jesús murió para darte!  Pero nada puede ser más grande que el perfecto sacrifico de Jesús.
Así que, escucha al Señor diciéndote hoy: “Tus pecados te fueron perdonados.  Tú tienes aceptación perfecta delante de Dios.  ¡Levántate y se sanado!  ¡Levántate y camina en salud, sabiduría, favor, protección y plenitud!”
Pensamiento Del Día

Ya que Dios hizo el más grande milagro de perdonar todas tus transgresiones, ¡no hay nada que Él no vaya a hacer por ti!


miércoles, 14 de enero de 2015

Jesús Llevó Tus Enfermedades

Isaías 53:4
Ciertamente El llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores...
Imagina la terrible enfermedad de la lepra comiéndose a un hombre en vida.  El pobre leproso de Mateo 8:2 ya no podía soportar su sufrimiento, así que salió a la luz pública buscando a Jesús.  Él necesitaba saber si Jesús estaba dispuesto a sanarlo.  Y cuando vio a Jesús, cayó a Sus pies y dijo: “Señor, si quieres, puedes limpiarme” (Mateo 8:2).  El Hijo de Dios miró a este hombre marginado con Sus ojos llenos de amor, le extendió Su mano, lo tocó y dijo: “Quiero, se limpio” (Mateo 8:3).
Puede ser que estés sufriendo alguna enfermedad y preguntándote ¿si Dios quiere sanarte?  No estás seguro si Él quiere hacerlo porque así como has visto a personas ser sanadas, también has visto a personas que no lo son.  Mi amigo, no te fijes en la experiencia de otras personas.  ¡Mira a la cruz!  ¡Tan cierto como que Jesús llevó nuestros pecados, también cargó nuestros dolores!
Quiero darte hoy un fundamento sólido para que creer en esta verdad.  En Isaías 53, el capítulo sobre la crucifixión de nuestro Señor, se menciona en el verso cuatro: “Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores”.  Así que, desde el texto hebreo original Isaías se estaba refiriendo a sanidad física.
Una vez le pedí a un amigo judío que me leyera este verso en su Biblia Hebrea y me dijera ¿qué significaba?  Él me dijo que su Biblia decía claramente que Jesús había llevado nuestras enfermedades y cargado nuestros dolores. 
Si esto no es suficiente, mira Mateo 8:16-17: “… Trajeron a Él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos;  para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: ‘Él mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.’”  Mateo cita Isaías 53:4, diciendo que Jesús tomó nuestras “enfermedades” y cargó nuestros “dolores”.  Aquí el contexto también se refiere a sanidad física.
Mi amigo, si tan solo crees esta verdad, tus días de enfermedad habrán acabado.  Tú caminarás en mayor sanidad porque Aquel que ciertamente llevó tus enfermedades y cargó tus dolores, te dice: “¡Quiero, se limpio”!

Pensamiento Del Día


¡Tan cierto como que Jesús apartó de ti tus pecados, Él también apartó de ti tus enfermedades!