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jueves, 16 de abril de 2020

LA SANIDAD DEL LEPROSO: Un corto animado basado en Mateo 8

Este corto animado cuenta la historia de un leproso que vino a Jesús para ser sanado, la cual encontramos en Mateo 8.
En los días de Jesús, la lepra era una enfermedad altamente contagiosa y la ley prohibía a los leprosos entrar en contacto con cualquier otra persona. Esto significa que por años, este leproso había sido rechazado por todas las personas que veían su condición, incluyendo a su propia familia e hijos. La buena noticia es que Jesús lo buscó y quiso darle a este precioso hombre su milagro.
La historia del leproso en Mateo 8 es muy similar al tiempo que estamos viviendo actualmente. El coronavirus es una enfermedad altamente contagiosa y cualquiera que lo haya contraído debe ser puesto en cuarentena y mantenerse alejado del público.
Amado, si tú conoces a alguien que necesita escuchar esta historia de esperanza y sanidad, por favor compártela hoy con esa persona. 
Estamos orando por que este video te ministre a ti y a tus seres queridos, especialmente en este tiempo que vivimos.



domingo, 28 de julio de 2019

Dios No Se Acordará De Tus Pecados Nunca Más


Medita En
“Pues tendré misericordia de sus iniquidades, y nunca más me acordaré de sus pecados”.  (Hebreos 8:12)
Cuando algo sale mal, ¿piensas, “bueno, esto me debe estar pasando debido a los pecados que he cometido”?  Cuando tienes una llanta desinflada o caes enfermo, ¿te preguntas, “por qué pecado me está castigando Dios ahora”?  Si tu respuesta a ambas preguntas es “sí”, no estás solo.  Este tipo de pensamiento es tan frecuente en la iglesia porque muchos creyentes realmente no creen que están bajo el nuevo pacto.  Creen lo contrario a las Escrituras de hoy y piensan que Dios no es misericordioso con sus iniquidades y siempre está atento a sus pecados.
El problema con la iglesia de hoy es creer erróneamente.  Jesús Mismo definió el nuevo pacto para nosotros en la última cena cuando Él dijo: “... esto es Mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados”. (Mateo 26:28)  La cláusula principal del nuevo pacto es el perdón de todos tus pecados debido a la sangre derramada de Jesucristo.  Tu perdón no depende de cuántas buenas obras hayas realizado, de cuánto dinero hayas dado a la iglesia o a organizaciones benéficas, ni de cuál posición de liderazgo tienes.  No, depende completamente de la sangre derramada de Jesús.
Dios puso la cláusula principal del nuevo pacto —Hebreos 8:12— como la última cláusula para mostrarnos que es esta cláusula final la que hace que el nuevo pacto funcione en nuestras vidas.  Si tú no crees esta cláusula principal y final, entonces no vas a experimentar todos los beneficios del nuevo pacto.  Además estas negando la Palabra de Dios y la obra terminada de Jesús.  El nuevo pacto dice que Dios es misericordioso con tus iniquidades y ha olvidado tus pecados.  Si Dios dice que Él los ha olvidado, entonces realmente Él los ha olvidado.  ¡Dios no puede mentir!
Pero, ¿cómo puede Dios olvidar mis pecados?
¡Él puede porque Él es Dios!  Si Él lo dijo, entonces Él lo ha hecho.  ¿Recuerdas ese pecado que cometiste hace muchos años?  Dios lo ha olvidado.  Él no guarda una cuenta detallada de todas tus faltas.  No hay una gran pantalla de proyección en el cielo para mostrar todos tus pecados —desde el día en que naciste hasta el día en que mueres.  Todos los registros de tus pecados fueron incinerados por la sangre de Jesús cuando Él gritó: ”¡Consumado es!” (Juan 19:30)  Cuando Dios te mira hoy, Él te ve cubierto con la sangre de Jesús y completamente justificado.
Solo el diablo, tú mismo y las personas a tu alrededor recordarán tus pecados.  Así que, cuando te sientas agobiado por los errores de tu pasado, ¡corre hacia Dios y apóyate en Su gracia!  ¿Por qué?  Porque Él tendrá misericordia de tus iniquidades y nunca más se acordará de tus pecados.  ¡Esta es la cláusula principal del nuevo pacto de la gracia!  ¡Esta es Su Palabra!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 8 de julio de 2018

No Mires Dentro Del Arca


Él mismo es la propiciación por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero.
1 Juan 2:2
En la película Los Cazadores Del Arca Perdida, las personas que intentaron ver dentro del arca, fueron heridos de muerte.  ¿Qué había dentro del arca que trajo juicio a aquellos que vieron dentro de ella?
La Biblia nos dice que el arca contenía las dos tablas de los Diez Mandamientos, la vasija con maná y la vara de Aarón que retoñó. (Hebreos 9:4)  Estos artículos eran símbolos de la rebelión del hombre.  Las dos tablas de los Diez Mandamientos, representaban el rechazo del hombre a las normas de Dios.  El maná representaba el rechazo del hombre a la provisión de Dios, y la vara de Aarón que retoñó, el rechazo del hombre al sacerdocio designado por Dios.
Dios no quería mirar estos símbolos de rebelión.  Él quería ser misericordioso con Su pueblo, así que les dio instrucciones para colocar los artículos en el arca y cubrir el arca con su propiciatorio, que es también, el lugar en donde se rociaba la sangre de los sacrificios de animales. 
Una vez al año, en el Día de la Expiación, el Sumo Sacerdote entraba en el Lugar Santísimo para rociar sobre el propiciatorio la sangre del animal que había sido sacrificado.  Los dos querubines en el propiciatorio, permanecían como guardianes de la justicia y santidad de Dios.
En representación también de los ojos de Dios, ellos miraban hacia la sangre en el propiciatorio.  Mientras la sangre estaba allí, la nación de Israel entera, era perdonada.  El juicio de Dios pasaba sobre ellos y ellos eran bendecidos durante otro año. (Levítico 16)
Hoy, la sangre del cordero derramada en el propiciatorio no es sangre de bueyes y cabras, ¡sino la preciosa sangre eterna del Hijo de Dios! (Hebreos 9:12)  Jesús es nuestro propiciatorio porque “Él Mismo es la propiciación por nuestros pecados, y no solo para nosotros, sino para el mundo entero.”  La palabra “propiciación” en el texto griego original, es la misma palabra que “trono de misericordia.” (Romanos 3:25, Hebreos 9:5)
Amado, Dios no ve tus pecados y los cuenta en tu contra, porque Él ve la sangre de Su Hijo.  Él ve la obra perfecta de Su Hijo con la que está más que complacido.  Dios tampoco quiere que tú veas tus pecados.  Él tampoco quiere que tú veas dentro del arca, mientras te enfocas en tus pecados.  ¡Él quiere que tú te enfoques en Cristo y Su obra terminada!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 4 de enero de 2018

Llévala Bajo La Gracia De Dios

Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.
Romanos 6:14
A causa de la cruz de Jesucristo, Dios es libre para bendecir justamente a todos los que creen en Él.  La cruz libera a Dios para ser misericordioso con nosotros, aun cuando no lo merecemos, porque Jesús llevó el castigo por nuestros pecados.  Mientras más creas y medite sobre esta verdad, más te estarás ubicando bajo la gracia de Dios.
¿Qué pasa cuando estás bajo la gracia de Dios?  La Biblia nos dice que el pecado y todas sus consecuencias no tendrán dominio en tu vida cuando estás bajo la gracia de Dios.
Supón que tu médico te ha dicho que tienes un corazón débil.  Ve a Dios y dile: “Padre, traigo mi corazón a Ti y lo pongo bajo Tu gracia.”  Algo sucede cuando haces esto.  La salud de tu corazón ya no depende de lo que los especialistas han dicho, o de qué tan graves son los síntomas.  No depende de tu habilidad para hacer esto, o aquello.   ¡Ahora depende del inmerecido y no ganado favor de Dios!
Amado, lleva cada área de tu vida bajo la gracia de Dios.  Una a una, llévalas todas bajo la fuente de Su favor inmerecido.  El enemigo todavía podría darte pensamientos negativos que causen que te preocupes acerca de un área específica.  Si lo haces, ¡sólo recuerda que esa área de tu vida está bajo la abundante gracia de Dios! 
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


domingo, 19 de abril de 2015

No Busques Dentro Del Arca

1ª Juan 2:2
El mismo es la propiciación por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero.
En la película Los Cazadores Del Arca Perdida, las personas que intentaron ver dentro del arca, fueron heridos de muerte.  ¿Qué había dentro del arca que trajo juicio a aquellos que vieron dentro de ella?
La Biblia nos dice que el arca contenía las dos tablas de los Diez Mandamientos, la vasija con maná y la vara de Aarón que retoñó (Hebreos 9:4).  Estos artículos eran símbolos de la rebelión del hombre.  Las dos tablas de los Diez Mandamientos, representaban el rechazo del hombre a las normas de Dios.  El maná representaba el rechazo del hombre a la provisión de Dios, y la vara de Aarón que retoñó, el rechazo del hombre al sacerdocio designado por Dios.
Dios no quería mirar estos símbolos de rebelión.  Él quería ser misericordioso con Su pueblo, así que les dio instrucciones para colocar los artículos en el arca y cubrir el arca con su propiciatorio, que es también, el lugar en donde se rociaba la sangre de los sacrificios de animales.  
Una vez al año, en el Día de la Expiación, el sumo sacerdote entraba en el Lugar Santísimo para rociar sobre el propiciatorio la sangre del animal que ha sido sacrificado.  Los dos querubines en el propiciatorio, permanecían como guardianes de la justicia y santidad de Dios.
En representación también de los ojos de Dios, ellos miraban hacia la sangre en el propiciatorio.  Mientras la sangre estaba allí, la nación de Israel entera, era perdonada.  El juicio de Dios pasaba sobre ellos y ellos eran bendecidos durante otro año (Levítico 16).
Hoy, la sangre del cordero derramada en el propiciatorio no es sangre de bueyes y cabras, ¡sino la preciosa sangre eterna del Hijo de Dios! (Hebreos 9:12).  Jesús es nuestro propiciatorio porque “Él Mismo es la propiciación por nuestros pecados, y no solo para nosotros, sino para el mundo entero”.  La palabra “propiciación” en el texto griego original, es la misma palabra que “trono de misericordia” (Romanos 3:25, Hebreos 9:5).
Amado, Dios no ve tus pecados y los cuenta en tu contra, porque Él ve la sangre de Su Hijo.  Él ve la obra perfecta de Su Hijo que lo ha más que complacido.  Dios tampoco quiere que tú veas tus pecados.  Él tampoco quiere que tú busques dentro del arca, al enfocarte en tus pecados.  Él quiere que tú te enfoques en Cristo y Su obra terminada!
Pensamiento Del Día
No te enfoques en tus pecados.  Enfócate en Cristo y Su obra terminada.


jueves, 27 de noviembre de 2014

Llévala Bajo La Gracia De Dios

Medita En

Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.
Romanos 6:14
A causa de la cruz de Jesucristo, Dios es libre para bendecir en justicia a todos los que creen en Él.  La cruz libera a Dios para ser misericordioso con nosotros, aun cuando no lo merecemos, porque Jesús llevó el castigo por nuestros pecados.  Mientras más creas y medites sobre esta verdad, más te estarás ubicando bajo la gracia de Dios.
¿Qué pasa cuando estás bajo la gracia de Dios?  La Biblia nos dice que el pecado y todas sus consecuencias no tendrán dominio en tu vida cuando estás bajo la gracia de Dios.
Supón que tu médico te ha dicho que tienes un corazón débil.  Ve a Dios y dile: “Padre, traigo mi corazón a Ti y lo pongo bajo Tu gracia.”  Algo sucede cuando haces eso.  La salud de tu corazón ya no depende de lo que los especialistas han dicho, o de qué tan graves son los síntomas.  No depende de tu habilidad para hacer esto, o aquello.   ¡Ahora depende del inmerecido y no ganado favor de Dios!
Amado, lleva cada área de tu vida bajo la gracia de Dios.  Una a una, llévalas todas bajo la fuente de Su favor inmerecido.  El enemigo todavía podría darte pensamientos negativos que causen que te preocupes acerca de un área específica.  Si lo haces, ¡sólo recuerda que esa área de tu vida está bajo la abundante gracia de Dios! 
Bendiciones,

Joseph Prince


miércoles, 19 de febrero de 2014

Perdona Así Como Dios Te Ha Perdonado

Medita En

Sed más bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, así como también Dios nos perdonó en Cristo.
Efesios 4:32


Una vez, conocí a una señora cristiana vivaz de unos setenta años que parecía mucho más joven de lo que era.  Curioso, me decidí a averiguar el secreto de su juventud.  Mientras hablábamos, me di cuenta que ella era una persona llevadera – esta feliz y bendita señora no se tomaba las cosas a pecho cuando era ofendida y era rápida para perdonar y dejar pasar esas cosas.

Ella me recordó una invitación que Dios nos hace en Su Palabra: Se misericordioso y perdonador.  Mi amigo, Dios tiene en mente tus mejores intereses cuando Él te dice que perdones y dejes pasar ese tipo de cosas.  Él quiere que tú seas feliz y que vivas una vida larga y saludable.  Alimentar un dolor o enojo contra alguien y guardar falta de perdón en tu corazón no valen el que tu pierdas el gozo, la paz y la salud.

Amado, si encuentras difícil perdonar a alguien, entonces mira a la cruz y ve cuan perfectamente Dios ha dejado pasar cada uno de los pecados que tú has cometido y cometerás alguna vez.  Trae a Jesús a tu situación de amargura.  Cuando tú sepas cuan perfectamente Él te ama y te ha perdonado, vas a ser capaz de perdonar a esa persona también.  Y cuanto más dejes pasar las ofensas contra ti, menos poder tendrá el enemigo para incursionar en tu mente, tu corazón y tu cuerpo.  Así como la dama que mencioné, tú vas a vivir una vida más feliz, más saludable y más larga, ¡con muchas menos arrugas y líneas de expresión!

Bendiciones,

Joseph Prince


jueves, 30 de mayo de 2013

Vea La Gracia De Jesús Y Él Verá Su Fe



Medite En

Cuando oyó hablar de Jesús, se llegó a Él por detrás entre la multitud y tocó Su manto. Porque decía: “Si tan sólo toco Sus ropas, sanaré.”  Al instante la fuente de su sangre se secó, y sintió en su cuerpo que estaba curada de su aflicción.
Marcos 5:27-29


“Yo no creo tener suficiente fe para ser sanado.”
Amigo, no se trata de que usted califique la cantidad de fe que tiene. Ese es asunto de Dios. Todo lo que usted necesita hacer es simplemente ver lo misericordioso es Dios con usted.
La mujer con el flujo de sangre no iba por ahí diciendo: “Tengo que tener fe.  Tengo que tener fe...”  No, ella no estaba consciente de su fe (o su falta de ella).  Ella estaba consciente de Jesús y Su bondad.  ¿Cómo?  Escuchó hablar de Jesús.  Debe haber escuchado hablar todo sobre Su bondad para con los enfermos y los oprimidos, y cómo Él sanó y liberó A TODOS.
Ella simplemente vio a Jesús en Su gracia, y Jesús vio su fe y  la afirmó –“Hija,  tu fe te ha sanado.”  Amado, solamente enfóquese en la gracia de Jesús.  Vea cómo Él sanó A TODOS sin excepción, y manténgase escuchando de Su bondad!

Bendiciones,
Joseph Prince


martes, 27 de noviembre de 2012

Llévela Bajo La Gracia De Dios



Medite En

Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.
Romanos 6:14

A causa de la cruz de Jesucristo, Dios es libre para bendecir en justicia a todos los que simplemente creen en Él. La cruz libera a Dios para ser misericordioso con nosotros, aun cuando no lo merecemos, porque Jesús llevó el castigo por nuestros pecados. Cuanto más usted crea esto y medite sobre esta verdad, tanto más usted se ubica bajo la gracia de Dios.
¿Qué pasa cuando usted está bajo la gracia de Dios? La Biblia nos dice que el pecado y todas sus consecuencias no tendrán dominio en su vida cuando usted está bajo la gracia de Dios.
Suponga que su médico le ha dicho que usted tiene un corazón débil. Vaya a Dios y dígale: “Padre, traigo mi corazón a Ti y lo pongo bajo Tu gracia.” Algo sucede cuando usted hace eso. La salud de su corazón ya no depende de lo que los especialistas han dicho, o de qué tan graves son los síntomas. No depende de su habilidad para hacer esto o aquello. Ahora depende del inmerecido y no ganado favor de Dios!
Amado, lleve cada área de su vida bajo la gracia de Dios. Una a una, llévelas todas bajo el vertedero de Su favor inmerecido. El enemigo todavía podría darle pensamientos negativos que causen que usted se preocupe acerca de un área específica. Si lo hace, sólo recuerde que esa área está bajo la gracia abundante de Dios! 

Bendiciones,
Joseph Prince