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miércoles, 4 de noviembre de 2015

La Sangre De Jesús Está En El Asiento De Misericordia

Levítico 16:14
Tomará además de la sangre del novillo y la rociará con su dedo en el lado oriental del propiciatorio; también delante del propiciatorio rociará con su dedo siete veces de la sangre.
Si has visto la película, Los Cazadores del Arca Perdida, recordarás que cuando la tapa del arca fue levantada, criaturas de aspecto extraño flotaron por los aires y destruyeron a las personas a su alrededor.  Aunque parecía interesante, esto es bíblicamente inexacto —el arca de la Biblia no contenía criaturas de aspecto extraño.  ¿Entonces qué cosas eran las que estaban ahí dentro?
Había tres artículos en el arca: la urna de oro que contenía el maná, la vara de Aarón que retoñó y las dos tablas de piedra sobre las cuales Dios había escrito los Diez Mandamientos (Hebreos 9:4).  Estos artículos son realmente símbolos de la rebelión del hombre.  La urna de oro que contenía el maná representa el rechazo del hombre a la provisión de Dios.  La vara de Aarón que retoñó representa el rechazo del hombre a la dirección de Dios y las dos tablas de piedra de los mandamientos de Dios, representa el rechazo del hombre a Su modelo de santidad.
Pero debido a que Dios se deleita en la misericordia, Él tenía estos artículos guardados en el arca y cubiertos con el asiento de misericordia, el cual tenía dos querubines en él (Hebreos 9:5).  Y, una vez al año, el Sumo Sacerdote entraría al Lugar Santísimo, en donde estaba el arca, y rociaba la sangre del sacrificio de los animales en el asiento de  misericordia.  Esto significa que los ojos de Dios, representados por los ojos de los querubines, no veían los símbolos de la rebelión del hombre.  Y mientras la sangre estaba allí en el asiento de la misericordia, Él sólo veía la sangre y aceptaba a las personas.
Hoy, Jesús es nuestro Sumo Sacerdote y Él Mismo ha rociado Su propia sangre en el verdadero asiento de misericordia en el cielo —el trono de gracia (Hebreos 9:23-26).  Curiosamente, el número de veces que el Sumo Sacerdote del Antiguo Testamento tuvo que rociar la sangre sobre el asiento de misericordia —siete— habla del sacrificio perfecto de Jesús.  Y debido a que Su sacrificio es perfecto y Él es perfecto, nosotros, los que estamos en Cristo, tenemos para siempre una posición perfecta delante de Dios!
Mi amigo, mientras te presentas hoy a Dios, no te preocupes por estar por debajo de Su estándar de santidad.  Él no ve tus pecados (Hebreos 8:12, 10:17).  Él ve la sangre de Su Hijo sobre el propiciatorio.  Tú tienes una posición perfecta delante de Él, para siempre!
Pensamiento Del Día

Dios no ve tus pecados.  Él sólo ve la sangre de Su Hijo sobre el asiento de misericordia.


domingo, 19 de abril de 2015

No Busques Dentro Del Arca

1ª Juan 2:2
El mismo es la propiciación por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero.
En la película Los Cazadores Del Arca Perdida, las personas que intentaron ver dentro del arca, fueron heridos de muerte.  ¿Qué había dentro del arca que trajo juicio a aquellos que vieron dentro de ella?
La Biblia nos dice que el arca contenía las dos tablas de los Diez Mandamientos, la vasija con maná y la vara de Aarón que retoñó (Hebreos 9:4).  Estos artículos eran símbolos de la rebelión del hombre.  Las dos tablas de los Diez Mandamientos, representaban el rechazo del hombre a las normas de Dios.  El maná representaba el rechazo del hombre a la provisión de Dios, y la vara de Aarón que retoñó, el rechazo del hombre al sacerdocio designado por Dios.
Dios no quería mirar estos símbolos de rebelión.  Él quería ser misericordioso con Su pueblo, así que les dio instrucciones para colocar los artículos en el arca y cubrir el arca con su propiciatorio, que es también, el lugar en donde se rociaba la sangre de los sacrificios de animales.  
Una vez al año, en el Día de la Expiación, el sumo sacerdote entraba en el Lugar Santísimo para rociar sobre el propiciatorio la sangre del animal que ha sido sacrificado.  Los dos querubines en el propiciatorio, permanecían como guardianes de la justicia y santidad de Dios.
En representación también de los ojos de Dios, ellos miraban hacia la sangre en el propiciatorio.  Mientras la sangre estaba allí, la nación de Israel entera, era perdonada.  El juicio de Dios pasaba sobre ellos y ellos eran bendecidos durante otro año (Levítico 16).
Hoy, la sangre del cordero derramada en el propiciatorio no es sangre de bueyes y cabras, ¡sino la preciosa sangre eterna del Hijo de Dios! (Hebreos 9:12).  Jesús es nuestro propiciatorio porque “Él Mismo es la propiciación por nuestros pecados, y no solo para nosotros, sino para el mundo entero”.  La palabra “propiciación” en el texto griego original, es la misma palabra que “trono de misericordia” (Romanos 3:25, Hebreos 9:5).
Amado, Dios no ve tus pecados y los cuenta en tu contra, porque Él ve la sangre de Su Hijo.  Él ve la obra perfecta de Su Hijo que lo ha más que complacido.  Dios tampoco quiere que tú veas tus pecados.  Él tampoco quiere que tú busques dentro del arca, al enfocarte en tus pecados.  Él quiere que tú te enfoques en Cristo y Su obra terminada!
Pensamiento Del Día
No te enfoques en tus pecados.  Enfócate en Cristo y Su obra terminada.