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martes, 16 de abril de 2019

Revelando El Corazón Del Padre

Medita En
Y levantándose, fue a su padre. Y cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y sintió compasión por él, y corrió, se echó sobre su cuello y lo besó… Pero el padre dijo a sus siervos: “Pronto; traed la mejor ropa y vestidlo, y poned un anillo en su mano y sandalias en los pies; y traed el becerro engordado, matadlo y comamos y regocijémonos; porque este hijo mío estaba muerto ya ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado”. Y comenzaron a regocijarse.  (Lucas 15:20, 22–24)
Una de las parábolas más hermosas de la Biblia es la Parábola del Padre del Hijo Pródigo. (Lucas 15:11–32)  Muchos comentaristas la llaman la Parábola del Hijo Pródigo, pero el verdadero héroe de esta historia es el padre y su amor por sus dos hijos.  Es una parábola que Jesús utilizó hábilmente para revelarnos el verdadero corazón de nuestro Padre celestial, amoroso y lleno de gracia.
Por favor toma unos minutos para leer la parábola completamente, y mientras la lees, considera esto: ¿Cuál es tu opinión de Dios, especialmente cuando has cometido una equivocación?  ¿Lo ves como un juez todopoderoso, distante e insensible que se enoja siempre que fallas y que constantemente tiene que ser apaciguado?  ¿O lo conoces como tu Papá, tu Padre Abba al que puedes correr en cualquier momento, incluso cuando has fallado?  ¿Lo puedes ver esperando inquebrantable y pacientemente que tú regreses a Él, y luego corriendo por el camino para encontrarte, con lágrimas sobre Su rostro, abrazándote y cubriéndote con Sus besos?
Mientras estudiaba la Palabra, el Señor me reveló que muchos creyentes han llegado a un lugar en donde han olvidado a su Padre celestial.  Se han olvidado de Su amor, Su gracia y Su amorosa bondad.  Ellos se relacionan con Dios de manera judicial y transaccional, se presentan ante Él con aprensión y temor, le presentan sus faltas y se retiran rápidamente antes de recibir el castigo y la condena que ellos creen que legalmente merecen de Él.  Lo perciben exclusivamente como un Dios de santidad, justicia y juicio —Su rostro duro y firme, Sus poderosos brazos cruzados en insatisfacción y desaprobación.  Ellos ven a un Dios que se disgusta fácilmente, que rápidamente se enoja, que permanentemente se decepciona de ellos y que está impaciente por que aplaquen Su ira.
Esta creencia equivocada de quién es realmente Dios ha llevado a muchos a sentir temor, culpa, depresión e inseguridad.  Y es por eso que es sumamente vital que nosotros podamos ver el corazón del Padre como nos lo ha revelado Jesús en esta parábola eterna.
Amado, ¿ves Su corazón amoroso atento de ti?  Hay un vacío en nuestros corazones que solo puede ser llenado por el amor del Padre.  Yo creo que si tú permites que el Padre entre a tu corazón hoy y te llene con Su amor perfecto, tú vas a encontrar la alegría, la confianza, la realización y la libertad que has estado buscando en la vida.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 18 de octubre de 2018

Dios De Las Pequeñas Cosas También


Entonces, cuando bajaron a tierra, vieron brasas ya puestas y un pescado colocado sobre ellas, y pan… Jesús les dijo: “Venid y desayunad…”
Juan 21:9, 12
Como muchos padres, Wendy y yo oramos por nuestra hija Jessica todas las noches antes de que ella se duerma.  Cuando Jessica tenía dos años de edad, decidimos orar por que sus pañales no se desbordaran durante la noche.  Que sus pañales no se desbordaran podía ser algo pequeño, pero sabíamos que esto haría que nuestra niña durmiera cómodamente cada noche.  Y después de que comenzamos a orar por esto, nos dimos cuenta de que sus pañales no se desbordaban.
Ese incidente me hizo darme cuenta de que nuestro Dios no sólo está interesado en las cosas grandes que nos afectan.  Él se incomoda y se preocupa por las cosas pequeñas que también nos afectan.  No hay nada que pueda ser demasiado insignificante para Él.  Así que, no seas como algunas personas religiosas que tienen esta idea de que Dios sólo quiere que llevemos los problemas grandes a Él y no quiere que le molestemos con los problemas pequeños.
Nada podría estar más lejos de la verdad.  Dios se preocupa por todo lo que tú experimentas, desde una pequeña úlcera en tu boca, hasta tus preocupaciones sobre la economía mundial.  Incluso cuando le hablas de los inconvenientes que podrían surgir si el autobús llega tarde, Él toma nota de eso también.  De hecho, cuando llegas a Él continuamente acerca de cualquier cosa y de todo en tu vida diaria, tú lo haces feliz porque le estás diciendo con ello, que Él es tu Dios; tu Papá que te guarda.
Jesús estaba representando el corazón del Padre y Su voluntad, cuando Él estuvo en la tierra. (Juan 5:19)  Él se preocupó cuando Sus discípulos pasaron toda la noche en el mar, con frío y temblando.  Se preocupó cuando no pescaron nada durante toda la noche. (Juan 21:3)  Se preocupó por que no tendrían pescado para vender.  Así que, temprano a la mañana siguiente les dio una gran pesca (Juan 21:5-6), Él sabía que estaban pasando frío y hambre, así que, Él preparó el desayuno para ellos, servido sobre un fuego de brasas para mantenerlos calientes.
Jesús nos enseñó que Dios es nuestro amoroso Padre celestial que se preocupa por las cosas grandes y pequeñas que ocurren todos los días en nuestras vidas.  ¡Nada escapa a los ojos de Dios, porque Él nos ama!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Un Asunto Del Espíritu

Dios envió a Su Hijo… a fin de que redimiera a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos la adopción de hijos.
Gálatas 4:4-5

Como heredero de Dios, tú tienes una rica herencia.  ¡Todas las bendiciones de tu Padre celestial son tuyas!
“Bueno, Pastor Prince, si es cierto que yo soy un heredero de Dios porque soy Su hijo, entonces ¿por qué sigo sin ver las bendiciones?”
Le hice al Señor la misma pregunta una vez.  Le dije: “Señor, ¿cómo es que hay creyentes que no parecen ser bendecidos a pesar del hecho de que son Tus hijos y herederos?”  El Señor me dijo esto: “Es un asunto del espíritu.”  Luego, Él me dirigió a Romanos 8:15 –“Pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor, sino que habéis recibido un espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!”  Él me estaba diciendo que caminar en Sus bendiciones tiene que ver con tener el espíritu de condición de hijo (por adopción).
¿Cómo opera el espíritu de condición de hijo?  A través del clamor: “¡Abba, Padre!”  El Espíritu Santo dejó la palabra Abba, que significa “Papá” o “Papi,” sin traducir en Romanos 8:15 para que sepamos que Dios quiere que tengamos una relación íntima con Él.  Ver a Dios como Papá y llamarle “Papá” o “Papi” destruye cualquier distancia y rompe todas las barreras entre tú y Dios.  Esto te lleva a una relación íntima con Dios, y es así como el espíritu de condición de hijo opera.
Así que, amado, ten el espíritu de condición de hijo.  No veas a Dios como un ser impersonal y distante, que no se interesa por cómo te sientes.  ¡Él no es sólo el Dios Todopoderoso, Él es también tu Papá!  ¡Mantén esa sensación de intimidad con Él todo el tiempo y empieza a caminar en una mayor medida de las bendiciones de tu Papá! 
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


martes, 28 de noviembre de 2017

El Espíritu De Adopción

Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: “¡Abba! ¡Padre!”
Romanos 8:15 (NVI)
El Espíritu de adopción que hemos recibido de Dios es el Espíritu por el cual clamamos: “¡Abba, Padre!”  ¿Alguna vez has clamado a Dios como si Él fuera tu papá?  Sí, Él es El Shaddai.  Él es Elohim.  Pero en el Nuevo Pacto, ¡Él es Papá!  El Espíritu Santo puso ahí la palabra aramea “Abba,” que significa “Papá” o “Papi” en español, y no fue traducida porque Él quiere que sepamos que Dios no es alguien distante e impersonal, ¡sino un cercano e íntimo Papá!  Ese es el Espíritu de adopción.
Mi amigo, al orar, aprende a decir: “Querido Papá Dios...”  Olvida las formalidades y tradiciones de los hombres.  Solo llámalo “Papá,” y siente Su cercanía a ti.  Tú puedes traer todas tus preocupaciones, inquietudes y ansiedades a Él, ¡sabiendo que el Todopoderoso Rey del Universo es tu Papá!
En la cruz, Jesús clamó: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Mateo 27:46)  Por primera vez, Él se dirigió a Su Padre como “Dios.”  Él experimentó distanciamiento –de  hecho una separación– del Padre, porque Él llevaba todos nuestros pecados sobre Sí mismo.  ¿Por qué?  Porque era necesario para que tú y yo pudiéramos experimentar cercanía e intimidad con el Padre, y clamar “¡Papá!” desde nuestros corazones.
Un niño que clama “¡Papá!” tiene la seguridad del abrazo de su padre.  Así que, cuando clamamos: “¡Papá Dios!” tomamos nuestro lugar como Sus hijos amados, y encontramos a nuestro fuerte y amoroso Papá corriendo para abrazarnos, protegernos y líbranos. 
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince