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miércoles, 27 de diciembre de 2017

Un Asunto Del Espíritu

Dios envió a Su Hijo… a fin de que redimiera a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos la adopción de hijos.
Gálatas 4:4-5

Como heredero de Dios, tú tienes una rica herencia.  ¡Todas las bendiciones de tu Padre celestial son tuyas!
“Bueno, Pastor Prince, si es cierto que yo soy un heredero de Dios porque soy Su hijo, entonces ¿por qué sigo sin ver las bendiciones?”
Le hice al Señor la misma pregunta una vez.  Le dije: “Señor, ¿cómo es que hay creyentes que no parecen ser bendecidos a pesar del hecho de que son Tus hijos y herederos?”  El Señor me dijo esto: “Es un asunto del espíritu.”  Luego, Él me dirigió a Romanos 8:15 –“Pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor, sino que habéis recibido un espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!”  Él me estaba diciendo que caminar en Sus bendiciones tiene que ver con tener el espíritu de condición de hijo (por adopción).
¿Cómo opera el espíritu de condición de hijo?  A través del clamor: “¡Abba, Padre!”  El Espíritu Santo dejó la palabra Abba, que significa “Papá” o “Papi,” sin traducir en Romanos 8:15 para que sepamos que Dios quiere que tengamos una relación íntima con Él.  Ver a Dios como Papá y llamarle “Papá” o “Papi” destruye cualquier distancia y rompe todas las barreras entre tú y Dios.  Esto te lleva a una relación íntima con Dios, y es así como el espíritu de condición de hijo opera.
Así que, amado, ten el espíritu de condición de hijo.  No veas a Dios como un ser impersonal y distante, que no se interesa por cómo te sientes.  ¡Él no es sólo el Dios Todopoderoso, Él es también tu Papá!  ¡Mantén esa sensación de intimidad con Él todo el tiempo y empieza a caminar en una mayor medida de las bendiciones de tu Papá! 
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


viernes, 6 de octubre de 2017

No Te Escondas Más

Pero Dios el Señor llamó al hombre y le dijo: “¿Dónde estás?”
Génesis 3:9
Después de que Adán y Eva cayeron en pecado, escucharon al Señor caminando en el jardín.  ¿Qué hicieron ellos?  Se escondieron de Su presencia.
Hay algo aquí que Dios quiere que aprendamos sobre la conciencia del pecado: Nos hace escondernos de Él, cuando Él realmente quiere estar con nosotros.  Nos hace sentir como que hemos salido de Su radar.  Nos hace sentir miedo de Él, cuando el lugar más seguro y más placentero en el mundo está en Su presencia.
Adán estaba consciente del pecado.  Él le dijo a Dios: “Escuché que andabas por el jardín, y tuve miedo porque estoy desnudo. Por eso me escondí.” (Génesis 3:10)  Ahora bien, esa desnudez no era solo física.  Adán se vio a sí mismo indigno de Dios.  Él estaba consciente de su pecado.  Nunca antes había tenido esta consciencia.  Antes de su acto de desobediencia, cuando Dios venía al jardín, él caminaba con Dios sin ningún sentimiento de inmundicia.  Luego, tomó conciencia de su pecado y corrió lejos de la presencia de Dios.
Amado, Dios quiere estar contigo.  Pero tú no puedes tener una relación íntima con Él estando consciente de pecado y sintiéndote indigno en Su presencia.  La buena noticia es que la sangre de Jesús ha borrado todos tus pecados y te ha justificado.  Y Dios está tan satisfecho con el sacrificio de Su Hijo que Él de ninguna manera se acordará de tus pecados. (Hebreos 10:17)  Así que, sal de tu escondite y valientemente pasa tiempo con Dios.  Es en Su presencia que serás empoderado, renovado y recargado.  ¡Es en Su presencia que tú recibes de Él!
Viendo a través de los ojos de la fe, 
Joseph Prince


viernes, 5 de diciembre de 2014

Un Asunto Del Espíritu

Medita En

Dios envió a Su Hijo… a fin de que redimiera a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos la adopción de hijos.
Gálatas 4:4-5

Como heredero de Dios, tú tienes una rica herencia.  ¡Todas las bendiciones de tu Padre Celestial son tuyas!
“Bueno, Pastor Prince, si es cierto que yo soy un heredero de Dios porque soy Su hijo, entonces ¿por qué sigo sin ver las bendiciones?”
Le hice al Señor la misma pregunta una vez.  Le dije: “Señor, ¿cómo es que hay creyentes que no parecen ser bendecidos a pesar del hecho de que son Tus hijos y herederos?”  El Señor me dijo esto: “Es un asunto del espíritu.”  Luego, Él me dirigió a Romanos 8:15 –“Pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor, sino que habéis recibido un espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!”  Él me estaba diciendo que caminar en Sus bendiciones tiene que ver con tener el espíritu de condición de hijo (por adopción).
¿Cómo opera el espíritu de condición de hijo?  A través del clamor: “¡Abba, Padre!”  El Espíritu Santo dejó la palabra Abba, que significa “Papá” o “Papi,” sin traducir en Romanos 8:15 para que sepamos que Dios quiere que tengamos una relación íntima con Él.  Ver a Dios como Papá y llamarle “Papá” o “Papi” destruye cualquier distancia y rompe todas las barreras entre tú y Dios.  Esto te lleva a una relación íntima con Dios, y es así como el espíritu de condición de hijo opera.
Así que, amado, ten el espíritu de condición de hijo.  No veas a Dios como un ser impersonal y distante, que no se interesa por cómo te sientes.  ¡Él no es sólo el Dios Todopoderoso, Él es también tu Papá!  ¡Mantén esa sensación de intimidad con Él todo el tiempo y empieza a caminar en una mayor medida de las bendiciones de tu Papá! 
Bendiciones,

Joseph Prince


sábado, 7 de septiembre de 2013

No Se Esconda Más



Medite En

Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: “¿Dónde estás tú?”
Génesis 3:9


Después de que Adán y Eva cayeron en pecado, oyeron la voz de Jehová que se paseaba en el huerto.  ¿Qué hicieron ellos?  Ellos se escondieron de Su presencia.
Hay algo aquí que Dios quiere que aprendamos sobre la consciencia de pecado: Esta nos hace escondernos de Él cuando Él realmente quiere estar con nosotros.  Nos hace sentir como si hubiéramos caído de Su radar.  Nos hace sentir miedo de Él cuando el lugar más seguro y confortable en el mundo está en Su presencia.
Adán era consciente de pecado.  Él le dijo a Dios: “Oí Tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondi” (Génesis 3:10).  Ahora bien, esta desnudez no era sólo física.  Adán se vio a sí mismo indigno de Dios.  Él era consciente de su pecado.  Él nunca había tenido esta conciencia antes.  Antes de su acto de desobediencia, cuando Dios venía al huerto, él podía permanecer con Dios sin ningún sentido de impureza. Luego, él se hizo consciente de su pecado y huyó de la presencia de Dios.
Amado, Dios quiere pasar tiempo con usted.  Pero usted no puede tener una relación íntima con Él cuando usted está consciente de pecado y se siente indigno en Su presencia.  La buena noticia es que la sangre de Jesús ha borrado todos sus pecados y le ha hecho justo.  Y Dios está tan satisfecho con el sacrificio de Su Hijo, que Él de ninguna manera se acordará de sus pecados (Hebreos 10:17).  Así que salga de su escondite y de forma audaz pase tiempo con Dios.  Es en Su presencia que usted es empoderado, refrescado y renovado.  Es en Su presencia que usted recibe de Él!

Bendiciones,
Joseph Prince





Génesis 3:10  “Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.”
Hebreos 10:17  “Añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones.”
 

viernes, 7 de septiembre de 2012

No Se Esconda Más


Medite En

Pero Dios el Señor llamó al hombre y le dijo: “¿Dónde estás?”
 Génesis 3:9

Después de que Adán y Eva cayeron en pecado, escucharon al Señor caminando en el jardín. ¿Qué hicieron?  Se escondieron de Su presencia.
Hay algo aquí que Dios quiere que aprendamos sobre la conciencia del pecado: Nos hace esconder de Él cuando Él realmente quiere pasar tiempo con nosotros. Nos hace sentir como que hemos salido de Su radar. Nos hace sentir miedo de Él cuando el lugar más seguro y más placentero en el mundo está en Su presencia.
Adán estaba consciente del pecado. Él le dijo a Dios: "Escuché que andabas por el jardín, y tuve miedo porque estoy desnudo. Por eso me escondí." (Génesis 3:10). Ahora bien, esta desnudez no era solo física. Adán se vio a sí mismo indigno de Dios. El estaba consciente de su pecado. Nunca antes había tenido esta consciencia. Antes de su acto de desobediencia, cuando Dios venía al jardín, él caminaba con Dios sin ningún sentimiento de inmundicia. Luego, él tomó conciencia de su pecado y corrió lejos de la presencia de Dios.
Amado, Dios quiere estar con usted. Pero usted no puede tener una relación íntima con Él cuando usted está consciente de pecado y se siente indigno en Su presencia. La buena noticia es que la sangre de Jesús ha borrado todos sus pecados y le ha justificado. Y Dios está tan satisfecho con el sacrificio de Su Hijo que Él de ninguna manera se recordará de sus pecados (Hebreos 10:17). Así que salga de su escondite y valientemente pase tiempo con Dios. Es en Su presencia que usted es empoderado, renovado y recargado. Es en Su presencia que usted recibe de Él!

Bendiciones,
Joseph Prince