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viernes, 6 de octubre de 2017

No Te Escondas Más

Pero Dios el Señor llamó al hombre y le dijo: “¿Dónde estás?”
Génesis 3:9
Después de que Adán y Eva cayeron en pecado, escucharon al Señor caminando en el jardín.  ¿Qué hicieron ellos?  Se escondieron de Su presencia.
Hay algo aquí que Dios quiere que aprendamos sobre la conciencia del pecado: Nos hace escondernos de Él, cuando Él realmente quiere estar con nosotros.  Nos hace sentir como que hemos salido de Su radar.  Nos hace sentir miedo de Él, cuando el lugar más seguro y más placentero en el mundo está en Su presencia.
Adán estaba consciente del pecado.  Él le dijo a Dios: “Escuché que andabas por el jardín, y tuve miedo porque estoy desnudo. Por eso me escondí.” (Génesis 3:10)  Ahora bien, esa desnudez no era solo física.  Adán se vio a sí mismo indigno de Dios.  Él estaba consciente de su pecado.  Nunca antes había tenido esta consciencia.  Antes de su acto de desobediencia, cuando Dios venía al jardín, él caminaba con Dios sin ningún sentimiento de inmundicia.  Luego, tomó conciencia de su pecado y corrió lejos de la presencia de Dios.
Amado, Dios quiere estar contigo.  Pero tú no puedes tener una relación íntima con Él estando consciente de pecado y sintiéndote indigno en Su presencia.  La buena noticia es que la sangre de Jesús ha borrado todos tus pecados y te ha justificado.  Y Dios está tan satisfecho con el sacrificio de Su Hijo que Él de ninguna manera se acordará de tus pecados. (Hebreos 10:17)  Así que, sal de tu escondite y valientemente pasa tiempo con Dios.  Es en Su presencia que serás empoderado, renovado y recargado.  ¡Es en Su presencia que tú recibes de Él!
Viendo a través de los ojos de la fe, 
Joseph Prince


domingo, 31 de julio de 2016

¿Qué Has Estado Diciendo?

La muerte y la vida están en poder de la lengua…
Proverbios 18:21

Hay muchas cosas en la vida que pueden provocarnos temor –perder nuestro trabajo, enfermedades mortales, ataques terroristas y así sucesivamente.  Cuando nos enfrentamos a estas cosas, tenemos la tendencia a ceder a la preocupación y el miedo, y comenzamos a hablar de nuestros miedos.
Job no fue diferente.  Él constantemente temía que Dios los castigaría a él y a su familia porque no dejaba de pensar que sus hijos habían pecado contra Dios.  Se levantaba temprano en la mañana para ofrecer sacrificios, diciendo: “Tal vez mis hijos hayan pecado y maldecido a Dios en sus corazones.”  Y la Biblia nos dice que hacía esto siempre (Job 1: 5).
Así que, Job continuó confesando los pecados de sus hijos y temiendo que algo terrible les sucedería a él y a su familia.  De hecho, esta conciencia de pecado no sólo le produjo temor, la Biblia nos dice que estaba aterrorizado (Job 3:25).
Es importante que entendamos que fue la conciencia de pecado de Job lo que le abrió la puerta a Satanás.  Su preocupación por los pecados que su familia pudo haber cometido dio a Satanás la oportunidad de traer muerte y destrucción a su vida.  Dios tenía un cerco de protección alrededor de Job.  Pero cuando él comenzó a ser consciente de pecado y tener una temerosa expectación de juicio, el cerco fue removido y Satanás pudo atacarlo (Job 1: 9-12).
Amigo, si has pecado, no digas: “He fallado de nuevo.  Merezco ser castigado por Dios.”  ¡Recuerda que tus pecados ya han sido perdonados porque Jesús fue castigado y condenado en tu lugar!  (Efesios 1: 7).  Así que di: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.  Jesús, Tú eres mi santidad y mi perfección” (1ª Corintios 1:30; 2ª Corintios 5:21).
Debemos ser conscientes de lo que creemos y decimos regularmente porque “la muerte y la vida están en poder de la lengua.”  Así que, cuando oigas hablar de un virus mortal que ha tomado muchas vidas, no digas: “¡Yo seré el próximo porque no he sido un buen cristiano!”  En cambio, di: “Jesús, Tú eres mi justicia y protección. Ciertamente me librarás del lazo del cazador, de la peste destructora” (Salmo 91: 3).
Amado, creer y confesar de esta manera,  no sólo agrada a Dios, ¡sino que también cierra la puerta a Satanás para que él no pueda obrar en tu vida!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento del Día

Se consciente de lo que crees y dices con regularidad porque la muerte y la vida están en poder de la lengua.