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domingo, 24 de diciembre de 2017

Por Qué Jesús Se Hizo Uno De Nosotros

Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos Su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan 1:14
Alguna vez te has  preguntado ¿por qué cuando Dios vino a nosotros, Él tuvo que tomar la forma humana?  Mi amigo, esto fue para poder convertirse en nuestro pariente Redentor.
Verás, en el antiguo Israel, si tú habías perdido tu tierra o cualquier cosa, ante la pobreza o ante insolvencias financieras, era posible tener a alguien que la comprara de vuelta o que la redimiera para ti.  De cualquier forma, esta persona tenía que cumplir con tres condiciones.  Primero, él tenía que ser tu pariente.  Segundo, él tenía que ser tan adinerado que pudiera comprar la tierra de vuelta.  Tercero, y más importante, él tenía que estar dispuesto a hacerlo.
Mi amigo, Jesús vino a nosotros como humano para poder llenar la primera condición, esta era, convertirse en nuestro pariente, es decir, en uno de nosotros.  Ahora, ¿crees tú que como Rey del Universo, Él tenía los medios para comprar de vuelta todo lo que habíamos perdido?  Si, por supuesto, pero más importante, ¡Él estaba dispuesto a hacerlo –y Él demostró esto, con los brazos abiertos en la cruz!
Amado, ¿has perdido tu salud?  ¿Has perdido tu tranquilidad?  ¿Has perdido tu dirección en la vida?  Jesús, tu pariente Redentor dispuesto, puede redimir todo esto para ti.  Míralo a Él y no al hombre.  Permítele restaurar para ti todo lo que has perdido, ¡y aún bendecirte con más de lo que tenías antes!
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


martes, 28 de noviembre de 2017

El Espíritu De Adopción

Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: “¡Abba! ¡Padre!”
Romanos 8:15 (NVI)
El Espíritu de adopción que hemos recibido de Dios es el Espíritu por el cual clamamos: “¡Abba, Padre!”  ¿Alguna vez has clamado a Dios como si Él fuera tu papá?  Sí, Él es El Shaddai.  Él es Elohim.  Pero en el Nuevo Pacto, ¡Él es Papá!  El Espíritu Santo puso ahí la palabra aramea “Abba,” que significa “Papá” o “Papi” en español, y no fue traducida porque Él quiere que sepamos que Dios no es alguien distante e impersonal, ¡sino un cercano e íntimo Papá!  Ese es el Espíritu de adopción.
Mi amigo, al orar, aprende a decir: “Querido Papá Dios...”  Olvida las formalidades y tradiciones de los hombres.  Solo llámalo “Papá,” y siente Su cercanía a ti.  Tú puedes traer todas tus preocupaciones, inquietudes y ansiedades a Él, ¡sabiendo que el Todopoderoso Rey del Universo es tu Papá!
En la cruz, Jesús clamó: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Mateo 27:46)  Por primera vez, Él se dirigió a Su Padre como “Dios.”  Él experimentó distanciamiento –de  hecho una separación– del Padre, porque Él llevaba todos nuestros pecados sobre Sí mismo.  ¿Por qué?  Porque era necesario para que tú y yo pudiéramos experimentar cercanía e intimidad con el Padre, y clamar “¡Papá!” desde nuestros corazones.
Un niño que clama “¡Papá!” tiene la seguridad del abrazo de su padre.  Así que, cuando clamamos: “¡Papá Dios!” tomamos nuestro lugar como Sus hijos amados, y encontramos a nuestro fuerte y amoroso Papá corriendo para abrazarnos, protegernos y líbranos. 
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


martes, 23 de diciembre de 2014

Por Qué Jesús Se Hizo Como Uno De Nosotros

Medita En

Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos Su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan 1:14
Alguna vez te has  preguntado ¿por qué cuando Dios vino a nosotros, Él tuvo que tomar la forma humana?  Mi amigo, esto fue para poder convertirse en nuestro pariente Redentor.
Verás, en el antiguo Israel, si tú habías perdido tu tierra o cualquier cosa, ante la pobreza o ante insolvencias financieras, era posible tener a alguien que la comprara de vuelta o que la redimiera para ti.  De cualquier forma, esta persona tenía que cumplir con tres condiciones.  Primero, él tenía que ser tu pariente.  Segundo, él tenía que ser tan adinerado que pudiera comprar la tierra de vuelta.  Tercero, y más importante, él tenía que estar dispuesto a hacerlo.
Mi amigo, Jesús vino a nosotros como humano para poder llenar la primera condición, esta era, convertirse en nuestro pariente, es decir, en uno de nosotros.  Ahora, ¿crees tú que como Rey del Universo, Él tenía los medios para comprar de vuelta todo lo que habíamos perdido?  Si, por supuesto, pero más importante, ¡Él estaba dispuesto a hacerlo –y Él demostró esto, con los brazos abiertos en la cruz!
Amado, ¿has perdido tu salud?  ¿Has perdido tu tranquilidad?  ¿Has perdido tu dirección en la vida?  Jesús, tu pariente Redentor dispuesto, puede redimir todo esto para ti.  Míralo a Él y no al hombre.  Permítele restaurar para ti todo lo que has perdido, ¡y aún bendecirte con más de lo que tenías antes!
Bendiciones,
Joseph Prince



miércoles, 30 de octubre de 2013

El Espíritu de Adopción



Medite En

Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: “¡Abba! ¡Padre!”
Romanos 8:15, NVI

El Espíritu de adopción que hemos recibido de Dios es el Espíritu por el cual clamamos: “Abba, Padre.”  ¿Alguna vez ha llorado delante de Dios como que Él es su papá?  Sí , Él es El Shaddai.  Él es Elohim.  Pero en el nuevo pacto ¡Él es Papi!  El Espíritu Santo puso allí la palabra aramea “Abba”, que significa “Papá” o “Papi” en Español, y no usó la traducción porque Él quiere que sepamos que Dios no es un ser distante e impersonal, sino un Padre cercano e íntimo!  Ese es el Espíritu de adopción.

Mi amigo, cuando usted ora, aprenda a decir: “Querido Papá Dios...”  Olvídese de las formalidades y tradiciones del hombre.  Sólo llámelo a Él “Papi”, y sienta Su cercanía a usted.  Usted puede traer todas sus preocupaciones, inquietudes y ansiedades a Él, sabiendo que el todopoderoso Rey del Universo es su Papi!

En la cruz, Jesús exclamó: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué Me has desamparado?”  (Mateo 27:46).  Por primera vez, Él se dirigió a Su Padre como “Dios.”  Él experimentó la distancia –de hecho, una separación– del Padre, porque Él llevaba todos nuestros pecados sobre Sí mismo.  ¿Por qué?  Para que usted y yo podamos experimentar cercanía e intimidad con el Padre, y clamar “¡Papi!”  desde nuestros corazones.

Un niño que grita “¡Papi!” encuentra su lugar en el abrazo de su papá.  Así que cuando nosotros clamamos: “¡Papá Dios!”  Tomamos nuestro lugar como Sus hijos amados, y encontramos a nuestro fuerte y amoroso Papi, corriendo para abrazarnos, protegernos y liberarnos!

Bendiciones,
Joseph Prince


Mateo 27:6  “Como a las tres de la tarde, Jesús gritó con fuerza: —Elí, Elí, ¿lama sabactani? (que significa: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”).


martes, 30 de octubre de 2012

El Espíritu De Condición De Hijos (Por Adopción)



Medite En

Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: “¡Abba! ¡Padre!”
Romanos 8:15 (NVI)

El Espíritu de condición de hijos (por adopción), que hemos recibido de Dios es el Espíritu por el cual clamamos: “¡Abba, Padre”.  ¿Alguna vez ha clamado a Dios como si El fuera su papá?  Sí, Él es El Shaddai. Él es Elohim.  Pero en el nuevo pacto Él es Papá! El Espíritu Santo puso allí la palabra aramea “Abba”, que significa “Papá” o "Papi" en Español, y no estaba traducido porque Él quería que sepamos que Dios no es un alguien distante e impersonal, sino un cercano e íntimo Papá!  Ese es el Espíritu de condición de hijos.
Amigo, al orar, aprenda a decir: “Querido Papi Dios ...”  Olvide las formalidades y tradiciones de los hombres. Solo llámelo “Papi”, y sienta Su cercanía a usted. Usted puede traer todas sus preocupaciones, inquietudes y ansiedades a Él, sabiendo que el todopoderoso Rey del Universo es su Papá!
En la cruz, Jesús clamó: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Mateo 27:46). Por primera vez, Él se dirigió a Su Padre como “Dios”. Él experimentó distanciamiento –de  hecho una separación– del Padre, porque Él llevaba todos nuestros pecados sobre Sí mismo.  ¿Por qué?  Para que usted y yo pudiéramos experimentar cercanía e intimidad con el Padre, y clamar “¡Papi!” desde nuestros corazones.
Un niño que clama “¡Papi!” posee al abrazo de su padre. Así que cuando clamamos: “Papi Dios!” tomamos nuestro lugar como Sus hijos amados, y encontramos a nuestro fuerte y amoroso Papá corriendo para abrazarnos, protegernos y líbranos! 
Bendiciones,
Joseph Prince