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jueves, 25 de julio de 2019

Sin Olor A Humo En Ti


Medita En
Así que Sadrac, Mesar y Abed-nego salieron del fuego. Entonces los altos funcionarios, autoridades, gobernadores y asesores los rodearon y vieron que el fuego no los había tocado. No se les había chamuscado ni un cabello, ni se les había estropeado la ropa. ¡Ni siquiera olían a humo!  (Daniel 3:26–27, NTV)
Realmente no hay otro dios que pueda rescatar como nuestro Dios.  Independientemente de las circunstancias en las que puedas haber sido arrojado, nuestro Señor Jesús es el cuarto hombre contigo en medio del fuego.  Nota que Él no se quedó fuera del fuego, sino que estaba en el fuego junto con los tres amigos, Sadrac, Mesac y Abed-nego.
Esto da un significado totalmente nuevo cuando leemos el versículo: “Sean fuertes y valientes. No teman ni se asusten ante esas naciones, pues el Señor su Dios siempre los acompañará; nunca los dejará ni los abandonará”. (Deut. 31:6, NVI)  Nuestro Señor no te libra desde lejos; Él está contigo en medio de tu adversidad.  Invócalo y Él te responderá.  Cuando Jesús está contigo, ¡nada puede dañarte!
¿No te encanta cómo la Palabra de Dios describe a los tres amigos cuando salieron del horno?  Ellos estaban en el fuego, pero éste no tenía absolutamente ningún poder sobre ellos.  ¡Ni siquiera dejó un rastro de humo en ellos!  ¡Esta es una hermosa imagen de la protección divina de Dios!
Amado, mientras invocas al Señor en tu día de angustia, mi oración para ti es que la prueba por la que estás pasando no tenga poder sobre ti; que ni siquiera deje su olor en ti.  ¡En cambio, declaro en el nombre de Jesús que tú saldrás de esa dificultad en tu vida y que el único olor en ti será la fragancia del Señor Jesús! (Ver 2Cor. 2:14)  Que a medida que las personas que te rodean son testigos de cómo el Señor te libera, que puedan llegar a conocer Su maravilloso nombre y darle a Él alabanza.  En vez de ser afectado negativamente por cualquier prueba que puedas estar enfrentando, oro para que tú recibas honor y promoción al igual que Sadrac, Mesac y Abed-nego.  ¡Amén!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 18 de octubre de 2018

Dios De Las Pequeñas Cosas También


Entonces, cuando bajaron a tierra, vieron brasas ya puestas y un pescado colocado sobre ellas, y pan… Jesús les dijo: “Venid y desayunad…”
Juan 21:9, 12
Como muchos padres, Wendy y yo oramos por nuestra hija Jessica todas las noches antes de que ella se duerma.  Cuando Jessica tenía dos años de edad, decidimos orar por que sus pañales no se desbordaran durante la noche.  Que sus pañales no se desbordaran podía ser algo pequeño, pero sabíamos que esto haría que nuestra niña durmiera cómodamente cada noche.  Y después de que comenzamos a orar por esto, nos dimos cuenta de que sus pañales no se desbordaban.
Ese incidente me hizo darme cuenta de que nuestro Dios no sólo está interesado en las cosas grandes que nos afectan.  Él se incomoda y se preocupa por las cosas pequeñas que también nos afectan.  No hay nada que pueda ser demasiado insignificante para Él.  Así que, no seas como algunas personas religiosas que tienen esta idea de que Dios sólo quiere que llevemos los problemas grandes a Él y no quiere que le molestemos con los problemas pequeños.
Nada podría estar más lejos de la verdad.  Dios se preocupa por todo lo que tú experimentas, desde una pequeña úlcera en tu boca, hasta tus preocupaciones sobre la economía mundial.  Incluso cuando le hablas de los inconvenientes que podrían surgir si el autobús llega tarde, Él toma nota de eso también.  De hecho, cuando llegas a Él continuamente acerca de cualquier cosa y de todo en tu vida diaria, tú lo haces feliz porque le estás diciendo con ello, que Él es tu Dios; tu Papá que te guarda.
Jesús estaba representando el corazón del Padre y Su voluntad, cuando Él estuvo en la tierra. (Juan 5:19)  Él se preocupó cuando Sus discípulos pasaron toda la noche en el mar, con frío y temblando.  Se preocupó cuando no pescaron nada durante toda la noche. (Juan 21:3)  Se preocupó por que no tendrían pescado para vender.  Así que, temprano a la mañana siguiente les dio una gran pesca (Juan 21:5-6), Él sabía que estaban pasando frío y hambre, así que, Él preparó el desayuno para ellos, servido sobre un fuego de brasas para mantenerlos calientes.
Jesús nos enseñó que Dios es nuestro amoroso Padre celestial que se preocupa por las cosas grandes y pequeñas que ocurren todos los días en nuestras vidas.  ¡Nada escapa a los ojos de Dios, porque Él nos ama!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 6 de junio de 2018

¡Nada Te Hará Daño, De Ninguna Manera!


Mirad, os he dado autoridad para hollar sobre serpientes y escorpiones, y sobre todo el poder del enemigo, y nada os hará daño.
Lucas 10:19
Hace algunos años, mientras viajaba en un vuelo interno dentro de los Estados Unidos, estaba sentado al lado de una mujer cuyo cuerpo estaba completamente tenso por el miedo.  Preocupado, le pregunté si podía ayudarla de alguna manera.  Entre sollozos, ella me habló sobre su temor a volar.  Yo le dije: “No se preocupe.  Yo estoy a bordo.  Nada va a pasarle al avión.”  No lo dije con orgullo.  Lo dije consciente de que el Señor estaba a bordo del avión conmigo, y que yo tendría un viaje seguro porque Él prometió que “Nada nos hará daño.”
Una vez, cuando Jesús estaba en el barco con Sus discípulos, les dijo: “Pasemos al otro lado.” (Marcos 4:35)  Creyendo que pasarían al otro lado, Él se quedó dormido en la popa.  Una gran tormenta se levantó, pero no pudo despertarlo de Su sueño, solo los gritos de Sus aterrados discípulos lo lograron.  Ellos habían olvidado lo que Jesús había dicho acerca de que ellos pasarían al otro lado.  También habían olvidado que con Jesús en el barco con ellos, no había posibilidad de que se hundieran.  Nada podía hacerles daño, de ninguna manera, porque Jesús estaba con ellos.
Aún el ser echados en un horno de fuego ardiente, no pudo hacerle daño a tres jóvenes hebreos, porque ellos creían que Dios iba a librarlos.  Ellos habían proclamado al pagano rey Nabucodonosor: “… Nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiente; y de tu mano, oh rey, nos librará.” (Daniel 3:17)  Y en medio de la prueba ardiente, su libertador no solo caminó con ellos en el fuego, Él también los libro de todo daño.  El rey Nabucodonosor incluso dijo: “¡Mirad! Veo cuatro hombres sueltos que se pasean en medio del fuego sin sufrir daño alguno, y el aspecto del cuarto es semejante al de un hijo de los dioses.”  (Daniel 3:25)
Amado, en medio de tu tormenta o de tu prueba ardiente, ¡nada te hará daño, de ninguna manera, porque Jesús está contigo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince