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domingo, 29 de septiembre de 2019

¿Qué Amor Es Perfecto?


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Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a Su Hijo unigénito para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, más tenga vida eterna.  (Juan 3:16)
Cuando yo era el presidente de mi ministerio juvenil, solía predicar mensajes duros y fuertes, diciéndole a mis jóvenes: “¡Tienes que amar a Dios!  ¡Tienes que amar al Señor con todo tu corazón, con toda tu mente y con toda tu alma!”  Durante todo el tiempo que prediqué esto a los jóvenes, me preguntaba: “¿Cómo puedo hacer eso?”  Me analizaba a mí mismo y revisaba mi corazón, mi mente y mi alma —¿Realmente estoy amando al Señor perfectamente?  ¿Cómo puedo esperar que mis jóvenes amen al Señor de esa manera cuando sé que yo mismo he fallado?  En ese momento, yo todavía no estaba establecido en el nuevo pacto de la gracia.  Yo no sabía que al predicar de esa manera, en realidad estaba poniendo a todos mis jóvenes bajo la ley, porque la suma total de la ley es amar a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.  (Mateo 22:37–40, Marcos 12:29–30)
Déjame preguntarte esto: ¿Ha podido alguien alguna vez amar al Señor con todo su corazón, con toda su mente y con toda su alma?  Nadie.  Ni siquiera una persona ha podido hacer eso.  Dios sabía todo el tiempo que bajo la ley, nadie podía amarlo tan perfectamente.  Entonces, ¿sabes lo que Él hizo?  La Biblia dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a Su Hijo unigénito…”  Me encanta esa pequeña frase “de tal manera”.  Habla de la intensidad con la que Dios nos ama.
Cuando Dios envió a Jesús, Él realmente nos estaba diciendo esto: “Yo sé que tú no puedes amarme perfectamente, así que mírame a Mí ahora.  Yo te amaré con todo Mi corazón, con toda Mi alma, con toda Mi mente y con todas Mis fuerzas”.  Y Él extendió completamente Sus brazos y murió por nosotros.  Esto es lo que la Biblia dice acerca de lo que Jesús hizo en la cruz: “Porque a duras penas habrá alguien que muera por un justo, aunque tal vez alguno se atreva a morir por el bueno. Pero Dios demuestra Su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Entonces mucho más, habiendo sido ahora justificados por Su sangre, seremos salvos de la ira de Dios por medio de Él”. (Romanos 5: 7–9).
Amigo, la cruz no es una demostración de nuestro perfecto amor y devoción a Dios.  La cruz es la demostración de Dios de Su perfecto amor y Su perfecta gracia (favor inmerecido) hacia nosotros, porque fue cuando nosotros aún éramos pecadores que Jesús murió por nosotros.  Él no murió por ti y por mí debido a nuestro perfecto amor por Dios.  ¡Él murió por ti y por mí debido a SU PERFECTO AMOR por nosotros!  Permíteme darte la definición bíblica de amor, para hacer esto más claro para ti: “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros y envió a Su Hijo como propiciación por nuestros pecados”. (1 Juan 4:10)  Amado, este es el énfasis del nuevo pacto de la gracia (favor inmerecido): ¡SU AMOR POR NOSOTROS, no nuestro amor por Él!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 30 de julio de 2019

Conoce El Corazón De Tu Padre


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En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros y envió a Su Hijo como propiciación por nuestros pecados.  (1 Juan 4:10)
Hoy quiero animarte a leer la parábola del padre del hijo pródigo (Lucas 15:11–32).  Mientras lees, ten en mente que este hijo rechazó definitivamente a su padre, lo humilló por completo y lo deshonró totalmente, luego, él solo regresó a casa cuando recordó que incluso los sirvientes contratados por su padre tenían más comida que él.  No fue el amor del hijo por su padre lo que lo hizo viajar de regreso a casa; fue su estómago.  En su propio orgullo, absorto en sí mismo, él quería ganarse la vida como un sirviente contratado, en lugar de recibir la provisión de su padre por gracia o favor inmerecido.
Dios quiere que sepamos que incluso cuando nuestras motivaciones son incorrectas, incluso cuando tenemos una agenda oculta (generalmente enfocada en nosotros mismos), y nuestras intenciones no son completamente puras, aun así, Él corre hacia nosotros en nuestro tiempo de necesidad y derrama sobre nosotros Su favor inmerecido, el cual no hemos ganado y del que no somos dignos.  ¡Oh, cuán inescrutables son las profundidades de Su amor y gracia para con nosotros!  Nunca se tratará de nuestro amor por Dios.  Siempre va a tratarse de Su magnífico amor por nosotros.  La Biblia hace esto claro: “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros y envió a Su Hijo como propiciación por nuestros pecados”. (1 Juan 4:10)
Algunas personas piensan que la comunión con Dios solo se puede restaurar cuando estás perfectamente arrepentido y has confesado perfectamente todos tus pecados.  Sin embargo, vemos en esta parábola que fue el padre quien inició, fue el padre quien había extrañado a su hijo, quien ya estaba buscándolo y quien ya lo había perdonado.  Antes de que el hijo pudiera pronunciar una sola palabra de su disculpa ensayada, el padre ya había corrido hacia él, lo abrazó y le dio la bienvenida a casa.  ¿Puedes ver cómo esto se trata completamente del corazón lleno de gracia, perdón y amor de nuestro Padre?  Nuestro Padre Dios se traga todas nuestras imperfecciones y el verdadero arrepentimiento viene por Su bondad.
¿Qué si yo le pido “perdón” a Dios y confieso mis pecados cuando he fallado?  Por supuesto que sí.  Pero no lo hago para ser perdonado porque yo sé que ya fui perdonado por la obra terminada de Jesús.  La confesión está fuera del fluir de mi corazón porque yo ya he experimentado Su bondad y Su gracia, y porque sé que como hijo Suyo, yo soy justo por siempre a través de la sangre de Jesús.  Esto viene de ser consciente de justicia, no consciente de pecado; de ser consciente de perdón, no consciente de juicio.  Hay una enorme diferencia.
Si entiendes esto y comienzas a practicarlo, vas a comenzar a experimentar nuevas dimensiones en tu caminar amoroso con el Padre.  Te darás cuenta de que tu Papá Dios está interesado en la relación y no en el protocolo religioso.  Él simplemente ama estar contigo.  Bajo la gracia, Él no exige perfección de ti; Él provee la perfección para ti a través de la obra terminada de Su Hijo, Jesucristo.  Así que no importa cuántas equivocaciones hayas cometido, no le tengas miedo a Él.  Él te ama.  ¡Tu padre está corriendo hacia ti para abrazarte!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 8 de junio de 2019

El Poder De Su Amor Y Gracia

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Y el Dios de paz aplastará pronto a Satanás debajo de vuestros pies. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros.  (Romanos 16:20)
La gracia es lo único contra lo cual el diablo no tiene defensa.  Si tú estás viviendo dependiente de tus propios esfuerzos para ganarte la aprobación de Dios, el diablo tiene poder sobre ti porque él siempre puede sacar a relucir algo que no has hecho.  Esto le da a él dominio sobre ti.  Si tú reclamas la protección y sanidad de Dios basado en lo que has hecho, el diablo, que es un acusador de alto nivel, solo tiene que recordarte una de tus faltas y toda tu fe va a implosionar.  Vas a autodescalificarte mentalmente e internamente para no recibir todas las cosas por las que estabas esperando con fe en el Señor.
Pero la gracia nos califica para protección.  Debido a que Jesús pagó el precio, nosotros que estamos en Él tenemos el derecho a caminar en salud y protección divinas.  Cuando el diablo te acusa, diciendo: “¿Cómo te atreves a creer que Dios va a protegerte, cuando tú has (y empieza a enumerar tus faltas)?”  Tú solo tienes que sacar a relucir la sangre de Jesús, que ha pagado por todas tus faltas.  ¡Con la gracia como base, el Dios de paz puede reinar sobre tus temores e impartirte una fe inquebrantable acerca de Su protección!
Algo más sucede cuando comprendes Su gracia —también vas a crecer en tu comprensión de cuán perfectamente amado eres por tu Padre en el cielo.  Dios nos amó tanto a ti y a mí que envió a Su Hijo unigénito a morir en la cruz en nuestro lugar, cargando todos nuestros pecados sobre Su propio cuerpo, para que hoy nosotros podamos acercarnos con toda confianza a Su trono de gracia.  Él lo hizo para que hoy, nosotros no seamos como ovejas sin pastor, sino que seamos muy profundamente amados y cuidados por nuestro Abba Padre.  Nosotros somos Sus hijos y cuando clamamos a Él, Él VA A responder.  ¡Tenemos un Dios que demostró Su amor por nosotros cuando aún éramos pecadores —cuando no teníamos nada que ofrecerle a Él, sino nuestra imperfección, nuestra vergüenza, nuestros pecados y nuestras descalificaciones!  ¡Oh que amor tan perfecto!
La Palabra de Dios dice: “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor involucra castigo, y el que teme no es hecho perfecto en el amor. Nosotros amamos, porque Él nos amó primero”. (1 Juan 4:18–19)  ¿Sientes temor hoy?  Hazte esta pregunta: ¿Sabes cuánto te ama Dios?  Ya ves, no puedes razonar el temor para alejarlo.  Pero cuando tienes la revelación de Su perfecto amor por ti, todo temor en tu vida es expulsado.  ¡En la medida en que tú comprendas Su amor por ti, vas a vivir sin temor, incluso en tiempos peligrosos!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 10 de junio de 2018

Mejor Deja Que Dios Te Ame


En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que El nos amó a nosotros y envió a Su Hijo como propiciación por nuestros pecados.
1 Juan 4:10
“¡Tú tienes que amar más a Dios!  ¡Debes tener más pasión por Dios!”  Probablemente has escuchado este tipo de mensaje y quizás has hecho todo lo posible por amar a Dios, solo para fallar miserablemente.
Pero, ¿qué es la verdadera definición de amor?  Dejemos que la Biblia lo defina por nosotros: “… en esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros…”  ¡Si, no se trata de nuestro amor por Él, sino de Su amor por nosotros!
“Pastor Prince, ¡la Biblia dice que tú debes amar a Dios con todo tu corazón, con toda tu mente y con todas tus fuerzas!”
Sí, eso es verdad de acuerdo a la ley (Deuteronomio 6:5), e incluso Jesús enseñó eso como el gran mandamiento cuando Él caminó en la tierra. (Mateo 22:37)  Pero eso fue antes de que Él muriera en la cruz.  En la cruz, Él se convirtió en el cumplimiento de esta ley por nosotros, cuando Él nos amó con todo Su corazón, toda Su alma y todas Sus fuerzas, al entregar Su cuerpo y Su vida por nosotros en la cruz.
Hoy, nosotros ya no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia.  Y la gracia nos dice que Dios nos ama, no que nosotros amamos a Dios.  Sin embargo, nosotros vamos a amarlo a Él cuando veamos lo mucho que Él nos ama.  La Biblia dice que cuando nosotros aún éramos pecadores, ¡Cristo murió por nosotros! (Romanos 5:8)  ¡Así es lo mucho que Él nos ama!
Amado, Dios te ha visto haciendo tu mejor esfuerzo para amarlo.  Y debido a que Él te ama, Él quiere que te sientes y te quedes quieto, y que mejor lo dejes a Él amarte.  Él quiere amarte con todo lo que Él es y todo lo que Él tiene.  Él te ama incondicionalmente, a pesar de quien eres tú o lo que has hecho, porque Su amor no depende de ti, sino de Sí Mismo.  Él nunca va a dejar de amarte.
Así que, deja que Dios te ame hoy.  No te preocupes acerca de amarlo a Él.  ¡Mientras más de Su amor tú recibas, más vas a enamorarte de Él!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince