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jueves, 24 de octubre de 2019

Mira El Amor De Dios Y Mira Tu Provisión


Medita En
Probad y ved que el Señor es bueno. ¡Cuán bienaventurado es el hombre que en Él se refugia!  (Salmos 34:8)
Cuando tú cambias la forma en la que te ves a ti mismo y en la que ves a Dios, ves cambios en tus circunstancias negativas.
Una señora de Tennessee descubrió esto cuando estaba a punto de renunciar a su fallido negocio de diseño gráfico.  Alrededor de ese tiempo, le dieron mi libro “Destinados Para Reinar”, que cambió por completo la forma en la que ella se veía a sí misma y en la que veía su carrera.
Ella dijo: “Mi mentalidad acerca de mí misma y lo que es más importante, mi mentalidad acerca de lo mucho que Dios me ama a través de Jesucristo, comenzó a cambiar.  Yo comencé a creer y a ver que Jesús es mi éxito, que no es mi carrera lo que me convierte en una persona de éxito... En dos meses, comencé a ver que mi negocio cambiaba.  Seis meses más adelante, el negocio estaba en auge —¡Hoy estoy recibiendo regalías mensuales que nunca soñé que recibiría!”
Amado, cree que tú eres inmensamente amado por tu Padre en el cielo, ¡y no podrás evitar ver Su bondad en tu vida!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 6 de septiembre de 2019

Reina Al Recibir La Obra Terminada


Medita En
Entonces Jesús, cuando hubo tomado el vinagre, dijo: ¡Consumado es! E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.  (Juan 19:30)
Amado, tú reinas en la vida a través de Jesucristo con solo recibir dos cosas de parte de Él: la abundancia de la gracia y el don de la justicia. (Rom. 5:17)  La manera de Dios no tiene que ver con alcanzar, más bien tiene que ver con recibir.  Pero muchos cristianos continúan viviendo basados en el sistema de logros del mundo.
El sistema de éxito del mundo está construido sobre los pilares gemelos del esfuerzo propio y la diligencia.  El mundo te dice que cuanto más hagas, cuanto más duro trabajes y mientras más horas dediques, más éxito alcanzarás.  La manera del mundo es incomodarte para que trabajes más duro, para que te olvides de asistir a la iglesia los domingos, para que pases menos tiempo con tu familia y para que pases más tiempo en la oficina trabajando durante las noches, los fines de semana e incluso los días festivos.  Estoy seguro que has escuchado que se necesita “pagar el precio”, después de todo, “sin dolor, no hay ganancia”, ¿verdad?
Sin embargo, la manera de Dios no es que seamos bendecidos por nuestros propios esfuerzos.  Tú no puedes ganar las bendiciones de Dios por tu comportamiento.  Las bendiciones de Dios están basadas completamente en Su gracia.  Sus bendiciones sobre tu vida son inmerecidas, no ganadas y no eres digno de ellas.  En otras palabras, no hay nada que puedas hacer para merecer Sus bendiciones, ya que éstas están basadas completamente en recibir a Jesús y a través de Su obra terminada, la abundancia de la gracia y el don de la justicia.
Dios quiere que dejemos de tratar de alcanzar y comencemos a recibir el favor, las bendiciones y la sanidad que Jesús obtuvo para nosotros en la cruz.  Cuando Él colgaba en la cruz hace unos dos mil años, gritó en voz alta: “¡Consumado es!”  Todo lo que tú y yo necesitamos para reinar en la vida se obtuvo a nuestro favor en el Calvario.  Por eso llamamos a lo que Jesús hizo en la cruz, “Su obra terminada”.  Él la terminó.  Él la hizo completa.  ¡Ya fue hecha!
Amigo, lo único que funciona es la obra terminada.  Así que deja de intentar hacer lo que ya está hecho.  Deja de hacer y comienza a recibir lo que Jesús hizo ya.  Deja de esforzarte y trabajar dolorosamente para alcanzar tus objetivos con tus propias fuerzas y sabiduría.  En cambio, elige ver que Jesús ya terminó la obra.  Todo lo que tú necesitas en esta vida Él ya lo ha provisto para ti a través de la cruz.  Descansa en Su favor inmerecido y Su amor por ti.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince