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jueves, 19 de abril de 2018

El Señor Es Tu Refugio


El que habita al abrigo del Altísimo morará a la sombra del Omnipotente.  Diré yo al Señor: “Refugio mío y fortaleza mía, mi Dios, en quien confío.”
Salmos 91:1-2
Todos los días somos bombardeados con noticias sobre conflictos, desastres naturales, enfermedades y nuevas cepas de virus resistentes a los medicamentos.  También escuchamos de personas que han perdido a sus seres queridos en accidentes extraños.  Y nos preguntamos: “¿Habrá un lugar en donde pueda refugiarme de un mundo que se ha vuelto loco?”
¡Si, lo hay!  Dios previó todas estas cosas y Él prometió en Su Palabra, protección de todos los males conocidos por el hombre.  No hay trampa que el diablo haya tendido, de la cual nuestro Padre no pueda liberarnos, si confiamos en Él y hacemos de Él nuestro refugio.  Esa es Su promesa en el Salmo 91.
Ya sea un terremoto a media noche, un francotirador loco, un virus desconocido o el ataque de un terrorista, Dios dice: “No temerás el terror de la noche, ni la flecha que vuela de día, ni la pestilencia que anda en tinieblas, ni la destrucción que hace estragos en medio del día.” (Salmos 91:5-6)
Debido a que has hecho de Él tu habitación, en este momento hay ángeles que cuidan ti. (Salmos 91:9-11)  Ellos están atentos a la voz de la Palabra de Dios, por lo que tú debes darle voz a la Palabra de Dios.  Esto significa que tú debes estar de acuerdo y declarar lo que la Palabra de Dios dice acerca de Su cuidado y Su protección para ti.  Entonces, los ángeles serán enviados a servirte. (Hebreos 1:14)
Mi amigo, no digas: “¡Si esto puede pasarle a ellos, también puede pasarme a mí!”  Di: “¡Aunque caigan mil a mi lado y diez mil a mi diestra, ¡a mí no se acercará!” (Salmos 91:7)  El mundo dice que no puedes sino esperar peligro por todas partes.  Dios dice: “Tú estás en el mundo, pero no eres del mundo.  Tú tienes Mi protección porque tú eres Mío y estás en Mi.”  (Juan 17:14-23)
Tú por fe tienes acceso al lugar secreto del Altísimo, en donde ninguna clase de mal puede tocarte.  No hay necesidad de temer por vivir en los tiempos finales, porque el Señor es tu refugio y tu salvación.  Su Palabra lo dice.  ¡Y aquellos que confían en Su Palabra completamente, encuentran que Su Palabra es verdadera completamente!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 7 de febrero de 2014

¡El Cielo Escucha, El Infierno Obedece!

Medita En

Meditaré en Tus preceptos, y contemplaré Tus caminos.
Salmo 119:15


La Biblia registra para nosotros que Josué, a la vista de los israelitas, dijo: “Sol, detente en Gabaón; y tú luna, en el Valle de Ajalón.”  Y milagrosamente, “el sol se detuvo, y la luna se paró, hasta que la nación se vengó de sus enemigos.” (Josué 10:12-13).

¡Que impresionante autoridad y poder en la boca de un hombre!  La Biblia agrega que “ni antes ni después hubo día como aquel, cuando el Señor prestó atención a la voz de un hombre; porque el Señor peleó por Israel” (Josué 10:14).

Ahora, ¿por qué las palabras de Josué tenían tanta autoridad y por qué el Señor atendió a su voz?  Yo creo que tiene que ver con el hecho de que Josué meditaba en las Escrituras de día y de noche, según se lo había instruido el Señor, justo al inicio de su liderazgo (Josué 1:8).

Mi amigo, el poder en tu boca y en tus palabras, no viene al levantar tu voz de primero, sino al meditar con regularidad en la Palabra de Dios.  Por ejemplo, cuando tú meditas seguido en las promesas de Dios acerca de sanidad, la fe cobra vida en tu corazón, y esa enfermedad o dolencia va a tener que dejarte cuando tú le digas, “¡Sal fuera!”

Cuanto más medites en la gracia del Señor y Sus promesas, más reales se harán estas para ti, hasta que tu fe ya no requiera esfuerzo.  Luego, como Josué, cuando hables, los cielos escucharán y el infierno obedecerá!

Bendiciones,
Joseph Prince


Josué 10:12-14  “12 Entonces Josué habló al Señor el día en que el Señor entregó a los amorreos delante de los hijos de Israel, y dijo en presencia de Israel: Sol, detente en Gabaón, y tú luna, en el valle de Ajalón. 13 Y el sol se detuvo, y la luna se paró, hasta que la nación se vengó de sus enemigos. ¿No está esto escrito en el libro de Jaser? Y el sol se detuvo en medio del cielo y no se apresuró a ponerse como por un día entero. 14 Y ni antes ni después hubo día como aquel, cuando el Señor prestó atención a la voz de un hombre; porque el Señor peleó por Israel.”


Josué 1:8  “ Este libro de la ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche, para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito.”


jueves, 7 de febrero de 2013

El Cielo Escucha, El Infierno Obedece!



Medite En

Meditaré en tus preceptos, y consideraré tus caminos.
Salmo 119:15

La Biblia registra para nosotros que Josué, a los ojos de los hijos de Israel, dijo: “Sol, detente en Gabaón; y tú Luna, en el valle de Ajalón.” Y milagrosamente, “el sol se detuvo, y la luna se paró, hasta que la nación se vengó de sus enemigos” (Josué 10:12-13).


¡Qué impresionantes autoridad y poder en la boca de un hombre!  La Biblia añade que “ni antes ni después hubo día como aquel, cuando el Señor prestó atención a la voz de un hombre; porque el Señor peleó por Israel” (Josué 10:14).


Ahora, ¿por qué las palabras de Josué llevaban tanta autoridad y por qué el Señor escuchó su voz?  Yo creo que tenía algo que ver con el hecho de que Josué meditaba en las Escrituras de día y de noche, tal como le había instruido el Señor al inicio de su liderazgo (Josué 1:8).


Amigo, el poder en su boca o en sus palabras no viene por el aumento de su puño o de su voz, sino por que medite regularmente en la Palabra de Dios.  Por ejemplo, cuando usted medita con frecuencia en las promesas de Dios respecto a la sanidad, la fe cobra vida en su corazón, y esa enfermedad o dolencia tendrá que salir cuando usted le diga: “¡Fuera!”


Cuanto más usted medite en la gracia del Señor y Sus promesas, tanto más se convertirán en realidad para usted, hasta que tener fe ya no requiera esfuerzo.  Entonces, como Josué, cuando usted hable, el cielo oirá y el infierno obedecerá!


Bendiciones,
Joseph Prince 


Josué 10:12-14  “Entonces Josué habló al SEÑOR el día en que el SEÑOR entregó a los amorreos delante de los hijos de Israel, y dijo en presencia de Israel: Sol, detente en Gabaón, y tú luna, en el valle de Ajalón.  13 Y el sol se detuvo, y la luna se paró, hasta que la nación se vengó de sus enemigos. ¿No está esto escrito en el libro de Jaser? Y el sol se detuvo en medio del cielo y no se apresuró a ponerse como por un día entero.  14 Y ni antes ni después hubo día como aquel, cuando el SEÑOR prestó atención a la voz de un hombre; porque el SEÑOR peleó por Israel.”


Josué 1:8  “Este libro de la ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche, para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito.”


martes, 25 de diciembre de 2012

Nació Para Salvarlo


Medite En

Mas el ángel les dijo: No temáis, porque he aquí, os traigo buenas nuevas de gran gozo que serán para todo el pueblo; porque os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor.
Lucas 2:10-11

Medite en las primeras palabras del cielo hacia el hombre en el inicio del Nuevo Testamento: No temas.
Que palabras de gracia tan alentadoras, esperanzadoras y empoderadoras! ¿Y de qué fueron preludio estas preciosas palabras? De la proclamación de que Jesús vendría para ser nuestro Salvador.
Amigo, sea lo que sea que usted esté enfrentando hoy, escuche la alentadora voz del cielo para usted: “No temas.” No tenga miedo. No se desanime. ¿Por qué? Porque Jesús es su Salvador.
Él vino para ser su Salvador. Él no vino para ser su juez o para condenarlo y castigarlo. Él no vino como un dador de ley para darle más leyes que cumplir. No, Él vino para ser su SALVADOR. Eso es lo que Jesús es y quiere ser para usted.
Así que, ¿qué es lo que hace un salvador?  Si usted se está hundiendo, un salvador lo condenaría por haber caído al agua y se reiría de usted por no saber cómo nadar?  Acaso un salvador le tiraría un libro de instrucciones sobre cómo nadar?  Por supuesto que no!  Él saltaría directo al agua para salvarlo, sin hacer preguntas!
Amado, cuando se trata de salvarlo de cualquier cosa que ponga temor en su corazón, Jesús es quien mejor puede hacerlo en todo el universo.  Él no vino únicamente a salvarlo del infierno simplemente para que usted pueda entrar al cielo cuando pase de esta tierra.  No, Él quiere salvarlo cada día de todas las cosas y cada cosa de la que usted necesita ser salvado! Vea Su mano poderosa extendida hacia usted, fortalecida por un corazón sin condenación, sino solamente amor por usted!

Bendiciones,
Joseph Prince

 

martes, 11 de diciembre de 2012

La Voz Del Consolador



Medite En

Pero el Consolador, el Espíritu Santo…
Juan 14:26




¿Alguna vez ha equivocado las voces de autocrítica con la voz de Dios?
Amigo, quiero que sepa en este momento que la voz de crítica, juicio y condenación no es la voz de Dios! Dios no es un criticón que vive en usted por Su Espíritu para acusarlo y fastidiarlo durante todo el día por sus imperfecciones. No, Él está en usted para animarle, fortalecerle, amarle y señalarle todas las cosas correctas que usted hace porque usted está en Cristo Jesús, quien es todo El codiciable. Como Jesús es, así es usted en este mundo (1 Juan 4:17)!
Aquel que condena y hace sentirse sucio e indigno del amor y las bendiciones de Dios es el diablo, el acusador de nuestros hermanos (Apocalipsis 12:10). Pero la voz cálida y amistosa en el interior, que le levanta y anima cuando usted está desanimado y abatido, es la del Espíritu Santo. Es por eso que Jesús lo describió como el “Consolador” o “Ayudador” (Juan 14:26). Él está en usted para consolarle, animarle y recordarle que usted aún posee la justicia de Dios en Cristo. Él está ahí para levantarle y ayudarle!
Así que, amado, aprenda a escuchar la cálida y amistosa voz del Espíritu Santo, su ayudador. Deje que Él le anime, le fortalezca y le empodere para reinar sobre todas sus debilidades! 

Bendiciones,
Joseph Prince

 
1 Juan 4:17  “En esto se perfecciona el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio, pues como El es, así somos también nosotros en este mundo.”

Apocalipsis 12:10  “Y oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder y el reino de nuestro Dios y la autoridad de su Cristo, porque el acusador de nuestros hermanos, el que los acusa delante de nuestro Dios día y noche, ha sido arrojado.”


domingo, 5 de agosto de 2012

Recuerde Siempre Que Usted Es El (La) Amado(a) De Dios

Medite En

Y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que decía, “ Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia”.

Lucas 3:22

Inmediatamente después de que Jesús fue bautizado, Él fue llevado por el Espíritu Santo al desierto para ser tentado por el diablo.  El diablo vino a Jesús y le dijo, “Si Tú eres el Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en pan” (Mateo 4:3).  Ahora, no se olvide de que Jesús acababa de escuchar la voz de Su Padre afirmándole con las palabras “Tú eres Mi Hijo amado”.  Hace años, mientras estudiaba las tentaciones de Jesús por el diablo, el Señor me preguntó, “¿Te fijaste que el diablo omitió una sola palabra cuando vino a tentar a Mi Hijo?”
Yo nunca había escuchado a nadie predicar esto o leído sobre esto en ningún libro, pero Dios abrió mis ojos para que viera que el diablo había omitido la palabra “amado”!  Dios acababa de decirle a Jesús, “Tú eres Mi Hijo amado”.  Y poco después de eso, el diablo vino a Jesús, diciendo, “Si Tu eres el Hijo de Dios…”  La palabra “amado” faltaba!  La serpiente astutamente la había dejado fuera.
El Señor entonces me mostró que para que las tentaciones del diablo funcionen, el no puede recordarte que tu eres el (la) amado (a) de Dios.  En el momento en que seas recordado de tu identidad como amado de Dios en Cristo, el no será capaz de tener éxito!  No es de extrañar que el diablo quiere robar a los creyentes el significado de ser amados de Dios.  Así que no caiga en el truco del diablo.  Recuérdese a sí mismo hoy y cada día que usted es amado (a) de Dios!

Bendiciones,
Joseph Prince