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martes, 12 de mayo de 2020

Dios Está Complacido Contigo, Su Amado


Inspiración de Gracia
… Él [Dios] nos hizo aceptos en el Amado.   (Efesios 1:6, RV60)
Los estudios han demostrado que en el corazón de cada hijo hay un ruego por la aprobación de su padre.  Algo sucede cuando un padre le dice a su hijo: “Papá está muy orgulloso de ti.”  O cuando un padre le dice a su niña: “Tú siempre serás la niña favorita de papá.”
Podemos ver un momento especial como este en la Biblia, cuando Dios el Padre mostró Su aprobación de Su Hijo —“Este es Mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.” (Mateo 3:17)  La Biblia nos muestra que el ministerio de Jesús comenzó con la aprobación del Padre, incluso antes de que Él realizara algún milagro.
Ahora, tú puedes pensar que Dios naturalmente diría eso de Jesús, pero no de nosotros.  Amigo, la verdad es que Jesús vino por nosotros, como nosotros.  Él murió por nosotros, como nosotros.  Él recibió la aprobación del Padre para nosotros, como nosotros.  Él vino como nuestro representante.  Y si eso no fuera suficiente, ¡Dios nos dice en Su Palabra que nosotros somos “aceptados en el Amado”!
¿Por qué Dios dijo específicamente “aceptados en el Amado” y no simplemente “aceptados en Cristo”?  Yo creo que es porque Él quiso traer a nuestra memoria el recuerdo de lo que sucedió en el río Jordán, en donde Él dijo: “Este es Mi Hijo Amado, en quien tengo complacencia.”  Dios quiere que sepamos que nosotros somos Su amado y que Él está complacido con nosotros.
Dios nos ve como Su amado porque Él nos ha hecho aceptos en el Amado.  Él quiere que nos levantemos cada día sabiendo que nosotros somos Su amado, incondicionalmente amados y completamente aprobados.
Cuanto más sepamos cuán amados y atesorados por Dios somos, más podemos esperar que las cosas buenas sucedan en nuestras vidas.  Podemos esperar estar sanos y completos.  Cuando nos damos cuenta de que somos el objeto del amor de Dios, en lugar de asustarnos o sentirnos amenazados fácilmente por cualquier cosa o persona, nos sentimos seguros de que ganaremos cada batalla en la vida.
Así, amigo mío, es como tu Padre celestial quiere que vivas.  ¡Así que, vive la vida hoy con la seguridad de que tú eres el amado de Dios!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 6 de julio de 2016

El Latir del Corazón Del Hijo Por Ti

Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas,
y que tengas salud, así como prospera tu alma.
3ª Juan 1:2 (RVR60)

Digamos que tú ahora estás en tus noventas.  Alguien viene y te pregunta: “Señor, usted ha sido cristiano desde hace mucho tiempo.  Ha visto mucho y ha hecho mucho con Dios de su lado.  Ha hecho todo tipo de oraciones también.  Así que, ¿qué pondría usted como prioridad máxima cuando ora por las personas?”
Yo creo que al apóstol Juan se le hizo una pregunta similar y su respuesta fue: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.”  Cuando el apóstol Juan escribió 3ra de Juan, él ya era un hombre mayor, y probablemente el único de los primeros 12 discípulos que todavía estaba vivo.  Había pasado mucho tiempo desde que caminó por última vez junto a su amado Señor, y desde que fue testigo de Su crucifixión, resurrección y ascensión.
El apóstol Juan también se había recostado sobre el pecho del Señor en la noche de la Última Cena.  Y yo creo que ahí sobre el pecho del Señor, él debe haber sentido el latir del corazón del Hijo de Dios —ese latir amoroso y compasivo que le hacía ir “haciendo el bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo” (Hechos 10:38).  De hecho,  dos tercios del ministerio de Jesús en la tierra, tuvo que ver con sanar a los enfermos.
Y ahora, cerca del final de su vida, y después de todo lo que había oído, visto y experimentado, el apóstol Juan prioriza, sobre todas las cosas, la salud y la prosperidad integral.  Él dijo: “yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.”  Él conocía el latir del corazón del Señor.  Él sabía que el Señor quería y siempre va a querer esto para Su pueblo.
Jesús priorizó la salud divina durante Su ministerio en la tierra.  Y Jesús, quien es “el mismo ayer, hoy y para siempre” (Hebreos 13:8), hará lo mismo para ti hoy.  Su corazón sigue latiendo por ti.  ¡Él nunca va a perder una oportunidad para hacerte el bien, para sanar tu corazón roto, tus heridas emocionales y tu espíritu abatido, y para bendecirte!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día
El Señor quiere y siempre va a querer salud y prosperidad integral para Su pueblo.