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sábado, 17 de enero de 2026

Vive Amado Por El Pastor

 Inspiración De Gracia


Yo apacentaré Mis ovejas y las llevaré a reposar —declara el Señor Dios. Buscaré la perdida, haré volver la descarriada, vendaré la perniquebrada y fortaleceré la enferma; pero destruiré la engordada y la fuerte. Las apacentaré con justicia.  Ezequiel 34:15-16

Independientemente de lo que estés enfrentando en tu vida, tú no necesitas andar corriendo por allí tratando de satisfacer todas tus necesidades.  Tú solo necesitas buscar a Jesús Mismo.  Cuando tú tienes a la persona de Jesús, tienes todos los beneficios que vienen con esa persona.

Hay un aspecto particular del Señor sobre el que quiero llamar su atención.

A lo largo de la Biblia, vemos imágenes o personificaciones de Dios, como que Él es nuestra fortaleza, nuestro baluarte y nuestra torre.  Una de las imágenes utilizadas más frecuentemente es la de Dios como nuestro Pastor.  Y muchas veces, vemos la imagen del pastor y la oveja utilizada en el contexto de la sanidad.  Por ejemplo, lee la escritura de hoy de Ezequiel.

Me encanta mi Biblia de margen ancho porque en ella puedo escribir mis propias notas y comentarios.  Junto a Isaías 53:5–6 y 1 Pedro 2:24–25, escribí: “Esta imagen del Pastor y el rebaño promueve la sanidad.”  Déjame mostrarte algo realmente poderoso cuando comparas estos dos pasajes de las Escrituras:

Mas Él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él, y por Sus heridas hemos sido sanadosTodos nosotros nos descarriamos como ovejas, nos apartamos cada cual por su camino; pero el Señor hizo que cayera sobre la iniquidad de todos nosotros.

—Isaías 53:5–6

Y Él Mismo llevó nuestros pecados en Su cuerpo sobre la cruz, a fin de que muramos al pecado y vivamos para la justicia, porque por Sus heridas fuisteis sanados. Pues vosotros andabais descarriados como ovejas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Guardián de vuestras almas.

—1 Pedro 2:24–25

Durante mi tiempo de estudio, sentí que el Señor me decía: “El día en que Mi pueblo realmente Me vea como su Pastor y no solo lo sepa en su cabeza, sino que Me experimente como su Pastor, sus días de enfermedad terminarán”.

Nosotros éramos como ovejas descarriadas y por eso estábamos enfermos.  Pero ahora hemos regresado al Pastor y Guardián de nuestras almas.  Y debido a eso, nosotros podemos tener plena seguridad de que por Sus llagas, somos sanados.

Por cierto, la palabra para regresar en el texto griego original está en voz pasiva.  Esto significa que usted no es el agente activo aquí.  Es el Espíritu Santo quien los os ha traído de vuelta y los ha regresado.  ¿Recuerdas la parábola que contó nuestro Señor Jesús sobre el pastor que dejó las noventa y nueve ovejas para buscar la que se había perdido? (Lucas 15:1–7)

El Pastor es Aquel que busca la oveja perdida, la encuentra y la pone sobre Su hombro, gozoso.  Nuestra parte como ovejas es simplemente consentir el ser amados por Él, dejar que Él nos lleve sobre Sus hombros y descansar en Su fuerza.

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

viernes, 16 de enero de 2026

Aceptado Siempre En Cristo

 Inspiración De Gracia


Harás también una lámina de oro puro, y grabarás en ella, como las grabaduras de un sello: «Santidad al Señor»… Y estará sobre la frente de Aarón, y Aarón quitará la iniquidad de las cosas sagradas… y la lámina estará siempre sobre su frente, para que sean aceptas delante del Señor.  Éxodo 28:36, 38

En el Antiguo Testamento, Aarón fue el primer sumo sacerdote de Israel.  El sumo sacerdote de Israel es una imagen de nuestro Señor Jesucristo, quien hoy es nuestro Sumo Sacerdote permanente.  Dios instruyó que la placa de oro de la mitra (tocado), que tenía grabadas las palabras hebreas Kadosh Le Yahweh (“Santidad al Señor”), debía estar siempre en la frente del sumo sacerdote para que todo Israel fuera aceptado ante Dios. (Ver la ilustración)

 


El sumo sacerdote lleva una placa de oro

con las palabras: “Santidad al Señor”

en su frente.

 

Lo que esto significa es que incluso cuando Israel fallaba en sus pensamientos, ellos aún eran aceptados por Dios porque Él había juzgado a la nación de Israel en función de su sumo sacerdote.  Si el sumo sacerdote era aceptado, toda la nación era aceptada.

Hoy, nosotros tenemos un Sumo Sacerdote perfecto en Cristo.  No son tus pensamientos los que te califican para ser aceptado por Dios.  Bajo el nuevo pacto de la gracia, Dios ya no te juzga en función de tus pensamientos.  Dios te juzga en función de Su Hijo.

Si Él es justo, Dios te ve a ti como justo.  Si Él es bendecido, Dios te ve a ti como bendecido.  Si Él está bajo el favor sin restricciones de Dios, Dios te ve a ti bajo Su favor sin restricciones.  Si Sus pensamientos son siempre perfectos y llenos de santidad para Dios, ¡Dios ve tus pensamientos como perfectos en Cristo!

Hoy, cuando el diablo venga a atormentar tu mente, señálale a Jesús.  Los pensamientos de Jesús son santos siempre.  Recuerda cómo la placa de oro está siempre alrededor de la frente de tu Sumo Sacerdote y Sus pensamientos están siempre llenos de santidad para Dios.

Mira Éxodo 28:38 nuevamente: “Y la lámina estará siempre sobre su frente, para que sean aceptas delante del Señor.”  Por lo tanto, incluso cuando tus pensamientos no sean perfectos siempre, recuerda que los pensamientos de Jesús siempre son perfectos.

Y es debido a Su perfección que tú siempre eres aceptado ante Dios en Él.  Dios nunca va a rechazarte porque tus pensamientos sean imperfectos.  Él está viendo a Jesús y mientras Sus pensamientos sean santos, ¡tú eres aceptado!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

jueves, 15 de enero de 2026

¿Qué Produce Paz En Tu Corazón?

 Inspiración De Gracia


… dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz.  Colosenses 1:12, RVR60

Hace varios años, tuve el privilegio de aconsejar a una de las amigas cercanas de mi esposa.  La amiga de Wendy era una joven cristiana que asistía a otra iglesia.  Durante la cena, compartió que uno de sus líderes espirituales le había dicho que la vida cristiana era difícil y que ella tenía que sufrir por el Señor y pagar sus deudas.  Le dijeron que tenía que trabajar duro, orar mucho y asegurarse de leer la Biblia todos los días para que Dios estuviera complacido con ella.

Una vez que ella compartió todo eso con nosotros, yo sentí que era mi responsabilidad darle las buenas noticias.  Entonces le compartí que nosotros no leemos la Biblia porque queremos calificar para las bendiciones de Dios.  Nosotros leemos la Biblia para conocer nuestras bendiciones y herencia en Cristo.

¿Ves la diferencia?  Le dije que si yo dejaba de leer la Biblia durante algunos días, no debería sentirme culpable; yo debería sentir hambre.

Dios no está complacido con nosotros debido a que cumplimos las condiciones de leer la Biblia, hacer oraciones largas y pagar nuestras deudas.  ¡No, absolutamente no!  Él está complacido con nosotros porque nuestra confianza está en Jesús, quien nos calificó.

La Biblia nunca dijo que son nuestras obras las que nos califican o nos hacen aptos.  La escritura de hoy dice, “dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz.”

Es el Padre quien nos ha hecho aptos y Él nos hizo aptos, al enviar a Su Hijo para salvarnos.  Él nos hizo aptos para ser partícipes de Su favor, Su sanidad, Su provisión, Su amor, Su gozo, Su paz y Su bienestar.  Todas estas bendiciones son herencia de los santos, compradas con la sangre de Jesucristo.  Nosotros participamos de nuestra herencia dando gracias al Padre por enviar a Su Hijo.

Compartí con esta dama que ella puede despertarse todos los días y decir: “Padre, te agradezco que me hayas hecho apta para caminar en victoria, sanidad y provisión.”  Le dije que ella no debería devanarse el cerebro preguntándose qué debería hacer para calificar o ser apta para la bondad de Dios.  ¡Su bondad ya es suya!

Hay demasiadas enseñanzas hoy en día que dicen a los creyentes lo que ellos deben hacer para calificar para esto y aquello.  El camino de Dios es que nosotros sepamos que a través de Jesús, ya estamos calificados, ya somos aptos.

Al final de la cena, le dije: “Pon a prueba todo lo que he compartido contigo acerca de la bondad de Dios, Su gracia y la obra de Jesús en la cruz, contra lo que te han enseñado.  ¿Qué produce paz en tu corazón?  El gozo y la paz son las marcas registradas del reino de Dios.  Dios no es el autor de la confusión.”

Ella reflexionó en lo que yo había compartido con ella y dijo: “Si bien es posible que yo no entienda todo acerca de Jesús porque soy una bebé cristiana, yo sé que todo lo que has compartido ha producido una gran paz y gozo en mi corazón.”

Déjame hacerte la misma pregunta hoy: ¿qué produce más paz y gozo en tu corazón —saber que Dios nunca más te castigará y condenará por tus pecados porque Jesús ya fue castigado y condenado por ti o escuchar que Dios está algunas veces contento pero otras veces enojado contigo, dependiendo de cómo tú te comportes?

Amado, la respuesta se encuentra en Jesús y Su obra terminada.  Se encuentra en Su gracia, no en tus propias obras.  Al tratar de calificarte o ser apto hoy para las bendiciones de Dios con toda tu lectura de la Biblia, tu tiempo de oración y tu trabajo duro, le estás pidiendo a Él que te evalúe y te juzgue de acuerdo con tu bondad y fidelidad.

¿Es eso lo que realmente quieres?  Si no, ¡entonces comienza a poner tu confianza en la obra terminada de Cristo hoy y disfruta de la paz, el gozo y todas las bendiciones que fluyen de Su amor incondicional por ti!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince