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domingo, 10 de febrero de 2013

Dios Usa Lo Que El Hombre Considera Inútil



Medite En

… Dios ha escogido lo débil del mundo, para avergonzar a lo que es fuerte; y lo vil y despreciado del mundo ha escogido Dios… para anular lo que es.
1ª Corintios 1:27-28


Había una vez un asno viejo que decidió ir a un lugar desierto para pasar sus últimos días.  Encontró un lugar adecuado, se acostó y murió a los pocos días.  Dios miró al asno y dijo: “No puedo usar a este asno".

Con el tiempo vinieron los buitres y los zorros, a desmenuzar los trozos de carne del asno.  Era un espectáculo lamentable. Dios miró al burro y dijo: “Todavía no puedo utilizar a este asno”.  Enseguida, las hormigas y otros bichos del desierto vinieron, y acabaron con lo que los buitres y los zorros habían dejado.  El asno era ahora sólo un esqueleto, pero Dios todavía no podía usarlo.

Transcurrieron días y semanas, el sol abrasador quemó los huesos del asno hasta que estuvieron totalmente secos y blancos.  Dios miró lo que quedaba del asno y dijo: “¡Ahora puedo utilizar al asno!”

Entonces llegó Sansón con sus siete ataduras volando al viento.  Buscó a su alrededor un arma que empuñar en contra de sus enemigos, y encontró… justo una vieja y seca quijada de asno.  Y con esa mandíbula aparentemente inútil y sin valor, él mató a mil hombres (Jueces 15:11-17).

Amigo, Dios usa lo que el mundo considera inútil e inadecuado, para lograr hazañas asombrosas.  Ese es Su estilo.  Así que si la gente le ha apartado, le ha llamado “inútil” o le ha tratado como insignificante, prepárese!  Dios puede y está a punto de utilizarle para hacer lo imposible.  Él va a transformarle y a empoderarle para hacer lo que usted y sus críticos nunca imaginaron posible!

Bendiciones,
Joseph Prince 


Jueces 15:11-17  “11 Tres mil hombres de Judá descendieron a la hendidura de la peña de Etam, y dijeron a Sansón: ¿No sabes que los filisteos reinan sobre nosotros? ¿Qué, pues, es esto que nos has hecho? Y él les dijo: Como ellos me hicieron, así les he hecho.  12 Y ellos le dijeron: Hemos descendido para prenderte y entregarte en manos de los filisteos. Y Sansón les dijo: Juradme que no me mataréis.  13 Ellos le respondieron: No, sino que te ataremos bien y te entregaremos en sus manos; ciertamente no te mataremos. Entonces lo ataron con dos sogas nuevas y lo sacaron de la peña.  14 Al llegar él a Lehi, los filisteos salieron a su encuentro gritando. Y el Espíritu del SEÑOR vino sobre él con poder, y las sogas que estaban en sus brazos fueron como lino quemado con fuego y las ataduras cayeron de sus manos.  15 Y halló una quijada de asno fresca aún, y extendiendo su mano, la tomó y mató a mil hombres con ella.  16 Entonces Sansón dijo: Con la quijada de un asno, montones sobre montones, con la quijada de un asno he matado a mil hombres.  17 Y al terminar de hablar, arrojó la quijada de su mano, y llamó a aquel lugar Ramat-lehi.”