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sábado, 3 de agosto de 2024

La Gracia Y La Verdad Son Una

 Inspiración De Gracia


Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia [favor inmerecido] y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.  Juan 1:17, RVR60

¿Sabías que Dios ve la gracia (favor inmerecido) y la verdad como una y la misma cosa?  Nota en Juan 1:17 que la verdad está del mismo lado que el favor inmerecido de Dios, y tanto la gracia (favor inmerecido) como la verdad vinieron por medio de Jesucristo.  Cuando hice un estudio de este versículo en el griego original, encontré que en realidad se está refiriendo a “la gracia y la verdad” como una unidad singular, ya que estas van seguidas del verbo singular “vino”.  En otras palabras, a los ojos de Dios, la gracia y la verdad son sinónimos —el favor inmerecido es la verdad y la verdad es el favor inmerecido.

A veces, las personas me dicen cosas como: “Bien, es bueno que tú prediques la gracia, pero también tenemos que hablarle a las personas acerca de la verdad.”  Esto hace que parezca que la gracia y la verdad son dos cosas diferentes cuando, de hecho, estas son una y la misma.  No se puede separar la verdad de la gracia y la gracia de la verdad, ya que ambas están encarnadas en la persona de Jesucristo.  De hecho, sólo unos cuantos versículos antes que este, Juan 1:14, refiriéndose a la persona de Jesús, dice: “Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos Su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia [favor inmerecido] y de verdad.”  La gracia y la verdad vinieron juntas a través de la persona y el ministerio de Jesús.  La gracia no es una doctrina ni una enseñanza.  La gracia es una Persona.

Esto contrasta con el antiguo pacto de la ley, que fue dada por medio de Moisés en el monte Sinaí.  Podemos ver que Dios es muy preciso al tratar con los dos pactos y no los mezcla.  La gracia es gracia y la ley es ley.  La gracia vino por medio de Jesús mientras que la ley fue dada por medio de Moisés.  Jesús no vino a darnos más leyes.  ¡Él vino a darnos Su favor inmerecido, que es Su verdad!  Sería un inmenso beneficio para ti tener en mente cada vez que leas la palabra “gracia” en la Biblia, traducirla como “favor inmerecido”, porque eso es lo que es.

Amigo, “la gracia vino”.  Una cosa es dar y otra cosa es que algo venga.  Verás, yo puedo enviarte un DVD de mi prédica en lugar de ir (venir) a ti.  Pero si yo voy a ti, lo hago algo personal.  La ley fue dada por Moisés, pero la gracia vino por Jesucristo.  Todo sistema de moralidad trata sobre el hombre intentando alcanzar a Dios con su disciplina y sus buenas obras, pero en el cristianismo, ¡Dios bajó a donde nosotros estábamos para levantarnos hasta donde Él está!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

viernes, 2 de agosto de 2024

El Perdón Y La Sanidad Van De La Mano

 Inspiración De Gracia


Viendo Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: “Hijo, tus pecados te son perdonados… Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados” (dijo al paralítico): “A ti te digo: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.”  Y él se levantó, y tomando al instante la camilla, salió a la vista de todos, de manera que todos estaban asombrados, y glorificaban a Dios, diciendo: “Jamás hemos visto cosa semejante.”  Marcos 2:5, 10-12

Te animo a comenzar el día con este pensamiento: la manera de salir de la conciencia de pecado es escuchar más enseñanzas acerca de la obra terminada de Jesús y de cómo Su sangre nos ha limpiado y nos ha perdonado todos nuestros pecados.  Cuando tú creas que tus pecados ya fueron castigados en el cuerpo de Jesús y lo recibas a Él como tu ofrenda por el pecado, tu corazón será rociado con Su sangre, purificado de una mala conciencia.   A medida que escuchas enseñanzas que exaltan a Cristo, en lugar de llevar una consciencia de pecado y condenación en tu mente y corazón, tú serás lavado con el agua pura de la Palabra de Dios.  ¡Esto a su vez afectará tu cuerpo físico y traerá sanidad a cada parte que no esté bien!

Algunos cristianos no pueden recibir sanidad para sí mismos o dentro de sus familias porque no son capaces de recibir perdón.  Ellos aún son conscientes de pecado y dudan de su perdón.  Ellos creen que Dios puede haber perdonado sus pecados pasados, pero no los pecados de toda su vida.  Dios sabe que las personas necesitan la seguridad de que sus pecados fueron perdonadosantes de que puedan recibir sanidad en sus cuerpos, por eso la Biblia deja muy claro Su perdón de nuestros pecados.  En el Salmo 103, cuando el salmista enumera los “beneficios” del Señor, él comienza con “el que perdona todas tus iniquidades” antes de pasar a “el que sana todas tus enfermedades.”

No hace mucho, recibí este testimonio de Patricia, que vive en Sudáfrica.  A su esposo le diagnosticaron cáncer y se estaban preparando para ir al hospital para su tomografía por emisión de positrones (PET), cuando ella leyó uno de mis devocionales diarios sobre la Santa Cena.  Sintiéndose consumida por la preocupación por su esposo y la condenación de no poder confiar la situación completamente en las manos del Señor, ella tomó la Santa Cena y por primera vez, discernió que el cuerpo de Jesús fue golpeado para que nuestros cuerpos pudieran ser sanados y perfeccionados.  Ella también meditó sobre cómo la sangre de Jesús fue derramada para el perdón de nuestros pecados.  Después de eso, Patricia dijo: “Yo sentí una paz que solo Dios podía dar.  Pude entrar en un estado de descanso y fe, sin ningún esfuerzo de mi parte.  Me enorgullece decir que mi Salvador reina.  No se encontró cáncer en los órganos de mi esposo y los médicos no pudieron explicar por qué.”  ¡Qué testimonio tan asombroso sobre el poder de saber que estás perdonado en Cristo!

En Marcos 2:1–12, leemos el relato del paralítico que fue bajado por el techo y colocado frente a Jesús.  Jesús le dijo al paralítico: “Hijo, tus pecados te son perdonados,” antes de decirle: “Levántate, toma tu camilla y anda.”  ¿Por qué?  Porque Jesús sabía que a menos que el hombre tuviera la seguridad de que todos sus pecados habían sido perdonados, él no tendría la fe para levantarse, tomar su camilla y salir de esa casa.

Amado, tus pecados te fueron perdonados.  Deja de castigarte y condenarte a ti mismo.  ¡Cree en la verdad del Evangelio y deja que tu conciencia esté satisfecha!  Comienza a disfrutar de todos Sus beneficios porque estos son tus derechos comprados con sangre.  El perdón es tuyo.  La sanidad es tuya.  La redención de la destrucción es tuya.  Ser coronado de bondad amorosa y tiernas misericordias es tuyo.  ¡Aleluya!  ¡Simplemente cree que tu deuda por el pecado ha sido saldada y camina en estas bendiciones hoy!

Viendo a través de los ojos de la fe,  

Joseph Prince  

jueves, 1 de agosto de 2024

El Poder De Su Amor Y Gracia

 Inspiración De Gracia


Y el Dios de paz aplastará pronto a Satanás debajo de vuestros pies.  La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros.  Romanos 16:20

La gracia es la única cosa contra la que el diablo no tiene defensa.  Si tú estás dependiendo de tu esfuerzo propio para ganarte la aprobación de Dios, el diablo tiene poder sobre ti porque él siempre puede señalar algo que tú no has hecho.  Esto le da a él dominio sobre ti.  Si tú pides la protección y sanidad de Dios basándote en lo que has hecho, el diablo, que es un acusador maestro, solo tiene que señalar una de tus faltas y toda tu fe será derrumbada.  Vas a descalificarte a ti mismo mentalmente e interiormente de recibir cualquier cosa por la que puedas estar esperando en el Señor.

Pero la gracia nos califica para protección.  Debido a que Jesús pagó el precio, nosotros que estamos en Él tenemos derecho a caminar en salud y protección divinas.  Cuando el diablo te acusa, diciendo: “¿Cómo te atreves a esperar la protección de Dios cuando tú has estado haciendo (él puede enumerar una lista de tus faltas)?”, tú solo tienes que señalar la sangre de Jesús que ha pagado por todas tus faltas.  ¡Con la gracia como base, el Dios de paz puede reinar sobre tus temores e impartirte una fe inquebrantable acerca de Su protección!

Algo más sucede cuando tú comprendes Su gracia —tú también creces en la comprensión de cuán perfectamente amado eres por tu Padre celestial.  Dios nos amó tanto a ti y a mí, que envió a Su Hijo unigénito a morir en la cruz por nosotros, llevando todos nuestros pecados sobre Su propio cuerpo para que hoy, nosotros podamos presentarnos confiadamente ante Su trono de gracia.  Él lo hizo para que hoy nosotros no seamos como ovejas sin pastor, sino seamos profundamente amados y cuidados por nuestro Abba Padre.  Nosotros somos Sus hijos y cuando clamemos a Él, Él VA A responder.  Tenemos un Dios que demostró Su amor por nosotros cuando nosotros aún éramos pecadores —¡cuando no teníamos nada que ofrecerle a Él sino nuestro quebrantamiento, nuestra vergüenza, nuestros pecados y nuestras descalificaciones!  ¡Oh, qué perfección hay en Su amor!

La Palabra de Dios dice: “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor involucra castigo, y el que teme no es hecho perfecto en el amor.  Nosotros amamos, porque Él nos amó primero.” (1 Juan 4:18-19)  ¿Tienes temor hoy?  Hazte esta pregunta: ¿Sabes lo mucho que Dios te ama?  Verás, no puedes alejar el temor con razonamientos.  Pero cuando recibes la revelación de Su perfecto amor por ti, todo temor en tu vida es echado fuera.  ¡En la medida en que tú comprendas Su amor por ti, vas a vivir libre de temores en tiempos peligrosos!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince