recibe pequeños mensajes de gracia todos los días

martes, 25 de marzo de 2025

El Poder De La Identidad

 Inspiración De Gracia


¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo?...  ¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?  Pues por precio habéis sido comprados; por tanto, glorificad a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.  1 Corintios 6:15, 19-20

Leí la historia de un hombre de negocios en la ciudad de Nueva York que se apresuraba a abordar el tren subterráneo de camino al trabajo, cuando vio a un mendigo con una taza de lápices en sus manos, sentado en el andén.  Sin pensar demasiado en ello, él rápidamente sacó algo de dinero de su billetera y dejó caer los billetes en el plato de recolección del mendigo antes de abordar el tren.

Justo antes de que las puertas del tren se cerraran, el empresario saltó de vuelta al andén y tomó varios lápices de la taza del mendigo.  Él se disculpó con el mendigo y le explicó que por la prisa se había olvidado de tomar los lápices que había comprado.  “Después de todo”, le dijo, “usted es un hombre de negocios al igual que yo.  Usted tiene mercadería para vender y esta tiene un precio justo.”  Después de eso, el empresario abordó el siguiente tren y siguió con su día.

En un evento social algunos meses después, un vendedor bien vestido se acercó a este empresario y se presentó.  “Probablemente tú no me recuerdes y yo no sé tu nombre,” le dijo, “pero nunca te olvidaré.  Tú eres el hombre que me devolvió el respeto por mí mismo.  Yo era un ‘mendigo’ que vendía lápices, hasta que tú llegaste y me dijiste que yo era un hombre de negocios.”

Comparto esta historia contigo para destacar el poder de la identidad.  El empresario le dio a este mendigo un sentido renovado de autoestima e identidad, al simplemente hablar sobre él y llamar a existencia un potencial latente que estaba en él.

Al llamar a este mendigo un hombre de negocios, el hombre despertó en él un sentido renovado de dignidad, valor e importancia.  Las palabras le dieron al mendigo una nueva perspectiva.  Y le dieron una nueva creencia y visión que lo impulsó a alejarse de la mentira de que todo lo que él podía ser era un mendigo.

Podemos establecer muchos paralelos en esta historia para los creyentes de nuestro Señor Jesús.  Creo que muchos que están luchando contra el pecado, las adicciones y las ataduras destructivas no tienen la revelación de su identidad del nuevo pacto en Cristo.  Cuando ves a un creyente que está luchando con el pecado, a menudo es un caso de identidad equivocada.

La mejor manera de ayudarlo es resaltarle de nuevo su justificación en Cristo, como lo hizo el apóstol Pablo con aquellos en la iglesia de Corinto que habían caído en pecado.  Pablo no les recalcó nuevamente a estos creyentes la ley de Moisés.  Todo lo que él hizo fue recordarles quiénes eran ellos verdaderamente.

Vuelve a leer la escritura de hoy.  Pablo sabía que si les recordaba a ellos su identidad de justificados en Cristo, ellos se arrepentirían.  Ellos regresarían a la gracia y se apartarían de sus pecados cuando se les recordara sobre su valor, según el alto precio que Cristo había pagado en la cruz para rescatarlos.

Te animo a que uses el método del apóstol Pablo para animar y levantar a los creyentes que sabes que están luchando con el pecado.  Recuérdales su identidad en Cristo.  Ellos probablemente no saben o han olvidado, cómo fueron justificados delante de Dios por medio de la sangre de Jesús.

Debido a eso, como el mendigo de la historia, ellos están viviendo una vida de derrota.  Están viviendo muy por debajo del lugar alto al que Dios los ha llamado.  ¡Los creyentes en Cristo hemos sido llamados a ser la cabeza y no la cola, a estar arriba solamente y no debajo, a reinar sobre el pecado y no ser derrotados por él!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

lunes, 24 de marzo de 2025

Hay Poder Al Escuchar La Predicación Del Evangelio

 Inspiración De Gracia


Y había en Listra un hombre que estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo desde el seno de su madre y que nunca había andado.  Este escuchaba hablar a Pablo, el cual, fijando la mirada en él, y viendo que tenía fe para ser sanado, dijo con fuerte voz: “Levántate derecho sobre tus pies.”  Y él dio un salto y anduvo.  Hechos 14:8-10

¿Te has preguntado alguna vez cómo el hombre cojo de las escrituras de hoy, que nunca había caminado, fue lleno de fe cuando escuchó a Pablo hablar?  ¿Qué palabras generaron tanta fe?

Veamos esto de cerca en la lectura de hoy.  La Biblia solo dice que Pablo “predicaba el evangelio.” (Hechos 14:7)  No dice que él estuviera enseñando sobre sanidad divina.

La Biblia también declara que “la fe viene del oír, y el oír, por la palabra de Cristo.” (Romanos 10:17)  ¡Así que, el hombre de Listra se llenó de fe porque él escuchó la palabra de Cristo!

Sé que en la mayoría de las traducciones de la Biblia, dice que la fe viene del oír “la palabra de Dios.”  Pero si estudias la palabra griega original para “Dios” aquí, no es Theos de “Dios”, sino Christos de “Cristo”.

Verás, la fe no viene simplemente al escuchar la palabra de Dios, porque la palabra de Dios abarcaría todo en la Biblia, incluida la ley de Moisés.  No hay impartición de fe cuando escuchas la predicación de los Diez Mandamientos.

La fe solo se obtiene al escuchar la palabra de Cristo —enseñanzas que han sido filtradas a través de la obra terminada de Jesús y el nuevo pacto de la gracia.  Esto significa, escuchar la predicación de la Palabra desde Génesis hasta Apocalipsis siempre que sea desde la perspectiva de Jesús y Su gracia.

Después de todo, Cristo está oculto en el Antiguo Testamento y revelado en el Nuevo Testamento.  En el Antiguo Testamento, encontrarás sombras de Cristo en las cinco ofrendas levíticas, el tabernáculo de Moisés e incluso en las vestiduras del sumo sacerdote, pero se necesita un entendimiento del nuevo pacto para extraer a Cristo.  Solo cuando se predique a Cristo se impartirá fe.

Me puedo imaginar cómo respondió el hombre de Listra cuando escuchó a Pablo proclamar que él podía ser justificado de todas las cosas si tan solo creyera en Jesús.  Cuando escuchó las buenas nuevas de Cristo, la fe vino y llenó su corazón para creer que él había sido perdonado de todos sus pecados.

Y en ese mismo momento, él escuchó que Pablo le ordenaba en voz alta: “¡Levántate derecho sobre tus pies!”  Antes de que tuviera tiempo para dudar, él se halló dando un salto alegre para ponerse de pie y por primera vez en su vida, ¡él caminó!  ¡Aleluya!

Esto es muy similar a un testimonio de celebración que recibí de Lizzy, que vive en Virginia.  Durante diez años ella había estado orando por una joven que fue abusada sexualmente cuando era niña y desarrolló anorexia cuando era adolescente.

La condición de la niña empeoró y fue ingresada en un pabellón para pacientes cardíacos porque su corazón se había debilitado demasiado para funcionar correctamente.  A pesar de la consejería y los tratamientos que ella recibió, su condición no mejoró y los médicos la declararon “moribunda”.  Entonces, esto sucedió:

Demasiado débil para siquiera leer, esta joven comenzó a ver a Joseph Prince y a escuchar los mensajes del amor y la gracia de Dios.  Poco antes de Navidad, su sonda de alimentación permanente se cayó por sí sola y ella comenzó a hacer lo que los doctores dijeron que ella nunca volvería a hacer —¡comer alimentos sólidos!  Ella dijo que había escuchado a Joseph Prince decir que cuando su espíritu se fortaleciera, su cuerpo lo seguiría, ¡y así fue!

Ella ahora puede asistir a la iglesia.  Su pastor incluso la ha asignado para ministrar a la familia de una niña de catorce años que es anoréxica.  Ella le está diciendo a la niña que nada funcionó para ella excepto la gracia de Dios.  ¡Aleluya!

Amigo, la fe para sanar o recibir cualquier otra libertad que tú necesites, llega cuando tú simplemente estás escuchando la predicación del evangelio de la gracia, como lo hizo el cojo de Listra.  La Biblia declara que el evangelio es el poder de Dios para tu salvación(Romanos 1:16), la cual incluye plenitud, preservación de la vida y bienestar.

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

domingo, 23 de marzo de 2025

Rompe El Ciclo De La Derrota

 Inspiración De Gracia


Por consiguiente, no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús.  Romanos 8:1

Las personas que creen erróneamente que Dios es duro con ellos a causa de que han fallado, inevitablemente serán duros con las personas que los rodean, y sobre todo, terminarán siendo muy duros consigo mismos.  Ellos no pueden perdonarse a sí mismos por los errores que han cometido en el pasado y lo sepan o no, terminan castigándose a sí mismos.

Es un círculo vicioso de derrota.  Cuanto menos pueden perdonarse ellos a sí mismos, más se lastiman con todo tipo de comportamientos y más caen esclavos de diferentes adicciones destructivas.  Esto los lleva a sentirse aún más culpables, lo que a su vez los impulsa a castigarse a sí mismos aún más —y el ciclo continúa.

Creo que la causa fundamental de muchos hábitos pecaminosos, temores y adicciones puede ser rastreada hasta la condenación.  Quiero hablarte hoy acerca de perseguir la condenación como la raíz, para ayudarte a recibir el perdón de Dios en esas áreas, a fin de que puedas romper tu ciclo de derrota y entrar en un nuevo ciclo de victoria.

¿Estás viviendo hoy con alguna culpa y condenación no resueltas?  Tengo excelentes noticias para ti.  Cuando tú te das cuenta de que el corazón de Dios no está en la condenación sino en el perdón, ¡tu vida entera es completamente transformada para Su gloria!  Personalmente he sido testigo de muchas vidas transformadas cuando las personas simplemente dan un pequeño paso de fe para creer en Su gracia y recibir Su perdón en sus vidas.

En lugar de castigarse a sí mismos por sus errores y descalificarse a sí mismos, estas personas comenzaron a corregir sus creencias y a recibir el perdón de Dios al ver a Jesús asumiendo su castigo.  Ellos comenzaron a ver que su Salvador los calificaba para recibir todas las bendiciones de Dios para sus matrimonios, sus familias y sus carreras.

En este momento, quiero animarte a que sueltes ante el Señor la culpa y la condenación que has acumulado por cualquier falta que hayas cometido a lo largo de los años.  ¿Harías esta oración conmigo?

“Señor Jesús, ya no quiero vivir bajo la culpa y la condenación.  Hoy, yo suelto todas mis faltas, mis pecados y mis equivocaciones en Tus amorosas manos.  Y ahora mismo, recibo Tu perdón en mi corazón.  Gracias por Tu preciosa sangre que me lava más blanco que la nieve.  Ahora mismo yo me posiciono firme en Tu justicia, Tu favor, Tu gozo y Tu paz.  ¡Amén!”

Esta es una oración simple pero poderosa.  Te animo a hacerla cada vez que falles y experimentes culpa y condenación en tu corazón.

Deja de castigarte a ti mismo —tu respuesta se encuentra en la cruz de Jesús.  Yo te aseguro que cuando busques a Jesús cada vez que falles, y recuerdes cuán perdonado y justificado eres en Cristo, comenzarás a vivir como la persona perdonada y justa que Jesús hizo de ti.

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince