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martes, 3 de junio de 2025

Tener La Verdadera Esperanza De La Biblia

 Inspiración De Gracia


 “Oh Señor, Dios de nuestros padres, ¿no eres Tú Dios en los cielos?  ¿Y no gobiernas Tú sobre todos los reinos de las naciones?  En Tu mano hay poder y fortaleza y no hay quien pueda resistirte.”  2 Crónicas 20:6

En 2 Crónicas 20:3-4, vemos que al enfrentar lo que parecía ser una destrucción segura, el rey Josafat se dispuso a buscar al Señor.  El versículo de hoy es parte de su oración.

Observa cómo en vez de destacar sus temores ante el Señor y lamentarse sobre cuán amenazado se sentía su pequeño pueblo a causa de sus enemigos, Josafat centró su oración y sus pensamientos solamente en cuán grande y poderoso es realmente su Dios.  Él proclamó confiadamente que “no hay quien pueda resistir” al Señor —¡nadie!  En una situación desesperada, él esperaba en el Señor.

¡A eso le llamo la esperanza de la Biblia!  Esperanza es una hermosa palabra en la Biblia.  Esperanza en el Nuevo Testamento es la palabra griega elpis, que se define como “una expectativa favorable y confiada” o “la feliz anticipación del bien”.  Esto significa que cuando tú esperas en el Señor, hay alegría en tu semblante (sencillamente, una sonrisa en tu rostro).  Existe una confianza segura en tu corazón de que, por sombrías que parezcan las circunstancias, esto no se ha acabado.

Desafortunadamente, la palabra “esperanza” tal como se usa en nuestra lengua vernácula moderna, es completamente diferente y algunas veces, incluso contraria a la manera en que la Biblia la define.  Cuando nosotros decimos cosas como: “Espero obtener el trabajo,” nuestro uso de la palabra connota incertidumbre, duda y ambivalencia.

La Palabra de Dios declara que “esta esperanza no acabará en desilusión. Pues sabemos con cuánta ternura nos ama Dios.” (Romanos 5:5, NTV)  ¡Nosotros podemos tener esperanza verdadera —una expectativa gozosa y confiada del bien— cuando creemos correctamente cuán intensamente nos ama Dios!  Existe una correlación directa y proporcionada entre la esperanza y el creer correctamente en el amor de Dios por ti.  La esperanza brota en tu corazón cuando tú crees que Dios te ama.

No importa cuán adversas parezcan tus circunstancias hoy, pon tu confianza en el Señor.  Cree que Dios está trabajando detrás del escenario en tu nombre y que Él está cambiando la situación para tu bien. (Ver Romanos 8:28)  Todos Sus abundantes recursos celestiales, Su poder, Su sanidad, Su restauración, Su liberación, Su provisión, Su favor, Su ayuda, Su consuelo y Su amor, están contigo, de tu lado, esperando ser desatados sobre ti.  ¡El Señor tu Dios abrirá las ventanas del cielo sobre tu vida y derramará para ti una bendición tal que no habrá espacio suficiente para recibirla!  

Cuando nuestra esperanza y nuestra confianza están puestas totalmente en Él, nosotros podemos contar con Sus promesas para nosotros.  Esta esperanza nunca decepciona, lo cual significa que tus mayores victorias están delante de ti.

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

lunes, 2 de junio de 2025

La Sobreabundancia De La Gracia De Dios

 Inspiración De Gracia


Y la ley se introdujo para que abundara la transgresión, pero donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia.  Romanos 5:20

En el Libro de Romanos, el apóstol Pablo dijo: “¿Qué diremos, entonces?  ¿Continuaremos en pecado para que la gracia abunde?” (Romanos 6:1)  Obviamente, Pablo estaba predicando la gracia de Dios de manera tan radical que fue mal entendido y acusado de decirle a la gente que pecara más para que la gracia abundara.  Por supuesto, ese no era el caso.

Pablo nunca dijo: “Pequemos más para que la gracia abunde” (y por cierto, yo tampoco he dicho eso).  El pecado es malo y conduce a consecuencias destructivas.  Pero, ¿has notado en las Escrituras de hoy, qué es lo que realmente hace que el pecado aumente?

Lee de nuevo la escritura de hoy.  Pablo declara muy claramente que la ley se introdujo para que abundara el pecado.  Lo que esto significa es que mientras más se predica la ley, más abundará el pecado.  Después de todo, “el poder del pecado es la ley.” (1 Corintios 15:56)  Por lo tanto, cuando vemos el pecado y predicamos más de la ley, ¡estamos agregando más leña al fuego!

Al decir que “donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia”, Pablo quiso decir esto: el pecado no detiene el fluir de la gracia de Dios, pero la gracia de Dios si detendrá el pecado.  Pregúntate a ti mismo ¿qué es mayor, tus pecados o la gracia de Dios?  La respuesta es obvia.  ¡La gracia de Dios siempre es mayor!

De hecho, cuando leemos “donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia” el griego original dice exactamente eso: donde abundó el pecado, la gracia sobreabundó.  El erudito griego Kenneth Wuest capta bien esto en su traducción de este versículo: “donde el pecado aumentó, la gracia sobreabundó y todavía un poco más por encima de eso.”  ¡Qué grandioso es esto!

Lo que Pablo está diciendo es que donde hay pecado, donde existe el “quedarse corto o fallar al blanco” (la definición de “pecado” en el Léxico Griego de Thayer), allí es exactamente donde encontrarás la gracia de Dios —Su favor inmerecido para tu empoderamiento y victoria— en una medida sobreabundante.  ¿No es asombroso?

Contrariamente al pensamiento tradicional, la gracia de Dios no te abandona cuando fallas al blanco.  ¡Qué consuelo y fuente de fortaleza es saber que Su gracia no nos deja, sino que está justo en medio de nuestras dolorosas debilidades, fallas y situaciones menos que perfectas, para empoderarnos para reinar sobre todas ellas!

Amigo, quizás has estado luchando contra cierta debilidad o fallando en algún área de tu vida.  Podría ser enojo, falta de perdón o una adicción que parece que no puedes dejar.  Yo te animo a que aumentes tu exposición a la gracia de Dios.  Sigue escuchando la predicación sobre la belleza de la persona de Jesús y Su obra terminada.  Mantente meditando en Su amor y lo que Él ha logrado para ti en la cruz, porque la gracia es el único poder que puede detener el pecado en tu vida.

Cuando falles, en lugar de sentirte culpable y condenado, recibe la sobreabundante gracia de Dios que te dice que tú aún eres justo en Cristo.  Es Su gracia sobreabundante la que te rescatará de ese pecado.  Aquellos que se abaten entre la culpa y la condenación son los que no tienen la capacidad de vencer sus pecados.  Ya que ellos creen que la gracia de Dios se ha ido, ¿qué esperanza pueden tener?  La victoria sobre el pecado llega solo cuando las personas encuentran la sobreabundancia de la gracia de Dios.  ¡Es Su gracia la que ha hecho justos a los pecadores!

No dejes de lado esta poderosa revelación.  ¡Este es el evangelio de Jesús!  Debido a que todos tus pecados fueron castigados en el cuerpo de tu sustituto, Jesucristo, la justicia de Dios está de tu lado, exigiendo tu justificación y perdón.  Es por eso que, incluso cuando tú fallas, la gracia de Dios sobreabundará y se tragará tu falta que ya fue pagada en el Calvario.  ¡Aleluya!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

domingo, 1 de junio de 2025

Continúa En La Gracia De Dios

 Inspiración De Gracia


Habiendo comenzado por el Espíritu, ¿vais a terminar ahora por la carne?  Gálatas 3:3

¿Cómo te impactó Jesús por primera vez?  ¿Fue a través de la ley o fue Su gracia en tu vida lo que tocó tu corazón?  Todos comenzamos nuestra relación con el Señor porque fuimos impactados por Su amor y Su gracia.  Entonces continuemos en esa gracia.

Pablo advirtió a los gálatas que no se volvieran a la ley después de comenzar en la gracia.  Él dijo: “Me maravillo de que tan pronto hayáis abandonado al que os llamó por la gracia [favor inmerecido] de Cristo, para seguir un evangelio diferente; que en realidad no es otro evangelio, solo que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo.” (Gálatas 1:6-7)

Pablo se toma esto muy en serio.  Él llama a cualquier evangelio aparte del evangelio de la gracia (el favor inmerecido de Dios) una perversión.  Intentar ser justificado por las obras de los Diez Mandamientos es una perversión del evangelio de Cristo.

Pablo, sin rodeos, preguntó a la iglesia en Galacia: “¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley o por el oír con fe?  ¿Tan insensatos sois?  Habiendo comenzado por el Espíritu, ¿vais a terminar ahora por la carne [esfuerzo propio]?” (Gálatas 3:2-3).

Pablo les estaba diciendo: “Ustedes comenzaron creyendo en Su gracia, ¿por qué ahora dependen de sus propias obras?  ¡Eso es una locura!  ¡Deberían continuar en Su favor inmerecido!”  Estas son palabras fuertes de parte de Pablo.

No comiences en la gracia y termines en la ley.  ¡No comiences con el nuevo pacto, solo para regresar al antiguo pacto!  Hay quienes dicen que la ley no los justifica, pero creen que deben guardar la ley para santificarse.  Amigo, tanto la justificación como la santificación vienen solo por nuestra fe en la obra terminada de Jesús.

Cuando tú estás establecido en el nuevo pacto de la gracia, vas a experimentar un tremendo sentido de confianza y seguridad en Cristo.  Cuando tu confianza está en Su favor inmerecido y no en tu desempeño, tú no vas a sentirte como si estuvieras constantemente entrando y saliendo de Su favor y aceptación.

Es lamentable que algunos creyentes se hayan vuelto a poner a sí mismos bajo el antiguo pacto sin darse cuenta.  Algunas veces, ellos sienten que Dios está de su lado, pero otras veces, sienten que Dios está lejos de ellos.  A veces, ellos sienten que Dios está satisfecho con ellos, pero otras veces, sienten que Dios está enojado con ellos.

Todos estos sentimientos se basan predominantemente en su propia evaluación de cómo ellos se han desempeñado, cómo se sienten acerca de sí mismos y no en cómo los ve Dios.  Debido a que no existe una base bíblica del nuevo pacto para tales evaluaciones, ellos terminan decidiendo arbitrariamente si merecen las bendiciones y el favor de Dios en sus vidas o no, cuando de hecho, ellos en realidad tienen acceso a Sus bendiciones todo el tiempo, simplemente debido a Jesús y Su obra terminada en la cruz.

Hoy, piensa, habla y actúa sabiendo que no se trata de ti ni de tus obras —se trata de Jesús y solo de Él, ¡y sal a recibir Sus bendiciones para ti!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince