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jueves, 6 de noviembre de 2025

Redimido De Toda Maldición

 Inspiración De Gracia


Cristo nos redimió de la maldición de la ley, habiéndose hecho maldición por nosotros (porque escrito está: Maldito todo el que cuelga de un madero), a fin de que en Cristo Jesús la bendición de Abraham viniera a los gentiles, para que recibiéramos la promesa del Espíritu mediante la fe.  Gálatas 3:13-14

¿Sabes que Jesús te ama y que llevó todas las enfermedades imaginables sobre Su propio cuerpo en la cruz, de manera que tú no necesitas sufrirlas?  Hoy, quiero mostrarte cómo puedes volverte hacia la cruz ante cualquier y toda condición médica y problema de salud.

En los versículos anteriores, vemos que nuestro Señor Jesús nos redimió de toda maldición de la ley para que la bendición de Abraham viniera sobre nosotros.  Ahora, Deuteronomio 28 tiene una lista larga y detallada de maldiciones, y quiero enfocarme en las maldiciones que cubren enfermedades y dolencias de las que Jesús nos ha redimido a ti y a mí:

• Enfermedades degenerativas (enfermedades que causan que tus órganos se desgasten), fiebre e inflamaciones. (Deuteronomio 28:22, NTV)

• Furúnculos, tumores, sarna y comezón “de los que no podrás ser sanado.”  (Deuteronomio 28:27)

• Locura, ceguera y delirio. (Deuteronomio 28:28, NVI)

• Llagas malignas e incurables. (Deuteronomio 28:35, NVI)

• Plagas terribles y persistentes, y enfermedades malignas e incurables. (Deuteronomio 28:59, NVI)

Cristo te ha redimido de todas y cada una de las enfermedades y aflicciones mencionadas aquí.  Si tú piensas que tu condición particular no está completamente cubierta, la Biblia continúa y menciona “todas las enfermedades de Egipto.” (Deuteronomio 28:60)  Egipto es una imagen del mundo.  Como pueblo de Dios, nosotros no debemos tener miedo de las enfermedades que padece el mundo porque Él nos ha sacado del mundo, y ahora nosotros podemos estar en el mundo, pero no somos del  mundo. (Juan 17:11, 14)

No solo eso.  También continúa e incluye “toda clase de enfermedad y desastres no registrados en este libro de esta Ley.” (Deuteronomio 28:61, NVI)

¡Aleluya!  ¿Puedes ver que cada una de las enfermedades y cada una de las condiciones son parte de la maldición de la ley, y que Cristo nos ha redimido de toda maldición?  Dios quiere que estés tan bendecido en tu salud que así como puso todos tus pecados en el cuerpo de Jesús, Él también puso todas tus enfermedades en el cuerpo de Jesús.  Dios te ama tanto que permitió que Su propio Hijo se convirtiera en maldición para que tú puedas ser redimido de la maldición de la ley.

Eso no significa que el enemigo no intentará imponer los síntomas de maldición en tu vida.  Pero siempre que el enemigo intente provocar un síntoma de maldición, tú puedes rechazarlo.  Rehúsate a aceptarlo.  ¡Tú ya fuiste redimido de ese síntoma en el nombre de Jesús!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

miércoles, 5 de noviembre de 2025

Cambia Tus Palabras, Cambia Tu Vida

 Inspiración De Gracia


Señor, pon guarda a mi boca; vigila la puerta de mis labios.  Salmos 141:3

¿Sabes qué es lo contrario a hablar bien?  Maldecir.  Cuando nuestro Señor maldijo la higuera, ¿qué dijo Él?  ¿Acaso Él dijo: “Yo te maldigo, higuera”?  No, Él simplemente dijo: “Nunca jamás coma nadie fruto de ti.” (Marcos 11:14)  Y al día siguiente, cuando ellos pasaron de nuevo junto a la higuera, Pedro dijo: “Rabí, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.” (Marcos 11:21)

Jesús nunca usó la palabra maldecir cuando le habló a la higuera, pero Él tampoco corrigió a Pedro porque él tenía razón —las palabras negativas habladas equivalían a una maldición.  ¡Oh, espero que lo hayas entendido!  Muchas veces las personas no se dan cuenta de que, sin querer, se están maldiciendo a sí mismas y a las personas que las rodean con el flujo constante de palabras negativas que hablan de sí mismas y de los demás.  Las palabras de derrota, enojo, amargura y queja son tóxicas.  Cambia tus palabras y cambia tu vida.  ¡Elimina las palabras negativas de tu vida con las palabras de la gracia, el amor y el poder de Dios!

Y ten en cuenta que cuando Jesús le habló a la higuera, esta no se secó instantáneamente.  Esto se debió a que cuando nuestro Señor le habló a la higuera, esta primero se secó en su raíz antes de que la muerte llegara a las hojas.  Así que, no te desanimes cuando le hables a tu dificultad y parezca que nada sucede.  ¡Cree que le estás hablando directamente a la raíz del problema y que la manifestación externa de tu fe está en camino!

Recibí este maravilloso testimonio de la hermana Lorraine, que reside en Darby, Inglaterra.  Este nos muestra el poder de orar o hablar, y cómo comienza el cambio desde el primer día que tú hablas:

Mi hijo y su esposa han estado casados ​​durante diez años y estaban tratando desesperadamente de tener un bebé, sin éxito.  Hace seis años, comenzaron a someterse a tratamientos de fertilización in vitro (FIV) y tuvieron al menos siete tratamientos sin éxito.

En marzo pasado, mi hermana me dio una copia de su devocional y la publicación del 19 de marzo trataba sobre clamar la sangre del Cordero de Dios sobre todo lo que es nuestro y de nuestras familias.  El versículo en el devocional era Éxodo 12:13  —“Y cuando Yo vea la sangre pasaré sobre vosotros, y ninguna plaga vendrá sobre vosotros para destruiros cuando Yo hiera la tierra de Egipto.”   Y usted compartió que lo que las nueve plagas no pudieron hacer, lo hizo la sangre.

Yo me emocioné cuando leí esto.  Así que, oré por mi hijo y mi nuera, clamando la sangre de Jesús sobre su situación, y estaba tan emocionada porque sabía que algo había sucedido en el espíritu.  Pocas semanas después de haber orado, mi hijo me llamó para decirme que su esposa estaba embarazada.  Yo le dije que no me sorprendía, ya que había orado por ambos recientemente.  De manera que, lo que seis años de tratamiento médico no pudieron hacer, ¡la sangre de Jesús lo hizo!  Todos celebramos y estábamos muy emocionados.

Unos domingos más tarde, nuestro hijo llamó para decir que tenía exactamente ocho semanas de embarazo.  Y fueron exactamente ocho semanas desde el día en que oré.  ¡Aleluya!

Sea lo que sea por lo que estas creyendo en Dios, quiero animarte a que abras tu boca para hablar Su Palabra.  ¡Ora a tu Abba y proclama la sangre de nuestro Señor Jesús sobre tu situación!  La presencia de sangre significa que ha habido una muerte.  Esto significa que ya se ha realizado un pago.

Hoy nosotros podemos apoyarnos sobre el fundamento inquebrantable de las promesas de Dios porque el Cordero de Dios fue sacrificado en el Calvario y Su sangre está en los postes de nuestras vidas.  Nosotros podemos declarar que ninguna plaga, ninguna muerte, ningún castigo, ningún daño, ningún peligro, ningún mal puede acercarse a nuestra morada porque el pago total por nuestros pecados ya fue hecho por nuestro Señor Jesús.  ¡Qué maravillosa certeza y paz podemos tener hoy —todo gracias a la obra completa y eficaz de Jesús!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

martes, 4 de noviembre de 2025

El Regalo De No Condenación

 Inspiración De Gracia


Enderezándose Jesús, le dijo: “Mujer, ¿dónde están ellos? ¿Ninguno te ha condenado?”  Y ella respondió: “Ninguno, Señor.”  Entonces Jesús le dijo: “Yo tampoco te condeno.  Vete; desde ahora no peques más.”  Juan 8:10-11

La gente a menudo pregunta: “Si los creyentes saben que ellos son libres de toda condenación, ¿no irán y pecarán?”  Bueno, ellos deberían hablar con Katy, que es capellán de un centro penitenciario que alberga a prisioneras en el sur de California.  Después de que descubrió el mensaje de gracia y experimentó la libertad de la condenación, su vida no fue la misma.  Ella incluso se sintió guiada por el Señor para compartir directamente uno de mis libros con las mujeres del centro penitenciario.  Esta fue la recepción que tuvo:

Dios está usando esta revelación de Su gracia para sanar a los quebrantados de corazón y liberar a los cautivos.  Se están produciendo sanidades físicas.  Se están cambiando mentalidades equivocadas.  ¡Las mujeres también están experimentando liberación de adicciones y sus vidas lastimadas también están siendo transformadas por Su gran amor incondicional y la abundancia de Su gracia!

Katy y las prisioneras que recibieron el evangelio de la gracia te dirían que es una mentira incluso sugerir que la libertad de la condenación conduciría al pecado.  ¡Es justamente lo opuesto!  ¡Aleluya!  Las mujeres comenzaron a reinar en la vida sobre sus pecados y adicciones, y a ser sanadas de su quebrantamiento.  Y no están solas —ésta es una cita constante en las cartas y correos electrónicos que este ministerio recibe de personas de todo el mundo que están ansiosas por compartir su liberación y su victoria sobre las cosas que les han mantenido derrotados.

Amigo, la libertad de la condenación no te lleva a caer más profundo en el pecado.  Esta, de hecho, te da poder para liberarte del pecado, de sus dolorosas consecuencias, ¡y te hace enamorarte más profundamente de Jesús y de Su gracia!

En las Escrituras de hoy, notarás que nuestro Señor claramente no pensó que la libertad de la condenación te llevaría a vivir una vida de pecado.  Ahora, presta mucha atención al relato de la mujer que fue sorprendida en adulterio: Jesús le dio el regalo de “no condenación” antes de decirle que se fuera y no pecara más.  Sin embargo, hoy en día muchos lugares invierten el orden y les dicen a mujeres como las del centro penitenciario: “Primero vete y no peques más, solo después de que lo consigas no te condenaremos.”  Sutilmente o no tan sutilmente, se les está diciendo que corrijan sus vidas primero, antes de que puedan ser parte de la iglesia.  Esa es la razón por la que ellas y las otras personas se están alejando de los lugares donde escuchan esto.  No es porque se están revelando contra Jesús.  ¡Es porque no han sido presentados al verdadero Jesús, quien le da al pecador culpable el regalo de no condenación!

Con demasiada frecuencia, a los no creyentes solo se les ha presentado el cristianismo como un conjunto de reglas que únicamente los juzga y los condena.  Pero amigo, el cristianismo no se trata de leyes.  Se trata de Jesús y de cómo Él derramó Su sangre para el perdón de nuestros pecados, porque sin sangre, la Biblia dice que no hay perdón de pecados. (Hebreos 9:22)  Es por eso que el cristianismo es una relación basada en la sangre derramada de Jesucristo.  Su sangre lavó todos nuestros pecados y cumplió todos los requisitos justos de la ley en nombre nuestro.

Permíteme hacerte una pregunta: ¿era culpable esa mujer que fue llevada ante Jesús?  Sí, ella fue “sorprendida en el acto mismo del adulterio.” (Juan 8:4)  Pero en lugar de condenarla de acuerdo con la ley de Moisés, que requería que fuera lapidada a muerte, Jesús le mostró gracia y le dio el regalo de no condenación.

¿Crees que esta mujer se iría, buscaría a su amante y volvería a meterse en la cama con él después de haber recibido el regalo de no condenación?  ¡No, claro que no!  Es obvio que Jesús creía que cuando alguien realmente tiene una revelación de que Dios no le condena, esta persona tendrá el poder para salir del círculo vicioso del pecado.  ¡Tendrá el poder para “ir y desde ahora no pecar más”!

La verdad es que la gracia de Jesús se traga el pecado.  Deja que Sus palabras —“Yo tampoco te condeno”— transformen tu corazón hoy y te den el poder para “ir y desde ahora no pecar más.”

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince