recibe pequeños mensajes de gracia todos los días

domingo, 9 de noviembre de 2025

Jesús Está Con Nosotros En Nuestros Problemas

 Inspiración De Gracia


“¡Alabado sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego! Evió a Su Ángel para rescatar a Sus siervos que confiaron en Él.”  Daniel 3:28, NTV

El libro de Daniel registra cómo el rey Nabucodonosor de Babilonia hizo una imponente estatua de oro y ordenó a todos en su reino que se postraran ante ella y la adoraran.  Tres jóvenes, Sadrac, Mesac y Abednego, a quienes el rey había designado para supervisar la provincia de Babilonia, se negaron a hacerlo.  Humillado por su desafío, el rey estaba lívido.  Él les dio una oportunidad más para inclinarse y adorar su estatua de oro o ser arrojados inmediatamente a un horno en llamas.

Sin inmutarse, ellos dijeron: “Oh Nabucodonosor, no necesitamos defendernos delante de usted.  Si nos arrojan al horno ardiente, el Dios a quien servimos es capaz de salvarnos.  Él nos rescatará de su poder, su majestad; pero aunque no lo hiciera, deseamos dejar en claro ante usted que jamás serviremos a sus dioses ni rendiremos culto a la estatua de oro que usted ha levantado.” (Daniel 3:16–18, NTV)  El rey ordenó que el horno se calentara siete veces más de lo normal, y ordenó a algunos de sus soldados más fuertes que ataran a los jóvenes y los arrojaran al horno.  El horno estaba tan caliente que las llamas mataron a los soldados mientras arrojaban a los tres hombres a las llamas rugientes, bien atados.

De pronto, el rey, lleno de asombro, se puso de pie de un salto y exclamó a sus oficiales: “¿No eran tres los hombres que atamos y arrojamos dentro del horno?”  “Sí, su majestad, así es” le contestaron.  “¡Miren!” gritó Nabucodonosor.  “¡Yo veo a cuatro hombres desatados que caminan en medio del fuego sin sufrir daño!  ¡Y el cuarto hombre se parece a un hijo de los dioses!” (Daniel 3:24-25, NTV)

Nabucodonosor gritó: “¡Sadrac, Mesac y Abed-nego, siervos del Dios Altísimo, salgan y vengan aquí!”  Los tres hombres salieron del fuego y todos los oficiales y consejeros los rodearon “y vieron que el fuego no los había tocado.  No se les había chamuscado ni un cabello, ni se les había estropeado la ropa.  ¡Ni siquiera olían a humo!” (Daniel 3:26–27, NTV)  De hecho, las llamas solo sirvieron para liberarlos de sus ataduras.

Asombrado de cómo su Dios los había protegido, Nabucodonosor comenzó a alabar a Dios.  Luego, el rey emitió un decreto declarando que si alguien hablaba una palabra en contra del Dios de Sadrac, Mesac y Abednego, sería despedazado y sus casas se convertirían en montones de escombros, “¡Porque no hay otro Dios que pueda rescatar de esta manera!” (Daniel 3:29, NTV)  Luego, el rey ascendió a los tres hombres a puestos aún más altos en la provincia de Babilonia.

Amado, este es tu Dios.

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

sábado, 8 de noviembre de 2025

Todo Se Trata De Ver A Jesús

 Inspiración De Gracia


Hijo mío, presta atención a lo que te digo.  Escucha atentamente mis palabras, no las pierdas de vista.  Déjalas llegar hasta lo profundo de tu corazón, pues traen vida a quienes las encuentran y dan salud a todo el cuerpo.  Proverbios 4:20-22, NTV

Quiero comenzar este día haciéndote esta pregunta: en medio de todas las cosas diferentes que escuchas y están clamando por tu atención todos los días, ¿estás escuchando mensajes que están llenos de las buenas noticias de Jesús?  Esto es muy importante porque es la base de tu caminar con paz en tu mente y corazón, y de vida y sanidad en tu cuerpo.

El verdadero ministerio de cualquier maestro o predicador de la Biblia del nuevo pacto es revelarte a Jesús y calificarte por la sangre de Jesús.  Él o ella no vienen a revelar tus faltas ni a traer tus pecados a la mente para descalificarte de entrar en la presencia de Dios y de disfrutar de Sus bendiciones.  Eso es lo que hace un predicador del antiguo pacto.  En el Antiguo Testamento, la viuda de Sarepta le dijo a Elías: “¿Qué tengo que ver contigo, oh varón de Dios?  Has venido para traer a memoria mis iniquidades…?” (1 Reyes 17:18)

El enemigo, nuestro acusador, quiere que tú seas consciente de ti mismo y sigue diciéndote que estés atento a cada uno de tus actos y pensamientos erróneos.  Amigo, no juegues su juego.  Aléjate de sus acusaciones y de ti mismo, y mira a Jesús.  Dios no te está juzgando hoy basado en ti.  Él te ha puesto en Cristo y Él ve la excelencia, la belleza y la perfección de Jesús cuando te mira.

El diablo te quiere consciente de ti mismo.  Dios quiere que tú seas consciente de Jesús.  Lo mejor para ti es averiguar todo lo que puedas acerca de Jesús —quién es Él, Sus títulos, Sus glorias oficiales, todo lo que Él posee— porque todo lo que Él es, Dios lo ha puesto en tu cuenta.  ¡Tú eres coheredero conjunto de todo lo que Él tiene, y toda la herencia que se le debe a Jesús también es tuya!  (Romanos 8:17)

La ley se trata completamente de estar viéndote a ti mismo.  El nuevo pacto de la gracia se trata completamente de ti, viendo a Jesús.  Los fariseos memorizaron grandes porciones de la Palabra de Dios y, sin embargo, ellos no pudieron ver la Palabra de Dios en la carne, de pie delante de ellos.  Nosotros no deberíamos estar interesados ​​en simplemente acumular conocimiento bíblico.  Deberíamos abrir las Escrituras para ver más de Jesús.  Algunas personas piensan que si ellos supieran hebreo y griego, entenderían mejor la Biblia.  Bueno, los fariseos sabían hebreo y eso no les ayudó.  Lo que nosotros necesitamos es que el Espíritu Santo nos descubra las revelaciones y gemas ocultas sobre Jesús y Su obra terminada.

Muy a menudo, cuando Jesús y Su gracia no son nuestro enfoque, nos encontramos vagando en el desierto del legalismo; desanimados y desilusionados con la vida como creyentes.  Esto es algo por lo que Raymond, que vive en Australia, pasó, después de convertirse en creyente cuando tenía doce años.  Él fue criado creyendo que Dios lo golpearía si él no guardaba la ley perfectamente.  A la edad de quince años, él dejó de ir a la iglesia y de leer la Biblia porque sintió que era demasiado difícil.  Pero a lo largo de los años, él nunca dejó de creer que Jesús es el Hijo de Dios.  A la edad de cincuenta y cuatro años, Raymond cumplió la promesa que le hizo a su padre de regresar a la iglesia.  Fue allí que Raymond conoció mi ministerio, y esta fue su respuesta al recibir el mensaje de la gracia:

Cuando yo escuché sobre lo que Jesús había conseguido por mí en la cruz, sentí que se me quitaba un peso de encima.  Por primera vez en mi vida, me sentí tan cerca de mi Salvador y todo lo que pude hacer fue llorar y decir: “¡Eres maravilloso, Jesús!” una y otra vez.  Yo sé que yo soy la justicia de Dios en Cristo Jesús por medio de Su obra perfecta y terminada en la cruz, y que así como Jesús es en el cielo, así también soy yo en este mundo.  Así que, cada vez que paso por una prueba, me pregunto: “¿Está Jesús derrotado por esto en el cielo?  No.  Bueno, yo tampoco lo estoy aquí en la tierra.”

He aprendido a llevar a Jesús a cada situación rápidamente para poder descansar en Su gracia y Su amor inmerecidos.  Debido a que Dios está conmigo, no importa cómo se vean las cosas en lo natural, ya que Dios está por encima de todo.  He aprendido a confiar en Jesús y a aprovechar Su amor y sabiduría a diario.  Él es fiel y NUNCA me dejará ni me desamparará.  Yo realmente puedo decir que he experimentado la sobreabundancia de la gracia de Dios.

Ahora yo sé que Dios nunca me había olvidado a pesar de que yo le di la espalda a Él.  ¡Dios respondió la oración de mi papá y ahora su familia entera sirve al Señor!  ¡Aleluya, alabado sea Jesús!

Amado, que tú disfrutes de la paz, el gozo y la victoria en esta vida depende de que veas a Jesús, porque de Él proviene toda la provisión y el sustento —Su gracia, Su amor, Su justicia y Su perdón.  Sigue enfocándote en Su gracia y Su amor por ti, y te prometo que tu vida se transformará más allá de tu imaginación.

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince 

viernes, 7 de noviembre de 2025

Se Te Ha Perdonado Mucho

 Inspiración De Gracia


Por lo cual te digo que sus pecados, que son muchos, han sido perdonados, porque amó mucho; pero a quien poco se le perdona, poco ama.  Lucas 7:47

Veamos Lucas 7:36-50 para ver lo que Jesús dijo acerca del perdón de los pecados.  Simón, un fariseo, había invitado a Jesús a su casa.  Mientras Jesús estaba sentado a la mesa en la casa de Simón, una mujer se le acercó.  Ella comenzó a llorar y lavó Sus pies con sus lágrimas.  Luego, ella secó Sus pies con su cabello, los besó y los ungió con aceite fragante.

Cuando Simón vio esto, se dijo a sí mismo: “Si este fuera un profeta sabría quién y qué clase de mujer es la que le está tocando, que es una pecadora.”

Aunque Simón no habló en voz alta, es interesante que Jesús le respondió haciéndole esta pregunta: “Cierto prestamista tenía dos deudores; uno le debía quinientos denarios, el otro cincuenta; y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó generosamente a los dos.  ¿Cuál de ellos, entonces, le amará más?”  Simón respondió, y dijo: “Supongo que aquel a quien le perdonó más.”  Y Jesús le dijo: “Has juzgado correctamente.”

Entonces, Jesús se volvió hacia la mujer y le dijo a Simón: “¿Ves esta mujer?  Yo entré a tu casa y no Me diste agua para los pies, pero ella ha regado Mis pies con sus lágrimas y los ha secado con sus cabellos.  No Me diste beso, pero ella, desde que entré, no ha cesado de besar Mis pies.  No ungiste mi cabeza con aceite, pero ella ungió Mis pies con perfume.  Por lo cual te digo que sus pecados, que son muchos, han sido perdonados, porque amó mucho; pero a quien poco se le perdona, poco ama.”

La mujer amaba mucho a Jesús porque ella sabía que se le había perdonado mucho.  En realidad, a nadie se le ha perdonado poco.  A todos se nos ha perdonado mucho.  En cuanto a esta mujer, ella lo sabía.  Así que, lo más “peligroso” de esta doctrina del perdón completo de los pecados es que te enamorarás de Jesús y terminarás cumpliendo el mandamiento más grande sin ningún esfuerzo: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.” (Mateo 22:36-38)  ¡Aleluya!

Si tú crees que se te ha perdonado poco, entonces amarás poco.  Pero cuando tú sabes la verdad sobre lo mucho que has sido perdonado, ¡tú amarás mucho a Jesús!  ¡Saber lo mucho que has sido perdonado es el secreto para amar a Jesús!  En otras palabras, tú solo amarás mucho a Jesús cuando experimentes Su generosa gracia y Su favor inmerecido al perdonarte todos tus pecados —pasados, presentes y futuros.  Pero Su gracia es degradada cuando tú piensas que Él solo te ha perdonado de tus pecados hasta el momento en que tú fuiste salvo y después de ese punto, te toca depender de tu confesión de pecados para ser perdonado.

El perdón de Dios no se da a plazos.  No andes pensando que cuando confiesas un pecado, Él te perdona solo por ese pecado.  Luego, la próxima vez que peques, tú necesitas confesar tu pecado nuevamente para que Él lo perdone nuevamente.  Tal es el tipo de creencia que degrada Su gracia.  Y el resultado de esto es que debido a que tú piensas que Él te ha perdonado poco, terminarás amándolo poco y te privarás de correr hacia Él y verlo ayudarte, liberarte y prosperarte.

Amado, ¡con un solo sacrificio en la cruz, Jesús borró todos los pecados de toda tu vida!  No menosprecies Su favor inmerecido con tus propios esfuerzos imperfectos por confesar todos sus pecados.  ¡Dale a este regalo que Jesús te dio el valor que se merece, al recibir y experimentar plenamente Su favor inmerecido hoy!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince