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viernes, 20 de diciembre de 2024

Arráigate En Su Amor

  Inspiración De Gracia


Y que arraigados y cimentados en amor, seáis capaces de comprender con todos los santos cuál es la anchura, la longitud, la altura y la profundidad, y de conocer el amor de Cristo que sobrepasa el conocimiento...  Efesios 3:17-19

Amigo, si tú has recibido un diagnóstico médico negativo, es natural que tengas miedo.  Es normal sentir dudas, enojo, tristeza, preocupación y condenación, e incluso “luchar con tus creencias cristianas.”  El Señor no espera que tú nunca seas sacudido.  Pero en medio de tu tumulto de emociones, mantén tus ojos en Jesús y sigue declarando Su obra terminada sobre tu situación.

Tal vez en este momento tú estés enojado con Dios por permitir que una enfermedad se arraigue en el cuerpo de un ser querido.  Tal vez te sientes impotente porque sientes como si estuvieras al margen y no hay nada que puedas hacer para aliviar el sufrimiento.  O tal vez tú mismo has sido confinado en una cama de hospital y estás aterrorizado.  Cada vez que te llevan en la silla de ruedas para que te realicen más exámenes exploratorios, no sabes lo que los médicos encontrarán y estás clamando: “Dios, ¿por qué me está pasando esto?  ¿En dónde estás?”

Cuando estás observando los síntomas en tu cuerpo o en el cuerpo de tu ser querido, cuando parece que has orado con todo tu corazón y aun así la enfermedad persiste, sé que es difícil creer que Dios puede sanar.  O tal vez tú crees que Él puede sanar, pero dudas que Él quiera hacerlo.

Quizás has perdido la esperanza porque piensas que si Él quisiera sanarte a ti o a tu ser querido, ya lo habría hecho.  Si así es como te sientes ahora mismo, te animo a que te alimentes de Su amor por ti.  Las dudas en tu mente pueden estar gritando tan fuerte que incluso resulta difícil para ti continuar creyendo en Él.

Pero oro para que puedas tener una nueva visión de la anchura, la longitud, la profundidad y la altura del amor de tu Salvador por ti. (Efesios 3:18-19)  Oro para que incluso cuando tu mente no pueda entenderlo, tu corazón esté arraigado y establecido en Su amor por ti.  Cuando estés bien establecido en Su amor, verás que Él hace mucho más abundante de lo que pedimos o pensamos. (Efesios 3:20)

No permitas que el enemigo haga tambalear tu fe.  No permitas que el enemigo te venda más mentiras.  Él es un enemigo derrotado y cualquier mal que él procure contra ti, Dios lo cambiará para tu bien y para Su gloria.

La Palabra de Dios declara que “ningún arma forjada contra ti prosperará.” (Isaías 54:17)  Incluso si el enemigo ha forjado alguna arma de enfermedad contra ti, descansa confiando en que esta no tiene poder para prevalecer contra ti.

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

jueves, 19 de diciembre de 2024

Ve A La Fuente

 Inspiración De Gracia


Compasivo y clemente es el Señor, lento para la ira y grande en misericordia… No nos ha tratado según nuestros pecados, ni nos ha pagado conforme a nuestras iniquidades. Porque como están de altos los cielos  sobre la tierra, así es de grande Su misericordia para los que le temen. Como está de lejos el oriente del occidente, así alejó de nosotros nuestras transgresiones.  Salmos 103:8, 10-12

El Salmo 103 es uno de mis salmos de David favoritos, un hermoso salmo que describe quién y qué es Dios realmente —un Salvador misericordioso y lleno de gracia.  Creer en lo correcto empieza con lo que tú crees acerca de Dios y esto debe tener su base en el fundamento sólido de la Palabra de Dios.

Para conocer la verdad acerca de quién y qué es Dios, no podemos guiarnos por sentimientos, circunstancias, conjeturas humanas o lo que hayamos escuchado a alguien decir acerca de Dios.  ¡Tenemos que ir a la fuente!

Si escuchaste el rumor de que alguien que tú conocías estaba diciendo cosas horribles y negativas sobre ti, no lo creas de inmediato.  Ve primero a la fuente.  Pregúntale a esta persona si esto es lo que realmente dijo o si esto es lo que realmente quiso decir.

Muchas personas permiten que amistades y relaciones muy valiosas se destruyan porque creen en los rumores.  Se vuelven personas amargadas, enojadas y decepcionadas, sin siquiera verificar con la persona si él o ella realmente había dicho esas cosas desagradables.

De la misma manera, en el mundo en el que vivimos, se perpetúan todo tipo de creencias erróneas acerca de Dios: “Dios está enojado contigo.”  “Él está decepcionado de ti.”  “Dios está permitiendo que te sucedan todas estas cosas negativas porque Él te está castigando por tus pecados pasados.”

¡Por favor, NO creas todos estos chismes sin fundamento sobre Dios!  Tales impresiones de Dios han dañado la relación de muchas personas con Él y a causa de esto, ellos viven con una perspectiva distorsionada de quién es Dios en realidad.

En lugar de recibir Su amor, Su gracia y Su perdón, ellos se volvieron asustados, distantes y temerosos de Él.  En lugar de permitir que Jesús entre en sus situaciones, viven sus vidas huyendo, evitando y escondiéndose de Él.

Vamos, honremos a Dios y vayamos a la fuente.  Mira nuevamente lo que la Biblia dice acerca de Él en la lectura de las Escrituras de hoy: Él es “lento para la ira y grande en misericordia... como está lejos el oriente del occidente, así alejó de nosotros nuestras transgresiones.”  ¡Este es nuestro Dios!  ¡Es por esto que tú siempre puedes correr hacia Él y creer que puedes recibir Su ayuda libremente!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

miércoles, 18 de diciembre de 2024

Ora Por Acontecimientos Correctos

 Inspiración De Gracia


La oración ferviente de una persona justa tiene mucho poder y da resultados maravillosos.  Santiago 5:16, NTV

La palabra hebrea qarah se usa a menudo en la Biblia para explicar acontecimientos ordenados por Dios.  La primera vez que se menciona qarah es en Génesis 24:12, cuando Abraham envió a su sirviente a buscar una esposa para su hijo, Isaac.  El sirviente no sabía cuál de las jóvenes sería la correcta, así que oró: “Oh Señor, Dios de mi señor Abraham, te ruego que me des éxito hoy, y que tengas misericordia de mi señor Abraham.”

La frase “te ruego que me des éxito hoy”, es la palabra qarah.  El sirviente le pidió a Dios que le diera qarah —un acontecimiento correcto.   Si sigues la historia, verás cómo el siervo de Abraham tuvo éxito en su tarea.

En lo que quiero que te enfoques aquí es en la postura del sirviente.  Él oró por la ayuda, la intervención y la dirección de Dios.  Él tenía una postura de humildad.  Todos nosotros necesitamos al Señor en nuestra vida diaria.  No importa cuán inteligentes seamos, nosotros mismos no podemos ponernos en el lugar correcto en el momento correcto el cien por ciento de las veces.  Solo el Señor puede hacer esto por nosotros.

Si nos mantenemos “humildes” y nos apoyamos en el Señor en busca de sabiduría, guía y entendimiento, Él nos guiará y nos protegerá.  Orar es adoptar una postura de humildad.  Esta le está diciendo a Dios: “Padre, yo no puedo, pero Tú puedes.”

Una señora que asiste a nuestra iglesia con regularidad compartió que en uno de sus viajes al extranjero, ella estaba tan absorta en su tiempo a solas con el Señor que se perdió el desayuno en el hotel en el que se hospedaba.  Pero mientras ella estaba en su habitación, se produjo un terrible ataque terrorista en el restaurante del hotel.

Ella estaba habitando al abrigo del Altísimo y fue dirigida sobrenaturalmente a quedarse en Su presencia esa mañana.  Ella humildemente priorizó su tiempo con el Señor sobre el tiempo programado para su desayuno.  Si hubiera bajado a comer, ella habría estado en el lugar equivocado en el momento equivocado.

Por eso me gusta llamar al Salmo 91 la Oración de Protección.  Cuando nosotros hacemos esta oración, estamos diciendo: “Señor Jesús, nosotros no podemos protegernos a nosotros mismos, pero Tú puedes.  Nos humillamos ante ti.  Sé nuestro refugio, nuestra fortaleza y nuestro Dios.  Tú seguramente nos protegerás y nos librarás de cualquier daño en estos tiempos peligrosos.  Guíanos para estar en el lugar correcto en el momento correcto, y para estar con las personas correctas.  Amén.”

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince