recibe pequeños mensajes de gracia todos los días

lunes, 3 de agosto de 2015

Dios Puede Calificar A Lo Descalificado

Salmos 103:4
El que rescata de la fosa tu vida, el que te corona de bondad y compasión.
Cuatro mujeres son mencionadas en la genealogía de Jesús (Mateo 1:1-16).  Interesantemente, ellas no son Sara, Rebeca, Lea o Raquel, las esposas de los patriarcas del Antiguo Testamento.  En su lugar están: Tamar, Rahab, Ruth y Betsabé, mujeres con un pasado de moral cuestionable.
Tamar recurrió al engaño y la prostitución para engendrar un hijo por medio de su suegro.  Aún así, fue de su linaje, de la tribu de Judá, que el Mesías vino (Génesis 38).  Rahab era una gentil y una prostituta en Jericó, que se convirtió en una creyente del Dios de Abraham, Isaac y Jacob (Josué 2:1-21).  Ella también se convirtió en la madre de Booz, quien desposó a Rut (Rut 4:13).
Rut era recta moralmente.  Pero como Moabita, ella era una gentil y por lo tanto, era considerada impía.  Aun así, ella se convirtió en la abuela de David  (Rut 4:13-17), a quien los judíos se refieren como su más grande rey.  Betsabé cometió adulterio con David (2ª Samuel 11:4).  Luego, trajo al mundo al Rey Salomón (2ª Samuel 2:24), de cuyo linaje real desciende Jesús.
¿Entonces qué nos está diciendo Dios aquí?
Él está diciendo que Él es más grande que nuestros pecados —en donde abunda el pecado, Su gracia sobreabunda (Romanos 5:20).  Su gracia es mayor que nuestros pecados, así que incluso cuando el mundo nos descalifique, ¡Él puede calificarnos para recibir Sus bendiciones!
Dios también está diciendo que É les un Dios de muchas oportunidades.  Las historias de esas mujeres nos muestras que incluso cuando nuestros problemas son de nuestra propia hechura, éstos no son definitivos, ni mortales.  ¡Cuando nos volvemos hacia Él, Él cambia totalmente nuestras situaciones, hasta que podamos ver Su gloria sobre nosotros!
Finalmente, Dios está diciendo que Él es un Dios de posicionamiento sobrenatural.  Incluso cuando todas nuestras conexiones terrenales se acaban, en el momento en que nos volvemos a Él, Él encuentra la manera de convertir nuestra cautividad en bendiciones.
Mi amigo, no mires tus circunstancias naturales y te desanimes.  Confía en Aquel “que rescata de la fosa tu vida y te corona de bondad y compasión”.  ¡Confía en Aquel, que califica a lo descalificado!
Pensamiento Del Día

La gracia de Dios es mayor que nuestros pecados, así que incluso cuando el mundo nos descalifique, ¡Él puede calificarnos para recibir Sus bendiciones!


domingo, 2 de agosto de 2015

No Vivas Enfocado En El Juicio

2ª Corintios 5:19
… Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando en cuenta a los hombres sus transgresiones…
¿En qué dos ciudades antiguas hizo Dios llover azufre y fuego?  Si respondes que son Sodoma y Gomorra, estás en lo cierto.  Pero si estás pensando es que Dios estaba más que deseoso por destruir las dos ciudades, ¡estás equivocado!
Dios no estaba esperando hacerlo.  Él no andaba a la caza de pecado.  Él andaba a la caza de justicia, así podía salvar las ciudades (Génesis 18:23-32).  Y yo creo que si Abraham le hubiera preguntado a Dios: “’Y si solamente encontraras a un hombre justo?”  La respuesta de Dios debía haber sido la misma: “Yo no destruiré el palacio por la vida de un hombre justo.”
Hoy, la justicia de un Hombre —Jesús— ha venido.  Jesús murió por nuestros pecados y resucitó por nuestra justificación.  Dios estaba en Cristo, reconciliando al mundo consigo Mismo, ¡no estaba contando nuestros pecados en contra de nosotros mismos!
De tal manera que ningún juicio caerá en ti hoy, porque si cayó en Jesús hace 2.000 años en el Calvario.  Y si Dios tuvo la suficiente gracia para sacar a Lot y a su familia antes de que cayera el juicio (Génesis 19:12-22), ¡cuánto más hará Él por ti, que ya no estás más bajo juicio!
Y ya que Dios no te juzga, no seas como la esposa de Lot, quien se convirtió en una estatua de sal cuando se volvió para ver la lluvia de azufre y fuego (Génesis 19:24-26).  Ella quería ver el juicio de Dios, incluso cuando los ángeles le habían advertido: “No mires detrás de ti, no sea que seas destruido” (Génesis 19:17).
Así que no vivas enfocado en el juicio, ni voltees a ver detrás de ti a los pecados que has cometido.  Dios no está en tu contra.  Él está por ti y está de tu lado.  Te recuerda que Él ya ha juzgado y castigado tus pecados en el cuerpo de Su Hijo.  Y debido a que Él es fiel a Su Hijo, y a lo que Su Hijo ha hecho, Él nunca va a juzgarte, ni castigarte.  Cualquier problema que estés enfrentando hoy no viene de Él.  Pero Él va a mostrarte un camino de salida, porque Él está de tu lado.  Él te ama y en Su corazón están tus mejores interesas.
Amado, Dios no anda fuera para atraparte.  Él anda fuera para bendecirte.  ¡Y Él te quiere más bendecido de lo que tú puedas pedir o imaginar! (Efesios 3:20).
Pensamiento Del Día

No vivas enfocado en juicio, porque Dios no está en contra de ti.  Él está porti y está de tu lado.


sábado, 1 de agosto de 2015

Dios Justifica Al Impío

Romanos 4:5
Mas al que no trabaja, pero cree en Aquel que justifica al impío, su fe se le cuenta por justicia.
Confianza es lo que Dios quiere que tú tengas cuando te acercas a Él.  Él no quiere que tú tengas temor de acercarte a Él, sintiéndote indigno a causa de tus pecados.  Él quiere que tú te acerques confiadamente a Él, sabiendo que la muerte, sepultura y resurrección de Su Hijo Jesucristo te ha justificado y te ha calificado para que recibas de Él confiadamente.
Ésta fue la clase de confianza que la mujer con el flujo de sangre tuvo cuando tocó a Jesús (Marcos 5:25-34).  Ahora, ella sabía que al tocar a Jesús estaba rompiendo la ley Levítica que establecía que cualquiera que tuviera flujo de su cuerpo era inmundo y no debería aparecer en público,  mucho menos tocar a otra persona (Levítico 15).
Pero ella se rehusó a sentirse condenada por la ley.  Ella creyó lo que había escuchado acerca de Jesús, y tuvo la confianza de que solo encontraría amor y compasión en Él, no condenación.  Ella creyó que Jesús la justificaría y la calificaría para recibir el milagro que necesitaba.  Fue por eso que ella se  introdujo con confianza entre la multitud para tocar a Jesús, quien ciertamente le dijo: “Hija, tu fe te ha sanado” (Marcos 5:34).
¿Qué fue eso acerca de su fe que la hizo ser sana?  Romanos 4:5 habla acerca de la fe que cree que Dios justifica al impío.  Cuando tú crees que Dios justifica al impío, eso te dará la confianza para que te acerques a Dios, incluso cuando te sientas impuro porque acabas de arruinarlo todo.
Cuando falles, no corras lejos de Dios.  Corre con confianza hacia Él, sabiendo que tú eres justificado por la sangre de Cristo y no por tu buen comportamiento.
El diablo puede decirte: “¿Cómo pudiste hacer eso?  ¿Quién te crees que eres?”  Tú no lo escuches.  Levántate y dale gracias a Dios por la sangre y el regalo de no condenación (Romanos 8:1).  Si Dios justifica al impío, ¿cuánto más a ti, Su amado hijo?
Pensamiento Del Día

Tú estás justificado por la sangre de Cristo y no por tu buen comportamiento.