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lunes, 28 de marzo de 2022

Aférrate A Las Promesas De Dios

 Inspiración De Gracia


“He aquí, todos los que se enojan contra ti serán avergonzados y humillados; los que contienden contigo serán como nada y perecerán. Buscarás a los que riñen contigo, pero no los hallarás; serán como nada, como si no existieran, los que te hacen guerra. Porque Yo Soy el Señor tu Dios, que sostiene tu diestra, que te dice: «No temas, Yo te ayudaré».”  Isaías 41:11-13

Permíteme compartir contigo un testimonio que creo que te animará mucho.  Uno de mis líderes fue diagnosticado con la enfermedad de Meniere cuando él de pronto comenzó con episodios de vértigo intenso que lo incapacitaban completamente durante horas.  Siempre que se producía un ataque de vértigo, le asaltaban oleadas de náuseas y él vomitaba incontrolablemente.  Él también experimentaba síntomas de tinnitus regularmente, durante los cuales cada sonido a su alrededor se magnificaba o se distorsionaba, y él no podía escuchar lo que la gente le decía.

Fue algo aterrador para él porque los ataques eran repentinos e impredecibles, podían ocurrir mientras él conducía, y lo dejaban con arcadas y vómitos hasta quedar exhausto.  Se sentía como si estuviera atrapado en las agitadas aguas de una tormenta violenta.  Sus doctores le dijeron que los medicamentos podrían ayudar a controlar los síntomas, pero que no había cura para su condición y, de hecho, era probable que los síntomas empeoraran.

Entonces, un día, el Señor lo guio al pasaje anterior de Isaías 41.  Él dijo: “Cuando Dios me dio esa palabra, yo me mantuve meditando en ella y la guardé en mi espíritu.  Las palabras ‘serán como nada’ seguían saltando hacia mí y yo supe que lo tenía.  Yo estaba sano.”

Él no vio la manifestación completa de su sanidad de manera inmediata, pero tuvo fe en que él ya estaba sano debido a la palabra que recibió.  La fe es la certeza de lo que se espera, “la convicción de lo que no se ve.” (Hebreos 11:1)  Entonces, incluso antes de ver la realidad, él supo que estaba sano.

Él continuó participando de la Santa Cena con regularidad, pero ya no lo hacía por temor a que los síntomas lo debilitaran cada vez más.  En cambio, él participó de la Santa Cena sabiendo que él ya estaba sano, y después de algún tiempo, él “dejó de experimentar los síntomas por completo”.  Mientras escribo esto, él ha permanecido completamente libre de síntomas durante más de un año.  ¡Toda la gloria a nuestro amado Salvador!

Isaías 41:11–13 es un pasaje tan poderoso para meditar si hoy estás enfrentándote al enemigo de la enfermedad.  ¿No les recuerda lo que el Señor hizo por el pueblo de Israel cuando abrió el Mar Rojo para ellos, a pesar de que parecía que todo estaba perdido?

El Señor no hace acepción de personas.  Pon tu confianza en Él.  Él puede abrir un camino donde no lo hay.  Si Él lo hizo por el pueblo de Israel y Él lo hizo por este hermano de mi iglesia, Él también puede hacerlo por ti.

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

domingo, 27 de marzo de 2022

Tú Eres Heredero Del Mundo

 Inspiración De Gracia


Cristo nos redimió de la maldición de la ley, habiéndose hecho maldición por nosotros (porque escrito está: ‘Maldito todo el que cuelga de un madero’), a fin de que en Cristo Jesús la bendición de Abraham viniera a los gentiles, para que recibiéramos la promesa del Espíritu mediante la fe.  Gálatas 3:13-14

Las bendiciones de Dios son parte de nuestra herencia en el nuevo pacto de la gracia que Jesús murió para darnos.  La Palabra de Dios nos dice que “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, habiéndose hecho maldición por nosotros... a fin de que en Cristo Jesús la bendición de Abraham viniera a los gentiles, para que recibiéramos la promesa del Espíritu mediante la fe.”

¿No es interesante que el Señor sea muy específico al mencionar que Cristo se hizo maldición por nosotros en la cruz, para que nosotros podamos experimentar y disfrutar la bendición de Abraham?  Él no quiere que nosotros simplemente experimentemos cualquier clase de bendición.  Él quiere que nosotros experimentemos la bendición de Abraham.  Creo, por lo tanto,  que a nosotros nos conviene averiguar qué es “la bendición de Abraham” y quién puede recibirla.

La Biblia nos dice que “si sois de Cristo, entonces sois descendencia de Abraham, herederos según la promesa.” (Gálatas 3:29)  ¿Eres tú de Cristo?  ¿Le perteneces a Jesús?  Entonces eso te convierte en heredero según la promesa.

Todo creyente en Cristo es un heredero.  Siempre que escuchas la palabra “heredero” esta habla de algo bueno.  Habla de una herencia por la cual tú no trabajaste, una herencia que es tuya no por lo que haces, sino por de quién eres.

En este caso, como creyente del nuevo pacto en Jesús, tú le perteneces a Jesús y tienes una herencia comprada por sangre, en Cristo como la simiente de Abraham.  ¡Tú, amado, eres heredero según LA promesa!

Ahora, hay muchas promesas en la Biblia, así que ¿cuál es LA promesa que Dios le hizo a Abraham?  Nosotros no podemos reclamar esta promesa si no sabemos qué es.  Necesitamos ir a la Palabra (usar la Biblia para interpretar la Biblia), para determinar cuál es la promesa.  Y encontramos la respuesta en Romanos 4:13 —“Porque la promesa a Abraham o a su simiente de que él sería heredero del mundo, no fue hecha por medio de la ley, sino por medio de la justicia de la fe.”

¡La promesa a Abraham y a su simiente (tú y yo) es que él sería “heredero del mundo”!  En el texto griego original, la palabra “mundo” utilizada aquí es kosmos.  Y su significado incluye: “todo el círculo de bienes terrenales, dotes, riquezas, ventajas, placeres.”

Ahora, ¡eso es de lo que tú eres heredero a través de la obra terminada de Jesús!   En Cristo, tú eres heredero del mundo —sus bienes, sus dotes, sus riquezas, sus ventajas y sus placeres.

Esta es LA promesa que Dios le hizo a Abraham y a su simiente.  No te disculpes por ello.  ¡Es tu herencia en Cristo!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

sábado, 26 de marzo de 2022

El Poder De La Identidad

 Inspiración De Gracia


¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo?... ¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Pues por precio habéis sido comprados; por tanto, glorificad a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.  1 Corintios 6:15, 19-20

Leí la historia de un hombre de negocios en la ciudad de Nueva York que se apresuraba a abordar el tren subterráneo de camino al trabajo, cuando vio a un mendigo con una taza de lápices en sus manos, sentado en el andén.  Sin pensar demasiado en ello, él rápidamente sacó algo de dinero de su billetera y dejó caer los billetes en el plato de recolección del mendigo antes de abordar el tren.

Justo antes de que las puertas del tren se cerraran, el empresario saltó de vuelta al andén y tomó varios lápices de la taza del mendigo.  Él se disculpó con el mendigo y le explicó que por la prisa se había olvidado de tomar los lápices que había comprado.  “Después de todo”, le dijo, “usted es un hombre de negocios al igual que yo.  Usted tiene mercadería para vender y esta tiene un precio justo.”  Después de eso, el empresario abordó el siguiente tren y siguió con su día.

En un evento social algunos meses después, un vendedor bien vestido se acercó a este empresario y se presentó.  “Probablemente tú no me recuerdes y yo no sé tu nombre,” le dijo, “pero nunca te olvidaré.  Tú eres el hombre que me devolvió el respeto por mí mismo.  Yo era un ‘mendigo’ que vendía lápices, hasta que tú llegaste y me dijiste que yo era un hombre de negocios.”

Comparto esta historia contigo para destacar el poder de la identidad.  El empresario le dio a este mendigo un sentido renovado de autoestima e identidad, al simplemente hablar sobre él y llamar a existencia un potencial latente que estaba en él.

Al llamar a este mendigo un hombre de negocios, el hombre despertó en él un sentido renovado de dignidad, valor e importancia.  Las palabras le dieron al mendigo una nueva perspectiva.  Y le dieron una nueva creencia y visión que lo impulsó a alejarse de la mentira de que todo lo que él podía ser era un mendigo.

Podemos establecer muchos paralelos en esta historia para los creyentes de nuestro Señor Jesús.  Creo que muchos que están luchando contra el pecado, las adicciones y las ataduras destructivas no tienen la revelación de su identidad del nuevo pacto en Cristo.  Cuando ves a un creyente que está luchando con el pecado, a menudo es un caso de identidad equivocada.

La mejor manera de ayudarlo es resaltarle de nuevo su justificación en Cristo, como lo hizo el apóstol Pablo con aquellos en la iglesia de Corinto que habían caído en pecado.  Pablo no les recalcó nuevamente a estos creyentes la ley de Moisés.  Todo lo que él hizo fue recordarles quiénes eran ellos  verdaderamente.

Vuelve a leer la escritura de hoy.  Pablo sabía que si les recordaba a ellos su identidad de justificados en Cristo, ellos se arrepentirían.  Ellos regresarían a la gracia y se apartarían de sus pecados cuando se les recordara sobre su valor, según el alto precio que Cristo había pagado en la cruz para rescatarlos.

Te animo a que uses el método del apóstol Pablo para animar y levantar a los creyentes que sabes que están luchando con el pecado.  Recuérdales su identidad en Cristo.  Ellos probablemente no saben o han olvidado, cómo fueron justificados delante de Dios por medio de la sangre de Jesús.

Debido a eso, como el mendigo de la historia, ellos están viviendo una vida de derrota.  Están viviendo muy por debajo del lugar alto al que Dios los ha llamado.  ¡Los creyentes en Cristo hemos sido llamados a ser la cabeza y no la cola, a estar arriba solamente y no debajo, a reinar sobre el pecado y no ser derrotados por él!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince