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lunes, 6 de marzo de 2023

Cómo Crecer En La Gracia De Dios

 Inspiración De Gracia


Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por medio de quien también hemos obtenido entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.  Romanos 5:1-2

La palabra de Dios nos dice que “Jesús crecía en sabiduría, en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres.” (Lucas 2:52)

Este es un buen versículo para orar y declarar sobre tus hijos —que ellos primero crezcan en gracia con Dios y luego en gracia con los hombres.  Tu “relación vertical” con Dios siempre debe tener prioridad sobre tu “relación horizontal” con las personas a tu alrededor.

Como Jesús, tú puedes crecer en sabiduría y en la gracia de Dios (Su favor inmerecido).  ¿Cómo?

Probablemente hayas notado que algunos creyentes parecen experimentar una mayor gracia que otros.  Creo que esto se debe a que estos creyentes entienden la clave para acceder al favor de Dios.

Romanos 5:2 explica claramente que “hemos obtenido entrada por la fe a esta gracia [favor inmerecido] en la cual estamos firmes.”

Para tener acceso a tu computadora o a tu cuenta bancaria, tú necesitas una contraseña.  Para tener acceso y crecer en la gracia de Dios, la “contraseña” o clave que necesitamos tener es FE, fe para creer que TÚ, _______________ (inserta tu nombre), ¡eres altamente favorecido!

Una de las cosas que les he enseñado a hacer a los miembros de mi iglesia es declarar sobre sí mismos que ellos son grandemente bendecidos, altamente favorecidos y profundamente amados.

“¿Cómo sabemos que somos grandemente bendecidos, Pastor Prince?”

Lee por ti mismo Hebreos 6:13–14.  Dios quería que nosotros estuviéramos tan anclados en el entendimiento seguro y firme de que Él va a bendecirnos, a nosotros, la simiente de Abraham, que Él juró por Sí Mismo, diciendo: “Ciertamente te bendeciré y ciertamente te multiplicaré.”

“¿Cómo podemos decir que somos altamente favorecidos?”

Efesios 1:6 nos dice que por la gracia de Dios (Su favor inmerecido), Dios “nos hizo aceptos en el Amado.”  En el texto griego original, la palabra “acepto” es la palabra charitoo, que significa “altamente favorecido”.

“¿Y realmente somos profundamente amados por Dios?”

Dios no solo nos amó.  Juan 3:16 dice que “tanto amó Dios al mundo que dio a Su Hijo unigénito.” (NVI)  Él demostró que Él nos amaba TANTO cuando envió a Jesús a morir en la cruz por nosotros.

Oro por que los versículos que te he mostrado aquí te ayuden a creer que por medio de Jesús, tú eres de hecho grandemente bendecido, altamente favorecido y profundamente amado.  Si estas verdades aún no se han establecido en tu corazón, comienza a hablarlas.

Mírate en el espejo todas las mañanas y declara con confianza: “¡Debido a la obra perfecta de Jesús en la cruz, yo soy justo por Su sangre, y soy grandemente bendecido, altamente favorecido y profundamente amado!  Yo espero expectante cosas buenas en mi camino hoy.  ¡Espero expectante el buen éxito, y tengo una expectativa confiada del bien!”

Una vez que recibiste a Cristo, tú estás parado en un terreno de gracia.  Ya no estás en el terreno de la condenación.  ¡Dios te ve a ti como Su hijo favorito!

“Pero Pastor Prince, ¿cómo puede Dios tener tantos favoritos?”

Oye, Él es Dios.  No trates de limitar a un Dios infinito con tu mente finita.

La Biblia nos dice que Dios cuenta los cabellos de cada una de nuestras cabezas. (Mateo 10:30)  Yo amo mucho a mi hija, pero nunca he contado la cantidad de hebras de cabello que tiene su cabeza.

Su amor por cada uno de nosotros es íntimo y profundamente personal.  A Sus ojos, ¡todos somos Sus favoritos!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

domingo, 5 de marzo de 2023

Solo Buenos Regalos

 Inspiración De Gracia


Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden?  Mateo 7:11

Como padre, siempre me duele ver que mis hijos no están bien.  Mi primera hija, Jessica, ya creció, pero recuerdo cómo me rompió el corazón verla llorar cuando sufría de una fiebre viral cuando era bebé.

Recuerdo estarla cargando en mis brazos y orar por ella mientras daba vueltas  por su habitación toda la noche.  Le di baños de esponja a su cuerpo febril una y otra vez.  Mientras ella estaba enferma, yo no podía descansar.

Yo odiaba la fiebre que hacía que mi bebé convulsionara por el dolor.  Habría hecho cualquier cosa para aliviar su malestar.  Si hubiera podido llevar su fiebre en mi propio cuerpo para que ella no tuviera que pasar ese dolor, lo habría hecho con mucho gusto.

Lo que yo siento cuando mis hijos no se sienten bien es solo un reflejo microcósmico de lo que nuestro Padre celestial siente por nosotros cuando no nos sentimos bien.  Él quiere que nosotros estemos rebosantes de salud y vida.  Él odia las enfermedades y los dolores por lo que estos nos hacen.

Pero la diferencia es esta: Él, sí pudo tomar nuestras enfermedades y ponerlas sobre el cuerpo de Jesús mientras Él colgaba de la cruz, para que nosotros no tuviéramos que sufrirlas.  La Biblia nos dice: “Él Mismo llevó nuestros dolores y cargó nuestras enfermedades.” (Mateo 8:17)

¿Por qué hizo eso nuestro Señor Jesús?  Porque Él nos ama mucho.  Él no podía descansar hasta haber asegurado nuestra salvación, nuestra salud y nuestra plenitud.  Finalmente, cuando Él hubo soportado todos los pecados, todas las enfermedades y todos los dolores sobre Su propio cuerpo, Él clamó: “¡Consumado es!” (Juan 19:30) y descansó.

La Biblia nos muestra esto claramente: Dios es un Dios bueno.  Él es nuestro amoroso Padre celestial.  Es por eso que yo no puedo entender por qué hay quienes enseñan que Dios a veces usa la enfermedad para enseñarnos una lección o enseñarnos que debemos “orar mucho” para recibir Su sanidad.

¿Puedes imaginar a algún padre terrenal infligiendo sufrimiento a su propio hijo?  ¿Necesitarías tú ser persuadido para aliviar el dolor de tu hijo?

Hay incluso algunas personas que afirman que a veces la voluntad de Dios para nosotros es que estemos enfermos.  Pero cuando sus propios hijos se enferman, ellos hacen todo lo que está a su alcance para asegurarse que se recuperen.  Si realmente fuera la voluntad de Dios para nosotros, que estemos enfermos, ¡buscar la manera de recuperarnos sería tratar deliberadamente de salirnos de la voluntad de Dios!

Amigo, rechaza cualquier cosa que sugiera, aunque sea remotamente, que Dios usa la enfermedad y el sufrimiento para enseñarnos algo.  ¡Nuestro Padre está lleno de gracia y misericordia, y quiere que nosotros estemos sanos, que tengamos provisión y que estemos protegidos de toda clase de mal, de las enfermedades y los dolores!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

sábado, 4 de marzo de 2023

La Fe No Es Una Lucha

Inspiración De Gracia


Así que la fe viene del oír, y el oír, por la palabra de Cristo.  Romanos 10:17

¿Alguna vez sentiste que necesitabas más fe?  ¿Alguna vez te has mirado a ti mismo y te has dicho que si tan solo tuvieras más fe, verías tu libertad financiera o tu sanidad?

Amigo, tengo una buena noticia para ti hoy: la fe no es una lucha.  Las Escrituras nos muestran que el oír con fe y las obras de la ley son totalmente opuestas. (Gálatas 3:2, 5)  Y dado que las obras de la ley tienen que ver con nuestro esfuerzo propio, no hay esfuerzo propio en la fe.

Durante años, mi propio ministerio fue un ministerio que descalificaba a la gente.  Yo le decía a mi congregación: “¡No hay nada malo en Dios, nada malo en Su Palabra, así que debe haber algo malo en ti!”

Pero un día, escuché al Señor hablándome en mi interior.  Él dijo: “¡Deja de descalificar a Mi gente!  Mi sangre ya los ha calificado.  ¡Deja de descalificarlos!”

Ahora sé que la fe es lo opuesto a la ley, y que cuanto más consciente se vuelve la gente de sí misma y cuanto más depende de sus propios esfuerzos para recibir del Señor, más se extingue la fe en ellos.

Así que, cuando el Señor abrió mis ojos a la gracia, yo cambié por completo lo que estaba predicando y comencé a declarar: “No hay nada malo en Dios, nada malo en Su Palabra, ¿y saben qué?  ¡Por medio de la sangre de Jesús, no hay nada malo en ti!  ¡Recibe tu milagro!”

¡Aleluya!  Una vez que dejé de señalarle a la gente lo que estaba mal con ellos y en su lugar señalé lo que estaba bien con ellos debido a Jesús, hubo impartición de fe y comenzamos a experimentar una explosión de milagros de sanidades como nunca antes.  Los cánceres se curaron, los tumores se extirparon sobrenaturalmente y hubo vidas transformadas.

Eso es lo que sucede cuando los creyentes saben que han sido justificados por la sangre de Jesús.  ¡Ellos empiezan a comprender que tienen el derecho comprado con Su sangre para ser sanados, experimentar libertad económica y disfrutar la restauración en sus matrimonios!

Cuando las personas comienzan a ver más a Jesús, cuando comienzan a ser más y más conscientes de que Jesús ha sido crucificado en su nombre, la fe ya no es una barrera para recibir las promesas de Dios.

¿Por qué?  Porque cuanto más ven lo que Jesús ha hecho por ellos, cuanto más ven para qué los ha calificado Jesús, más fe brota dentro de ellos y los milagros florecen.  ¡Aleluya!

Amado, tú no tienes que desear tener más fe para cualquier milagro que le estés pidiendo a Dios en este momento.  No tienes que intentar evocar más fe.

Simplemente mira a Jesús en la cruz por ti y la fe que necesitas para enfrentar cualquier situación o dificultad llegará a tu vida.  ¡Solo mira a Jesús y Su gracia hacia ti!  Él es el autor y consumador de la fe. (Hebreos 12:2)

La fe viene del oír, y el oír, por la palabra de Cristo.  Cuanto más de Jesús y Su amor escuches, más fe nacerá en tu corazón.

Afiánzate de las enseñanzas que predican acerca de Jesús y Su obra terminada.  Haz que el escuchar la predicación de las buenas nuevas sea tu prioridad.

¡Hay poder en el evangelio de Jesucristo!  ¡Extiende tu mano y recibe hoy tu milagro de manos de tu amoroso Salvador!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince