recibe pequeños mensajes de gracia todos los días

viernes, 25 de marzo de 2022

Hay Poder Al Escuchar La Predicación Del Evangelio

 Inspiración De Gracia


Y había en Listra un hombre que estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo desde el seno de su madre y que nunca había andado. Este escuchaba hablar a Pablo, el cual, fijando la mirada en él, y viendo que tenía fe para ser sanado, dijo con fuerte voz: “Levántate derecho sobre tus pies.” Y él dio un salto y anduvo.  Hechos 14:8-10

¿Te has preguntado alguna vez cómo el hombre cojo de las escrituras de hoy, que nunca había caminado, fue lleno de fe cuando escuchó a Pablo hablar?  ¿Qué palabras generaron tanta fe?

Veamos esto de cerca en la lectura de hoy.  La Biblia solo dice que Pablo “predicaba el evangelio.” (Hechos 14:7)  No dice que él estuviera enseñando sobre sanidad divina.

La Biblia también declara que “la fe viene del oír, y el oír, por la palabra de Cristo.” (Romanos 10:17)  ¡Así que el hombre de Listra se llenó de fe porque él escuchó la palabra de Cristo!

Sé que en la mayoría de las traducciones de la Biblia, dice que la fe viene del oír “la palabra de Dios.”  Pero si estudias la palabra griega original para “Dios” aquí, no es Theos de “Dios”, sino Christos de “Cristo”.

Verás, la fe no viene simplemente al escuchar la palabra de Dios, porque la palabra de Dios abarcaría todo en la Biblia, incluida la ley de Moisés.  No hay impartición de fe cuando escuchas la predicación de los Diez Mandamientos.

La fe solo se obtiene al escuchar la palabra de Cristo —enseñanzas que han sido filtradas a través de la obra terminada de Jesús y el nuevo pacto de la gracia.  Esto significa, escuchar la predicación de la Palabra desde Génesis hasta Apocalipsis siempre que sea desde la perspectiva de Jesús y Su gracia.

Después de todo, Cristo está oculto en el Antiguo Testamento y revelado en el Nuevo Testamento.  En el Antiguo Testamento, encontrarás sombras de Cristo en las cinco ofrendas levíticas, el tabernáculo de Moisés e incluso en las vestiduras del sumo sacerdote, pero se necesita un entendimiento del nuevo pacto para extraer a Cristo.  Solo cuando se predique a Cristo se impartirá fe.

Me puedo imaginar cómo respondió el hombre de Listra cuando escuchó a Pablo proclamar que él podía ser justificado de todas las cosas si tan solo creyera en Jesús.  Cuando escuchó las buenas nuevas de Cristo, la fe vino y llenó su corazón para creer que él había sido perdonado de todos sus pecados.

Y en ese mismo momento, él escuchó que Pablo le ordenaba en voz alta: “¡Levántate derecho sobre tus pies!”  Antes de que tuviera tiempo para dudar, él se halló dando un salto alegre para ponerse de pie y por primera vez en su vida, ¡él caminó!  ¡Aleluya!

Esto es muy similar a un mensaje de celebración que recibí de Lizzy, que vive en Virginia.  Durante diez años ella había estado orando por una joven que fue abusada sexualmente cuando era niña y desarrolló anorexia cuando era adolescente.

La condición de la niña empeoró y fue ingresada en un pabellón para pacientes cardíacos porque su corazón se había debilitado demasiado para funcionar correctamente.  A pesar de la consejería y los tratamientos que ella recibió, su condición no mejoró y los médicos la declararon “moribunda”.  Entonces, esto sucedió:

Demasiado débil para siquiera leer, esta joven comenzó a ver a Joseph Prince y a escuchar los mensajes del amor y la gracia de Dios.  Poco antes de Navidad, su sonda de alimentación permanente se cayó por sí sola y ella comenzó a hacer lo que los doctores dijeron que ella nunca volvería a hacer —¡comer alimentos sólidos!  Ella dijo que había escuchado a Joseph Prince decir que cuando su espíritu se fortaleciera, su cuerpo lo seguiría, ¡y así fue!

Ella ahora puede asistir a la iglesia.  Su pastor incluso la ha asignado para ministrar a la familia de una niña de catorce años que es anoréxica.  Ella le está diciendo a la niña que nada funcionó para ella excepto la gracia de Dios. ¡Aleluya!

Amigo, la fe para sanar o recibir cualquier otra libertad que tú necesites, llega cuando tú simplemente estás escuchando la predicación del evangelio de la gracia, como lo hizo el cojo de Listra.  La Biblia declara que el evangelio es el poder de Dios para tu salvación (Rom. 1:16), la cual incluye plenitud, preservación de la vida y bienestar.

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

jueves, 24 de marzo de 2022

Rompe El Ciclo De La Derrota

 Inspiración De Gracia


Por consiguiente, no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús.  Romanos 8:1

Las personas que creen erróneamente que Dios es duro con ellos a causa de que han fallado, inevitablemente serán duros con las personas que los rodean, y sobre todo, terminarán siendo muy duros consigo mismos.  Ellos no pueden perdonarse a sí mismos por los errores que han cometido en el pasado y lo sepan o no, terminan castigándose a sí mismos.

Es un círculo vicioso de derrota.  Cuanto menos pueden perdonarse ellos a sí mismos, más se lastiman con todo tipo de comportamientos y más caen esclavos de diferentes adicciones destructivas.  Esto los lleva a sentirse aún más culpables, lo que a su vez los impulsa a castigarse a sí mismos aún más —y el ciclo continúa.

Creo que la causa fundamental de muchos hábitos pecaminosos, temores y adicciones puede ser rastreada hasta la condenación.  Quiero hablarte hoy acerca de perseguir la condenación como la raíz, para ayudarte a recibir el perdón de Dios en esas áreas, a fin de que puedas romper tu ciclo de derrota y entrar en un nuevo ciclo de victoria.

¿Estás viviendo hoy con alguna culpa y condenación no resueltas?  Tengo excelentes noticias para ti.  Cuando tú te das cuenta de que el corazón de Dios no está en la condenación sino en el perdón, ¡tu vida entera es completamente transformada para Su gloria!  Personalmente he sido testigo de muchas vidas transformadas cuando las personas simplemente dan un pequeño paso de fe para creer en Su gracia y recibir Su perdón en sus vidas.

En lugar de castigarse a sí mismos por sus errores y descalificarse a sí mismos, estas personas comenzaron a corregir sus creencias y a recibir el perdón de Dios al ver a Jesús asumiendo su castigo.  Ellos comenzaron a ver que su Salvador los calificaba para recibir todas las bendiciones de Dios para sus matrimonios, sus familias y sus carreras.

En este momento, quiero animarte a que liberes ante el Señor la culpa y la condenación que has acumulado por cualquier falta que hayas cometido a lo largo de los años.  ¿Harías esta oración conmigo?

“Señor Jesús, ya no quiero vivir bajo la culpa y la condenación.  Hoy, yo suelto todas mis faltas, mis pecados y mis equivocaciones en Tus amorosas manos.  Y ahora mismo, recibo Tu perdón en mi corazón.  Gracias por Tu preciosa sangre que me lava más blanco que la nieve.  Ahora mismo yo me posiciono firme en Tu justicia, Tu favor, Tu gozo y Tu paz.  ¡Amén!”

Esta es una oración simple pero poderosa.  Te animo a hacerla cada vez que falles y experimentes culpa y condenación en tu corazón.

Deje de castigarse a ti mismo —tu respuesta se halla en la cruz de Jesús.  Yo te aseguro que cuando busques a Jesús cada vez que falles, y recuerdes cuán perdonado y justificado eres en Cristo, comenzarás a vivir como la persona perdonada y justa que Jesús hizo de ti.

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

miércoles, 23 de marzo de 2022

Poder Para Destruir Completamente Las Enfermedades

Inspiración De Gracia


Dios ha escogido lo necio del mundo, para avergonzar a los sabios… para que ninguna carne se jacte delante de Dios.  1 Corintios 1:27, 29

Para muchas personas, la simplicidad de la Santa Cena es lo que les hace muy difícil creer que puede ser eficaz.  Todo lo que ellos pueden ver es un pequeño trozo de pan y una pequeña copa de jugo.  Ellos no pueden imaginar cómo algo tan aparentemente insignificante, pequeño y débil puede echar fuera la enfermedad o hacer que ellos vivan una vida larga.

Cuando descartamos los elementos de la Santa Cena por esas razones, estamos olvidando la manera en la que Dios obra.  La Biblia dice que Dios escoge lo débil del mundo, para avergonzar a lo que es fuerte.  Una y otra vez, vemos cómo Dios derrotó a los enemigos de los hijos de Israel no por medio de su poderío militar sino por cosas aparentemente insignificantes.

Dios usó una honda y una piedra en la mano de un joven pastor para derribar a Goliat, el poderoso campeón del ejército filisteo. (1 Sam. 17:38–51)  Él usó un martillo y una estaca en las manos de una mujer indefensa para destruir a Sísara, el despiadado comandante militar cananeo que había oprimido a los hijos de Israel durante veinte años. (Jueces 4:3–22)  Él usó la quijada de un burro en la mano de Sansón —un hombre— para matar a mil filisteos. (Jueces 15:15-16)

Es interesante notar que cuando una mujer gentil se acercó al Señor Jesús buscando sanidad para su hija que estaba terriblemente endemoniada, Él se refirió a la sanidad como “el pan de los hijos.”  ¿Sabes lo que le dijo la mujer?

 “Sí, Señor, mas los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus señores.”  Entonces Jesús le dijo: “¡Oh mujer, grande es tu fe; sea hecho contigo como quieres.”  Y su hija fue sana desde aquella hora. (Mat. 15:22-28, RVA)

¿De qué piensas que sea una sombra el pan de los hijos que está puesto en la “mesa de sus señores”?  ¡De la Santa Cena!

Tú y yo nos sentamos a la mesa del Señor porque somos hijos e hijas del Dios Altísimo y podemos participar libremente de la Cena del Señor.  Si las aparentemente insignificantes “migajas” que cayeron de la mesa pudieron sanar a la hija de la mujer, ¡cuánta más sanidad y vida recibiremos nosotros que tenemos la sustancia de la Santa Cena!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince