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viernes, 6 de octubre de 2023

El Secreto Para Recibir Tu Milagro

Inspiración De Gracia


Vuelvo a preguntarles: ¿acaso Dios les da al Espíritu Santo y hace milagros entre ustedes porque obedecen la ley?  ¡Por supuesto que no!  Es porque creen el mensaje que oyeron acerca de Cristo.  Gálatas 3:5, NTV

Asistí a una conferencia hace años y recuerdo haber escuchado sobre todo tipo de cosas que teníamos que hacer para obrar los milagros de Dios.  Por ejemplo, nos dijeron que teníamos que orar oraciones largas.

Por favor, no me malinterpretes.  No estoy diciendo que no haya lugar para las oraciones largas.

A mí me encanta acercarme a mi Abba para pasar tiempo hablando con Él.  También le he enseñado a nuestra iglesia sobre la importancia de orar, especialmente orar en el Espíritu con frecuencia.  Pero, ¿acaso el secreto para que ocurran milagros en tu vida se encuentra en la oración, o incluso en el ayuno de cuarenta días y cuarenta noches, como dicen otros?

Algunas personas piensan que pueden torcer el brazo de Dios con sus esfuerzos y convencerlo de que ellos merecen un milagro o una liberación de parte de Él.  ¿De verdad crees que debido a que has ayunado u orado durante largos períodos de tiempo, Dios está impresionado contigo y tiene que responder a tus oraciones?

Vamos, amigo, la única razón por la que Dios responde nuestras oraciones hoy es la obra terminada de Jesús.  No te dejes engañar más.  Dios no es deudor de nadie.  Ningún hombre puede merecer las bendiciones de Dios por sus propios esfuerzos.  No se trata de nuestros sacrificios.  ¡Se trata de Su sacrificio!

Todo lo que Dios ve es la obra de Su Hijo en la cruz, y en virtud de Jesús, todas Sus bendiciones y Su poder para hacer milagros son tuyos cuando tú crees en Su Hijo.

Lee atentamente la escritura de hoy para conocer lo que Pablo les dijo a los gálatas que dependían de sus propios esfuerzos.  Luego, considera a todas las personas que recibieron milagros de Jesús durante Su ministerio en la tierra.

Ninguno de ellos lo merecía.  Ellos no hicieron nada para ganar sus milagros.  Ellos simplemente recibieron sus milagros debido a Su gracia.

Hace unos años, el Señor me habló y dijo: “Cuando Mi pueblo ve Mi gracia, Yo veo su fe.”  ¿Recuerdas a la mujer con el flujo de sangre que sangraba desde hacía doce años?

De acuerdo con la ley de Moisés, a ella se le consideraba impura y se suponía que no debía estar en lugares públicos, y mucho menos tocar a nadie.  Sin embargo, la Biblia nos dice que “cuando oyó hablar de Jesús, se acercó a Él por detrás entre la multitud y tocó Su manto.” (Marcos 5:27)

Ella debió haber escuchado los maravillosos testimonios de las personas que Jesús había tocado y sanado, y estos relatos le abrieron los ojos para ver a Jesús como un Salvador lleno de gracia, rebosante de misericordia y compasión.

¿El resultado?  La fe se encendió en ella y en el momento en que tocó el borde de Su manto, ella recibió su milagro.

¿Alguna vez estuvo ella consciente de su fe?  No, ella solo estaba consciente de Jesús y de Su gracia.  Cuando ella vio Su gracia, Él dio la vuelta y vio su fe.  Con gran ternura, Él le dijo: “Hija, tu fe te ha sanado.” (Marcos 5:34)

Amigo, tú no tienes que tratar de evocar la fe para la sanidad o las finanzas.  La fe para cualquier milagro o liberación en tu vida brota cuando tú ves Su gracia.

¡Él murió para que tú pudieras vivir!  Tú no te lo merecías, pero aun así, Él lo hizo por ti.

Mira a Jesús en la cruz por ti —la demostración de Su amor incondicional y Su gracia maravillosa.  ¡Y cuando veas Su gracia, tú tendrás fe para recibir tu milagro!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

jueves, 5 de octubre de 2023

Declara Tu Autoridad Abiertamente

Inspiración De Gracia


“… mayor (más poderoso) es el que está en vosotros que el que está en el mundo.”  1 Juan 4:4, AMP

Muchas personas piensan que Dios tiene todo el control sobre el mundo hoy y por eso le echan a Él la culpa de los desastres, los accidentes trágicos y las enfermedades.  Algunas personas se vuelven ateas porque dicen que ellos no pueden adorar a un Dios caprichoso que permite que los niños sufran enfermedades terminales.

Lamentablemente, lo que ellos no entienden es que hay un diablo que es muy real, activo y destructivo en este mundo.  Dios no es el autor de las calamidades y enfermedades.

¡Nuestro Señor Jesús vino para que nosotros tuviéramos vida y vida en abundancia!  Pero el diablo es un ladrón.  Él vino a robar, matar y destruir. (Juan 10:10)

El mundo en el que vivimos hoy es un mundo caído.  Dios les dio a Adán y Eva dominio sobre este mundo, pero en el momento en que Adán y Eva mordieron el fruto prohibido, el pecado y la muerte lo corrompieron.

Adán y Eva cedieron el control de este mundo al diablo.  Satanás es llamado “el príncipe de la potestad del aire” en Efesios 2:2, “el dios de este mundo” en 2 Corintios 4:4 y “el príncipe de este mundo” en Juan 12:31.

Ahora, esto no significa que Satanás gobierne el mundo completamente y que tenga poder ilimitado en el mundo.  Por favor, presta absoluta atención a esto.  Es muy importante que tú sepas y comprendas que los creyentes del Señor Jesucristo ya no están bajo el dominio del poder y la influencia de Satanás en este mundo.

En Cristo, nosotros estamos en este mundo, pero no somos de este mundo. (Juan 17:11, 14)  Nosotros pertenecemos a un poder superior y Su nombre es Jesús.  La Biblia también nos dice que “mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo.” (1 Juan 4:4)

Es por eso que nosotros podemos mantenernos firmes, fuertes y orgullosos sobre las promesas de Dios, y decir: “Está bien” sobre cada área de nuestra vida.  ¡Nosotros somos Suyos!  No somos como ovejas sin pastor.

Todas las bendiciones, promesas y protección que pertenecen a los justos “son en Él sí, y en Él amén.” (2 Corintios 1:20)  Nosotros solo necesitamos recibirlas por gracia por medio de la fe.  Estas no se reciben por medio de nuestras obras, para que ningún hombre pueda jactarse, sino se reciben puramente por medio de la fe en Su favor inmerecido. (Efesios 2:8–9)

Simplemente toma la promesa en Proverbios 11:21 que dice: “La descendencia de los justos será liberada.”  Esto significa que tus hijos e hijas estarán a salvo y protegidos en el nombre de Jesús.

Cuando el miedo se abre camino en tu corazón y tú comienzas a angustiarse por la seguridad de tus hijos, simplemente reclama esta promesa de la Palabra de Dios y di: “Señor, Te doy gracias porque yo soy la justicia de Dios en Cristo y Tú prometiste en Tu Palabra que la descendencia de los justos será liberada.”

Cuando vengan a tu mente preguntas que traten de poner duda en tu corazón acerca de tu justicia y tu calificación en Cristo, te animo a que digas: “Yo fui hecho justo Por la fe y la descendencia de los justos será liberada.”  Además, el Salmo 112:2 declara esto del creyente: “Poderosa en la tierra será su descendencia; la generación de los rectos será bendita.”  ¡Amén!

Quiero animarte a que tomes en serio el evangelio de la gracia.  Hay un enemigo real y su objetivo es engañarte haciéndote pensar que tú tienes que trabajar por tu justicia, así él puede hacerte sentir constantemente inadecuado y descalificado.  Pero la verdad es esta: la justicia del nuevo pacto es un regalo que se recibe por fe, ¡y la sangre de nuestro Señor Jesús te ha calificado!

Hoy, la Palabra de Dios, el poder de Dios y la protección de Dios sobre ti son mucho más fuertes que cualquier cosa que el enemigo pueda lanzar contra ti.  El diablo es el gobernante de este mundo, pero no olvides lo que la Palabra de Dios proclama acerca de ti: “Mayor (más poderoso) es el que está en vosotros que el que está en el mundo.” (1 Juan 4:4, AMP)

Tú estás tan completamente limpiado por la sangre de nuestro Señor Jesús que hoy el Espíritu Santo, el propio Espíritu de Dios, vive en ti.  Y Él, que está en ti es mayor que cualquier demonio, cualquier adversidad y cualquier atadura.  ¡Amén!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

miércoles, 4 de octubre de 2023

Solo La Expiación De Cristo Satisface A Dios

Inspiración De Gracia


… Y si alguno peca, Abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Él mismo es la propiciación por nuestros pecados...  1 Juan 2:1-2

En estas fechas, los judíos aún celebran Yom Kippur o el Día de la Expiación.  Como el nombre lo sugiere, este es un día apartado para expiar los pecados de uno.  Pero para los cristianos, esta hermosa fiesta apunta a Jesús y lo que Él hizo por nosotros en la cruz.  Debido a Su sacrificio, todos nuestros pecados ya fueron perfectamente expiados.  Es por eso que si nosotros pecamos, sabemos que “Abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.”  Y Él mismo es la propiciación por nuestros pecados.

Ahora bien, aquí no dice que si alguno se arrepiente, Abogado tenemos para con el Padre.  Dice que si alguno peca, Abogado tenemos para con el Padre.  En el momento en que un hijo de Dios peca, inmediatamente, su Abogado, Jesucristo, entra en acción para orar por él y protegerlo.

¿Qué hay del arrepentimiento entonces?

La palabra “arrepentimiento” es metanoia en griego, que significa cambiar el pensamiento de uno.  Por ejemplo, tú solías creer que Jesús era simplemente un buen hombre.  Luego, un día, te arrepentiste y creíste que Él es el Hijo del Dios viviente, quien murió por tus pecados y resucitó al tercer día, y con alegría lo tomaste como tu Salvador.

El arrepentimiento bíblico no es la idea de golpearte o castigarte a ti mismo para expiar tus pecados.  No lo conviertas en una obra humana, como el hombre que acudió a un sacerdote para confesar sus pecados.  Cuando terminaron, el sacerdote le preguntó al hombre: “Por cierto, ¿a qué te dedicas?”  El hombre respondió: “Soy un contorsionista,” y procedió a darle una demostración.  Otro hombre vino con el deseo de confesar sus pecados.  Cuando vio al contorsionista todo retorcido en el suelo, dijo: “¡Si esto es arrepentimiento, olvídalo!” y salió corriendo.

Amigo, no hay necesidad de escalar el Himalaya o azotar tu espalda hasta sangrar para expiar tus pecados.  Ninguna cantidad de autocastigo o llanto puede expiarlos.  Tus pecados ya fueron castigados completamente en el cuerpo de Jesús.  Solo Su obra terminada satisface a Dios.  ¡Así que cambia tu pensamiento y simplemente cree que solo Jesús es la propiciación por tus pecados!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince