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martes, 19 de enero de 2016

Imparte Gracia Por Medio De Tus Palabras

No salga de vuestra boca ninguna palabra mala, 
sino sólo la que sea buena para edificación, 
según la necesidad del momento,
para que imparta gracia a los que escuchan.
Efesios 4:29

Como creyentes en nuestro Señor Jesucristo, nuestras palabras tienen peso.

No es de extrañar entonces que el apóstol Pablo nos advierte que “no salga de vuestra boca ninguna palabra mala, sino sólo la que sea buena para edificación.”  ¿Por qué?  Para que nosotros podamos “impartir gracia a los que escuchan.”

Ahora, “edificación” aquí se traduce de la palabra Griega oikodome, que se define por el Lexicon Griego de Thayer como “el acto de construir.”  En otras palabras, cuando impartimos gracia a las personas a través de nuestras palabras, las estamos construyendo.

Nosotros podemos ser extensiones de la gracia de Dios hacia los demás, con sólo ser misericordiosos en nuestras palabras para ellos.  Y cuando hacemos eso, somos un reflejo de nuestro Padre en el cielo, quien siempre es misericordioso hacia nosotros y siempre nos levanta a través de Sus palabras de gracia.

Así que, habla palabras de gracia a tu familia, a tus colegas, amigos, y a todas las personas que se crucen por tu camino hoy, ¡y se la bendición que los levante!

* Pensamiento Del Día


“Nosotros podemos ser extensiones de la gracia de Dios hacia los demás, con sólo ser misericordiosos en nuestras palabras para ellos.”


lunes, 21 de abril de 2014

No Menosprecies Los Comienzos Modestos

Medita En

No menosprecien estos modestos comienzos, pues el Señor se alegrará cuando vea que el trabajo se inicia y que la plomada está en las manos de Zorobabel.
Zacarías 4:10, NTV

Es interesante observar como Dios nunca menosprecia los comienzos modestos.
Cuando el muchacho trajo sus cinco panes y dos peces, el discípulo Andrés se burló, condescendientemente le dio unas palmaditas al muchacho en la cabeza y dijo a Jesús; “¿Qué es esto para tantos?”  En un contraste directo, Dios no menospreció el pequeño almuerzo del muchacho.
Así que, no menosprecies las pequeñas cosas que tienes en este momento.  Míralas como tus propios “cinco panes y dos peces”, aún cuando las personas a tu alrededor se burlen de ti y te menosprecien.   Aprende a ignorar a esas personas y pon lo poco que tienes delante de Jesús.  Mientras que tú y yo no tenemos poder para multiplicar, ¡Jesús ciertamente lo tiene!
Amado, lo que sea que estés construyendo ahora mismo en tu carrera profesional, ministerio o negocio, no menosprecies el día de los comienzos pequeños, humildes y aparentemente insignificantes.  Involucra a Jesús y permite que Su provisión de gracia, sabiduría y poder, multiplique y haga crecer esas cosas pequeñas que están en tus manos.
Bendiciones,

Joseph Prince