recibe pequeños mensajes de gracia todos los días

martes, 3 de noviembre de 2015

‘Ayúdame A Orar Espíritu Santo’

Judas 1:20
Pero vosotros, amados, edificándoos en vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo.
Cuando mi hija Jessica era pequeña, se despertó una noche llorando.  Ella no estaba enferma, pero no dejaba de llorar aunque su madre y yo tratamos de calmarla.  Yo no sabía qué hacer.  Fui al baño, me senté en el suelo y clamé: “Espíritu Santo, Tú sabes qué está mal con mi hija.  Tú sabes lo que ella necesita, más que yo, así que yo la rindo a Ti ahora.”  Comencé a orar en lenguas, ¡y ella dejó de llorar inmediatamente!
Ahora, me gustaría que esos resultados instantáneos fueran la norma, pero no lo son.  En otra ocasión, experimenté un dolor intenso en la parte de atrás de mi cuello hasta mis hombros.  Oré por sanidad, pero el dolor persistió durante bastante tiempo, así que yo estaba bastante preocupado.
Una noche, en mi habitación, me arrodillé y oré: “Espíritu Santo, Tú conoces mi condición.  Yo no sé lo que es, pero te pido que Tú hagas la oración perfecta en contra de esta condición.”  Comencé a orar en lenguas.  No sé cuánto tiempo oré, tal vez una hora o más, hasta que sentí que la liberación de mi carga.  Finalmente me quedé dormido, todavía con dolor.  Pero cuando me desperté, ¡todo el dolor había desaparecido!
Cuando tú enfrentas una crisis, puedes decirle al Espíritu Santo: “Yo no sé cómo orar acerca de este problema.  He hecho todo lo que sé, pero no parece que esté consiguiendo avanzar.  Ayúdame a orar Espíritu Santo.”
Y mientras oras en el Espíritu, vas a sentir como que hay una oración moviéndose dentro de ti.  Fluye con ella hasta que sientas que tu carga ya no está.  Vas a sentir paz, la liberación de tu carga y una marca de victoria dentro de ti.  El Espíritu Santo te asegurará que todo va a estar bien o Él te impulsará a hacer algo.  Luego, ¡vas a ver que lo que estaba obstaculizando tu avance es eliminado, y en su lugar está la respuesta que tú necesitas!
Pensamiento Del Día

Cuando tú no sabes qué más hacer y no pareces estar teniendo el avance que necesitas, pídele al Espíritu Santo que te ayude a orar.


lunes, 2 de noviembre de 2015

Cuando Dios Corrió

Lucas 15:22
Pero el padre dijo a sus siervos: “Pronto; traed la mejor ropa y vestidlo, y poned un anillo en su mano y sandalias en los pies.”
Si eres un creyente, probablemente estés familiarizado con la conmovedora historia del hijo pródigo que Jesús compartió.  ¿A quién crees que representa el padre de la historia?  Al Padre de Jesús en el cielo, por supuesto.  Jesús nos estaba dando una imagen de Su Padre, que también es nuestro Padre.
En la historia, al padre se le vio corriendo hacia su hijo que volvía a casa. (Lucas 15:20).  ¿Te das cuenta que Dios nunca fue descrito como estando en un apuro en la Biblia?  Él está siempre fresco y compuesto.  La única vez que Él es retratado como estando con prisa, es en esta historia.  Aunque impropio en la cultura judía, el padre levantó su túnica y corrió.  ¿Hacia dónde corría?  ¿Por qué estaba él tan apurado?
El padre tenía prisa porque había visto a su hijo, que estaba todavía bastante lejos de casa.  Él estaba corriendo hacia su hijo porque no podía esperar para abrazar y besar a su hijo de nuevo.
El padre tenía prisa por vestir a su hijo con el mejor vestido.  Mi amigo, nuestro Padre ha puesto el mejor vestido —el manto de justicia— sobre nosotros.  Al hacerlo, Él nos ha restituido como hijos del Dios Altísimo, una posición que habíamos perdido cuando Adán cayó.
El padre tenía prisa por poner un anillo en la mano de su hijo.  Al igual que la autoridad que se impone con sello del anillo del hijo de un hombre rico, nuestro Padre está dispuesto a volver a poner en nuestras manos la autoridad para invocar Su nombre, para que nosotros podamos caminar cada día empoderados.
El padre tenía prisa por poner sandalias en los pies de su hijo, para asegurarle que él seguía siendo su hijo —solo los siervos andaban descalzos.  Nuestro Padre quiere que nunca nos sintamos como sirvientes contratados.  Siempre somos Sus hijos.
Amado, si el Padre parece tener prisa, ¡es sólo porque Él está apurado por asegurarte a ti, tu posición como Su precioso hijo!
Pensamiento Del Día

Si el padre parece tener prisa, ¡es sólo porque Él está apurado por asegurarte a ti, tu posición como Su precioso hijo!


domingo, 1 de noviembre de 2015

Tu Justicia Tomada En Cuenta Y No Tu Pecado

Romanos 4:8
Bienaventurado el hombre cuyo pecado el Señor no tomara en cuenta.
Tú eres bendecido hoy porque todos tus pecados son perdonados en Cristo.  Dios no  cuenta tus pecados en tu contra.  Él en cambio, cuenta tu justicia en Cristo.  Es por eso que tú eres la persona bendecida a quien el Señor no toma, ni tomará en cuenta su pecado!
¿Qué pasa con un hombre así?  Echemos un vistazo a la historia de Jacob para averiguarlo.
La Biblia registra cómo Jacob había engañado a su padre y estafado a su hermano mayor Esaú la bendición de su primogenitura (Génesis 27, 1-41).  Sin embargo, a pesar de su pecado de engaño, Dios escogió hablar con Jacob.  Y no, Dios no lo hizo para decirle: “¡Tú pecador terrible!  ¿Cómo pudiste engañar a tu propio padre?  ¡Maldito seas!”
No, al engañoso Jacob, Dios le dijo: “Yo Soy el Señor, el Dios de tu padre Abraham y el Dios de Isaac.  La tierra en la que estás acostado te la daré a ti ya tu descendencia... He aquí, Yo Estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que vayas y te haré volver a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he prometido” (Génesis 28: 13-15).  ¡He aquí un hombre a quien Dios no toma en cuenta su pecado!
Dios no reprendió a Jacob en lo absoluto.  En vez de eso, lo escuchamos diciéndole a Jacob: “te la daré a ti... Yo Estoy contigo... te guardaré... te haré volver... no te dejaré...”  Jacob ciertamente no merecía estas bendiciones.  Este es un hombre que caminaba en la verdad de Romanos 4:8 —“Bienaventurado el hombre cuyo pecado el Señor no tomará en cuenta.”  Pues bien, yo no estoy animándote a pecar, sino que quiero que tú veas el amor y la gracia de Dios para con nosotros.
Si Jacob era tan bendecido, ¿cuánto más lo somos tú y yo hoy estando bajo el nuevo pacto de gracia establecido por la sangre de Jesús?  ¿Cuánto más es nuestra bendición porque Jesús ha quitado todos nuestros pecados en la cruz?
Amado, gracias a la obra terminada de Jesús, Dios no toma en cuenta tu pecado.  Lo que Él si toma en cuenta para ti es tu justicia, que no es por obras (Romanos 4:6).  ¡Y ya que tú eres justo, mantente preparado para recibir Sus bendiciones! (Proverbios 10:6).
Pensamiento Del Día

Gracias a la obra terminada de Jesús, Dios no toma en cuenta tu pecado sino tu justicia, que no es por obras.