recibe pequeños mensajes de gracia todos los días

martes, 3 de noviembre de 2020

‘Ayúdame A Orar, Espíritu Santo’

 Inspiración de Gracia

Pero vosotros, amados, edificándoos en vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo.  (Judas 1:20)

Cuando mi hija Jessica era pequeña, despertó una noche llorando.  Ella no estaba enferma, pero no paraba de llorar a pesar de que su madre y yo intentábamos tranquilizarla.  Yo no sabía qué hacer.  Fui al baño, me senté en el suelo y clamé: “Espíritu Santo, Tú sabes lo que le pasa a mi hija.  Tú sabes lo que ella necesita, mejor que yo, así que te la entrego ahora.”  ¡Yo comencé a orar en lenguas y ella dejó de llorar inmediatamente!

Ahora, desearía que esos resultados instantáneos fueran la norma, pero no lo son.  En otra ocasión, yo experimenté un dolor severo desde la parte posterior de mi cuello hasta mis hombros.  Oré por sanidad, pero el dolor persistió durante bastante tiempo y yo estaba bastante preocupado.

Una noche, en mi habitación, me arrodillé y oré: “Espíritu Santo, Tú conoces esta condición.  Yo no sé qué es, pero te pido que Tú hagas una oración perfecta en contra de esta condición.”  Yo comencé a orar en lenguas.  No sé cuánto tiempo oré, tal vez una hora más o menos, hasta que sentí que la carga se aliviaba.  Finalmente me quedé dormido, todavía con dolor.  Pero cuando me desperté, ¡todo el dolor se había ido!

Cuando te enfrentes a una crisis, tú puedes decirle al Espíritu Santo: “Yo no sé cómo orar por este problema.  He hecho todo lo que sé hacer, pero parece que no estoy logrando mi rompimiento.  Ayúdame a orar, Espíritu Santo.”

Y mientras oras en el Espíritu, sentirás que hay una oración dentro de ti.  Fluye con ella hasta que sientas que la liberación sucedió.  Tú sentirás paz, alivio por tu carga y una nota de victoria dentro de ti.  El Espíritu Santo te asegurará que todo va a estar bien o Él te impulsará a hacer algo.  ¡Luego, descubrirás que lo que había estado impidiendo que recibieras tu rompimiento es removido, y en su lugar está la respuesta que tú necesitas!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

lunes, 2 de noviembre de 2020

Cuando Dios Corrió

 Inspiración de Gracia

“Pero el padre dijo a sus siervos: ‘Pronto; traed la mejor ropa y vestidlo, y poned un anillo en su mano y sandalias en los pies.’”  (Lucas 15:22)

Si tú eres un creyente, probablemente estés familiarizado con la conmovedora historia del hijo pródigo que Jesús compartió.  ¿A quién crees que representa el padre de la historia?  Al Padre de Jesús en el cielo, por supuesto.  Jesús nos estaba dando una imagen de Su Padre, que también es nuestro Padre.

En la historia, se ve al padre corriendo hacia su hijo, que estaba regresando a casa. (Ver Lucas 15:20)  ¿Te has dado cuenta de que en la Biblia nunca se describe a Dios como alguien que tiene prisa?  Él siempre está calmado y sereno.  La única vez que Él es presentado como que tiene prisa es en esta historia.  Aunque era algo inapropiado en la cultura judía, el padre levantó su túnica y corrió.  ¿Hacia dónde estaba corriendo?  ¿Por qué tenía tanta prisa?

El padre tenía prisa porque había visto a su hijo, quien aún estaba muy lejos de casa.  Él corría hacia su hijo ya que no podía esperar para abrazarlo y besarlo de nuevo.

El padre tenía prisa por vestir a su hijo con el mejor manto.  Amigo, nuestro Padre nos ha puesto el mejor manto —el manto de justicia.  Al hacerlo, Él nos ha reinstalado como hijos del Dios Altísimo, una posición que habíamos perdido cuando Adán cayó.

El padre tenía prisa por poner un anillo en la mano de su hijo.  Como autoridad que es investida al hijo de un hombre rico con un anillo de sello, nuestro Padre está ansioso por devolver a nuestras manos la autoridad para invocar Su nombre, a fin de que nosotros podamos caminar dominando cada día.

El padre tenía prisa por poner sandalias en los pies de su hijo para asegurarle que él aún era su hijo —solo los criados andaban con los pies descalzos.  Nuestro Padre quiere que nosotros nunca nos sintamos como jornaleros o marginados.  Nosotros siempre somos sus hijos.

¡Amado, si el Padre parece tener prisa, es sólo porque Él tiene prisa por asegurarte tu posición como Su precioso hijo!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

domingo, 1 de noviembre de 2020

Justicia Y No Pecado Inculpado Sobre Ti

 Inspiración de Gracia

Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado.  (Romanos 4:8)

Tú eres bendecido hoy porque todos tus pecados están perdonados en Cristo.  Dios no cuenta tus pecados en tu contra.  En cambio, Él te considera justo en Cristo.  ¡Es por eso que tú eres la persona bienaventurada a quien el Señor no inculpa y no inculpará de pecado!

¿Qué le pasa a una persona así?  Veamos la historia de Jacob para averiguarlo.

La Biblia registra cómo Jacob había engañado a su padre y le había quitado a su hermano mayor Esaú la bendición del primogénito. (Ver Génesis 27:1–41)  Sin embargo, a pesar de su pecado de engaño, Dios decidió hablar con Jacob.  Y no, Dios no le dijo a este tramposo: “¡Tú, terrible pecador!  ¿Cómo puedes engañar a tu propio padre?  ¡Estás maldito!”

No, al engañador Jacob, Dios le dijo: “Yo soy el Señor, el Dios de tu padre Abraham y el Dios de Isaac.  La tierra en la que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia…  He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que vayas, y te haré volver a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he prometido.” (Génesis 28:13-15)  ¡He aquí una persona a quien Dios no le inculpó de pecado!

Dios no reprendió a Jacob en absoluto.  En cambio, lo escuchamos decirle a Jacob: “Yo te la daré a ti… Yo estoy contigo…  Yo te guardaré… Yo te haré volver… Yo no te dejaré…”  Jacob ciertamente no merecía estas bendiciones.  Este es un hombre que caminó en la verdad de Romanos 4:8 —“¡Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado!”  Ahora, yo no te estoy animando a pecar, sino que quiero que veas el amor y la gracia de Dios hacia nosotros.

Si Jacob fue tan bendecido, cuánto más tú y yo ahora que estamos bajo el nuevo pacto de la gracia establecido por la sangre de Jesús.  ¡Cuánto más es nuestra bendición debido a que Jesús nos quitó todos nuestros pecados en la cruz!

Amado, debido a la obra terminada de Jesús, Dios no te inculpa de pecado.  Lo que Él atribuye sobre ti es justicia aparte de las obras. (Ver Romanos 4:6)  Y debido a que tú eres justo, ¡prepárate para recibir Sus bendiciones! (Ver Proverbios 10:6)

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince