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sábado, 4 de noviembre de 2017

No Necesitas Persuadirlo

... Y Él, tomándole, le sanó, y le despidió.
Lucas 14:4

Jesús estaba en la casa de uno de los gobernantes de los fariseos para comer el pan en el día de reposo, y Él estaba siendo vigilado de cerca.  Imagina ser invitado a cenar a la casa de alguien, ¡solo para que el anfitrión y sus amigos puedan juzgarte y encontrar tus faltas!
A pesar de las circunstancias desfavorables, nada pudo impedir que la bondad del corazón de Jesús se manifestara.  La Biblia dice que “he aquí estaba delante de Él un hombre hidrópico” (es decir que tenía hinchados los brazos y las piernas) (Lucas 14:2).  Jesús no podía ver a este hombre enfermo y solo olvidarlo.  Él deseaba sanar a este hombre a pesar de que sabía que todos a Su alrededor estaban en contra de ello.
Así que, Jesús les habló a los fariseos diciendo: “¿Es lícito sanar en el día de reposo?”  Los fariseos legalistas y sin compasión, se quedaron en silencio.  Me encanta lo que Jesús hizo después: “Y Él, tomándole, le sanó, y le despidió.”  ¡Directo al punto!  Después, Jesús se volvió a los Fariseos y les dijo: “¿Quién de vosotros, si su asno o su buey cae en algún pozo, no lo sacará inmediatamente, aunque sea en día de reposo?” (Lucas 14:5)
Fíjate en la palabra “inmediatamente.”  Para el Señor, una persona enferma es como si hubiera caído a un pozo requiriendo de ayuda inmediata.  Es así como el Señor ve a las personas que están enfermas.  Él las ve como necesitadas de atención inmediata.
Mi amigo, si tú estás enfermo hoy, Jesús te quiere sano.  Él no va a decirte: “Hoy es mi día de descanso.  Regresa mañana.”  No, Su mano derecha está extendida y lista para sacarte del pozo.  Él no necesita que tú lo persuadas.  ¡Actúa con fe y aférrate a Su amorosa y poderosa mano!
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


jueves, 27 de junio de 2013

‘El Señor, Nuestra Justicia’



Medite En

“Yo mismo reuniré el remanente de Mis ovejas de todas las tierras… y las haré volver a sus pastos; y crecerán y se multiplicarán. Pondré sobre ellas pastores que las apacentarán, y nunca más tendrán temor, ni se aterrarán, ni faltará ninguna,” declara el Señor.  “He aquí, vienen días,” declara el Señor, “… reinará como rey, actuará sabiamente, y practicará el derecho y la justicia en la tierra… y este es Su nombre por el cual será llamado: “EL SEÑOR, JUSTICIA NUESTRA.”

Jeremías 23:3-6


No hay casi nada que sea más tierno que la imagen de un pastor cuidando amorosamente a sus ovejas.
Jeremías 23:3-4 muestra el corazón de un buen pastor –reunir, proteger y alimentar a sus ovejas para que puedan “crecer y multiplicarse”.  Jesús, nuestro buen pastor, hace todo esto a través de pastores (pastores y maestros), que Él nombra sobre Su pueblo.  El rol de ellos en la representación Suyal, no es para golpear (avergonzar) o esquilar (explotar financieramente) a las ovejas, sino para alimentarlas de modo que ellas “nunca más tengan temor, ni se desanimen, ni se pierdan.”
Ahora, ¿qué es este “alimento” que lleva a las ovejas al lugar en donde no tendrán temor, ni se desanimarán, ni se perderán?  Es “el Señor, nuestra Justicia.”  Amado, cuanto más se alimente con enseñanzas que revelan a Jesús y el regalo de Su justicia por medio de la fe en Su obra consumada, tanto más experimentará libertad del temor, el desánimo y la desorientación.   Así que persiga a los ministerios que tienen el corazón de Jesús por Sus ovejas, los que con valentía proclaman al Señor como nuestra Justicia y que manifiestan la abundancia de Su gracia –y así, experimente Su crecimiento y multiplicación!

Bendiciones,
Joseph Prince


sábado, 6 de octubre de 2012

No Necesita Persuadirlo



Medite En

... Y él, tomándole, le sanó, y le despidió.
Lucas 14:4

Jesús estaba en la casa de uno de los gobernantes de los fariseos para comer el pan en el día de reposo, y Él estaba siendo vigilado de cerca. Imagine ser invitado a cenar a la casa de alguien solo para que el anfitrión y sus amigos puedan escrutarle y encontrar sus faltas!
A pesar de las circunstancias desfavorables, nada pudo impedir que se manifestara la bondad del corazón de Jesús. La Biblia dice que “he aquí estaba delante de él un hombre hidrópico” (es decir que tenía hinchados los brazos y las piernas) (Lucas 14:2). Jesús no podía ver a este hombre enfermo y simplemente olvidarlo. Él deseaba sanar a este hombre a pesar de que Él sabía que todos a Su alrededor estaban en contra de ello.
Así que Jesús les habló a los fariseos diciendo: “¿Es lícito sanar en el día de reposo?” Los fariseos legalistas y sin compasión, se quedaron en silencio. Me encanta lo que Jesús hizo después: “Y él, tomándole, le sanó, y le despidió.” Directo al punto! Después, Jesús se volvió a los Fariseos y les dijo: “¿Quién de vosotros, si su asno o su buey cae en algún pozo, no lo sacará inmediatamente, aunque sea en día de reposo?” (Lucas 14:5).
Fíjese en la palabra “inmediatamente”. Para el Señor, una persona enferma es como si hubiera caído a un pozo requiriendo de ayuda inmediata.  Así es como el Señor ve a las personas que están enfermas. Él las ve como necesitadas de atención inmediata.
Amigo, si usted está enfermo hoy, Jesús lo quiere sano. Él no dirá: “Hoy es mi día de descanso. Regrese mañana”. No, Su mano derecha está extendida y lista para sacarlo del pozo. Él no necesita que usted lo persuada. Acérquese con fe y aférrese de Su amorosa y poderosa mano!

Bendiciones,
Joseph Prince