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domingo, 9 de junio de 2019

No Te Sucederá Ningún Mal


Medita En
Porque has puesto al Señor, que es mi refugio, al Altísimo, por tu habitación. No te sucederá ningún mal, ni plaga se acercará a tu morada.  (Salmos 91:9–10)
Cuando era estudiante, tomé un trabajo de medio tiempo en una fábrica que fabricaba refrigeradores.  Como cualquier adolescente, solo quería ganar algo de dinero extra.  No era un trabajo complicado.  Yo formaba parte de una línea de ensamblaje y todo lo que tenía que hacer era usar un taladro eléctrico para crear una abertura y sujetar un condensador de forma segura en la parte posterior de cada refrigerador.  Yo permanecía con el zumbido de ese taladro eléctrico todo el día, para ganar mi sustento.
En ese tiempo, yo acostumbraba llevar una pequeña libreta conmigo.  Era mi pequeña libreta de versículos memorizados de la Biblia, y yo la leía y declaraba la Palabra de Dios tres veces al día.  Durante ese período, hubo un versículo en particular en el Salmo 91 que yo confesaba todos los días: “No te sucederá ningún mal, ni plaga se acercará a tu morada”. (Sal. 91:10)  Esta era mi confesión diaria en la mañana antes de irme al trabajo, y durante mis tiempos de descanso, mis compañeros de trabajo me veían sentado en alguna esquina, declarando este versículo.  Esta era una revelación muy poderosa para mí, yo realmente quería que Su Palabra, y en particular esta verdad de la protección de Dios, entrara en mi corazón.
Un día, mientras estaba ensamblando otro refrigerador, perdí el control del taladro eléctrico.  De alguna manera se me resbaló de las manos y el taladro se dirigió directamente hacia mi estómago.  Todo sucedió bastante rápido.  El taladro eléctrico, que giraba con toda su potencia, golpeó mi estómago... y simplemente rebotó.  Algunos de los trabajadores que vieron lo que había sucedido se acercaron, preocupados por mí.  ¡Fue entonces que me di cuenta que estaba completamente ileso!
La única cosa que me vino a la mente en ese momento fue la Escritura en la que había estado meditando.  Ese día, el versículo, “No te sucederá ningún mal, ni plaga se acercará a tu morada”, cobró vida para mí.  Doy gracias por la protección divina del Señor sobre mi vida cuando era un adolescente.  Amo a nuestro maravilloso y hermoso Salvador.  Y a medida que tú meditas y declaras Sus promesas en Su Palabra, creo que también vas a ver Su poder salvador y libertador obrando a tu favor.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 8 de febrero de 2017

Meditar En La Palabra De Dios Trae Sanidad

El envió Su palabra y los sanó y los libró de sus destrucciones.
Salmo 107:20

Un hermano de los Estados Unidos me escribió un maravilloso reporte de alabanza.  Él dijo que había estado sufriendo dolor en la espalda alta durante unos dos años.  Un día, luego de leer mi enseñanza sobre meditar en la Palabra de Dios, él decidió ponerla en práctica.  Así que, en su camino a casa al regresar de su trabajo ese día, él decidió meditar en el Salmo 23:1, declararlo sobre sí mismo una, otra y otra vez –“El Señor es mi pastor; nada me falta.”
Él dice que debe haber murmurado el versículo por lo menos 50 veces mientras reflexionaba en Jesús siendo un buen pastor para él –en lo amable que es Jesús al proveer para él, dirigirle, atender amorosamente a sus necesidades y sanarlo.
¿El efecto?  “Cada respiración parecía simplemente liberar ondas cada vez más profundas de sanidad a través de todo mi ser y yo comencé a darme cuenta de que el dolor en mi espalda simplemente se disipó,” compartió alegremente.  “Y para el momento en que llegué a casa, ¡todo el dolor se había ido!”
Amado, si tú necesitas sanidad en tu cuerpo hoy, te animo a priorizar la Palabra de Dios.  Medita en ella.  Háblala y declárala sobre ti mismo.  ¡Por Su Palabra, Dios sana y libera a Su pueblo de toda clase de destrucción!
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince