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domingo, 26 de junio de 2016

‘Señor, Yo No Puedo, Pero ¡Tú Puedes!’

Nada hagáis por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de vosotros considere al otro como más importante que a sí mismo.
Filipenses 2:13

¡Has intentado alguna vez terminar con un mal hábito por tus propias fuerzas?  Probablemente te encontraste con que cuando tratabas de detenerlo con pura fuerza de voluntad mejorabas un tiempo, pero luego caías nuevamente hasta el punto de partida.  Peor aún, te encontraste a ti mismo más apegado a eso que estabas intentando no hacer.  Y tu condición es peor que cuando comenzaste tu programa “Voy a dejarlo”.
Los cambios fueron temporales porque eras tú haciéndolos.
Un miembro de la iglesia que había sido un fumador compulsivo, solía creer que con fuerza de voluntad, él podía dejar de fumar.  Él se decía a sí mismo: “¡Si existe la voluntad, existe la manera!”  Pero descubrió que con fuerza de voluntad, él podía dejar de fumar por una semana o dos, y luego sucumbía nuevamente ante la atracción de la nicotina.
Cuando él cambió totalmente su vida para Dios y aprendió sobre la gracia de Dios, le dijo a Dios: “Me doy cuenta de que no puedo dejar de fumar.  Yo no puedo, pero Tú si puedes romper mi hábito Señor.”  Y cada vez que encendía un cigarro, decía: “Señor, yo estoy tratando de parar de fumar, pero no puedo.  Estoy confiando en Ti.”  Él incluso decía: “Yo sigo siendo justo debido a la sangre de Jesús.”
Bueno, pues en ese mismo año, todas sus ansias por fumar, ¡desaparecieron!  Cuando le preguntan cómo alcanzó el éxito, el dice: “¡Fue completamente Dios y nada de parte mía!  Fue todo por Su gracia.”  Este hombre perdió todo el deseo de fumar.  Esa es verdadera transformación.
Cuando tú recibes la gracia de Dios para hacer por ti lo que no puedes hacer, sin ningún esfuerzo vas a experimentar un cambio permanente en tu interior, el cual a su vez, cambia tus acciones en el exterior.  La Biblia nos dice que Dios opera en nosotros para darnos tanto la voluntad, como la habilidad para hacer lo que Él desea.  Es Dios quien remueve los deseos antiguos, y nos da nuevos.  Y Él, ¡incluso nos da el poder para llevarlos a cabo!
Amado, busca que Su gracia haga por ti, lo que tú no puedes hacer.  Dile: “¡Señor, yo no puedo, pero Tú si puedes!”  Luego, lo que experimentes quizá no sea solamente modificación del comportamiento, ¡sino una transformación verdadera y duradera, desde el interior!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Es Dios quien remueve tus deseos antiguos y te da nuevos.


viernes, 28 de marzo de 2014

Se Libre De Escasez

Medita En
No te preocupes con ansiedad, ni seas golpeado por el miedo, pequeño rebaño, porque es la buena voluntad del Padre darles el reino!
Lucas 12:32, Trad. Ver AMP
¿Crees tú que nuestro Dios es un GRAN Dios de abundancia y provisión inagotable?  Él es el Dueño del cielo y de la tierra.  Él no es El Insuficiente.  Él es El Shaddai –El Todopoderoso, todo-suficiente y todo-sustentador!  Y en Cristo, la abundancia de la sabiduría, el favor, la habilidad, la fortaleza y la creatividad de Dios que tú necesitas para tener una familia, una carrera profesional y un ministerio exitosos, son tuyos para que los vivas y los disfrutes.
Quiero desafiarte a salir de la mentalidad de escasez eligiendo fijar tus ojos en el Dios de abundancia, que ha puesto Sus recursos ilimitados a tu disposición porque tú eres Su hijo amado.
¿Qué te hace falta hoy?  ¿Necesitas trabajo?  ¿Necesitas más tiempo? ¿O te sientes agobiado por las demandas de la familia y el trabajo?  En vez de estar viendo  lo que no tienes, comienza a ver al GRAN Dios proveyendo para ti de Su abundancia, un trabajo que vas a amar, sabiduría para administrar tu tiempo y Su paz-shalom en tu trabajo y tu hogar.   Acércate hoy a Él con confianza por todas tus necesidades y mira a Su provisión tragarse todo lo que te hace falta!
Bendiciones,

Joseph Prince